Hay películas que se inscriben en la carrera de los Goya con la ambición técnica y artística como bandera. ‘El cuento del lobo’ interpela directamente al espectador desde su propio lugar de comodidad. Lo hace a través de una historia inquietante, donde lo moral y lo íntimo se entrelazan, y gracias a un cuarteto actoral que sostiene la tensión con una precisión milimétrica. Dirigida por Norberto López Amado —ganador de un Goya— la película opta a múltiples candidaturas en esta edición número 40, destacando entre ellas las interpretaciones de Daniel Grao, Lucía Jiménez, Paco Tous y María Romanillos, así como su guion y dirección.
Cuando intervenir lo cambia todo
La premisa es sencilla, pero el dilema es devastador: Olga y Javier, una pareja de clase media, descubren que Lucía, la joven que les ayuda en casa, recibe mensajes amenazantes en su móvil. En lugar de mirar hacia otro lado, deciden actuar… y con ello desencadenan una tormenta de consecuencias. Lo que parece un gesto ético se transforma en una grieta por la que se cuelan el juicio, la sospecha, el miedo y las propias contradicciones.
Norberto López Amado pone al espectador frente a la frontera más delicada: la que separa lo privado de lo público. Y lo hace sin atajos, sin sensacionalismo. La historia se despliega con un tempo contenido, donde el silencio pesa y cada palabra oculta más de lo que dice.
Interpretaciones que sostienen el abismo
Uno de los grandes aciertos de ‘El cuento del lobo’ es su elenco. Daniel Grao compone a Javier con contención y ambigüedad. Su personaje, un profesor aparentemente equilibrado, revela grietas profundas a medida que la situación se enreda. A su lado, Lucía Jiménez firma una de las interpretaciones más honestas de su carrera como Olga, una escritora frustrada, desconectada emocionalmente, que busca sentido en medio del caos.
Pero si hay una revelación destacada es María Romanillos: su Lucía es pura contradicción. Frágil e inteligente, víctima y en parte arquitecta del relato. La crítica ha coincidido en señalarla como uno de los grandes descubrimientos del año: “Brilla María Romanillos (…) ¡qué mirada tan inquietante tiene esta joven actriz!” —afirma El Diario de Burgos.
Completa el cuarteto Paco Tous, en un papel duro y visceral, que aporta tensión y peligro a la historia. Todos ellos conforman un núcleo actoral que —como dice De Cine 21— “está a la altura de la propuesta” y que, según 35 Milímetros, “mantiene al espectador en vilo hasta el final”.
Un thriller que no busca respuestas
‘El cuento del lobo’ no pretende moralizar. Coloca al espectador ante el espejo y le obliga a hacerse la pregunta incómoda: ¿tenemos derecho a cruzar ciertos límites en nombre del bien? El guion, también firmado por López Amado y basado en una obra de Borja Ortiz de Gondra, juega con esa ambigüedad de forma magistral.
La crítica lo ha descrito como “un thriller atípico y arriesgado” (No es cine todo lo que reluce) y “una historia de lo más desesperante, contada despacio y con buena letra” (Mundoplus). En lo visual, destaca una fotografía contenida y elegante a cargo de Néstor Calvo, que refuerza la frialdad emocional del relato.

Producción con sello de prestigio
Producida por Álamo Producciones Audiovisuales, Secuoya Studios y A Contracorriente Films, con la participación de nombres como Eduardo Campoy, Raúl Berdonés, Adolfo Blanco y Pablo Jimeno, ‘El cuento del lobo’ demuestra que el cine español sigue apostando por historias complejas, relevantes y cinematográficamente poderosas.
Este thriller psicológico, con aspiraciones legítimas en varias categorías de los Goya 2026, es mucho más que un relato de tensión: es una exploración incómoda del poder, la intimidad y las consecuencias de mirar —y actuar— donde tal vez no deberíamos.



