Norteamérica sigue recuperando el pulso de la producción de ficción. Según un nuevo estudio de Ampere Analysis, se encargaron un 3 por ciento más de series de ficción en 2025 con respecto al año anterior, lo que marca el segundo año consecutivo de crecimiento.
Además, los encargos de nuevas series crecieron hasta el 7 por ciento el año pasado en Norteamérica. Desde la consultora observan que «si bien los niveles de encargos se mantienen por debajo de la era Peak TV, los volúmenes de 2025 se recuperaron hasta el 76 por ciento de los niveles de 2021, lo que marca la producción anual más alta desde los drásticos recortes en la producción de series a finales de 2022.»

En cambio, la contratación de producciones internacionales disminuyó drásticamente. Ampere Analysis opina que la presión presupuestaria que sufren los canales públicos y la tendencia a una programación de entretenimiento más que de ficción están afectando especialmente a la industria de la ficción de Europa Occidental.
El crecimiento de la producción de ficción en Norteamérica responde a la actividad de las plataformas de streaming, canales de pago y canales privados en abierto. Precisamente estos últimos despuntaron con un 22 por ciento más de encargos de series de ficción en 2025 con respecto a 2024.
Las series sobre propiedades intelectuales ya existentes y basadas en franquicias supusieron el 44 por ciento de los encargos de series de ficción en Norteamérica en 2025, tres puntos más que en 2024. Especialmente los canales privados en abierto apostaron por este tipo de historias, el 57 por ciento de las series de ficción que aprobaron se basaban en libros, artículos, etc., el mayor porcentaje en cinco años.

Para Cyrine Amor, directora de investigación de Ampere Analysis, «las cadenas comerciales están contraatacando tras varios años difíciles. Con la presión continua sobre los presupuestos de programación, la propiedad intelectual se está volviendo cada vez más crucial en el proceso de aprobación de los encargos. Adaptar el contenido en torno a la propiedad intelectual preexistente ayuda a mitigar algunos de los riesgos asociados al lanzamiento de nuevas producciones de ficción. También refleja un cambio más amplio en la forma en que se descubre el contenido a medida que el público tiende al visionado a la carta. Basar los programas de guion en franquicias o marcas literarias consolidadas es ahora una prioridad estratégica clave, lo que pone de relieve la importancia que han adquirido la propiedad intelectual y el contenido para los productores.»



