En un único espacio, a tiempo real y sin apenas escapatoria, ‘Padres’ construye un thriller psicológico donde la tensión no nace de lo que sucede, sino de lo que se ha callado durante años. La película de José Ángel Bohollo, nominado al Goya por ‘Ciénaga’, que opta a 16 categorías, presenta una historia íntima y perturbadora que se sostiene de forma radical sobre las interpretaciones de sus protagonistas: Fernando Cayo y Natalia Verbeke, ambos candidatos al Goya por sus papeles en este drama de heridas abiertas y silencios insoportables.
A su vez, el filme opta también a Mejor Canción Original con «Bitter Sweet Feeling of Love», compuesta por Alejandra Bohollo, Mario de Benito y el propio director, José Ángel Bohollo, una pieza que condensa el tono emocional del relato desde una melancolía contenida.
Una hija desaparecida. Dos padres enfrentados. Una verdad incómoda.

Todo comienza con una llamada: María, de 15 años, no ha regresado del festival al que asistía. Sus padres, Jaime (Fernando Cayo) y Victoria (Natalia Verbeke), se reencuentran en la casa que una vez compartieron para enfrentarse no solo a la incertidumbre sobre el paradero de su hija, sino también a todo lo que no han querido decirse. Lo que sigue es una confrontación contenida y desgarradora, donde los reproches acumulados, las sospechas y las grietas emocionales salen a la luz.
Fernando Cayo entrega una interpretación afilada, dando vida a un hombre herido por la pérdida de control, por el rencor y la frustración. Su Jaime es brillante y destructivo, magnético y profundamente incómodo. Frente a él, Natalia Verbeke brilla con una actuación de matices sutiles y honestidad dolorosa: su Victoria es empática, resiliente y demasiado humana como para no quebrarse.
Ambos construyen un duelo interpretativo de altísimo nivel, donde cada gesto y cada pausa son parte del guion. La película avanza gracias a su capacidad para mantener la tensión emocional sin necesidad de subrayados, sosteniéndose en un guion preciso, afilado, que apuesta por el diálogo como mecanismo de suspense.
Una puesta en escena sin artificios
Rodada prácticamente en una única localización y en tiempo real, ‘Padres’ apuesta por la austeridad formal como aliada del drama. La cámara de Roberto Ríos observa sin invadir, manteniendo al espectador dentro del espacio físico y emocional de los personajes. La dirección de arte de Jonathan García y la música original de Mario de Benito acompañan con la misma sobriedad, reforzando el carácter introspectivo del filme.
La canción «Bitter Sweet Feeling of Love», que acompaña los créditos, no solo refuerza el tono emocional de la película, sino que encapsula su mensaje: incluso en las relaciones más rotas, quedan restos de amor, de afecto que no supo expresarse, y que duele por lo que pudo haber sido.
Cine de actores… y de heridas
‘Padres’ no es una historia sobre una desaparición. Es una película sobre lo que emerge cuando el miedo rompe el silencio. Sobre la culpa, el dolor no digerido y los roles asumidos que asfixian a quienes los interpretan demasiado tiempo. Un thriller emocionalmente claustrofóbico que apuesta por los actores como vehículo principal del conflicto. Y lo consigue.
Un retrato sin concesiones de lo que ocurre cuando las verdades que más duelen ya no pueden seguir escondidas.



