El sonido cinematográfico se reivindica en la 71ª edición de Seminci

En un festival de cine como la Seminci de Valladolid siempre hay muchos protagonistas. Películas, cineastas, actores o incluso otros profesionales que pasan más desapercibidos en las alfombras rojas como productores o técnicos son los más obvios, pero no lo es tanto que lo sea uno de los pilares fundamentales del cine desde que dejó de ser silente.

Este año los responsables de la 71ª Seminci, con sus nuevos codirectores Mariona Viader y Javier H. Estrada a la cabeza, han decidido poner al sonido cinematográfico en el centro de la vitrina del certamen y no solo por el hecho excepcional de conceder al sonidista Willie D. Burton una más que merecida Espiga de Honor. No obstante, Burton es el mezclador de sonido de ‘La Odisea’ de Christopher Nolan, entre otras muchas película, ha sido ocho veces nominado al Oscar y ha ganado dos estatuillas doradas por su trabajo en filmes como ‘Bird’ y ‘Dreamgirls’.

Willie D. Burton
Willie D. Burton, Espiga de Honor

Pocas veces uno profesional en la sombra, ubicado en la sala de máquinas de la producción audiovisual, recibe un galardón de honor en un certamen cinematográfico como la semana de Valladolid, porque lo habitual es distinguir a intérpretes y directores. El diseñador de sonido español Alejandro López, integrante del equipo de ‘La bola negra’, fue el encargado de entregarle la Espiga de Honor.

Burton agradeció el apoyo de Universal Studios, de los cineastas con los que ha trabajado y, especialmente, de Christopher Nolan y de todo el equipo de ‘La Odisea’, que definió como «la película más difícil de mi carrera, pero también la más exitosa». El sonidista norteamericano animó a perseverar y disfrutar de esta profesión tan relevante: «Hay que seguir trabajando en las cosas que nos gustan, intentarlo y nunca rendirnos», espetó en la gala de inauguración del Festival.

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Un día después los dos mismos profesionales del sonido fueron protagonistas de una mesa redonda dedicada a pensar el papel del sonido en el cine contemporáneo, «Pensar y escuchar el cine: Una Odisea sonora». «El sonido me encontró viviendo en Alabama, al lado de una estación de radio. Me gustaba bailar al son de la música y ver a los DJs creando sus propias canciones», ha compartido Burton, que cuenta con una carrera profesional de más de cinco décadas. Por su parte, Alejandro López, natural de Gijón, señaló al desaparecido José Luis Cienfuegos como el gran responsable de su dedicación al sonido cinematográfico cuando entonces era director del festival gijonés: «José Luis me descubrió a Kaurismaki y a Kiarostami, gracias a las películas que él programaba en Gijón me dedico a lo que me dedico», confesó López.

La importancia del sonido en las obras audiovisuales ha ido creciendo en los últimos años y prueba de ello es también esta edición de Seminci, sin embargo, sus protagonistas todavía no se sienten del todo reconocidos por la industria audiovisual y el público.  «Hay cineastas jóvenes que no piensan en el sonido y no contratan a profesionales para trabajarlo. Hay que hacer del sonido algo tan importante como la imagen», apuntó Burton en Valladolid.

odisea
«Pensar y escuchar el cine: Una Odisea sonora»

En este sentido, los sonidistas pusieron en valor el carácter colectivo del trabajo cinematográfico, destacando la importancia de tener un equipo de confianza a su lado. «Siempre trabajo con las mismas tres personas, porque necesito saber que son de confianza y capaces de resolver los problemas que se presentan, ya sea con una pértiga o con una grabadora. No puedes permitirte lastrar al resto de departamentos», apuntó Burton.

El lunes 26 de octubre se celebró la mesa redonda «Ecos de lo real. El sonido en la no ficción», dedicada al Máster en Documental de Creación de la Universitat Pompeu Fabra, distinguido también con la Espiga de Honor académica de la 71ª Seminci. La mesa centrada en el sonido de los documentales contó con la presencia de los cineastas Eva Vila, Irene Bartolomé, Lois Patiño y Cristóbal Fernández.

Históricamente, el sonido en el cine español ha sido el hermano pequeño de la imagen, pero tenido momentos clave de la mano de cineastas como Víctor Erice, Francisco Regueiro, Pere Portabella o José Luis Guerin. El montador de películas como ‘Sirat’, Cristóbal Fernández, señaló que el sonido y la imagen van siempre por lugares diferentes y en su opinión la película que lo cambió todo a nivel sonoro para el documental español fue ‘En Construcción’ de José Luis Guerin, hace ya 25 años. Contra lo que pueda parecer, Fernández contó que en las películas de Oliver Laxe el sonido está muy tratado, construido fundamentalmente en estudio: «A Oliver (Laxe) no le importar reconstruir todo el sonido como hizo en ‘Sirat'», apuntó.

Irene Bartolomé ha presentado en Valladolid el documental ‘Dream of Another Summer’. La documentalista que forma parte también de la comunidad de cineastas salidos del Máster en Documental de Creación de la Universitat Pompeu Fabra cree que hay que pensar el sonido de las películas antes de empezar a rodar: «Hay que tener muy claro cómo va a sonar la película desde el inicio», apuntó.

"Ecos de lo real. El sonido en la no ficción"
«Ecos de lo real. El sonido en la no ficción»

Por su parte, Lois Patiño, director de obras como ‘Samsara’, cree que el silencio también ofrece un experiencia sonora en el cine: «Quitar el sonido nos separa del mundo, la obra se convierte en una imagen interiorizada». Para Eva Vila, que ha recogido este año la Espiga de Honor Académica que reconoce la labor del Máster en Documental de Creación de la UPF-Barcelona School of Management (Barcelona Film Society) que ella dirige, cree que el sonido en una película es una composición sonora que funciona como una pieza musical, donde hay que entender sus diferentes capas.

Y un día después el homenaje al sonido cinematográfico de la Seminci traspasó las fronteras de España con la mesa redonda «El arte de la escucha. Grandes sonidistas del cine europeo», organizada en colaboración con la European Film Academy. En el encuentro que participaron maestros del sonido cinematográfico europeo como Axel Arft, integrante del equipo de sonido de ‘El cielo sobre Berlín’, de Wim Wenders; Silvia Moraes, colaboradora habitual del cineasta Paolo Sorrentino en películas como ‘La mano de Dios’ ‘La belleza’ y ‘Parthenope’; Daniela Bassani, otra destacada profesional del sonido en el cine italiano y ganadora del David di Donatello por ‘Yo, capitán’ de Matteo Garrone; el sonidista polaco Krzysztof Stasiak que ha participado en películas como ‘Amarás al prójimo’ de Malgorzata Szumowska, y Tarn Willers, ganador del Óscar y el BAFTA al mejor sonido por ‘La zona de interés’, de Jonathan Glazer.

En resumidas cuentas, todos coincidieron en que su obsesión en el rodaje es capturar el mejor sonido posible. «No suelo hablar tanto con los directores en el set, trato de ser invisible y me dedico a conseguir el mejor sonido posible. Mi objetivo es que el sonido encaje con la imagen», confesó Axel Arft.

En el caso de Tarn Willers, lo que busca principalmente en el rodaje es obtener una actuación «viva» de los actores. «Hay que deshacerse del ruido para capturar lo que realmente quieres, para que luego en postproducción hagan su magia», reconoce, aunque a su juicio lo ideal es hacer un gran trabajo en el set, capturando el mejor sonido posible para no dar trabajo extra a los procesos de postproducción. Por su parte, Daniela Bassani opina que cada película se afronta de una forma diferente aunque la dirija incluso el mismo director y es necesario que exista un diálogo con aquello que no se ve en el propio guion.

"El arte de la escucha. Grandes sonidistas del cine europeo"
«El arte de la escucha. Grandes sonidistas del cine europeo»

Lo que todos tienen claro es que el sonido se trabaja siempre para la imagen, pero sin olvidar que el cine no solo es imagen: «El sonido siempre es el gran olvidado», señala Silvia Moraes. Como ocurre con otros departamentos, el factor económico agrava las diferencias entre los diversos modelos de construir el sonido de una película en el mundo. «En Estados Unidos todo es más grande y más ruidoso, porque tienen más dinero pero eso no quiere decir que sea mejor. Muchas veces menos es más», explicó sonidista de ‘La zona de interés’.

Otra de las cuestiones planteadas fue la evolución del sonido en los últimos años, con especial atención al paso de los rodajes en soporte fotoquímico a la imagen digital. Para Krzysztof Stasiak una de las ventajas que ofrecía y todavía ofrece en ocasiones rodar en 35 mm es que se multiplican los ensayos. Tarn Willers coincide en que la tensión de poder rodar unas pocas tomas obliga a ser más diciplinado a todo el equipo, porque el dinero cuenta y mucho: «fue un placer rodar en 35 mm en mi última película, no quiero decir que las nuevas tecnología arruinen las películas, pero es bueno dar más importancia al tiempo», argumentó.

Una de las preocupaciones actuales de la industria audiovisual es la irrupción de la Inteligencia Artificial. En el caso del sonido, como en la mayoría de las actividades, tiene pros y contras. En general, el factor humano es muy difícil de reemplazar actualmente en determinadas acciones. En un lado esta la posición de Willie D. Burton defensor de que no hay que renunciar a la IA sino integrarla en los procesos técnicos. «Grabar sonido es como interpretar un papel, siempre necesitas un componente humano», señaló el responsable del sonido de ‘La Odisea’ unos días antes.

En el caso del veterano Axel Arft no está interesado en absoluto en integrar la IA en su sistema de trabajo: «Yo no tengo nada que ver con la IA, pero todos somos sustituibles», recalcó. Sin embargo, Krzysztof Stasiak piensa también que la IA es una buena herramienta para la postproducción de sonido, «excelente para limpiar el ruido». Para concluir, el sonidista polaco quiso dar un consejo a los jóvenes estudiantes interesados en incorporarse al mundo del sonido cinematográfico: «La paciencia es una de las virtudes fundamentales de este oficio». Y el circulo del sonido en Seminci se cierra este año con el nuevo libro de Carlos F. Heredero, «La imagen-sonido. Caligrafías sonoras y epifanías de la escucha en la historia del cine».

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