‘Black Water’, de Natxo Leuza, se proyecta en la inauguración de Ecozine y alerta del “apartheid climático”

Por Adela Mac Swiney.

El largometraje documental español ‘Black Water’, dirigido por Natxo Leuza y producido por En Buen Sitio, se proyectará este día 9, tras la inauguración de la 19ª edición de Ecozine Film Festival. La película llegará a los cines españoles el próximo 17 de abril, y más adelante a Movistar Plus+, después de un recorrido internacional que supera la veintena de selecciones en Europa y Oceanía y al que se sumarán próximamente nuevos festivales por anunciar.

La cinta tuvo su première mundial en CPH 2025, en Copenhague, y ha formado parte de la Sección Oficial del Festival de Málaga, además de su paso por citas como Adelaide Film Festival (Australia) o Watch Docs (Polonia). Entre los reconocimientos obtenidos, destaca el Premio al documental más perturbador en el Tournai Ramdam Festival, dentro del denominado Disturbing Film Festival.

Black Water 2026A este recorrido se sumará su participación en la Sección Oficial Premio de Cine Socioambiental del 41 Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG), que se celebrará del 17 al 25 de abril de 2026, uno de los principales escaparates del cine iberoamericano.

Natxo Leuza, director de la película, y Jokin Pascual, productor y director de fotografía, ha hablado con Audiovisual451 de los retos que ha tenido la producción y de la aventura que ha sido para ellos rodar una película con un nivel fotográfico estético, pero en un tono de denuncia y activismo social.

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Bangladesh como epicentro de una crisis global

Centrada en el mayor desplazamiento humano provocado por el colapso climático en Bangladesh, ‘Black Water’ plantea una lectura global de una crisis que, según su director, Natxo Leuza ya no puede entenderse como un fenómeno localizado. “El problema no es local, es global”, ha afirmado y define el país asiático como un “territorio adelantado” a lo que vendrá, de tal manera que ha advertido que los fenómenos que ya afectan al país, como son la subida del nivel del mar, inundaciones, ciclones o salinización del agua, acabarán replicándose en otras regiones del planeta: “Lo que pasa en Bangladesh va a ir sucediendo en los demás países. Daca se va a inundar, pero se van a inundar ciudades como Tokio, Ámsterdam o Estambul”, ha sentenciado.

En este contexto, Leuza sitúa la crisis climática dentro de un escenario de creciente desigualdad: “Nos dirigimos hacia una especie de apartheid climático donde los ricos siempre pagan por solventar esos problemas y el resto de la población va a sufrir”.

Una película en movimiento sobre la pérdida del hogar

El documental sigue a varias familias obligadas a abandonar sus hogares y reconstruir sus vidas en un entorno marcado por la inestabilidad climática. “Lo que más me interesaba contar es esa pérdida del hogar y de tantas familias rotas derivado del cambio climático”, ha explicado y desde el punto de vista narrativo, asegura que ‘Black Water’ se construye como una “especie de bomba de tiempo” y se articula como una película en constante desplazamiento, pues “es una película en movimiento, los personajes están en continuo desplazamiento para poder sobrevivir y si paran, es para perecer”.

Este enfoque conecta con el interés del cineasta por abordar el fenómeno de los refugiados climáticos, una categoría que, según subraya, sigue sin reconocimiento institucional. “El refugiado climático es una etiqueta que usamos nosotros, pero que las administraciones no reconocen ni atienden”, ha lamentado.

Desde el punto de vista formal, el proyecto combina un enfoque artístico con una base documental, integrando elementos visuales cercanos al cine de acción y ante ello, el productor y director de fotografía Jokin Pascual ha destacado la “gran carga estética” de la propuesta y la claridad con la que Leuza definió el enfoque visual desde el inicio. “Natxo tenía clarísimo qué película quería hacer, y eso para un director de fotografía es allanar mucho el camino”, ha asegurado.

Señala que, para la productora En Buen Sitio, ‘Black Water’ ha supuesto un salto cualitativo dentro de su trayectoria. “Vimos que era una oportunidad para dar un salto cualitativo muy importante como productora”, sostiene Pascual, quien incide también en el compromiso del equipo con el proyecto ya que “la financiación ha sido complicada pues es una película incómoda y hemos tenido que apostar fuerte desde la productora, en varios ámbitos y por supuesto el económico, para sacarla adelante”.

Rodaje en Bangladesh: desafíos y colaboración local

El rodaje, desarrollado en distintas fases a partir de 2023, estuvo marcado por condiciones meteorológicas extremas, dificultades logísticas y una elevada densidad de población. Aun así, el equipo logró integrarse en el entorno gracias a la colaboración con profesionales locales y con la ONG BRAC, que facilitó el acceso a las comunidades protagonistas.

Natxo Leuza Black Water
Natxo Leuza.

“Rodar en Bangladesh fue relativamente sencillo gracias al equipo local, pese a las dificultades”, ha apuntado Pascual, que destaca la importancia de contar con apoyo sobre el terreno para afrontar un proyecto de estas características. “Polin Bayezid Islam fue clave para nosotros en ese primer viaje, los vídeos que Natxo había estado viendo pertenecían a una ONG que se llama BRAC, que opera en todo Asia, pero creo que tiene la sede principal en Bangladesh y esos vídeos los grababa él, que acabó siendo el ayudante de dirección/jefe de producción de la película, y quien conocía personalmente a dos de las protagonistas, los sitios, la idiosincrasia del país y sobre todo cómo son las distancias reales en un país en el que las carreteras, que no son carreteras, son caminos”, ha dicho.

Resalta que “fue la persona que nos introdujo en la realidad del país y una persona sin la que habría sido imposible hacer cualquier tipo de gestión y gracias a él pudimos entrar dentro de todos los poblados y sobre todo con una gente, una ciudadanía súper dispuesta y súper amable, así que en ese sentido tuvimos problemas con el tiempo, contratiempos de todo tipo, pero conflictos con la gente o cosas así para nada”.

Un cine de vocación ética que combina activismo y mirada artística

Natxo Leuza ha situado ‘Black Water’ dentro de una línea de trabajo que quiere consolidar a nivel profesional, vinculada a relatos con carga social y rodajes de carácter ético. El director apuesta por equipos reducidos y por la implicación directa de profesionales y comunidades locales como vía para acceder a las historias: “me gusta viajar con equipos muy éticos y mínimos, y contar siempre con la población local. Sin accesos no tienes película”.

“Yo tengo clarísimo que a nivel profesional quiero dedicarme a este tipo de producciones, con esta temática y cada vez estoy definiendo un poco mejor el camino que estoy adoptando, el activismo se hace de manera sutil”, ha apuntado, mientras que Jokin Pascual ha manifestado que “Natxo hace un tipo de cine en el que yo de alguna manera no me veía, pero cuando nos convencieron a hacer ‘Black Water’, pues hemos terminado haciendo una de sus películas, yo no vengo del mundo de documental, aunque sí que este ya es el tercer largometraje documental que hacemos en El Buen Sitio, yo vengo más de la ficción y de la publicidad y no me veía en este tipo de aventuras, pero efectivamente, sí, repetiremos seguro con él”.

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