Las plataformas digitales, una oportunidad que enriquece el panorama audiovisual y borra la línea entre cine y televisión

La sede madrileña de la Academia de Cine acogió una jornada sobre la influencia de las plataformas digitales en la industria audiovisual actual. El evento se asentó en dos mesas redondas en las que participaron representantes de los agentes implicados en la cadena de valor del audiovisual: productores, creadores, distribuidores de contenidos, plataformas, operadoras, instituciones…

La primera mesa redonda, que contó con Domingo Corral, director de ficción original de Movistar +; Gonzalo Salazar-Simpson, productor y director de la ECAM; Jorge Sánchez-Cabezudo, director, guionista y productor; y Mª Luisa Gutiérrez, productora y moderadora de la jornada. El director de la ECAM y productor de ‘Ocho apellidos vascos’ piensa que, ante la democratización tecnológica y de creación contenidos, una de las preocupaciones del panorama actual es el empobrecimiento del lenguaje audiovisual que genera tensiones por la mala comunicación: «me preocupa la narrativa y la capacidad de contar bien las cosas».

En opinión Domingo Corral la entrada en el mercado de nuevos agentes como Netflix o HBO está enriqueciendo el mercado: «la competencia te hace mejor y añade diversidad. En Movistar + queremos trabajar con el mejor talento. No digo que estoy tranquilo, porque los millones de dólares que invierte Netflix a nivel global son mucho mayores que los 70 millones de euros que hemos invertido nosotros en producción propia, pero sí que prefiero este escenario a uno en el que estamos solos». Para corroborarlo, Salazar-Simpson añadió que quizá en la actualidad «no estoy ganando más dinero que antes, pero hago mejores cosas».

Para confirmar también parte esta tesis del gran momento actual que está viviendo el sector audiovisual nacional e internacional, Corral puso como ejemplo algunas de las apuestas de producción de Movistar+: «no creo que hagamos apuestas conservadoras, la prueba es una serie de seis capítulos como ‘La peste’ donde invertimos 10 millones de euros y tomamos decisiones arriesgadas con el casting, con un protagonista desconocido, o con la iluminación. Otro ejemplo de este riesgo es una serie como ‘Vergüenza'». Para Corral, otro factor importante que explica la apuesta por estas propuestas arriesgadas es que su modelo de negocio está basado en la satisfacción del cliente, de los abonados, y no de la audiencia que puedan tener los contenidos. «Para nosotros lo más importante es la satisfacción del cliente no los índices de audiencia, que tienen un valor relativo en nuestro caso. De otro modo no haríamos series como las que hacemos», aseguró.

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Por su parte, Jorge Sánchez-Cabezudo defendió que la línea entre televisión y cine cada vez es más difusa: «somos los mismos los que hacemos cine y televisión», aunque también comentó que era el momento de dejar de comparar las series con el cine y que a su juicio la narrativa de los guiones de series deben tener entidad propia. Advirtió además sobre los peligros y las virtudes de las nuevas plataformas en la relación creador-espectador: «permiten que los públicos sean más segmentados y que podamos llegar a esas parcelas, pero hay un momento en que el espectador va a ver exactamente lo que quiere ver y eso es un peligro. Hasta ahora los creadores lanzan las ideas y el público la recoge y las reconvierte. Pero no podemos convertirle en un niño caprichoso que decida narrativamente», manifestó el director.

Según el director de la ECAM ese debate sobre cine y televisión debe de desaparecer: «nadie cuestiona que un libro, sea en tapa dura o tapa blanda, sea un libro y sin embargo, lo hacemos con el cine. Creo que habrá que ordenar el contenido en torno al metraje, no respecto a dónde se ve».  En esa idea coincide el responsable de ficción de Movistar+, que defendió que la distribución no debe ser quien dictamine el tipo de contenido: «la distribución no hace que un contenido sea cine o televisión, tiene que ver con la narrativa. Si la próxima película de Scorsese que produce Netflix no se estrena en salas ¿entonces no la consideraríamos cine?», apuntó.

Para Salazar-Simpson el panorama actual es una gran oportunidad y no una amenaza para la industria: «es una oportunidad de divulgación cultural como nunca antes hemos tenido. Ahora aparece un solo distribuidor para numerosos territorios que nos simplifica las cosas a los productores».

Tras un descanso, la segunda mesa redonda puso el foco en la evolución y el futuro del Video On Demand y tuvo como protagonistas a Juan Carlos Tous, CEO de Filmin; Teresa López, directora de contenidos de Rakuten TV Europa; Diego Rodríguez Blázquez, director de Márgenes; y Carlota Navarrete, directora de la Coalición-Observatorio de la Piratería. El acceso ilegal a contenidos audiovisuales, las sinergias con los mecanismos de promoción de los estrenos en cine, la educación de los espectadores y el encaje entre las diversas ventanas de distribución fueron algunos de los aspectos clave que salieron a colación.

«En Filmin defendemos un modelo de ventanas dinámicas. En el momento en que salga de las salas, que llegue a las plataformas. De los 40 días que suelen estar en cartel a los 112 que espera para estar en las plataformas se crea un limbo que aprovecha la piratería», defendió Tous, que reclamó también que todas las plataformas jueguen con las mismas reglas respecto al impuesto del 5 por ciento «porque aunque no seamos competencia por el target, nos movemos en el mismo terreno».

Teresa López recordó que el 60 por ciento de las descargas piratas se realiza durante el primer año de vida de la película e incidió en que, dado el interés manifiesto del público por los estrenos que percibe en Rakuten TV, con la limitación temporal que imponen los exhibidores «se está perdiendo valor en estos 112 días. Hay una promoción, un dinero que se ha invertido en dar a conocer la cinta, que pierdes si no está disponible ni en salas ni en plataformas. El usuario puede ser legal y no piratear, pero igual cuando esté disponible ya se ha olvidado de que existe la película y no la ve».

Las cifras de la piratería las expuso Navarrete, que señaló que «hemos notado en los estudios el incremento de la oferta legal en el mercado español. Se ha consolidado el descenso de la piratería en 2017 en un 6 por ciento, desde 2016, y ese año hubo un descenso del 9 por ciento frente a las cifras de 2015».

Diego Rodríguez reclamó una mayor protección para las plataformas que han optado por los contenidos menos comerciales, pero sí claves para la identidad cultural europea y española. «Tenemos que tomar cartas en el asunto con planes de alfabetización audiovisual. Pasa por qué el Estado apoye el cine español», reivindicó.

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