Las coproducciones son una herramienta fundamental para la financiación del cine español. En 2025 se produjeron en España un total de 463 largometrajes, de los cuáles 107 eran coproducciones con otros países. La cifra de coproducciones de 2024 fue 87 de las 376 películas producidas en total entonces. En 2023 se produjeron en España un total de 337 largometrajes (66 coproducciones con otros países) y en 2022 se llegó a 322 producciones (72 coproducciones).
En este panorama, históricamente Francia es el principal socio coproductor del cine español en Europa y eso a pesar de que el acuerdo bilateral de coproducción España-Francia al parecer no es el mejor, al menos esa es la opinión de muchos productores españoles. Esa balanza se equilibra con la afinidad cultural de ambos países, que ha propiciado el intercambio de talento a lo largo de la historia con nombres como Luis Buñuel o incluso más recientemente con actrices como Carmen Maura o Victoria Abril, por poner solo algunos ejemplos de renombre.

La tercera edición del foro internacional de coproducción ECAM Forum ha acogido este año las jornadas profesionales ‘Francia está en pantalla x ECAM Forum 2026’, coorganizadas junto al Institut Français de España. En el auditorio de la sede del Institut Français en Madrid se han llevado a cabo varias mesas redondas para analizar las posibles colaboraciones de producción y distribución entre España y Francia.
En la primera de ellas, con el título ‘Coproducir para crecer: España y Francia, una alianza de cine’, han participado Eduardo Villanueva (Caballo Films), Marisa F. Armenteros (Buenapinta Media), Guillermo Farré (Movistar Plus), Alice Labadie (Le Pacte) y Rémi Burah (ARTE Francia), moderados por Brais Romero Suárez (La Machina).
Precisamente ha sido la productora de ‘Los domingos’ la que ha abogado por revisar el acuerdo bilateral de coproducción entre España y Francia, con el fin de ajustarlo a la realidad actual del mercado audiovisual europeo. «Coproducir es como un matrimonio en crisis, pero a los socios se les ve cuando surgen los problemas, porque los modelos de financiación de España y Francia son muy diferentes. Si queremos que Francia y España sigan coproduciendo hay que reformar el acuerdo de coproducción», ha apostillado Armenteros.
Un poco más allá ha ido Eduardo Villanueva, que defiende que esa posible revisión del acuerdo debería propiciar que los productores franceses vean también a los productores españoles como posibles coproductores minoritarios, porque hoy esa posibilidad va en una única dirección, porque solo está abierta para los productores españoles.
La última modificación del Convenio bilateral sobre las Relaciones Cinematográficas, que aparece en la web del ICAA, se publicó en el BOE en el año 2005. Básicamente se modificaba el artículo 14 del Acuerdo cinematográfico hispano-francés de 25 de marzo de 1988: «Como excepción a las disposiciones precedentes del presente Acuerdo, podrán acogerse al beneficio de la coproducción bipartida, cuatro películas realizadas en cada uno de los países, que reúnan las condiciones siguientes: tener una calidad técnica y un valor artístico reconocidos; estas características deberán ser constatadas por las autoridades competentes en España y Francia; con un coste igual o superior a 762.000 euros; admitir una participación minoritaria que podrá limitarse al ámbito financiero, conforme al contrato de coproducción, siempre que no sea inferior al 10 por ciento (del coste de producción».

Para Rémi Burah el problema es que el sistema de financiación español no es dinámico para coproducir minoritariamente, y puso como ejemplo un proyecto que llegó a ARTE, sobre una historia que transcurría en España y que contaba con dos actrices españolas de primer nivel y, sin embargo, esa película no contaba con un coproductor español, algo inconcebible a su juicio, cuando sí tenía un socio belga y otro canadiense.
«Para nosotros la verdadera fuerza de las coproducciones es la colaboración de talentos y culturas, eso eleva el nivel artístico y nos permite acometer producciones más ambiciosas», explica Burah, que también reconoce que lo más importante para ARTE es siempre el guion, más allá del equipo técnico o artístico. ARTE da siempre su opinión a los creadores sobre las películas en la etapa de postproducción.
Marisa F. Armenteros asume que cuando coproduce con Francia los costes de producción se disparan, aunque gane en otras muchas cosas: «Somos mercados muy próximos, pero muy diferentes en la construcción de las películas. A Francia le pasa como a nosotros cuando coproducimos con Latinoamérica, que las realidades son diferentes», apunta la responsable de Buenapinta.
La segunda mesa se centró en la distribución y circulación del cine español en Francia. En ‘Distribuir cine español en Francia: una relación en expansión’ participaron Eric Lagesse (Pyramide Distribution), Alice Labadie (Le Pacte) y Andrea Queralt (4A4 Productions), que han estado involucrados en la distribución en el país vecino de títulos como, ‘Alcarràs’, ‘Sirât’ o ‘Los domingos’.
En este caso, todos coincidieron en señalar que España está viviendo un momento excepcional a nivel creativo, con una nueva hornada de jóvenes talentos como Carla Simón, Alauda Ruiz de Azúa, Rodrigo Sorogoyen o Los Javis, entre otros. En ese sentido, Andrea Queralt señaló que una parte importante para que todo este talento haya aflorado en los últimos años se debe a las políticas de apoyo público y puso como ejemplo las facilidades que ofrece el sistema español para producir obras de directores noveles: «En España se financian mejor las óperas primas que en Francia», sentenció.
Respecto al apoyo público, Alice Labadie reconoció que en Francia los distribuidores cuentan con él, lo que les permite arriesgar mucho más, lo que corroboró Eric Lagesse: «El sistema francés es muy virtuoso, nosotros como distribuidores invertimos nuestro dinero pero lo que nos permite arriesgar es el apoyo público, sin este apoyo no podríamos apostar por los jóvenes talentos».

Para el representante de Pyramide Distribution la clave siempre es confiar en los autores y puso como ejemplo el caso de ‘Sirât’: «De las 15 películas que lanzamos anualmente, cinco nos van bien, cinco mal y con otras cinco recuperamos. Con la película de Óliver Laxe nos ha ido muy bien, fue la película que funcionó mejor en Francia de todas las que participaron ese año en el Festival de Cannes, incluyendo la Palma de Oro».
‘Sirât’ contabilizó 700.000 espectadores en Francia mientras que la anterior película de Laxe rondó solo los 15.000. Y no es de extrañar que los distribuidores franceses pongan sobre todo el acento en los realizadores: «En Francia la estrella siempre es el director. La estrella es Sorogoyen, no es Bardem», aseguró sin reservas Labadie.
La conferencias de la mañana en el Institut Français de España finalizaron con una aproximación a los públicos de ambos países. La mesa ‘Encontrando al público y el público encontrándose’ estuvo compuesta por la distribuidora Lara P. Camiña (BTeam Pictures), el exhibidor Thomas Hakim (Cinéma La Clef) y también el exhibidor Javier Pachón (Cineciutat y Promio), que actuó como moderador en este debate y el anterior sobre distribución.
Lara P. Camiña comentó que su trabajo como prescriptores es tanto con el público como con los propios programadores de los cines, a los que reprochó las dificultades para mantener los títulos en las salas en buenas condiciones, lo que dificulta que la fórmula del boca-oreja funcione hoy de manera efectiva entre los espectadores.
En el panorama actual de la exhibición, si no cuentas con una película-evento que lleva al público a los cines de una manera orgánica, una de las pocas posibilidades para llenar las salas es tratar de organizar un evento entorno a la película, esto es, organizar proyecciones en los cines en las que participe el talento de la película. Esta es, por ejemplo, la piedra angular del cine asociativo parisino Cinéma La Clef, que cada noche crea un evento alrededor de una película, con precio libre para los asistentes.

Según contó Thomas Hakim, Cinéma La Clef reabrió a principios de año tras ser un recinto ocupado durante dos años y recomprarlo por tres millones de euros, con la ayuda de 5.000 mecenas. El cine asociativo funciona con subvenciones y con el dinero de las entradas y los abonos de los espectadores, lo que cada uno decide, aunque Hakim dijo que el precio medio que paga habitualmente el público es muy parecido al de la entrada de cine convencional en Francia.
Actualmente, Cinéma La Clef cuenta con dos empleados en nómina y otros 40 voluntarios que se encargan de realizar todas las gestiones, como la programación, proyectar las películas o la venta y contabilidad de las entradas. Cuenta además con un bar social y está previsto también poner a disposición de los clientes una biblioteca. Dispone, además, de un especio de 600 metros cuadrados que pretende también ser explotado comercialmente próximamente.
La tarde del 9 de junio las jornadas profesionales ‘Francia está en pantalla x ECAM Forum 2026’ concluyeron con la mesa sobre adaptaciones literarias: ‘De la palabra a la imagen’, en la que participaron Arthur Derrouaz, Celia Rico y Luis Ángel Ramírez.



