Movistar Plus+ estrena el 26 de marzo ‘Por cien millones’, una miniserie original de tres episodios creada por Nacho G. Velilla (‘Que se mueran los feos’, ‘Menudas piezas’) y con guion de él mismo junto a Oriol Capel (‘Que se mueran los feos’, ‘A muerte’). La serie recrea el secuestro, el 1 de marzo de 1981, del futbolista Enrique Castro “Quini” en tres capítulos de 50 minutos y está protagonizada por Raúl Arévalo, Vito Sanz, Gabriel Guevara y Agustín Otón.
El proyecto, que corre a cargo de Felicitas Media (sello de Nacho G. Velilla), supone una nueva apuesta de la plataforma por la ficción basada en hechos reales con potencial de alcance más allá del público habitual de series. La producción, que fue presentada en la pasada edición del Festival de Cine de Málaga, recrea el secuestro en 1981 del delantero del FC Barcelona Enrique Castro “Quini”, cuando tres mecánicos zaragozanos, asfixiados por las dificultades económicas, idearon un plan desesperado: raptar al máximo goleador de la Liga y exigir un rescate de cien millones de pesetas, una cifra inédita para la época.

Este año se cumplen 45 años del secuestro de Enrique Castro “Quini”, perpetrado el 1 de marzo de 1981, y de su liberación, que tuvo lugar el 25 de marzo. En este contexto, el estreno de ‘Por cien millones’ el 26 de marzo adquiere un carácter simbólico, al situarse justo un día después de aquel desenlace y plantearse como una suerte de “liberación” de la serie de ficción hacia el público que la puede disfrutar en su totalidad, según ha dicho su creador, Nacho G. Velilla, a Audiovisual451.
Nacho G. Velilla ha explicado que el origen de ‘Por cien millones’, está directamente vinculado a su conexión personal con Zaragoza, donde nació y donde los tres mecánicos en paro perpetraron el secuestro que en su momento llegó a atribuirse erróneamente a organizaciones como ETA o los GRAPO. “La idea surge a raíz de una conversación con mi amigo el periodista Miguel Mena en la que hablábamos de cómo construyo las historias, y de que a mí me gusta la intrahistoria de hechos que ya han ocurrido, las historias secundarias alrededor del tema o personaje principal que interesa a los periodistas”, apunta.
A partir de ahí, Mena le habló del secuestro de “Quini”, tema que había abordado en su libro “Días sin tregua”, lo que trajo recuerdos al creador, que en ese entonces tenía 12 años. “Resulta que todo pasó en unas calles muy próximas donde yo había estado mucho tiempo, el suceso había causado una conmoción en Zaragoza y en el país; Mena me contó detalles que yo no sabía del tema, rocambolescos, sobre cómo eran los secuestradores, cómo habían llegado a eso y yo me emocioné, me dio contactos de periodistas que habían cubierto el caso, contactos de familiares, de policías, les llamé para averiguar todo”, ha compartido.
Al tener ese material, decidió compartir la historia con Oriol Capel, con quien ya había trabajado previamente, aprovechando además la doble perspectiva territorial del relato entre Zaragoza y Barcelona. “Le dije, Uri, tengo una historia que me está apasionando, a él le encantó y nos pusimos a escribirla”, ha dicho y explica que la decisión de que fuera una miniserie de tres capítulos fue un debate que ambos tuvieron con Domingo Corral y Fran Araujo de Movistar Plus+, porque la idea venía de tiempo atrás, y las primeras veces que se abordó el tema se pensó que fuera una película, pero al empezar a construir la estructura se pensó que podría ser una miniserie de tres capítulos.
“En aquel tiempo no existía la idea de las series de Movistar Plus+ como ‘La canción’, o ‘Anatomía de un instante’, la plataforma no había hecho miniseries, entonces tuvimos el debate porque se trataba de un formato caro, complejo, a lo que se suma que es de época, pero finalmente encajó muy bien el formato miniserie, porque además el secuestro había tenido tres fases muy claras: el planteamiento de llevarlo a cabo, el rapto en sí y la resolución, por lo que la estructura de miniserie de tres capítulos era ideal para esta historia”, ha expuesto.
Una producción de época con costes y exigencias de largometraje
Desde el punto de vista presupuestario, ‘Por cien millones’ se sitúa en una categoría elevada dentro de la producción televisiva nacional, debido principalmente a su condición de serie de época y de hecho, la recreación de sitios de Zaragoza y Barcelona de principios de los años 80 ha requerido un importante despliegue de recursos en documentación, diseño de producción y efectos visuales, así como una planificación de rodaje compleja.

“Entre los retos de la producción, el primero era que Movistar Plus+ al principio no tenía tan claro el formato, pero el otro fue la ambientación, lo cual pudo hacerse con un gran equipo, con mucho trabajo y con una obsesión mía desde el inicio, al ser de Zaragoza, de que al ver todo eso que yo viví, me lo creyera, entonces primero tuvimos un trabajo de documentación tremendo que implicó ver mucha imagen de archivo y fotografía de la época y a mí me sorprendía que yo tenía un recuerdo de que la España de esa época era muy triste, muy gris y estéticamente muy fea y al revisitarlo, nos dimos cuenta que era sorprendentemente bonita”, ha manifestado.
Sobre la financiación, Nacho G. Velilla ha asegurado que también fue un reto, “porque es un producto caro para la media, porque es época a lo que se añade tener el formato de miniserie y eso aumenta los costes, a una serie larga la amortizan los demás capítulos, pero esto tiene el presupuesto de una película de época larga, dividida en tres, y de 150 minutos” y añade que “se ha logrado la financiación probablemente porque Movistar Plus+ ha confiado mucho en el proyecto y tengo que agradecer tanto a Domingo Corral como a Fran Araújo, que a pesar de ser un proyecto caro, le vieron el potencial suficiente como para la inversión que requería y de hecho, ellos están muy contentos con lo que han visto, con lo que se ha proyectado y con lo que la gente está sintiendo; creen que es una serie que puede llegar a mucha gente”.
Rodaje en localizaciones reales y VFX para reconstruir la memoria urbana
El rodaje, desarrollado durante diez semanas en Zaragoza, Barcelona e interiores de Madrid, ha apostado por una combinación de realismo físico y reconstrucción digital para recrear con precisión el contexto histórico y una de las claves del proyecto ha sido la decisión de rodar en los espacios reales donde ocurrieron los hechos, incluyendo el zulo en el que estuvo retenido “Quini” o las calles vinculadas al caso, lo que aporta una capa adicional de autenticidad a la narración.
El creador de la serie ha insistido en que para él era primordial que se recrearan los escenarios como eran en esa época, que además él había visto y vivido. “A la hora de hacer todo el entorno, tuvimos que hacer una cosa muy bonita, que era reproducir eso, que para mí estéticamente me sorprendió, que era mucho más bonito y luego, afortunadamente, también ha habido un trabajo de VFX con Entropy Studio, con Jaime Cebrián, que es de Zaragoza, y todo “El tubo” de Zaragoza, todas las calles principales, están reproducidas en 3D a la perfección”, ha anotado.
Nacho G. Velilla ha afirmado que “he tenido la inmensa suerte de poder rodar en los sitios donde suceden las cosas, rodar en el zulo real, que la policía entra en las escaleras por las que entró la policía, asesorado por ese agente que bajó esas escaleras, la detención en la calle donde se realizó, el secuestro en el portal real de “Quini” en Barcelona, de hecho, tengo que agradecer con el alma a los vecinos, se portaron de maravilla, porque es una calle privada, hicieron incluso un referéndum para ver si nos dejaban rodar o no, salió que sí y los vecinos, muchos participaron, estuvieron ahí en el rodaje y todo eso le da a la historia una realidad y un poso, que si lo llegamos a hacer de otra forma no lo hubiera tenido”.
Sobre a qué tipo de audiencia cree que le va a gustar la serie, Nacho G. Velilla ha admitido que “yo sé de contar historias, no sé de audiencias, pero por lo que me cuenta Movistar Plus+, la proyección que tienen es muy interesante y muy ambiciosa, porque la historia con hechos reales de una época que está muy bien reflejada y de lo que me estoy quedando muy sorprendido es que incluso me pasó con el equipo de la película, personas de unos 20 0 30 años que no conocían el caso y les ha parecido muy sorprendente; a eso le sumas que la plataforma tiene un gran potencial en deportes y probablemente la historia de “Quini” puede parecer muy interesante y yo lo que estoy constatando a nivel de público, a nivel de periodistas, que está yendo mucho más allá de lo que es el periodismo cultural y por ejemplo, he hecho muchas entrevistas con periodistas deportivos, de sucesos, que el caso les llama mucho la atención y les pilla muy de cerca”.
El creador de la serie ha hecho hincapié en que la familia ha estado informada de todo desde el primer minuto, no solo para tener su punto de vista, sino por “respetar la tragedia que ellos habían vivido con el secuestro del futbolista, ya que nosotros hemos hecho una comedia y por eso quise contarles la historia y dar un paso más allá, quise invitarles a salir en la historia y de hecho hay un cameo en el que salen los hijos de ‘Quini’, pero además fueron a la primera proyección que hice para el equipo, les invité porque quería que lo vieran, porque es muy delicado, es un tema muy trágico, dramático, al que en la serie, al haberlo vivido desde el punto de vista de tres torpes, tenemos muchas sensaciones cómicas, pero yo no quería que eso desvirtuara la angustia de la familia y afortunadamente les gustó”.

En el caso de los secuestradores, ha señalado el creador de la serie que ellos tomaron la determinación desde que salieron de la cárcel de no salir nunca a la luz pública y solo han dado una entrevista para la revista Interviú, pero decidieron no ser personajes públicos. “Yo soy de Zaragoza, conocía sus perfiles, teníamos gente en común, pero decidí cumplir sus deseos y dejarlos al margen”, ha aseverado.
Casting de largo recorrido y apuesta interpretativa desde el drama
El proceso de casting de ‘Por cien millones’ se prolongó durante cerca de siete meses y partió con una idea clara desde el inicio en el caso de uno de los protagonistas. Nacho G. Velilla ha apuntado que “yo ya tenía en la cabeza que Raúl Arévalo estuviera y hablé con él ya con cuarta o quinta versión de guion”, en un desarrollo que continuó hasta versiones muy avanzadas del libreto, ya que “nosotros hemos rodado con versión doce o catorce”.
Más complejo fue el proceso para completar el resto del reparto, especialmente en el caso del personaje de “Quini”, donde el equipo llegó a valorar decenas de opciones. “Ya habíamos hecho pruebas a unos 50, 60, 70 actores y encontrábamos a alguien que se le pareciera, pero no tenía la capacidad actoral que queríamos”, ha resaltado Velilla, quien ha reconocido el debate interno entre priorizar el parecido físico o la interpretación, pero la elección definitiva llegó en un momento límite, tras la propuesta del director de casting, Jorge Galerón, quien “me mandó la prueba, la ví y quedé impresionado”, ha recordado, antes de confirmar al murciano Agustín Otón tras una prueba que le resultó decisiva: “yo quería rodar la serie desde la verdad absoluta y nos hizo una prueba que me emocioné”.
En esta línea, también ha destacado la elección de La Dani para uno de los papeles, una decisión inicialmente arriesgada que terminó convenciendo al equipo ya que “es clavado al que era el mejor amigo del ‘Quini’, no te lo voy a negar, pero teníamos dudas de si podía meterse en el perfil de un futbolista vasco, y finalmente lo ha hecho desde la verdad y desde el drama y lo ha hecho muy bien”. Completan el reparto Aixa Villagrán, Natalia Huarte, María de Nati, Julia de Castro, Emilio Palacios, Nacho Guerreros, Marisol Aznar, Jorge Asín, Rafa Maza, Teresa Rabal y Josele Román, entre otros.



