‘Rebelde entre el centeno’ narra la vida del famoso y enigmático escritor J.D. Salinger (Nicholas Hoult) centrándose en las circunstancias que rodean la creación de su obra maestra, ‘El guardián entre el centeno’. La lucha del joven Salinger por hallar una voz propia, sus relaciones amorosas, el servicio en la Segunda Guerra Mundial y el apoyo de su profesor Whit Burnett (Kevin Spacey) influirán en la escritura de la novela que le catapultó a la fama y le llevó a renunciar a aparecer públicamente el resto de su vida.

Aunque la película está ambientada hace muchos años, el director y guionista Danny Strong y el equipo creativo quisieron asegurarse de que el film no quedaba etiquetado como una película de época. Strong señala: “Nuestro objetivo era establecer el marco temporal, pero a la vez darle a la historia un cariz atemporal. Quisimos seguir siendo auténticos, pero al mismo tiempo enfatizar que el mensaje de la película puede ser acerca de cualquier escritor, de cualquier época o en cualquier lugar”. Aunque rodar en Nueva York puede tener sus contratiempos, el equipo de producción sabía que era fundamental lograr la autenticidad deseada. Strong señala: “Me inspiró en gran medida la fotografía de Saul Leiter y la forma en que captura el aislamiento personal en el laberinto humano que es la ciudad de Nueva York”. Dina Goldman se incorporó al proyecto para diseñar el set. Lo primero que hizo fue buscar fotos de los años 30, 40 y 50 y desplazarse a localizaciones de Nueva York —Manhattan, Brooklyn, Staten Island y la región norte— donde después se terminaría rodando. Inspirándose en fotos de la casa neoyorquina en que vivió Salinger, así como de la casa del escritor en New Hampshire, Goldman pudo transformar una casa de Brooklyn en el domicilio familiar de los Salinger y crear una estructura de madera que se convirtió en el estudio de escritura de Salinger en New Hampshire. Goldman describe el proceso “como todo en la película, la investigación realizada previamente fue un extraordinario punto de partida para el filme. Tomamos la decisión de no esclavizarnos a copiar algo hasta el mínimo detalle porque la película no va de eso”.
Un ejemplo de la licencia artística que se tomaron fue la recreación del histórico Stork Club, una parte esencial del set, tanto en la película como en la historia de Salinger. Es un lugar que frecuentaba y también donde conoció a Oona O’Neill. A pesar de que también hubo un gran trabajo de documentación sobre el club, en lugar de intentar recrearlo idénticamente, el equipo encontró un espacio único e interesante que conservaba la esencia del Stork Club. “Se ve más elegante, y muy del Upper East Side. Todas las cosas están conectadas con lo que era el Stork Club, pero son nuestra propia versión, para que encajen más en nuestra historia”, explica Goldman. Para crear el ambiente ideal, tanto ella como su equipo tuvieron que quitar todo tipo de elementos urbanísticos, desde señales de tráfico y placas de calles hasta parquímetros, pasando por farolas gigantes, pero lo supieron hacer muy bien y fueron capaces de mantener la autenticidad de la historia. “Siempre pienso que para considerar que mi trabajo está bien hecho, tiene que pasar desapercibido. Tiene que dar la sensación de credibilidad”, añade Goldman.
El equipo utilizó un método similar a la hora de recrear la sede de la respetada publicación The New Yorker. Aunque desde la revista les mandaron fotos de la redacción en aquella época, las salas eran todas blancas, tenía un interiorismo que no era apto para el rodaje. Así que terminaron por elegir el National Arts Club. Y aunque era mucho más lujoso que las estancias del New Yorker, las maderas trabajadas, los grandes ventanales y el resto de los elementos, de mayores dimensiones, se ajustaban más a lo que estábamos buscando.
Las escenas de la Segunda Guerra Mundial se rodaron todas en Staten Island, lo cual es especialmente impresionante dada la gran cantidad de escenas que se ubican en aquel ámbito. Aquí el equipo fue capaz de recrear todos los elementos, desde los barracones del ejército hasta los comedores, pasando por una gran escena de batalla (filmada en un campamento de la YMCA) que transcurre durante unos días y en el mismo lugar.
Otro elemento crítico implicado en la preservación de la autenticidad de aquel periodo fue el vestuario, y el encargado de crear la ropa de todas las épocas del filme fue la ganadora de un Oscar Deb Scott. “Lo más impresionante de Deb es que cuida hasta el más mínimo detalle del vestuario, y no solamente en el de los protagonistas”, dice Shuman. “Se preocupa incluso de los detalles de fondo y de los extras, sin importarle lo cerca o lejos que se encuentren de la cámara. Está obsesionada con que cada elemento que aparezca en pantalla se vea auténtico. Solo por esto ya se hace querer”.
Dirección: Danny Strong.
Año: Estados Unidos, 2018.
Reparto: Nicholas Hoult, Kevin Spacey, Victor Garber, Hope Davis, Sarah Paulson, Zoey Deutch.
Producción: Bruce Cohen, Jason Shuman, Villa Stanley.
Distribución: Filmax.
Estreno: 4 de mayo de 2018.
