La inversión de los rodajes y trabajos de postproducción internacionales en España cayó un 20 por ciento en 2025, hasta 104 millones de euros

Las Productoras Españolas de Audiovisual Internacional ha presentado el balance anual de su actividad en 2025. Los datos arrojan dos conclusiones fundamentales, que 2025 ha marcado un punto de inflexión negativo para los rodajes y los trabajos de postproducción de producciones internacionales en España y que nuestro país, para volver a ser un territorio realmente competitivo en Europa, necesita que el incentivo fiscal general que supere el 30 por ciento actual.

PROFILM, la Asociación de Productoras Españolas de Audiovisual Internacional, que representa al 85 por ciento del sector en España ha presentado en la Academia de Cine, su Informe de Inversión Audiovisual Internacional 2025, en el que analiza la actividad generada en España por las producciones extranjeras, en rodajes y trabajos de postproducción, a través de sus empresas asociadas y que permite determinar la aportación directa de estos proyectos en la economía, el empleo y la industria audiovisual española.

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Peter Welter, presidente de PROFILM

La presentación fue conducida por Peter Welter, presidente de PROFILM desde febrero de este año, CEO de Fresco Film (Mediapro Group) y productor ejecutivo de títulos como ‘Terminator: Dark Fate’ o ‘Game of Thrones’. Según el informe, los proyectos internacionales (rodajes y trabajos de posproducción) desarrollados por las productoras asociadas a PROFILM generaron el año pasado una inversión directa en España de 103,9 millones de euros, con 24 proyectos audiovisuales, 6.490 contratos firmados, 29,4 millones de euros destinados a salarios y 9,7 millones de euros en cotizaciones a la Seguridad Social.

Estas cifras contrastan con las contabilizadas en 2024, cuando la inversión directa alcanzó los 129,9 millones de euros, con 27 proyectos y 8.510 contratos. Esto supone un descenso del 20 por ciento en inversión, del 11 por ciento en número de proyectos y del 23,7 por ciento en contratación.

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«Los datos de 2025 no son buenos, navegamos por un mar cada vez más revuelto. Las cifras muestran cierta asimetría porque aunque hemos perdido el 20 por ciento de la inversión solamente hemos tenido tres proyectos menos que en 2024, lo que significa que seguimos acogiendo proyectos, pero cada vez más pequeños», ha comentado el presidente de PROFILM.

Otro dato que muestra esta desviación hacia proyectos más pequeños que en ejercicios anteriores es la procedencia de los proyectos internacionales durante el año pasado. Los proyectos internacionales desarrollados en España en 2025 procedieron principalmente de Reino Unido, Estados Unidos y otros países europeos. Reino Unido fue el principal país de origen, con seis proyectos; Estados Unidos aportó cuatro; y la Unión Europea sumó ocho producciones procedentes de Alemania, Dinamarca, Francia e Irlanda. También se registró actividad procedente de Corea del Sur.

«El año pasado se registraron casi tantos proyectos del mercado anglosajón (10) como de la Unión Europea (8), lo que explica que haya bajado la inversión porque, los proyectos europeos suelen tener presupuestos más bajos. En este panorama, España corre el riesgo inminente de pasar de ser un hub estratégico a un destino de valor añadido decreciente, liquidando la ventaja competitiva construida en la última década”, ha explicado Welter.

Por comunidades autónomas, Andalucía, Canarias, Madrid y Cataluña concentraron la mayor parte de la inversión del audiovisual internacional en 2025. La inversión total se concentró principalmente en seis comunidades autónomas y 10 se quedaron sin acoger un solo rodaje internacional o alguna labor de postproducción, algo que contrasta con el año de récord de 2022.

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El año pasado Andalucía lideró el gasto directo con 27,7 millones de euros y siete proyectos, pero en tres únicas provincias Sevilla, Málaga y Almería. El segundo lugar del ranking es para Canarias, con 26,4 millones de euros y ocho proyectos, en Tenerife y Gran Canaria. La Comunidad de Madrid registró 18,4 millones de euros, incluyendo sobre todo la actividad vinculada a VFX, mientras que Cataluña alcanzó los 13,2 millones de euros.

También recibieron inversión de producciones audiovisuales internacionales la Comunidad Valenciana, con 8,1 millones de euros, y Baleares, con 2,6 millones de euros. Esto es, mientras que en 2022 los rodajes internacionales llegaron a 14 comunidades autónomas; en 2025, solo alcanzaron a siete. Para la Asociación de Productoras Españolas de Audiovisual Internacional queda meridianamente claro que el incentivo fiscal actual de España no moviliza a las grandes producciones audiovisuales internacionales.

Entre los títulos destacados que eligieron España como lugar de rodaje o producción el año pasado figuran proyectos como ‘NCIS: Tony & Ziva’, ‘Young Sherlock’, ‘Oderbruch Season 2’, ‘Apocalipsis Z 2’, ‘The Hive’, ‘Constantinople’, ‘Dune: Prophecy’, ‘Karma’ y ‘The Overlook’, entre otros.

Eso sí, 1.000 millones de inversión en los últimos cinco años

El informe de PROFILM incorpora por primera vez una lectura de conjunto del periodo 2021-2025, que permite contextualizar la evolución reciente del sector. En estos cinco años, las producciones internacionales gestionadas por las empresas asociadas a PROFILM han generado  983.235.771,63 millones de euros de inversión directa en España, a través de 181 proyectos audiovisuales internacionales.

La actividad ha movilizado equipos técnicos, especialistas, artistas, figuración, empresas de transporte, alojamiento, restauración, construcción de decorados, alquiler de equipos, localizaciones, seguridad, servicios sanitarios, asesorías, postproducción, efectos visuales y otros servicios auxiliares. Solo en aportaciones a la Seguridad Social, el informe recoge más de 86,4 millones de euros entre 2021 y 2025. Esta cifra evidencia que la producción internacional no solo atrae inversión exterior, sino que genera empleo formal, ingresos públicos y actividad económica inmediata en múltiples sectores.

El informe advierte además de que el descenso registrado desde el año 2022 coincide con un contexto internacional más restrictivo, marcado por la corrección del mercado tras el ciclo de expansión de las plataformas, el aumento de costes, la incertidumbre macroeconómica y la reestructuración de grandes estudios internacionales, huelgas de actores y guionistas en 2023… Sin embargo, PROFILM señala que a estos factores globales se suma una cuestión específicamente española: el marco de incentivos del territorio común ha perdido atractivo frente a otros países europeos. En 2022, el mejor año de la serie histórica, la inversión media era de 20 millones de euros por película y 10 millones de euros por cada episodio de serie.

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España ofrece actualmente una deducción del 30 por ciento para el primer millón de euros de gasto y del 25 por ciento para el resto, con determinados límites máximos, mientras que otros mercados competidores han avanzado hacia porcentajes más agresivos, sistemas más flexibles, menores umbrales de gasto mínimo y plazos de devolución más previsibles.

“Con la inflación acumulada y el estancamiento del incentivo actual, más los retrasos en las devoluciones, el incentivo ya no cubre la brecha por lo que España ha pasado de ser ‘cara pero rentable’ a ser simplemente ‘cara’”, señalan desde la asociación, que considera especialmente relevante revisar el tratamiento de la postproducción y los efectos visuales, dos ámbitos de alto valor añadido que generan empleo cualificado, menos estacional y tecnológicamente avanzado. En este campo, la competencia internacional es especialmente intensa y los proyectos comparan no solo el porcentaje de incentivo, sino también la rapidez de cobro, la seguridad jurídica y la claridad de los gastos elegibles. Y en 2025 tampoco había huelgas de guionistas en las que escudarse.

Tres prioridades: incentivos, seguridad jurídica y agilidad administrativa

PROFILM plantea tres líneas de actuación prioritarias para mantener la posición de España como destino audiovisual internacional: La primera es revisar los incentivos fiscales para alinearlos con los estándares de los países europeos más competitivos y evitar que los grandes proyectos, especialmente los de presupuesto medio y alto, se desvíen hacia otros territorios. En esta línea, resulta también clave reducir el mínimo de inversión exigido para el VFX para aquellos proyectos que impliquen, además del rodaje real, la utilización de industrias técnicas.

La segunda es reforzar la seguridad jurídica mediante criterios claros, certificados previos y una interpretación homogénea de los gastos deducibles. Para los inversores internacionales, conocer con precisión el coste real de producir en un país es un factor determinante. La tercera es mejorar la agilidad administrativa, tanto en la gestión de permisos como en los plazos de devolución de los incentivos. En una industria que trabaja con calendarios muy ajustados, la previsibilidad y la rapidez son tan importantes como el porcentaje fiscal.

Otro punto que se debe potenciar es el de las grandes infraestructuras audiovisuales de largo recorrido. Para la Asociación, la expansión de centros como el Parc Audiovisual de Catalunya y la plena operatividad de Ciudad de la Luz son esenciales para retener producciones que de otro modo solo utilizarían España para localizaciones exteriores puntuales.

Pero no solo eso, sería también positivo crear nuevas infraestructuras de producción que permitan competir con otras del entorno europeo, como puede ser Hungría, uno de los territorios que más daño están haciendo a España por su fiscalidad sin límite de inversión y sus grandes infraestructuras. De hecho, Hungría es el país europeo donde más rodajes internacionales se llevan a cabo si se exceptúa a Reino Unido. Los productores españoles del audiovisual internacional también verían con buenos ojos la creación de bonus por rodar en zonas despobladas, tal y como hacen otros países de nuestro entorno cercano como puede ser Portugal.

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«Así no podemos competir, somos realistas, pero optimistas queremos creer que el incentivo fiscal en España va a mejorar. La única manera de hacerlo es a través de la Ley de Cine en tramitación o de los Presupuestos Generales del Estado y todos los grupos políticos con los que hemos hablado están por la labor, todos creen que es necesario subir el incentivo para volver a ser competitivos», ha concluido el presidente de PROFILM.

«Con las localizaciones y el talento no basta»

Tras la presentación del informe en la Academia de Cine de Madrid tuvo lugar una mesa redonda en la que se debatieron los retos y oportunidades del sector. En el encuentro, moderado por Zara García-Delgado, Productora ejecutiva Seven Islands Film, contó con la participación de los expertos en fiscalidad y asuntos legales, Ismael González, Socio en Cuatrecasas; Helena Suarez, Socia en Écija, y Teresa Valdelomar, Socia de Fiscal de ONTIER.

Los expertos en fiscalidad coincidieron que los productores extranjeros buscan sobre todo tener seguridad jurídica y saber con mayor precisión cuando les va a llegar el dinero de la desgravación fiscal, esto es, seria bueno articular algún sistema para poder saber dicha fecha de devolución.

También defendieron la necesidad de implementar una mayor agilidad en todos los procesos administrativos, la tan ansiada ventanilla única, y contar con una interlocución especializada en audiovisual en las administraciones públicas, que facilite los trámites. Los ponentes también invitaron a los bancos nacionales a entrar en operaciones de adelanto de incentivo, tal y como hacen actualmente entidades financieras internacionales.

Finalmente, los ponentes apostaron por intentar ganar el relato para que la opinión pública española no vea al audiovisual solamente como un sector subvencionado. Para ello recurrieron al primer estudio del Impacto Económico de los Rodajes Internacionales en España, elaborado por la consultora Olsberg SPI, que revela que cada euro invertido en incentivos fiscales a rodajes internacionales genera un retorno de nueve euros. Consideraron, además, que es necesario que ese retorno llegue realmente a la ciudadanía para que los propios ciudadanos acepten de mejor manera los rodajes y no los vean solo como un incordio, algo que empieza a ser un problema en ciudades como Madrid.

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