El Festival de San Sebastián reduce su huella de carbono un 52,64 por ciento en seis años

En 2020, el Festival de San Sebastián inició un camino hacia un modelo más sostenible desde el punto de vista medioambiental. Durante esos seis años la organización del certamen se ha preguntado: ¿Cómo puede un festival internacional (presencial y que forma parte de una red global de cineastas, equipos y público que viajan desde todo el mundo) reducir su impacto sin perder su esencia? El objetivo era cambiar dinámicas de trabajo, revisar procesos y tomar decisiones sostenidas en el tiempo. Y así, en estos seis años, el certamen se ha centrado en reducir, cambiar, reutilizar y compensar.

El primer diagnóstico realizó Naider, que ayudó a analizar la situación de partida y a identificar los principales ámbitos de mejora. A partir de ahí el certamen contó con Creast, la empresa con la que mide la huella de carbono y que acompaña en cada fase del análisis y la mejora. También ha trabajado junto a Renfe, impulsando alternativas de movilidad más sostenibles para quienes se desplazan al Festival.

sostenibilidad

Y el Festival cuenta, además, con el apoyo del sistema Mugi, el sistema tarifario unificado puesto en marcha por la Autoridad Territorial del Transporte de Gipuzkoa. Por último, gracias al Fondo de Carbono Voluntario de Gipuzkoa, impulsado por la Diputación Foral y Naturklima, se han podido neutralizar las emisiones de CO₂ mediante proyectos de restauración ecológica en el territorio.

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El Festival entiende perfectamente el lugar que ocupa y el valor simbólico de que un evento de estas características esté inmerso en un proceso de descarbonización. Pero también es importante recordar con qué trabaja el certamen: las historias, las narrativas, las películas. Un Festival no solo genera impacto a través de su operativa; también lo hace mediante las ideas que pone en circulación.

Desde la edición 63ª, Greenpeace entrega el Premio Lurra, que reconoce aquellas películas que reflejan valores de defensa del medio ambiente y la paz. Más recientemente, hace tres años, el Festival comenzó a colaborar con la European Climate Foundation para centrar la atención en lo que realmente importa: las historias y las miradas que abordan la cuestión climática. «Queremos mostrar cómo el cine puede ampliar la conversación, generar nuevas preguntas y conectar emocionalmente con un desafío que a menudo percibimos como abstracto o lejano», explican desde la organización.

También ha lanzado una newsletter monográfica, un espacio pensado para reunir y ordenar toda la información relacionada con el compromiso ambiental, a la vez que una herramienta para construir comunidad con un canal abierto a través de un buzón de sugerencias.

Informe anual

Por quinto año consecutivo, el Festival de San Sebastián presenta su informe anual de sostenibilidad, en el que se recogen los resultados de la medición de la huella de carbono y el análisis del impacto medioambiental de su 73ª edición, celebrada en septiembre de 2025.

En esta edición de 2025, la huella de carbono del Festival ha sido de 1.965 toneladas de CO₂ equivalente (1.965.000 kg CO₂eq). La cifra confirma una evolución descendente sostenida: desde 2021, cuando se registraron 4.147.646,59 kg CO₂eq, se han reducido las emisiones en 2.182.646,59 kg, lo que supone un 52,64 por ciento menos en seis años. Si la comparación se realiza con 2024 (2.574.079,65 kg CO2 eq), la reducción ha sido de 608.934,51 kg kg de CO2 eq, es decir, un 23,66 por ciento menos que en la edición anterior.

Un año más, la totalidad de las emisiones generadas ha sido compensada a través del Fondo de Carbono Voluntario de Guipúzcoa, lo que permite que la 73ª edición vuelva a tener la consideración de carbono neutral. Aun así, la movilidad asociada al Festival sigue siendo el principal foco de impacto y el ámbito en el que resulta más necesario seguir trabajando para avanzar en la reducción de emisiones.

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