Natalia Marín, mentora de La Incubadora de la ECAM: «En la autoficción, el reto está en encontrar las imágenes adecuadas»

Cinco proyectos forman parte de la 9ª edición de La Incubadora de la ECAM. Un año más, este programa de desarrollo orientado al cine independiente español ha apostado por nuevas autorías con vocación de recorrido internacional.

El programa, impulsado por ECAM Industria, está dirigido a directores, guionistas y productores españoles, y otorga un total de 10.000 euros de ayuda directa al desarrollo a cada proyecto participante, además de un itinerario intensivo de mentorías, asesoramiento en producción, diseño financiero y estrategia de posicionamiento internacional.

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En esta edición, los equipos están trabajando con un equipo de mentores compuesto por nombres como las productoras Sandra Hermida y Marisa Fernández Armenteros (‘Los domingos’), el director Carlos Marqués-Marcet (‘Polvo serán’), el productor Luis Ferrón (‘Tardes de soledad’), la directora Sandra Romero (‘Por donde pasa el silencio’), el director Gabriel Azorín (‘Anoche conquisté Tebas’), la guionista Silvia Herreros de Tejada (‘La ruta’), los productores Lina Badenes (‘La cena’) y Jamie Weiss (‘La lucha’), y la directora Natalia Marín (‘Los hijos’, ‘El año del descubrimiento’).

«La apuesta de La Incubadora sigue siendo por perfiles de productoras con ambición y mucha proyección, que se encuentran dando un salto en su carrera y buscan adquirir los conocimientos y herramientas para posicionarse en un mercado cada vez más competitivo. Y también por autores con voces singulares, que creen en un cine radicalmente personal sin perder de vista al público. En esta edición, nos encontramos con una variedad muy amplia de miradas, con películas que abordan el drama, la comedia, el género y el documental», apunta Rafa Alberola, responsable de ECAM Industria.

Además, La Incubadora de la ECAM encara ya su décima edición, que comenzará el próximo 30 de noviembre, con cambios importantes en su planteamiento. El programa inicia una nueva etapa en la que se reforzará el papel del productor y ajustará su estructura a las necesidades de la industria. La convocatoria estará abierta del 22 de junio al 14 de julio.

La Incubadora ha registrado más de 1.000 proyectos inscritos en sus nueve convocatorias, con un impacto que se traduce en 21 largometrajes apoyados por el ICAA, 15 apoyados por TVE y 38 nominaciones a los Premios Goya, con un total de 9 premios cosechados. Los últimos títulos estrenados de La Incubadora han sido: ‘Yo no moriré de amor’, que obtuvo la Biznaga de Oro en el Festival de Málaga de 2026 y se estrenó el pasado viernes, 8 de mayo, en cines; ‘Anoche conquisté Tebas’, de Gabriel Azorín, que pasó por la sección Giornate degli Autori del Festival de Venecia y recibió el Premio Bisato d’Oro de la Crítica Independiente; y ‘Las líneas discontinuas’, de Ánxos Fazáns, estrenada en la Sección Oficial del Tallinn Black Nights Film Festival del año 2025. Completan este listado otros tantos filmes multipremiados, tales como ‘Cinco lobitos’, de Alauda Ruiz de Azúa; ‘20.000 especies de abejas’, de Estibaliz Urresola; y ‘O corno’, de Jaione Camborda.

‘Nuestra piel levantada’

Uno de los proyectos que participan en la 9ª edición de La Incubadora es ‘Nuestra piel levantada’, primer largometraje dirigido y escrito por Paolo Natale, y producido por Mubox Estudio y Eclettica (Manuela Gutiérrez Arrieta, Alejandro González Clemente, Federico Fasulo, Juan Carlos Ballesteros y Nabil Ejey). Con un presupuesto de 299.542 euros, este documental experimental se concibe como un drama biográfico y familiar que analiza la educación emocional masculina, y ha pasado por foros como Extreme Lab de L’Alternativa, Málaga Talent, Márgenes Work, Zinebi Networking y Arché.

En ‘Nuestra piel levantada’, Paolo filma a su padre y a su abuelo. Registra los conflictos de ambos, poniendo cada vez más énfasis en sus cuerpos. Se pregunta si son conscientes de sus emociones. Si son conscientes del TCA (trastorno de la conducta alimenticia) que padecen, al igual que él. De esta manera, el filme explora los vínculos entre la percepción corporal y las relaciones de poder, y reflexiona sobre en qué momento se pasa de ser niños a hombres patriarcales, explorando el concepto de masculinidad y su evolución desde lo tradicional y festivo hasta el espacio urbano y digital.

La mentora del proyecto de Natale es Natalia Marín, cineasta, programadora y docente. Su trabajo artístico comienza en 2008 cuando funda junto a Javier Fernández Vázquez (‘Anunciaron tormenta’) y Luis López Carrasco (‘El año del descubrimiento’) el colectivo de cine experimental «Los hijos». Su obra ‘New Madrid y La casa de Julio Iglesias’ ha recorrido festivales de todo el mundo como Locarno, Toronto o el Jeonju Film Festival, junto con centros de arte como el Centre Pompidou.

Como programadora, Marín ha formado parte en el pasado del comité de selección del Festival de San Sebastián y del equipo de programación de Filmoteca Española. Actualmente, está trabajando en su tercer corto en solitario, ‘Crónica del cansancio’, al tiempo que coescribe el largometraje de ficción ‘La Victoria’, en compañía de Luis López Carrasco.

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‘Nuestra piel levantada’. Fotografía de ECAM.

En el transcurso de esta edición de La Incubadora de la ECAM, Audiovisual451 ha conversado con Paolo Natale y Natalia Marín sobre el proyecto del primero, la mentoría que imparte la segunda y las dinámicas de funcionamiento del laboratorio.

Audiovisual451: Paolo, ¿de dónde surge la idea de hacer este documental?

Paolo Natale: «Esta es una película atravesada por mi propia experiencia y mi relación con mi padre. El proyecto se gestó mientras estaba en mi último año de escuela, a partir de un cortometraje en el que ya se abordan ciertos temas relacionados con lo que luego sería ‘Nuestra piel levantada’, aunque todavía faltaban muchas piezas del puzle. Quería hacer una película con la que acompañar a mi padre desde Lorca, en Murcia, que es donde vivimos, hasta Italia, donde él transportaba pescado en camión, finalizando en su pueblo natal, para confrontar también su relación con mi abuelo. Esta idea del viaje de un padre y un hijo como algo iniciático me parecía muy atractiva, si bien la película ha ido cambiando bastante conforme me he ido dando cuenta de cuáles son mis intereses personales. Cuando estás en una escuela de cine, hay mucho ruido alrededor, y hasta que no me senté yo solo, no supe qué era lo que quería contar de verdad. Y bueno, en eso estamos en este momento.»

Paolo Natale: «El acompañamiento de Natalia ha entrado en una fase clave de la escritura de la película, y estoy muy agradecido porque me ha empujado a cuestionarme muchísimas cosas, tomar distancia y, de alguna manera, empezar de cero.»

A451: ¿Cómo ha ido evolucionando el proyecto desde que está en La Incubadora?

P.N.: «Estoy contento porque siento que La Incubadora es una herramienta bastante útil y didáctica para los productores, pero sobre todo, a mí me está ayudando mucho a nivel creativo. Creo que el acompañamiento de Natalia ha entrado en una fase clave de la escritura de la película, y estoy muy agradecido porque me ha empujado a cuestionarme muchísimas cosas, tomar distancia y, de alguna manera, empezar de cero. El desarrollo de este proyecto está siendo un proceso bastante visceral y doloroso para mí, y creo que Natalia, junto con mis productores, me está ayudando mucho a la hora de encararlo.»

Natalia Marín: «Hablar de algo tan cercano como tu propia familia y las dinámicas que has heredado de ella es todo un reto. Paolo está sacando a la superficie muchas cosas que estaban ocultas en sus adentros, pero luego hay que hacer una película con todo eso, claro. Al tratarse de autoficción, estamos contemplando estrategias para poner la maquinaria en marcha y hacer del proyecto algo más original a nivel formal, porque lo que es el fondo, el tema que trata, es bastante novedoso.»

A451: ‘Nuestra piel levantada’ ha pasado ya por diferentes foros y laboratorios, antes del de ECAM…

P.N.: «La verdad es que ha sido un recorrido curioso porque, cuando pienso en la cantidad de laboratorios por los que ha pasado este proyecto, me pregunto si no estaremos ante una burbuja que va a terminar explotando, tarde o temprano. En el caso de esta película hecha desde Murcia, sentía que era necesario pasar por este tipo de procesos, ya que, aunque había dirigido ya algunos cortometrajes, acababa de finalizar mis estudios de cine, y tuve la suerte de que pronto Mubox Studio se sumó como productora principal. Hay lugares en los que me resulta más cómodo exponerme que en otros, y sobre todo, los últimos foros en los que hemos estado me han parecido idóneos, pero al final, las películas no se escriben en los laboratorios. Este camino acaba en La Incubadora, dado que creo que he conseguido ya herramientas suficientes para sacar adelante un proyecto como este, pequeño a nivel de industria, y no considero que sea muy beneficioso pasar por más espacios.»

Paolo Natale: «Cuando pienso en la cantidad de laboratorios por los que ha pasado este proyecto, me pregunto si no estaremos ante una burbuja que va a terminar explotando, tarde o temprano […] Al final, las películas no se escriben en los laboratorios. Este camino acaba en La Incubadora.»
Paolo Natale
Paolo Natale. Fotografía de ECAM.

A451: ¿Cuántas versiones de guion se han escrito hasta ahora?

P.N.: «No hay un guion como tal, pero ahora mismo estamos trabajando precisamente en eso, en ver cómo podemos describir sobre el papel una película como esta, cosa que no es fácil. La escritura de esta película es un proceso que avanza muy lentamente, no solo por los conflictos que propone, sino también por mi propio conflicto interno; si bien es cierto que hay ocasiones en las que el material de archivo te proporciona la estructura, otras veces no basta con confiar en esa intuición y es necesario plasmar lo que vas a contar de una forma más concreta. En ello estamos y, de hecho, tenemos ya varias versiones del tratamiento y escaletas, pero todavía no sé hasta qué punto esta historia puede encajar en un guion cerrado, al uso de una ficción. Ahora, mi reto es bajar a tierra todo lo que quiero contar para estructurarlo de alguna manera; me gustaría poder dar forma a un guion orgánico, aunque para ello haya que pensar más en la película desde la ficción.»

N.M.: «Este proyecto ha tenido muchísima aceptación en otros foros gracias a que el tema que aborda llama la atención, así que ahora estamos en el proceso de escapar de ese dossier, que es algo que nos pasa a todos. Solemos conceptualizar muy bien nuestra historia y trazamos todo un mapa de referencias que dibujan una idea muy clara, pero luego resulta muy difícil traducir ese dossier a una película, más aún en el caso de la no ficción, cuyas estrategias de escritura no son propias, sino que son las mismas que las de la ficción. Paolo tiene mucho archivo y estamos viendo cómo organizarlo a modo de boceto, aunque luego estos apuntes no se terminen usando, para construir la película desde un arco más propio de la ficción, con secuencias escritas y una puesta en escena. La película está cambiando y esto nos está ayudando a pensar en cosas en las que no habíamos caído, como partidas presupuestarias con las que no contábamos. Queremos articular todo ese material para que encaje en una línea argumental de tres actos, lo que no quiere decir que luego en montaje esa estructura se vaya a mantener, porque ahí entra en juego un segundo proceso de escritura. Al ser un proyecto tan autorreferencial, hay que valorar qué imágenes se van a incluir y cómo las vamos a rodar, manteniendo el estilo propio de Paolo, que rueda muy bien, como ha demostrado en sus cortos. En definitiva, estamos ante una historia muy íntima que ha de convertirse en universal.»

P.N.: «Pienso mucho en qué me apetece filmar porque, para mí, hacer esta película supone también un proceso reconciliador hacia ese mundo de los foros, los laboratorios y la propia financiación del proyecto. Aunque ayuda a que el trabajo avance y no se estanque, todo este sistema de subvenciones y deadlines al que estamos sometidos en esta industria genera muchos problemas; por eso, quiero tratar de darle la vuelta para reconciliarme con esa otra parte más técnica de la película.»

A451: Ahora que lo mencionas, ¿en qué punto está la producción?

P.N.: «En la producción, además de con Mubox y Manuela Gutiérrez Arrieta, cuento con Juan Carlos Ballesteros y Nabil Ejey, por la parte murciana, y con Eclettica, como coproducción con Italia. El año pasado recibimos la ayuda al desarrollo de la Región de Murcia y recientemente nos han confirmado el apoyo de La 7, la televisión autonómica murciana, a lo que hay que sumar la propia beca de La Incubadora. Hemos concurrido a las ayudas del ICAA y estamos esperando a que se resuelva la convocatoria, pero no queremos extender mucho más este proceso, porque no todos podemos dedicar el cien por cien de nuestro tiempo a una película, sino que hay que vivir, y con la inestabilidad que esta industria conlleva no es nada fácil. Este proyecto se puede hacer con poco, pero tiene que hacerse en base al trabajo digno de todas las personas implicadas, sin precariedad de por medio. El cine es algo muy caro, por lo que seguimos valorando posibles fuentes de financiación, pero vamos bien.»

Natalia Marín: «Este proyecto ha tenido muchísima aceptación en otros foros gracias a que el tema que aborda llama la atención, así que ahora estamos en el proceso de escapar de ese dossier, que es algo que nos pasa a todos […] Paolo tiene mucho archivo y estamos viendo cómo organizarlo a modo de boceto, aunque luego estos apuntes no se terminen usando, para construir la película desde un arco más propio de la ficción, con secuencias escritas y una puesta en escena.»

A451: ¿Hay ya sobre la mesa alguna fecha para el inicio del rodaje?

P.N.: «Me gustaría comenzar a rodar ya en diciembre de este año. Al ser una película tan heterogénea, creo que lo mejor será rodarla por bloques, y también tenemos pensado incluir animación 3D, aunque trabajaremos en ello más a posteriori.»

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‘Nuestra piel levantada’. Fotografía de ECAM.

A451: Natalia, ¿qué destacarías de la selección de proyectos de este año?

N.M.: «Creo que, con la selección de este año, La Incubadora ha apostado por la descentralización y por una mayor diversidad en cuanto a los territorios representados: Galicia, Cataluña, Madrid, Murcia, etc. Hay películas más urbanas y juveniles, cine de género, comedia, y no solo ficción, también autoficción, como demuestra el proyecto de Paolo. Además, el programa ha vuelto a centrarse en atender a productoras que están a punto de despegar y necesitan un último empujón, y se agradece también esa formación específicamente dirigida a los productores. El equipo de mentores de esta edición es bastante potente.»

Natalia Marín: «Con la selección de este año, La Incubadora ha apostado por la descentralización y por una mayor diversidad en cuanto a los territorios representados […] Además, el programa ha vuelto a centrarse en atender a productoras que están a punto de despegar y necesitan un último empujón.»

A451: Como tutora, ¿qué metodología estás utilizando?

N.M.: «Me encanta ponerme en la piel de otra persona y afrontar el reto de entender la película que quiere hacer. Esta es una parte muy importante de la labor de una mentora; tengo que comprender las necesidades del proyecto para poder ayudar a su autor y ofrecerle estrategias creativas cuando se atasca o no sabe cómo ir más allá de su dossier. Al final, hablamos de historias muy personales que llevan muchos años en las cabezas de sus creadores, quienes tienen que encontrar la manera de tomar distancia para descubrir qué es lo mejor para su película y qué pasos deben dar para conseguirlo. Paolo y yo, en este caso, sabemos qué tipo de casa queremos construir, pero tenemos que elaborar nuestros propios ladrillos; ese es el desafío, encontrar las imágenes que van a trasladar todas esas ideas, lo cual es más difícil cuando te mueves en la autoficción.»

P.N.: «Natalia es una tutora increíble, y además, creo que ha entrado en un momento muy valioso para la película: el momento de cerrar ese largo recorrido por laboratorios y foros de todo tipo. Quiero decir que, hace dos años, el acompañamiento no podría haber sido el mismo, porque ahora soy más consciente de los elementos que faltan en la película. Si entonces Natalia hubiera borrado toda la estructura que tenía planteada, igual me habría puesto a llorar, más por miedo que por una cuestión de ego, pero ya he llegado a un punto en el que no lo voy a hacer. Quiero dirigir la mejor película dentro de mis posibilidades, o mejor dicho, la película que de verdad quiero hacer, y para eso, hay que escuchar y dejarse acompañar y ayudar.»

A451: Natalia, ¿qué crees que puedes aportar, desde tu faceta como creadora, a los proyectos de La Incubadora?

N.M.: «Mi experiencia como creadora se remonta a 2010, que es cuando empecé de la mano del colectivo ‘Los hijos’, y gracias a ese bagaje, soy capaz de entender a Paolo. Sé bien lo complicado que es sacar adelante una película de no ficción como ‘Nuestra piel levantada’, que más allá de desarrollar una historia íntima y personal, aborda un tema muy concreto que hay que bajar a tierra de alguna manera. En mi caso, acabo de terminar una pieza después de cinco años tratando de entender cuáles eran las imágenes apropiadas para acompañar mis ideas, y me gusta afrontar este proceso alejándome de ese documental más ortodoxo y observacional, sin tampoco llegar a entrar en el terreno de lo experimental. En ese punto, siempre surgen dificultades, y yo creo que puedo resultar de ayuda; cuando hacer cine deja de ser un proceso solitario y tienes que trasladar lo que quieres hacer a otras personas, necesitas encontrar las palabras adecuadas, así que en eso estamos trabajando.»

Natalia Marín: «Me encanta ponerme en la piel de otra persona y afrontar el reto de entender la película que quiere hacer […] Paolo y yo, en este caso, sabemos qué tipo de casa queremos construir, pero tenemos que elaborar nuestros propios ladrillos; ese es el desafío, encontrar las imágenes que van a trasladar todas esas ideas, lo cual es más difícil cuando te mueves en la autoficción.»
Natalia Marín
Natalia Marín. Fotografía de ECAM.

A451: ¿Y qué estás aprendiendo del trabajo con Paolo?

N.M.: «Paolo me está ayudando a plantearme ciertas preguntas. Solemos recomendarnos películas, y esto es importante, porque cuando él me dice que una determinada película le influye de alguna manera, yo intento averiguar qué es exactamente lo que le interesa tanto de esa historia, no solo desde la pura emoción, sino también desde la técnica cinematográfica.»

P.N.: «La verdad es que ese diálogo que conlleva compartir películas es algo que hace que me reconcilie con el cine, porque muchas veces las dinámicas industriales en las que uno está inmerso cuando hace su propia película llevan a que se pierda la perspectiva; más aún cuando eres un director novel, aunque no me gusta mucho ese término porque implica un menosprecio del cortometraje, que igualmente es cine. Por ejemplo, en la próxima tutoría, voy a contarle a Natalia las nuevas lecturas que he sacado tras volver a ver ‘Buen trabajo’, de Claire Denis, que siempre me ha gustado mucho pero hacía tiempo que no veía. También he visto recientemente ‘The Human Hibernation’, y me he dado cuenta de detalles que me interesan y que creo que pueden venirme bastante bien para trabajar en mi película.»

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