La 71ª Seminci dedicará su retrospectiva al poder del sonido en la narrativa audiovisual

La Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci) sitúa el sonido en el centro de su 71ª edición con la retrospectiva: ‘Una historia del sonido (en el cine)’, que propone una reflexión amplia sobre el cine desde aquello que durante décadas quedó en segundo plano: lo que se escucha.

Lejos de plantearse como un complemento técnico, la retrospectiva aborda el cine desde el papel decisivo del sonido en el relato, situando el foco en películas en las que lo que escuchamos construye sentido, guía la percepción y redefine la relación del espectador con la imagen.

'La conversación'
‘La conversación’

La retrospectiva se articula en torno a varios ejes: el ciclo de películas, el programa de charlas Pensar (y escuchar) el cine, y una publicación monográfica en colaboración con Caimán Cuadernos de Cine.

Aunque el cine nació mudo, la llegada del sonido supuso una transformación decisiva, mientras su potencial como herramienta clave del lenguaje fílmico se desarrollaba de forma progresiva. Durante mucho tiempo, su función fue subordinada a la imagen. Sin embargo, a lo largo de las décadas, el sonido ha ido ganando autonomía hasta convertirse, en numerosas propuestas contemporáneas, en el verdadero motor de la experiencia cinematográfica.

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En los últimos años, cineastas como Apichatpong Weerasethakul, Lucrecia Martel, Jonathan Glazer u Oliver Laxe han radicalizado esta tendencia, concibiendo el sonido como materia prima de la creación fílmica y generando experiencias inmersivas de gran intensidad sensorial y emocional. En este contexto, ‘Una historia del sonido (en el cine)’ se plantea como un espacio de reflexión sobre cómo las ondas, frecuencias y silencios han permitido no solo expandir las posibilidades estéticas del cine, sino también abordar cuestiones políticas, históricas e íntimas.

El ciclo se empezó a perfilar el pasado noviembre con José Luis Cienfuegos al frente de la dirección del certamen y ha seguido su desarrollo como parte de la programación de la 71ª edición. La retrospectiva traza ese recorrido a través de una selección de títulos organizada en dos grandes bloques: un primer tramo que recorre el siglo XX, desde los inicios del cine sonoro hasta finales de los años noventa, y un segundo que se adentra en el siglo XXI, donde el sonido ha adquirido una presencia decisiva en las formas de creación actuales.

El itinerario arranca con ‘M’ (Fritz Lang, 1931), una de las primeras películas en explorar el potencial expresivo del sonido como elemento narrativo, con el célebre silbido del asesino como marca sonora y dispositivo de tensión. A partir de ahí, el ciclo recorre cómo lo auditivo adquiere una dimensión política en obras como ‘Enthusiasm: Symphony of the Donbas’ (Dziga Vertov, 1931) o ‘Listen to Britain’ (Humphrey Jennings y Stewart McAllister, 1942), donde el montaje de sonidos se pone al servicio de una construcción ideológica.

El recorrido del siglo XX atraviesa distintas formas de experimentación sonora: desde la precisión casi coreográfica de los paisajes acústicos urbanos en ‘Playtime’ (Jacques Tati, 1967), donde los sonidos cotidianos construyen una sátira de la modernidad, hasta la depuración extrema de ‘Lancelot du Lac’ (Robert Bresson, 1974), donde la repetición de sonidos —armaduras, pasos, choques— construye una cadencia austera que sustituye al énfasis dramático.

La escucha se convierte en eje del relato de ‘La conversación’ (Francis Ford Coppola, 1974), mientras que en ‘El grito’ (Jerzy Skolimowski, 1978) el sonido adquiere una dimensión física e inquietante, y en ‘Blow Out’ (Brian De Palma, 1981) la manipulación del audio pasa a ser directamente materia narrativa.

El segundo bloque, centrado en el siglo XXI, reúne obras en las que el sonido no solo acompaña, sino que estructura la experiencia. En ‘The Tribe’ (Myroslav Slaboshpytskiy, 2014), protagonizada por personajes sordos, la ausencia de lenguaje verbal convencional convierte lo sonoro —junto a su ausencia— en un elemento clave de expresión y percepción.

Las obras de Lawrence Abu Hamdan, como ‘The Diary of a Sky’ (2024), sitúan el sonido como herramienta de investigación política y jurídica, capaz de operar como prueba, testimonio y construcción de memoria en contextos de conflicto. En ‘Atlantics’ (Mati Diop, 2019), el paisaje sonoro del mar articula una dimensión emocional y existencial, abriendo un tránsito entre lo visible y lo invisible.

La zona de interes
‘La zona de interés’.

En ‘Memoria’ (Apichatpong Weerasethakul, 2021), el sonido aparece como una huella persistente, cercana al recuerdo o a una presencia que la protagonista intenta descifrar, activando una experiencia íntima y sensorial. En ‘La zona de interés’ (Jonathan Glazer, 2023), el fuera de campo sonoro desplaza el horror hacia lo que no se muestra y convierte la escucha en el principal espacio de representación. En ‘Preemptive Listening’ (Aura Satz, 2024), las sirenas se reformulan como un dispositivo sonoro y político que revela su capacidad para moldear la percepción colectiva y operar como herramienta de alerta y control.

‘Una historia del sonido (en el cine)’ se desplegará también más allá de las proyecciones. El ciclo incluirá ‘Pensar (y escuchar) el cine’, una serie de encuentros abiertos al público en los que cineastas y profesionales del sonido abordarán sus procesos de trabajo y las transformaciones recientes en el ámbito del diseño sonoro.

A ello se sumará la publicación de un volumen monográfico, editada por Carlos F. Heredero/Caimán Cuadernos de Cine, que aspira a convertirse en una obra de referencia en lengua española sobre el papel del sonido en la historia y el presente del cine.

Con esta retrospectiva, Seminci propone un desplazamiento de la mirada —o, más bien, de la escucha—: atender a cómo el cine ha ido incorporando el sonido no solo como acompañamiento, sino como una de sus formas más ricas y complejas de construcción de sentido.

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