‘In Vitro’, la nueva serie de ficción creada por Marc Crehuet y Alejandra Guimerà, se estrena hoy, 19 de octubre, en HBO Max y 3Cat. Dirigida por Marc Crehuet y escrita por Marc Crehuet y Carmen Marfà, con la participación de Natalia Boadas y Víctor Sala en el desarrollo del argumento, se trata de una producción de Moiré Films, Rodar y Rodar, Bullfrog Pictures y 3Cat. ‘In Vitro’ es una dramedia de seis episodios que se adentra, por primera vez en la ficción televisiva, en el universo de la reproducción asistida desde una mirada tan humana como provocadora. Ambientada en una clínica de fertilidad de Barcelona, la serie aborda los dilemas éticos, emocionales y sociales que rodean el deseo de formar una familia en el siglo XXI.
Protagonizada por Bruna Cusí (‘Verano 1993’, ‘Upon Entry’) y David Verdaguer (‘10.000 km’, ‘Saben Aquell’), el reparto cuenta además con María Pujalte, Diana Gómez, Alain Hernández, Francesc Ferrer, Peter Vives y Anna Bertran, entre otros. El rodaje de la serie, que presentó sus primeros capítulos en la pasada décima edición del Festival de Cine de Santander, se ha desarrollado a lo largo de 11 semanas en Barcelona y alrededores, en el marco de una coproducción internacional con Francia. Al elenco se suma la actriz francesa Tiphaine Daviot, reconocida por su participación en series como ‘Lazy Company’, ‘Zone Blanche’ y ‘Marianne’; asimismo, la coproducción ha contado también con equipo técnico francés a lo largo del proceso.

“La idea nació al ver lo poco que se habla en profundidad sobre reproducción asistida en ficción, y cuánto desconocimiento o estigmas la rodean. Nos interesaba mostrar las zonas grises: lo emocional, lo ético, lo científico y lo humano”, ha señalado Marc Crehuet, cocreador y director de la serie, mientras que Alejandra Guimerá, cocreadora y productora ejecutiva de la serie por Moiré Films, ha hecho hincapié en que “vivimos un momento clave: las mujeres retrasan la maternidad, los modelos familiares se amplían y la tecnología hace posible lo que antes era impensable. Con ‘In Vitro’ queremos contar esas nuevas realidades desde dentro, con verdad, emoción y sin miedo a hacer preguntas incómodas”.
Para Marina Padró, productora ejecutiva de la serie (Rodar y Rodar), “la reproducción asistida no es solo un avance médico; es un fenómeno social que transforma vidas y rompe tabúes. En ‘In Vitro’ proponemos una serie que informa, conmueve y provoca reflexión, desentrañando con humor y humanidad lo que muchos viven en silencio”.
Los creadores, Marc Crehuet y Alejandra Guimerà han hablado con Audiovisual451 para contar cómo ha nacido este proyecto y los retos a los que se han enfrentado, partiendo de una vivencia muy personal.
Una experiencia personal que tardó seis años en convertirse en serie
La idea de ‘In Vitro’ surgió de la experiencia personal de sus creadores con la reproducción asistida. “Nuestro hijo es in vitro, y entonces, después de pasar por un proceso que tiene sus momentos difíciles, pero que al final en nuestro caso salió bien, Alejandra tuvo la idea de hacer algo con esto, explicar alguna historia con esto”, explica Marc Crehuet. Alejandra Guimerà señala que estuvieron cerca de diez años vinculados a estos tratamientos, primero para tener a su primer hijo y después intentando tener un segundo, hasta que decidieron poner un límite. Fue entonces cuando comenzó a plantearse la posibilidad de trasladar esa experiencia a la ficción, primero como un cortometraje, después como una obra de teatro, una película y finalmente una serie.
Guimerà inició un amplio proceso de documentación que incluyó entrevistas a unas 50 personas, entre parejas, pacientes, biólogos, ginecólogos y otros especialistas. “Fuimos viendo también cuánto relato había y qué poco explicado estaba en la ficción”, ha señalado la creadora, quien considera que la reproducción asistida sigue siendo un tema rodeado de tabúes, incluso en entornos aparentemente abiertos. “Yo he notado incluso que incluso desde entornos muy liberales, se sigue viviendo como con mucho tabú, mucho miedo, mucho estigma, cuando al final es una realidad cada vez más presente”, añade.

Desde que comenzaron a trabajar en el proyecto, alrededor de 2020, han transcurrido cerca de seis años hasta su estreno. La primera versión no consiguió encontrar comprador y los creadores tuvieron que reformular la propuesta. “Nosotros en principio este proyecto lo intentamos vender más como un original de plataforma y no salía, no salía, porque bueno, yo creo que el proyecto, o sea, gustaba, pero siempre tuvimos la sensación de que daba un poco de miedo el punto de vista”, reconoce Guimerà, mientras que Crehuet apunta que “pensaban que era nicho al principio, quizás”.
El cambio fundamental llegó cuando decidieron dejar de centrar la historia exclusivamente en una pareja que buscaba tener hijos y trasladar el punto de vista a los profesionales de una clínica de fertilidad. Guimerà explica que “la poca ficción que habíamos visto siempre estaba muy enfocada en la parte de los pacientes, pero encontramos mucho más interesante abordar la historia desde los embriólogos, unos profesionales poco visibles a pesar de su importancia en los tratamientos. Esta decisión permitió incorporar diferentes casos a cada episodio y construir una ficción coral que combina las historias de los pacientes con las relaciones personales y profesionales de los protagonistas”.
El apoyo del ICEC y 3Cat permitió incorporar posteriormente a HBO Max
El proyecto encontró una vía para su desarrollo a través de la línea de ayudas a las series de ficción del Institut Català de les Empreses Culturals (ICEC). Los creadores han explicado que comenzaron a estudiar el modelo de producción de otras series originales catalanas, como ‘Esto no es Suecia’, de Aina Clotet, ‘Pubertat’, de Leticia Dolera o ‘Ravalear’, de Pol Rodríguez, que habían conseguido salir adelante mediante la combinación de ayudas públicas, televisiones y plataformas. ‘In Vitro’ obtuvo inicialmente una subvención al desarrollo del ICEC, que permitió seguir trabajando en el argumento y definir el tono de la serie.
Con la participación de Rodar y Rodar y Marina Padró, el equipo comenzó a buscar los socios necesarios para estructurar la financiación. “Entonces fuimos a TV3, fueron muy valientes, se apostaron por el proyecto, y luego el ICEC fue el disparo de salida”, explican los creadores, que destacan que la participación de la televisión pública catalana y el respaldo institucional llegaron prácticamente de forma paralela.
Posteriormente se incorporó HBO Max, cuyo departamento de adquisiciones estaba interesado en apoyar producciones en lenguas cooficiales. Según los responsables de ‘In Vitro’, esta apuesta fue importante para un proyecto concebido en versión original catalana y que inicialmente había encontrado dificultades para despertar el interés de las plataformas. Con el ICEC, 3Cat y HBO Max, la serie consiguió establecer una primera estructura de financiación, a la que todavía debían sumarse otros socios para completar el presupuesto.
Guimerà destaca que el proceso fue avanzando progresivamente, a medida que conseguían incorporar nuevos apoyos. El diseño de producción también resultó importante para hacer viable la serie, especialmente después de decidir que buena parte de la acción transcurriera en una clínica de dimensiones reducidas. La elección de este espacio permitía concentrar el rodaje, reducir las necesidades de figuración y construir un entorno en el que los personajes pudieran relacionarse de manera más directa.

El turismo reproductivo, clave para la coproducción con Francia y el acceso a Eurimages
La posibilidad de desarrollar una coproducción internacional surgió del propio contenido de la serie, que aborda también el turismo reproductivo y la llegada a España de pacientes procedentes de otros países europeos para someterse a tratamientos de fertilidad. Marc y Alejandra explican que las diferencias legislativas entre países, el acceso a los tratamientos y el anonimato de los donantes en España fueron algunos de los aspectos que estudiaron durante la documentación y que ofrecían posibilidades para incorporar personajes extranjeros a la ficción.
A partir de este planteamiento se estableció la coproducción con Francia, con la participación de los socios franceses y la incorporación de profesionales de ese país a los equipos artístico y técnico. “La coproducción con Francia no era una coproducción puramente financiera, era totalmente orgánica”, aseguran los responsables del proyecto. En este contexto se incorporó al reparto la actriz Tiphaine Daviot, que aparece desde el segundo episodio, en una de las historias relacionadas con pacientes franceses que acuden a España para realizar un tratamiento. La estructura internacional permitió presentar el proyecto al programa de apoyo a las coproducciones de series de Eurimages, del Consejo de Europa.
Los creadores destacan también la presencia mayoritaria de mujeres en el equipo de la serie, tanto en la escritura como en departamentos técnicos, entre ellos fotografía y sonido. “Se trata de un equipo puramente femenino, creíamos que era un tema en el que causa más empatía la mujer, sin duda alguna, y más impacto también emocional”, han dicho. La ayuda europea fue una de las últimas piezas que permitió completar la financiación e iniciar la preproducción.
Otro de los apoyos importantes fue la entrada de Beta Film como distribuidora internacional, que mostró interés por el proyecto antes de comenzar el rodaje. “Ahí entró una parte muy importante para nosotros, que fue el distribuidor internacional Beta Film”, han subrayado, pues la participación de la compañía contribuyó a consolidar la financiación y la proyección exterior de ‘In Vitro’, que también pasó por Series Mania Forum, lo cual fue un momento determinante para el proyecto. Sobre su presencia en el mercado francés, ambos han destacado que les permitió comprobar que existía interés internacional por una historia que en sus primeras reuniones había sido considerada demasiado específica. “Nosotros siempre creímos que era un tema que en realidad es completamente universal”, han defendido.

Los embriólogos, protagonistas de una historia que combina drama y comedia
Uno de los aspectos más particulares de ‘In Vitro’ es que sitúa en el centro de la historia a los embriólogos, en lugar de contar los tratamientos exclusivamente desde el punto de vista de los pacientes. “Es una serie muy emocional, nosotros a veces nos decíamos a partir de la primera idea, al final vamos a hacer como una serie de médicos, pero de embriólogos, que no se ha hecho nunca, pero también nos dimos cuenta de que en realidad es casi más una serie de psicólogos porque todo lo que se trata es muy emocional”, explica Marc Crehuet.
Cada uno de los seis episodios, de aproximadamente 40 minutos, presenta una historia diferente de los personajes, mientras se desarrolla la historia de los protagonistas. La investigación realizada por Guimerà puso de manifiesto que muchas personas que habían pasado por tratamientos de reproducción asistida reclamaban una mayor empatía y cercanía por parte de las clínicas. La creadora ha explicado que los pacientes llegan a estos centros en una situación de vulnerabilidad y deben enfrentarse a numerosos procedimientos médicos, conceptos técnicos y decisiones económicas que convierten el proceso en una experiencia especialmente compleja.
De esta realidad surgieron las personalidades contrapuestas de los dos embriólogos protagonistas: una profesional muy empática, que en ocasiones se implica demasiado en los problemas de los pacientes, y otro de carácter más racional, acostumbrado a trabajar en solitario en el laboratorio. Guimerà señala que le interesaba especialmente mostrar una profesión que tiene muy poca presencia en la ficción, a pesar de que los embriólogos son quienes intervienen directamente en la creación de la vida y permanecen habitualmente fuera de la vista de los pacientes.
En cuanto al tono, Crehuet ha explicado que el trabajo con Carmen Marfà en los guiones se centró especialmente en conseguir un equilibrio entre drama y comedia. “No queríamos que fuese solo drama, porque pensábamos que hubiese sido demasiado intenso”, afirma, y ha añadido que tampoco querían hacer únicamente una comedia porque habría resultado frívola. El director ha señalado que este equilibrio se trabajó durante todo el proceso, desde la escritura hasta la dirección de actores y la postproducción, incluso en decisiones relacionadas con la música para evitar que determinadas escenas resultaran excesivamente melodramáticas.
Una clínica construida para la serie y asesoramiento médico durante el rodaje
El rodaje de ‘In Vitro’ se desarrolló durante once semanas en Barcelona y sus alrededores, siete de ellas en el decorado de la clínica de reproducción asistida, construido específicamente para la producción por el departamento de arte. Los creadores explican que se inspiraron en centros reales y optaron por una clínica pequeña, en la que todos los profesionales pudieran tener contacto con los pacientes y conocer los diferentes casos, frente al funcionamiento de las grandes clínicas de fertilidad.
La elección también estuvo condicionada por los recursos de producción. “Para ahorrar recursos, claramente, no podíamos hacer una clínica grande, no teníamos bastante figuración como para llenar una clínica”, ha reconocido Crehuet. Aunque la mayor parte de la serie transcurre en este espacio, el rodaje incluyó también exteriores y otras localizaciones para mostrar la vida personal de los protagonistas fuera del centro médico.
La producción contó con el asesoramiento de embriólogos y ginecólogos con la colaboración de la clínica Fertilab, “que nos apoyó muchísimo y además, no nos limitaban creativamente, porque nosotros teníamos que hacer ficción, teníamos que hacer que pasaran cosas que a lo mejor pueden no gustar, porque tienes que cuidar a la audiencia, al espectador, tienes que entretener, emocionar, divertir”, aseguran y añaden la importancia de mantener la verosimilitud de los procedimientos sin renunciar a las necesidades dramáticas de la historia.
Otro de los aspectos que quisieron cuidar fue la representación de los tratamientos, con escenas de transferencias embrionarias y punciones foliculares en las que la cámara se acerca a las actrices para mostrar el impacto emocional de estos momentos y han subrayado que el trabajo con el equipo técnico, integrado en buena medida por mujeres, fue especialmente importante para abordar estas secuencias. También explican que, a medida que avanzaba la producción, numerosos integrantes del equipo compartieron experiencias personales o cercanas relacionadas con la reproducción asistida, hasta convertir el rodaje en una especie de terapia colectiva.
Bruna Cusí y David Verdaguer, dos actores clave para encontrar el tono de la serie
La elección de Bruna Cusí y David Verdaguer para los personajes protagonistas fue importante para definir el tono de ‘In Vitro’. Crehuet ha explicado que contar con ambos intérpretes les permitió visualizar mejor a los personajes y dar credibilidad a sus relaciones. La directora de casting Rosa Binod se encargó de completar el reparto, con la intención de reunir perfiles diversos y actores capaces de desenvolverse en una comedia naturalista, alejada de interpretaciones exageradas.
Alejandra Guimerà señala que siempre tuvo en mente a Bruna Cusí para interpretar a la embrióloga protagonista. “Siempre vi a la embrióloga en ella, porque es una chica que también me parece que no se le ha explotado mucho la vis cómica y nos parece que la tiene, es muy divertida” y destaca el trabajo de Diana Gómez, mientras que Crehuet señala las posibilidades cómicas de Peter Vives, con quien ya había trabajado anteriormente.

María Pujalte interpreta a una ginecóloga, un personaje para el que los creadores también habían pensado en ella desde el principio. Crehuet ha destacado igualmente la participación de Alain Hernández, actor con el que mantiene una relación profesional desde hace unos veinte años y al que dirigió en ‘El rey tuerto’. El director considera que su faceta cómica no ha sido suficientemente explorada y ha explicado que la confianza entre ambos les permitió trabajar con libertad durante los ensayos y el rodaje.
Sobre su forma de dirigir a los intérpretes, Crehuet ha señalado que acostumbra a dejar espacio para que los actores propongan y encuentren nuevas posibilidades para sus personajes. “Luego yo ensayando con actores también tiendo a dejar mucha libertad en los ensayos para encontrar cosas juntos, para enriquecer”, explica y agrega que posteriormente debe ajustar esas aportaciones para mantener el tono general de la serie, un aspecto especialmente importante en ‘In Vitro’ por la combinación de situaciones cómicas con otras de gran intensidad emocional.



