Bona nit, Barcelona. Fa vint anys que tinc vint anys… Veinte y veinte. Cuarenta años de los Goya y cuarenta años de la Academia de Cine. Muchas gracias a todos por acompañarnos y a quienes nos estáis viendo a través de la retransmisión en directo de RTVE, que cumple ahora 70 años. Yo voy para 82.
Buenas noches, Presidente del Gobierno, Presidente de la Generalitat, Presidenta de la Diputació, Alcalde de Barcelona y representantes de otras instituciones y gracias por acompañarnos en esta noche de aniversario. Muchas felicidades, compañeras y compañeros del cine.

Hace ahora 40 años los miembros de la primera Junta Directiva de aquella recién nacida Academia acudieron a mi despacho en la Dirección del ICAA en demanda de una ayuda para financiar la primera gala de los Goya. Atendí su demanda amablemente como era mi obligación y la primera gala les salió francamente bien. 20 años después, durante la presidencia de Mercedes Sampietro, la junta de entonces me contrató para dirigir los Goya del 20º aniversario. La gala me salió francamente mal. Y hoy, otros 20 años sobre nuestras espaldas y desde la presidencia de la Academia, vengo a contaros que el cine español goza de buenísima salud, que este año hemos tenido premios en Cannes, Berlín y San Sebastián, nominaciones a los Oscar de Hollywood y en los Globos de Oro y que muchas, muchas, películas estupendas, muy distintas entre sí, han conectado con el público. Hoy todo el mundo habla de nuestro cine. Y hablan bien.
La Academia de Cine es hoy un proyecto en marcha consolidado y prestigioso gracias al trabajo de los compañeros que la han conducido en medio de múltiples dificultades a lo largo de estos 40 años. Aquel viaje a ninguna parte que ganó el primer Goya ha sobrepasado su incierto destino y sigue adelante con paso firme y seguro. Y este año celebramos también los Goya del cine catalán y en catalán en la ciudad de Barcelona, cuna de cientos de magníficas películas y de muchísimo talento vertido en ellas.
Estamos de fiesta. Pero creo recoger el pensamiento de los compañeros de la Academia y de la Junta Directiva, llamando a la reflexión sobre la preocupante situación de desprecio de los derechos humanos que se está produciendo por doquier y desde el poder político. Y sin olvidar el genocidio de Gaza, quiero llamar la atención sobre la brutal persecución de migrantes y disidentes en los EEUU, la represión, encarcelamiento y ejecución de mujeres en Irán, Afganistán y otros lugares, y los continuos bombardeos sobre la población de Ucrania, entre otros muchos desmanes en distintos puntos de nuestro degradado mundo. Sé que nosotros no vamos a arreglar el mundo, pero las noticias de hoy mismo no invitan a mirar hacia otro lado.
Esta primavera termina el mandato de este equipo de presidencia. Ha sido para mí un honor y un gusto incalculable representaros en este tiempo y poder aprovechar el talento y la eficacia del magnífico equipo de la Academia. Me queda una pequeña penita: en mi primera gala os pedí que dejáramos las ‘pelis’ y volviéramos a las películas. Ha sido inútil: me rindo. En junio hay elecciones en la Academia, así que si el año que viene no nos vemos, que sigáis yendo a las salas y que os gusten las pelis. Y los ‘docus’.
Me cabe el enorme placer de cerrar esta etapa entregando nuestro Goya Internacional a una actriz de brillantísima carrera, una actriz distinta a todas, que entró de la mano de Robert Redford y Billy Wilder y nos deslumbró con incontables interpretaciones maravillosas, de la comedia a la tragedia, del disparate cómico al drama más intenso. Reconocemos hoy su extraordinario talento como actriz y su compromiso como mujer y ciudadana en muchas de las causas que nos apenan y avergüenzan: Susan Sarandon.
Fernando Méndez-Leite, Presidente de la Academia de Cine



