El sector de exhibición en España ya no es el mismo desde hace algunos años. La nueva normalidad que trajo la pandemia se tradujo para los cines en menos espectadores y más películas cada semana. Hasta hace muy poco, rebasar los 100 millones de espectadores anuales no era una quimera, ni mucho menos, era un objetivo realista en según qué ejercicios. Hoy, sin embargo, sí es un sueño para los cines españoles, una barrera infranqueable y agravada los últimos años.
Las causas son muy diversas. Aunque crucial, el cambio en los hábitos de consumo de productos audiovisuales no es la única razón de la constante pérdida de espectadores de los cines. Es cierto que el confinamiento de la pandemia y la gran oferta de plataformas ha allanado ese camino, pero hay otras causas que han apuntalado esta tormenta perfecta a la que se enfrentan todavía los exhibidores cada año.

Otro hecho decisivo fue la huelga de actores y guionistas de Hollywood en 2023, que todavía se está pagando, casi tres años después. Tanto es así que los verdaderos blockbusters que movilizan al público en general no han acabado de llegar en la cantidad deseada y cuando lo han hecho ha evolucionado muchas veces muy por debajo de las expectativas. Se cuentan con los dedos de una mano las películas que realmente funcionan cada año.
Sin ir más lejos, el año pasado ninguna película alcanzó en España los 25 millones de euros de recaudación y solo una decena superó los 10 millones de euros, incluyendo una producción nacional. En 2024, hubo un título por encima de los 45 millones de euros y otros dos superaron los 20 millones.
Hay otras cuestiones menos objetivas como puede ser la constatable falta de imaginación o la negativa a asumir demasiados riesgos que aboca a los cines a la tiranía de las franquicias, las secuelas sin fin y los remakes.
Mientras, en el ruedo nacional los niveles de producción están descontrolados. Esta sobreproducción da lugar al lanzamiento semanal de una cifra de estrenos difícilmente asumible por el mercado, más de siete estrenos nacionales cada semana. En este panorama, que puede parecer tan adverso, el parque de salas de España ha permanecido estable en torno a las 3.500 pantallas y los exhibidores siguen buscando alternativas para, al menos, no retroceder más.
Y no se puede decir que los responsables de los cines no estén acostumbrados a las amenazas externas, porque las adversidades han sido históricamente el motor que ha sacado lo mejor de ellos. Ni la explosión de la televisión, ni después el home vídeo, ni los múltiples cambios tecnológicos o la competencia de las ofertas de ocio más variopintas han podido doblegar la experiencia cinematográfica en una sala. La liturgia de sacar una entrada para entrar en una sala oscura y compartir con desconocidos una historia, en las mejores condiciones de imagen y sonido, todavía sigue muy vigente. El sector sigue invirtiendo e intentando adaptarse a los nuevos tiempos, como ha hecho siempre, buscando alternativas y proponiendo nuevas experiencias, pero sin traicionar su esencia.

Hay esperanza y en las siguientes páginas vamos a tratar de analizar la situación y mostrar algunas de las propuestas que el sector de exhibición está implementando para tratar de cortar la actual sangría de público. Se trata de iniciativas unas más nuevas y otras más consolidadas, unas más realistas, otras de momento más experimentales y con más recorrido a largo plazo. Ni están todas, ni las más reconocidas y extendidas, pero creemos que son una buena muestra de lo que se está cociendo en estos momentos, en un sector que, una vez más, se niega a doblegarse.
Ante la gran cantidad y variedad, en Audiovisual451 hemos decidido dividir el reportaje en dos partes. En esta primera el protagonismo se lo llevan dos propuestas de distribución de contenidos alternativos, una consolidada y con varios lustros en el mercado, Versión Digital, y otra recién nacida, Dicinet-Wilder Cinema. En la segunda entrega del reportaje nos centraremos en otras iniciativas como Salaia, Proyecto Viridiana o algunos ciclos temáticos.
Pero lo primero de todo es poner algo de contexto y ofrecer también el punto de vista de los exhibidores. La Encuesta de Hábitos y Prácticas Culturales 2024-2025 del Ministerio de Cultura señala que en el último año casi la mitad de la población, el 48,5 por ciento, ha asistido al cine, 20,8 puntos porcentuales más que en la anterior edición de la encuesta (2021-2022) ¿cómo no va a haber esperanza entonces? Por edades, destaca el 79,1 por ciento de los jóvenes de 15 a 19 años.
Sin embargo, las conclusiones del primer año de Cinequest, un servicio de Comscore Movies Spain que proporciona información sobre la composición demográfica y el comportamiento de la audiencia cinematográfica en el mercado español, a través de 500 encuestas semanales a espectadores que consumen películas en una sala de cine, muestra algunos datos preocupantes. Cinequest señala que el perfil de edad que más acude a las salas es el comprendido de 25 a 34 años (un 24 por ciento) y que casi el 70 por ciento de los asistentes al cine en España el último año tenía más de 34 años. Además, solo el 6,7 por ciento de los espectadores cinematográficos del último año en España tenía entre 18 y 24 años. Esto es, los espectadores cinematográficos en España son hoy principalmente mujeres (53%) y tienen más de 35 años.
En 2025 asistieron a las salas de cine de España un total de 65 millones de espectadores, lo que representa un retroceso de la asistencia respecto al año anterior del 8,4 por ciento, porque en 2024 fueron al cine 71 millones de espectadores, seis millones más. En los dos últimos años la cifra de espectadores ha decrecido más de un 13 por ciento.

Un poco más atrás en el tiempo, en 2023 los cines españoles contabilizaron 75 millones de espectadores, también un 5,6 por ciento más que en ese año 2024. En 2022, fueron 61,2 millones de espectadores los que visitaron los cines españoles. Y en 2019, antes de la pandemia y un año especialmente bueno para los cines, se contabilizaron 105 millones de espectadores.
Como no podía ser de otra forma, los exhibidores españoles son optimistas y ponen sobre todo el foco en la ausencia de grandes títulos para explicar las malas cifras de la última mitad del año 2025. “Este año ha sido un año de dos velocidades, principalmente porque hemos tenido un segundo semestre del año en el que, contrariamente a lo esperado, el resultado y la tendencia positiva de los primeros meses del año, que iban en línea con los del año anterior, se han visto ralentizados. Es difícil identificar un motivo específico, pero está claro que la ausencia de grandes estrenos durante este periodo ha sido un factor importante para esa evolución”, reconoce Almudena Fernández-Golfin, la recientemente nombrada directora general de Federación de Cines de España (FECE).
Los exhibidores reconocen el problema del elevado número de estrenos que llega a los cines cada semana, aunque extrañamente el espectador no tiene esa sensación. “Es un asunto complejo. Por un lado, en los últimos estudios que hemos realizado, los espectadores perciben que “se estrenan pocas películas” en cine, cuando estamos en un número alto de estrenos semanales. Por otro lado, para el exhibidor, la rotación acelerada y el exceso de estrenos semanales complica la programación y el mantenimiento de películas en cartelera”, apuntan desde FECE y defiende la campaña de comunicación de las películas como un factor decisivo para mejorar los resultados: “Quizás, más que el número de estrenos semanales, lo importante es que el lanzamiento de una película vaya acompañado de una campaña comunicación y publicidad segmentada por públicos y canales y con un calendario ajustado en el tiempo, para que cuando al espectador le llegue la información pueda convertir su interés en asistencia. La sensación que tenemos es que al público no le llega el mensaje”, argumentan.
La directora general de Federación de Cines de España no cree que el problema esté en las audiencias de menor edad. Estiman que los jóvenes no han abandonado la costumbre de ir al cine: “Los jóvenes sí van al cine y no han dejado de hacerlo, pero sí es cierto que lo que se ha reducido es la frecuencia con la que va, y en eso deberíamos trabajar, en atraerlos mejorando la visibilidad de los estrenos de su interés y ofreciéndoles experiencias, promociones y horarios que compitan con la multitud de alternativas de ocio que hoy en día tienen a su alcance”.

Lo que tienen muy claro desde FECE es que las Administraciones públicas deben tomar cuanto antes cartas en el asunto para reconducir la situación, porque recuerdan que el cine es una de las patas fundamentales del panorama cultural general. Y lo deben hacer, a su juicio, en dos vertientes: una legislativa y otra de fomento de la asistencia: “Debemos tener presente que las administraciones tienen la responsabilidad de garantizar la accesibilidad efectiva a la cultura. En ese marco, las salas de cine son equipamientos culturales de proximidad, espacios de socialización y de libre elección del ciudadano. En las circunstancias actuales, mantenerlas vivas es una política pública de igualdad de oportunidades culturales. A partir de ahí, hablaríamos de una doble vertiente: legislativa y de fomento”.
En la parte legislativa, la patronal de la exhibición considera fundamental para el sector una seguridad jurídica y cierta estabilidad, a través de la puesta en marcha de una nueva Ley del Cine que, entre otros aspectos, garantice medidas de protección, como la regulación de la ventana de exhibición, “siguiendo el ejemplo de Francia o Italia” y que reconozca una serie de ayudas a los cines directas y mediante un mecanismo de incentivos fiscales que permita “la adecuación y modernización de instalaciones que demanda y atrae al público”.
En el lado de las iniciativas para el fomento de la asistencia a los cines, los dueños de los complejos de exhibición destacan iniciativas de éxito contrastado como el programa de Cine Senior, que se podía replicar y adaptar para otros targets de edad: “Hemos visto como programas de retención y creación de públicos, como la campaña promovida por el Ministerio de Cultura, Cine Senior, han tenido una magnífica acogida entre el público mayor e importantes resultados de asistencia, creciendo año tras año. Quizás sería momento de poder plantear algo similar para los jóvenes”, comenta Almudena Fernández-Golfin.
Pero las soluciones no pueden venir solo de una dirección y en ese sentido, desde FECE aseguran que el sector lleva años, especialmente tras la pandemia, haciendo un importante esfuerzo inversor para lograr esa recuperación de espectadores. “En ese sentido, se están realizando grandes inversiones para incrementar el valor añadido de la experiencia cinematográfica del espectador en el cine, desde mejoras en la comodidad con las butacas “reclining” hasta la implementación de nuevas tecnologías en la proyección de las películas, que incluyen 4DX, ScreenX, IMAX, pantallas LED, etc. Todas estas inversiones van dirigidas a incrementar el valor diferencial de ver una película en una sala de cine frente a otros soportes, lo cual sumado a la experiencia social de compartir una película en una sala, convierten a día de hoy al cine en sala en una forma de ocio cultural y social única y mejorada”, apunta la representante de los exhibidores españoles, a la vez que remarca su optimismo, un rasgo intrínseco del sector: “La oferta y las previsiones internacionales de asistencia para este 2026 son muy positivas, por lo que en el corto plazo esperamos recuperar la senda de crecimiento que se ha visto ralentizada estos últimos meses”, concluye Almudena Fernández-Golfin.
Versión Digital, paradigma del universo ‘Event Cinema’ en España
Vamos con algunas alternativas al cine convencional. Entre las propuestas complementarias a la tradicional proyección de películas, destaca Versión Digital, la distribuidora consolidada de contenido alternativo en España, principalmente conciertos y ballet, con más de 15 años de experiencia: “un viaje de resistencia y convicción”. Desde la pandemia, esta iniciativa de distribución de contenido alternativo ha logrado recuperar espectadores año tras año de forma sostenida, de hecho, según sus responsables, en 2025 la taquilla de las propuestas distribuidas por Versión Digital aumentaron en un ocho por ciento respecto al año anterior, superando la barrera de los tres millones de euros y batiendo su récord histórico de entradas vendidas por la distribuidora. Uno de sus objetivos a partir de ahora es también apostar por la cultura hecha en nuestro país, amplificando el alcance y el legado de la obra de los artistas nacionales.
Carlos Carbó, CEO de Versión Digital, cree que el público ya no va al cine «a ver qué echan», sino a ver algo muy concreto que justifique salir de casa y pagar una entrada, “algo que no pueda replicar en su salón con las plataformas de streaming”, asegura y ahí es donde entra el Event Cinema que ofrece esa exclusividad y urgencia. “Una película está en cartelera semanas y luego en plataformas. Una retransmisión en directo de ‘Turandot’ desde Londres o un concierto de K-Pop ocurre una sola noche. O vas, o te lo pierdes. Hemos recuperado el valor del ‘acontecimiento’ que el cine había perdido”, explica, porque en su opinión la saturación de estrenos cinematográficos abruma a los potenciales espectadores: “La cartelera actual es una selva donde es difícil destacar. El espectador se siente abrumado y, ante la duda, se queda en casa. La sobreproducción diluye la calidad y el marketing”, confiesa.

Desde Versión Digital proponen una solución basada en la curaduría y la segmentación. En definitiva, para los responsables de la distribuidora de contenidos alternativos, no se trata de poner más películas, sino de ofrecer experiencias diferenciadas. “Nuestros datos hablan por sí solos: las retransmisiones de la temporada del Royal Ballet & Opera de Londres se han posicionado sistemáticamente en el ‘Top 3’ de rendimiento por copia en su día de emisión. Esto significa que, un martes, miércoles o un jueves concreto, una ópera es tan competitiva y rentable para el exhibidor como el blockbuster de superhéroes de turno. La solución para el exhibidor es diversificar su oferta: menos ‘relleno’ y más eventos de alto valor añadido”, afirma Carbó.
El CEO de Versión Digital tampoco cree que los jóvenes estén dando la espalda al cine: “No estoy de acuerdo con que los jóvenes rechacen el cine; rechazan el formato tradicional pasivo si el contenido no les apasiona. Los jóvenes buscan comunidad y ritual y eso es exactamente es lo que ofrece el Event Cinema. Lo hemos visto claramente con el fenómeno de los conciertos en cine. Cuando proyectamos conciertos de grupos de K-Pop o el fenómeno de Taylor Swift, las salas se llenan. Pero no se llenan de espectadores silenciosos; se llenan de fans con lightsticks, que cantan, bailan y comparten la experiencia. El cine se convierte en un estadio accesible. Hemos demostrado que cuando les das el contenido que aman, en un formato que fomenta la socialización, los jóvenes sí van al cine. No es un problema del medio, es un problema de conectar con sus ídolos”, comenta, a la vez que destaca su labor como difusores de “la gran cultura” y su deslocalización: “Nuestra labor en Versión Digital ha sido acercar la gran cultura a cada rincón de España. Tenemos público fiel en grandes capitales, pero también en ciudades pequeñas donde no hay teatro de ópera. Hemos creado una cita mensual ineludible. La gente se arregla, queda para tomar algo y va a la ópera al cine. Hemos transformado la sala oscura en un palco de lujo accesible para todos”.
El mensaje que quiere enviar Versión Digital a los exhibidores españoles es que diversificar es sobrevivir y crecer. “El Event Cinema no viene a sustituir al cine tradicional, viene a optimizarlo. Llenamos las salas los días entre semana (con ópera y ballet) y atraemos a públicos nuevos los fines de semana (con conciertos y documentales). Somos el socio que aporta prestigio cultural y rentabilidad económica. El público está pidiendo experiencias únicas, y nosotros tenemos la llave de los mejores escenarios del mundo”.
Y va más allá: “El cine no está muriendo, está redefiniendo su propósito. El futuro no pasa por competir con el sofá, sino por ofrecer aquello que el sofá jamás podrá dar: emoción compartida, acontecimiento y comunidad. En Versión Digital creemos profundamente en el valor cultural de la exhibición en sala. Si conseguimos que cada proyección vuelva a sentirse como una cita irrepetible, el público responderá. Porque cuando la cultura se convierte en experiencia, el cine vuelve a ser imprescindible”, reconoce el CEO de Versión Digital, que además insta a la necesidad de formar a las nuevas generaciones de espectadores con el apoyo institucional. “Es imperativo que la administración pública trascienda la visión del cine como un mero local comercial. Debemos tratarlo como un servicio cultural de proximidad y una herramienta pedagógica estratégica. La clave para la sostenibilidad del sector no reside únicamente en subvencionar la producción, sino en fomentar la demanda activa directamente desde las aulas. El cine no debe ser una actividad extraescolar aislada, sino un componente esencial del currículo académico en primaria y secundaria. Llevar a los estudiantes a las salas de cine es una inversión a largo plazo: estamos formando a los espectadores de 2040. Garantizar el acceso a estas experiencias es una responsabilidad política de primer orden, esencial para asegurar el relevo generacional y el pensamiento crítico de la sociedad”.
Dicinet-Wilder Cinema, la nueva generación en la distribución de contenidos alternativos
A finales de 2025, Jesús Mateos de la Varga presentaba en Madrid Dicinet, una herramienta llave en mano para los cines que ofrece una gestión integral para programar, contratar y promocionar diferentes películas (preferiblemente no estrenos) a aquellos días en los que las salas tienen menos espectadores, como pueden ser los lunes o los jueves. Ahora ese proyecto ya está en marcha través de Wilder Cinema, una nueva marca cultural dedicada a la programación alternativa y a la creación de eventos cinematográficos especiales en las salas comerciales.
El proyecto ha iniciado su fase piloto en cinco ciudades (Madrid, Barcelona, Guadalajara, Lleida y Xàbia) con la idea de recuperar el cine como experiencia colectiva a través de películas y eventos pensados para disfrutarse en comunidad y en las mejores condiciones.

Dicinet (Wilder Cinema) se presenta como un sello de programación que convive con la cartelera comercial y la complementa a través de ciclos temáticos, preestrenos, clásicos, anime, títulos de culto, cine familiar, aniversarios de filmes históricos, sesiones con el talento presente y otro tipo de propuestas como pueden ser festivales, eventos culturales, conciertos, eventos deportivos en directo, e-sports, podcasts, shows de comedia, etc.
Su enfoque apuesta por una programación curada y un componente experiencial que busca reforzar la sala de cine como espacio de encuentro. El objetivo es testar un modelo de programación estable y replicable que permita llevar este tipo de cine y de experiencias cinematográficas a distintos territorios, más allá de los grandes centros urbanos.
Además de facilitar la programación de estos títulos alternativos, Dicinet-Wilder Cinema se encarga de todas las gestiones, la contratación, los DCPs, el soporte técnico o el acompañamiento de los eventos en directo, entre otras acciones. También es responsable de la promoción.
Dicinet-Wilder Cinema ofrece, entre otros servicios, una web geolocalizada con la programación actualizada, contenidos profesionales para redes sociales, una newsletter semanal y un club de fidelización para la comunidad de cines. También proporciona un spot mensual con los contenidos que se programarán, material gráfico y audiovisual, incluyendo coloquios sobre las películas, y contenido editorial.
La suscripción mensual a la plataforma tiene un precio, sin permanencia, de 349 euros por cine, más el 10 por ciento de la taquilla de cada título programado a través de la iniciativa. Cuando se sumen al menos dos cines, la cuota será de 299 euros por cine; con tres es de 269 euros; con cuatro 249 euros y con más de cinco complejos, la suscripción es de 229 euros. En el caso de incluir más de 10 locales, el precio es de 199 euros, a lo que se debe añadir siempre el 10 por ciento de la taquilla. Los responsables prometen a los cines más taquilla y ventas de restauración, un gran impacto cultural y la construcción de nuevas audiencias con un mínimo esfuerzo.
Jesús Mateos de la Varga, fundador y director de Dicinet y Wilder Cinema, cree que la pérdida de espectadores responde a un proceso estructural, largo y complejo, que la pandemia aceleró. “Por un lado, vivimos una hiperconcentración del negocio: muy pocos títulos concentran una parte enorme de la taquilla. Eso genera grandes picos de asistencia en momentos muy concretos, pero deja amplios periodos del año con salas vacías y una oferta poco estimulante para el espectador medio”.
En opinión del fundador de Dicinet, ir al cine ha pasado de ser un hábito regular a convertirse en una decisión puntual, ligada casi siempre al “gran evento” y además pone el acento en un tipo de cine que ha perdido su influencia en la taquilla: “Hemos perdido por el camino el cine medio, ese cine que durante décadas sostuvo la relación entre las salas y el público adulto. Hoy ese espacio está muy desdibujado: llega saturado de competencia, sin tiempo para crecer y con una presión comercial que lo quema demasiado rápido”.
Para Mateos otro factor decisivo que suscita unanimidad en todo el sector audiovisual es un cambio profundo en los hábitos de consumo, que él aprecia especialmente entre los públicos más jóvenes, además de “una competencia brutal por la atención en un ecosistema digital donde el cine ya no ocupa el centro”. Y, finalmente, hay a su juicio una cuestión clave: el cine ha perdido parte de su centralidad cultural como experiencia colectiva: “Recuperar espectadores no pasa solo por ajustar precios o ventanas, por mejoras tecnológicas o butacas premium, sino por volver a hacer que ir al cine tenga sentido, emoción y valor social”.
Sobre la sobreproducción de títulos estima que es un problema porque refleja una descompensación clara en el ecosistema. “Se ha vuelto más fácil producir y distribuir (por la digitalización y por el diseño de ayudas) pero ese crecimiento no ha venido acompañado de una estructura proporcional de marketing y exhibición capaz de absorberlo. El resultado es complicado, se estrenan muchísimas películas sin músculo real para llegar al público. Han surgido nuevas distribuidoras con muy pocos recursos para sostener campañas de marketing y comunicación que atraviesen el ruido. Y, mientras tanto, el cine compite por atención con players que antes no existían o no eran tan relevantes, y que invierten muchísimo más en capturarla”, recalca el responsable de Wilder Cinema.
Según Mateos, esta situación coloca además a los programadores de los cines en una posición delicada. “La presión del exceso genera una rotación endiablada: las películas no se mantienen en cartel, no se les permite el efecto boca-oreja, y eso alimenta el miedo de las distribuidoras a invertir en marketing porque saben que quizá su título desaparezca en una semana. Es una auténtica pescadilla que se muerde la cola”.
Como sus colegas, Mateos tampoco cree que el público joven hayan abandonado los cines: “No creo que los jóvenes hayan dejado de amar las películas. Lo que ocurre es que al cine le está costando mucho adaptarse a su universo cultural y comunicativo. Los jóvenes viven en un entorno de consumo fragmentado, interactivo y participativo. El cine, en cambio, sigue percibiéndose muchas veces como una experiencia rígida y desconectada de sus códigos. Además, hoy compite con todo: redes sociales, videojuegos, creadores de contenido, plataformas, nuevos formatos audiovisuales… y lo hace, en demasiadas ocasiones, con herramientas del pasado”.

La ausencia de referentes es otro de los obstáculos: “Los jóvenes conectan con referentes con los que se sienten identificados. Mientras que en el deporte, la creación de contenidos, la literatura o la música sí vemos deportistas, creadores, autores y artistas muy jóvenes, en el cine es prácticamente imposible encontrar cineastas menores de edad, y tampoco se producen tantas películas pensadas para ese rango de edad. Probablemente ese sea uno de los motivos por los que el anime o el terror están viviendo un boom tan fuerte: conectan de forma muy natural con ese público”, apunta el responsable de Dicinet, que ve esencial crear comunidad: “Cuando una película se convierte en “película evento” para el público joven, muchas veces ese efecto llamada no lo genera la industria, sino la propia comunidad. Lo generan sus códigos, sus líderes de opinión y las comunidades de fans. Para los nuevos players, ese territorio es natural; para el cine, muchas veces llega tarde o llega forzado”.
La solución, por tanto, no pasaría por “modernizar” el cine de forma superficial, sino por repensar cómo se relaciona con los jóvenes. Eso implica asumir que ya no basta con ofrecer una película: “Hay que ofrecer contexto, relato y experiencia. Las salas tienen que dejar de hablar desde una lógica institucional y empezar a dialogar con los códigos culturales de esos públicos, apoyándose en referentes con los que se sientan identificados y en comunidades que ya existen. Cuando el cine consigue entrar en su conversación la respuesta suele ser muy positiva”.
El fundador de Wilder Cinema piensa que hace falta continuidad, margen para experimentar y asumir que no todo se mide en taquilla inmediata. “El reto no es cambiar la esencia del cine, sino volver a hacerlo relevante para quienes hoy no sienten que ese espacio les pertenece”. Y en este panorama aparece una iniciativa como Dicinet como alternativa para ofrecer “una propuesta diferencial que ayuda a construir nuevas audiencias y a tomar decisiones basadas en datos reales de comportamiento, no solo en inercias históricas. Combinada con Wilder Cinema, nuestra agencia de comunicación, promoción y conexión con audiencias, permite transformar la programación en algo vivo: ciclos, eventos y activaciones culturales que convierten cada pase en una experiencia con sentido”.
Esta propuesta de programación alternativa para los cines ya es una realidad en los Cines Renoir Princesa, Plaza de España y Retiro en Madrid, los Cines Renoir Floridablanca de Barcelona, en los Multicines Guadalajara, en Screenbox Cinema de Lleida y el Cine Jayan, en Alicante. “El siguiente gran paso es escalar el impacto: llegar a más cines, en más territorios, y seguir perfeccionando la herramienta con más datos, más aprendizaje y más capacidad predictiva. También vamos a reforzar mucho la parte de comunidad y comunicación, ayudando a los cines no solo a programar diferente, sino a explicar mejor lo que hacen y por qué lo hacen. Si conseguimos construir una red lo suficientemente amplia a nivel nacional, nos gustaría incluso generar contenidos propios diseñados en exclusiva para esa red, ayudando a diversificar la oferta cultural y a atender nichos específicos”, asegura Mateos.
Respecto a las políticas públicas para la el cine, Mateos considera que deberían poner mucho más foco en la exhibición, la mediación cultural y la educación audiovisual. ”Es fundamental apoyar a las salas privadas como espacios culturales, y no verlas solo como negocios. Incentivar la programación diversa, los ciclos, los proyectos educativos y las iniciativas que conectan cine y territorio”.
Finalmente, el fundador y director de Dicinet y Wilder Cinema vaticina un futuro desigual para las salas de exhibición cinematográfica de España en los próximos años. “Habrá salas que sufran mucho, especialmente aquellas que no puedan o no quieran adaptarse. Pero también habrá cines que salgan reforzados. Los exhibidores que entiendan que su valor no está solo en proyectar películas, sino en crear experiencias, comunidad e identidad, tendrán recorrido. No es un camino fácil ni rápido, pero sigo siendo moderadamente optimista. El cine ha demostrado muchas veces su capacidad de reinventarse. La clave ahora no es resistir esperando que todo vuelva a ser como antes, sino imaginar activamente lo que puede llegar a ser”, sentencia.
Hasta aquí esta primera parte de las diferentes iniciativas que la exhibición española está utilizando para mantenerse en el negocio. Pronto, la segunda entrega en Audiovisual451.



