La inteligencia artificial ya no se contempla únicamente como una tecnología llamada a transformar en el futuro la industria audiovisual, sino como una herramienta que está entrando en diferentes fases del pipeline. Cómo integrarla en los procesos profesionales sin perder la trazabilidad de los contenidos, proteger los derechos y la autoría y preservar el criterio de los profesionales centró buena parte del debate “IA en el pipeline audiovisual: creación, derechos y nuevos procesos”, organizado por ALÍA (Alianza de la Industria Audiovisual), dentro de las actividades de Industria de la 74ª edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián.
Moderada por Mabel Klimt, de Elzaburu, la mesa reunió a Marta Bragado, de Sony Professional; Javier Urosa, de DO Technology; Ferran Piquer, de Efectoscopio; el director de fotografía Migue Amoedo, de la Asociación Española de Directoras y Directores de Fotografía (AEC) y José Jaime Linares, presidente de la Asociación Nacional de Profesionales de la Producción Audiovisual (APPA). Desde perspectivas distintas como la de tecnología, VFX, postproducción, dirección de fotografía y producción, hubo un concepto que apareció reiteradamente durante la conversación: la trazabilidad.

Saber de dónde procede una imagen, qué transformaciones ha experimentado, qué herramientas y modelos han intervenido y en qué condiciones se han utilizado los materiales se plantea como uno de los grandes retos de la incorporación de la IA a los flujos de trabajo audiovisuales.
Desde el ámbito tecnológico, Marta Bragado, de Sony Professional, ha incidido en la rapidez con la que la inteligencia artificial ha pasado de ser una tecnología experimental para integrarse en herramientas de utilización cotidiana. En el caso de las cámaras profesionales, ya está presente en sistemas avanzados de autoenfoque, reconocimiento y seguimiento de personas y objetos, pero junto a las posibilidades que abre en términos de eficiencia, ha señalado el problema de determinar el origen y las sucesivas transformaciones de las imágenes.
“Como todo superpoder, tiene una responsabilidad detrás., creo que en nuestro sector el mayor riesgo es perder la trazabilidad o la autoría de lo que estamos viendo”, ha dicho y en ese contexto se ha referido al desarrollo de C2PA, un estándar abierto destinado a registrar la procedencia y las modificaciones que experimenta un contenido durante toda la cadena, desde el momento de su captura hasta su distribución.
La infraestructura necesaria para incorporar la IA a entornos profesionales ha sido el punto de partida de Javier Urosa, supervisor y productor ejecutivo de VFX en DO Technology. “Ir a la nube con la IA es casi una necesidad”, ha aseverado y ha resaltado que el trabajo de esa manera permite disponer de capacidad de computación escalable, evitar parte del impacto de la rápida obsolescencia del hardware y adaptar el gasto a las necesidades concretas de una producción.
Además, ha destacado que la nube puede desempeñar también un papel relacionado directamente con esa necesidad de trazabilidad: puede desempeñar un papel fundamental en la auditoría de modelos, licencias y procesos, permitiendo registrar qué herramientas, modelos y softwares han intervenido en cada plano y ha incidido también en que la IA no implica necesariamente la desaparición de los procesos tradicionales de VFX, sino la incorporación de una nueva herramienta que deberá convivir con la composición, el CGI y otras disciplinas.
Desde Efectoscopio, Ferran Piquer ha defendido igualmente una incorporación progresiva y controlada de estas tecnologías, tanto en tareas de gestión, como desgloses, presupuestos o estimaciones, así como en procesos creativos de generación y tratamiento de imagen. “Una vez más, trazabilidad en todo”, ha resumido.
Sobre la transformación que afronta la industria ha asegurado que “son buques difíciles de frenar, dar un volantazo es complejo, pero necesario” y puso asimismo el acento en la formación y en la importancia de no construir perfiles
profesionales excesivamente ligados a herramientas concretas que pueden quedar obsoletas en pocos meses. La experiencia, la cultura visual y el conocimiento del oficio deben seguir siendo, defiende, la base sobre la que incorporar posteriormente las nuevas tecnologías.

La intervención de Migue Amoedo, de AEC, ha puesto especialmente el acento en la responsabilidad de los propios profesionales ante este nuevo escenario. El director de fotografía puso en valor la defensa de tres conceptos fundamentales: transparencia, trazabilidad y consentimiento y ha subrayado que “debemos tener claro que actualmente un rodaje no es solamente una obra audiovisual: es un dataset que sirve para más cosas, y no hablo de la película montada, hablo de los brutos”, cuestión que abre interrogantes sobre los materiales con los que se entrenan los modelos, quiénes participaron en la creación de esas imágenes, si existe consentimiento para reutilizarlas y qué posibles mecanismos de compensación deberían establecerse.
Amoedo defendió una aplicación de la IA por capas y en momentos concretos del pipeline, frente a la idea de una única herramienta capaz de generar automáticamente una película completa. Uno de los ámbitos donde su impacto ya resulta especialmente evidente es la preproducción, al permitir acelerar la conceptualización y comunicar con rapidez la identidad visual de un proyecto a los diferentes departamentos, pero si fue tajante en el hecho de que él no crearía mediante inteligencia artificial a un actor o una actriz.
José Jaime Linares trasladó el debate al terreno de la producción y ha citado aplicaciones concretas que ya se están dando en la elaboración de informes, planes de trabajo, transportes, desgloses o presupuestos, aunque ha advertido que el factor humano sigue siendo imprescindible y difícilmente sustituible en ámbitos esenciales de la producción y que las herramientas pueden orientar y acelerar determinados procesos, pero la producción sigue dependiendo del conocimiento, la experiencia, la negociación y la capacidad para solucionar situaciones reales.
El debate, en el que el público participó de manera muy activa, ha dejado varios puntos de encuentro entre los distintos departamentos: la IA ya forma parte de los procesos audiovisuales; el conocimiento profesional continúa siendo determinante para utilizarla con criterio y su implantación deberá ir acompañada de mecanismos que garanticen trazabilidad, seguridad, derechos y transparencia. La velocidad de esta transformación supone además un desafío para empresas, asociaciones y centros de formación: incorporar nuevas competencias sin romper la transmisión de conocimiento entre generaciones ni eliminar los escalones profesionales que permiten adquirir experiencia.
Más allá del debate sobre la sustitución de puestos de trabajo, la cuestión que centró la conversación ha pasado por decidir cómo integrar la inteligencia artificial de manera soberana en una industria sostenible, manteniendo el valor de la creación humana y estableciendo mecanismos que permitan conocer qué herramientas se han utilizado, sobre qué materiales y bajo qué condiciones.
ALÍA participa un año más en Zinemaldia Startup Challenge
La innovación volvió a ocupar un lugar destacado en la agenda de ALÍA con su participación en Zinemaldia Startup Challenge, iniciativa central de la jornada Zinemaldia & Technology, organizada por el Festival de San Sebastián en colaboración con esta alianza, Tecnalia y Vicomtech.
Zinemaldia & Technology constituye la apuesta del certamen por generar un espacio de referencia para la reflexión y el desarrollo de la innovación tecnológica aplicada al sector audiovisual. ALÍA forma parte cada año del jurado de la iniciativa y en esta edición estuvo representada por Yolanda Hurtado, de Picnic Post.
La competición estatal forma parte de Spanish Screenings: Financing & Tech, iniciativa en la que participan el Ministerio de Cultura a través del Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA), el Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública, ICEX, el Festival de Málaga y el Festival de San Sebastián. En esta edición, el premio al mejor proyecto español incrementó su dotación hasta los 30.000 euros, gracias al apoyo del Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública.

El premio al Mejor Proyecto Español recayó en Pixentinel, de Luis Zabala, una plataforma de inteligencia operativa para live streaming que monitoriza, diagnostica la causa raíz de posibles incidencias, actúa y aprende mediante un algoritmo propietario orientado a proteger los ingresos y la experiencia de visionado mientras que el reconocimiento al Mejor Proyecto Europeo fue para Virtual Location Scouting, de Antti Ahokoivu (Finlandia), un buscador digital de localizaciones que permite compartir la información con los diferentes miembros del equipo para optimizar la planificación de los rodajes. El proyecto recibió asimismo la Mención al Emprendimiento.
ALÍA celebra su sexta Asamblea General
En el marco de su presencia en San Sebastián, ALÍA celebró su sexta Asamblea General de socios/as convocando a sus 67 empresas asociadas para hacer balance de la actividad desarrollada durante el último ejercicio, presentar el nuevo protocolo para la prevención del acoso sexual entre sus asociados y aprobar las cuentas anuales.
La Asamblea contó además con la participación de Vanessa Ruiz-Larrea, fundadora y vicepresidenta de la asociación durante su etapa en Deluxe Spain y actualmente Postproduction Executive en Amazon MGM Studios, quien compartió con los socios su experiencia en torno a los nuevos workflows de postproducción en cloud.
Como reconocimiento a su dedicación y a su contribución al crecimiento y consolidación de la asociación desde sus orígenes, se le ha concedido el primer Premio ALÍA al Impulso de la Industria Audiovisual, además de ser nombrada Socia Honorífica de ALÍA, poniendo en valor una trayectoria estrechamente vinculada al desarrollo y fortalecimiento de la industria técnica audiovisual.



