El periodista especializado en sucesos y en true crime, Carles Porta (‘Crims’), estrena el 7 de junio en la plataforma atresplayer su primera serie de ficción, ’33 días’. Aunque, como no podía ser de otra manera, se trata de una ficción totalmente apegada a la realidad, concretamente al caso real de Brito y Picatoste, tratado precisamente por el propio Porta con anterioridad en uno de sus sugestivos true crimes, su género predilecto para trabajar.
’33 días’ es una producción de Atresmedia en colaboración con Luminol Media, Goroka y Lastor Media. Cuenta con Montse García, Pablo F. Masó, Tono Folguera y Guille Cascante como productores ejecutivos. Javier Olivares, Jordi Calafí y Xabi Puerta son los guionistas de la serie, que estará dirigida por Anaïs Pareto Onghena.

«Esta es una serie de José Antonio Antón, eso es lo que debe constar, la empezamos a hacer sin contrato solo porque Antón se empeño en que teníamos que hacerla. Incluso él la presentó hace años en un evento de atresplayer y me hizo subir al escenario porque ya lo tenía clarísimo. José Antonio es muy fan de lo que hacemos, se volcó en que hiciésemos esta serie y nos lo ha puesto muy fácil, la verdad», explicó Carles Porta en la presentación de la serie en la pasada edición del Festival de San Sebastián, en septiembre del año 2025.
La ficción de seis episodios, rodada hace un año, está inspirada en la historia real de la fuga de dos presos de la cárcel de Ponent en Lleida. Ambos se convierten en el objetivo principal de los Mossos d’Esquadra en una intensa búsqueda que se prolonga 33 días. El caso real en el que se basa la serie de ficción es el de Brito y Picatoste, tratado con anterioridad en el género donde Porta es un maestro y que tantas alegrías le ha dado, el true crime.
«Creo que el boom del true crime no es real, porque para mí muchísimo de lo que se está haciendo no es true crime, son reportajes de sucesos largos, bonitos, bien hechos, pero eso no es true crime. Para mí el true crime es un género narrativo en sí mismo, que implica una vocación narrativa muy clara, con una historia que cuenta con lo básico, una introducción, un nudo y un desenlace y actualmente hay muchas producciones que no tienen eso. ¿Y por qué metemos todo en el mismo saco? Pues porque la realidad engancha mucho, la realidad atrapa, la realidad entusiasma y, si está bien hecha, pues es muy difícil debatir. A nosotros también nos pasa. Creo que no hay ningún otro producto que pueda competir en audiencia. Pero sí, la etiqueta true crime ahora tiene una gran atracción, aunque también te diría que no es algo precisamente de ahora, toda la vida se ha consumido crónica negra y se han consumido sucesos, lo que pasa es que de los últimos años, con las plataformas, quizás se ha convertido en tendencia», matiza Porta, que piensa que en España se están haciendo muy bien las cosas en el campo del true crime y con muy buena respuesta del público:
«El mercado de este tipo de productos se va autorregulando porque encontrar buenas historias, llegar a los personajes y hacerlo bien no es tan fácil. El público se va dando cuenta. Hay producto que es más flojo, al que se pone la etiqueta de true crime, que gusta a un nicho muy pequeño de público que está acostumbrado al consumo de sensacionalismo, al suceso criminal porque sí y eso funciona, pero tiene un nicho muy pequeño. Nosotros, sin embargo, tenemos audiencias muy masivas que solo logramos nosotros y otros productos de nuestro estilo que se hacen muy bien. No somos los únicos que lo hacemos muy bien, por ejemplo, Ramón Campos hace maravillas. Este tipo de productos, cuando están bien hechos, creo que gustan a muchísimo más público, tienen un público mucho más amplio», apostilla.

José Manuel Poga y Julián Villagrán se ponen en la piel de Prieto y Calatrava, esos dos presos que tendrán en vilo a los Mossos durante una trepidante fuga en la que ambos intentan resistir mientras poco a poco se ven acorralados por la Policía Autonómica Catalana. Dos hombres duros y peligrosos que sueñan con ser libres mientras tienen a todo el mundo en vilo, a la vez que forjan una relación y una amistad muy especial que les marcará para siempre.
«Esta es una serie que querido hacer todo el mundo, hemos tenido muchas propuestas de diferentes plataformas, mucha gente quería hacer una serie de ficióin sobre el caso de Brito y Picatoste. Creo que lo tiene todo, la fuerza de los personajes, la necesidad de saber qué había detrás de esos dos personajes para hacer lo que hicieron, su relación. Porque creo que esta es una historia de ‘autoprohibiciones’. Ellos, en sus vidas, se han autoprohibido todo y ahí entraríamos en ese supuesto de si había una relación entre ellos o no. Y luego está la fuga, los 33 días de persecución… tiene un montón de elementos súper interesantes, es una historia muy potente y redonda», asegura le periodista.
Nausica Bonnín y Pau Durà interpretan a los agentes Clara Moyano y Pau García, al frente de la investigación en la historia de ’33 días’ y completan el reparto Blanca Parés, Xavi Sáez, Alba Pujol, Joan Solé, Guillem Balart y Guillem Albasanz, entre otros.
«Con ’33 días’ hemos abierto la puerta de la ficción, pero yo donde me siento cómodo y feliz es en el true crime. Ya hay mucha gente que hace una ficción muy buena en España. Nosotros, si hacemos ficción, va a ser de manera muy puntual, porque veamos un proyecto muy claro. Además, primero tenemos que estrenar ’33 días’ y que funcione, que nadie nos machaque, especialmente el público, que es a quien realmente nos dirigimos. Pero, insisto, no veo que la ficción sea mi camino natural… es que tengo muchísimo trabajo con el true crime real, me lo paso muy bien y al público le encanta, las audiencias nos acompañan. Creo que todavía tenemos un camino muy importante que recorrer ahí», apunta Porta, que además reconoce que ha sufrido en todo el proceso y que su verdadera tabla de salvación fue el equipo técnico y artístico:
«Nos hemos sentido incómodos en la ficción, la verdad, hemos sufrido mucho porque tienes que aprender constantemente. He tenido la suerte de empezar con Javier Olivares, que es un maestro que me ha ayudado muchísimo. Y luego estaba la directora Anaïs Pareto Onghena, que ha hecho un trabajo increíble y los actores, claro, una pasada, no solo en su trabajo, también en lo referente al buen clima que creaban en el rodaje. Fue todo tan bonito, que los miedos se fueron quedando pequeños. También los montadores, vamos, todos los que han intervenido, hemos aprendido mucho. Hacer ficción muy bien es muy difícil y se está haciendo una ficción muy buena en España».

«Yo tenía todo el poder, pero ejercer el poder sin conocimiento, no tiene sentido -añade el periodista- por eso escuchaba a Anaïs que, como te digo, ha tenido un papel increíble, a Irene Roquet, que ha sido la directora de casting, a Montse García, a los productores, a Pablo Fernández Masó ha hecho un trabajo muy importante también. Escuchas a todo el mundo, porque todo suma. Eso sí, cualquier cosa que esté mal en la serie me la podéis atribuir a mí. Lo único que he hecho todo el tiempo es aprender, aprender, aprender…»
Juan José Prieto (José Manuel Poga) y Mateo Calatrava (Julián Villagrán) son dos presos fugitivos que, en octubre del 2001, escapan de la cárcel de Lleida con un plan diseñado durante meses consiguen activar a todos los cuerpos de seguridad del estado y mantener alerta a la población.
Los Mossos, un cuerpo policial recién creado, se ve cuestionado por el resto de las instituciones que cuestionan su bisoñez. Las críticas arrecian cuando la fuga se complica, y el desgaste y la frustración, empiezan a minar a los implicados. En su exhaustiva investigación los Mossos van descubriendo la insólita relación que se crea entre Prieto, un criminal sin escrúpulos y Calatrava, un delincuente adicto, sensible e instruido, al que acaba protegiendo en la cárcel de los demás y hasta de sí mismo.

«Tuvimos la precaución de intentar llegar a los entornos de los protagonistas reales en los que se basa la serie, a sus abogados, para que supieran que se estaba haciendo la serie. Precisamente, uno de los motivos principales de cambiar los nombres de los protagonistas del caso es proteger la libertad creativa, porque si no se llama Brito y se llama Prieto, puedes hacer lo que quieras, porque en realidad no es la historia de Brito, es la historia de Prieto, aunque es cierto que partimos de Brito, ese es el punto de partida. Pero al ser Prieto, es otra historia y aunque partamos de la realidad, podemos inventar y eso es muy importante. Luego está otra cuestión que para nosotros también es súper importante, que es la protección de la intimidad de los personajes reales. Hay sentencias del Supremo que indican una dirección, nosotros en nuestros true crimes ya somos muy respetuosos con la intimidad de los personajes. Sin embargo, en una ficción tienes que entrar en la intimidad de esos personajes y para entrar en esa intimidad tenemos que ser libres, porque de lo contrario vamos a repetir lo mismo que ya hemos explicado en el true crime real y eso no tendría sentido. Ese es el motivo del cambio, la libertad creativa, a la vez que protegemos la intimidad de esas personas, porque no es estrictamente su vida», explica el creador de ’33 días’, para el que la gran diferencia con el true crime estriba en poder entrar en los vacíos de la realidad y en la mente de los personajes:
«Nadie estuvo con ellos esos días y, por tanto, hay vacíos en los que la ficción puede entrar. Picatoste en su día escribió muchos documentos y tiene un texto maravilloso de 30 páginas donde cuenta casi al detalle toda la fuga. Era un guión increíble, una base muy importante. Picatoste siempre explicó qué habían hecho y por qué lo habían hecho, Brito no, aunque estaba documentado. Lo que no estaba documentado es entrar en sus mentes. ¿Por qué lo hicieron? ¿Y por qué lo hicieron de esa manera? Entrar en esas mentes no lo podíamos hacer con los personajes reales, pero sí con los personajes de ficción. Como dice la directora de la serie, inventamos, construimos los elementos que nos permiten llenar esos vacíos que no puede llenar la realidad. Debemos llevar unas 500 horas de true crime real emitidas entre televisión, podcast, radio… después de eso te das cuenta de que muchas veces existen agujeros en las historias, sobre todo emocionales, mentales, que no se puede llenar solo con la investigación policial, no hay confesiones, no ha quedado rastro de eso. En la realidad no podemos llenar eso, pero en la ficción sí. En esta primera ficción para televisión que he hecho, me gustaba poder llenar esos huecos que no puedes llenar en la realidad, ese es el paso más importante que hemos querido dar con esta serie», concluye Porta.




