‘Wild Rose’ – estreno en cines 12 de julio

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Ser madre y tener grandes sueños, ¿es posible que ambas cosas puedan coexistir? ‘Wild Rose’ es una película sobre una mujer corriente que pretende hacer realidad su sueño a la vez que, como madre, se esfuerza por mantener a sus hijos. ¿Podrá hacer hueco para ambas facetas de su vida?

La película está protagonizada por Jessie Buckley, Julie Walters y Sophie Okonedo. ‘Wild Rose’ está dirigida por Tom Harper y la producción corre a cargo de Faye Ward. La joven de 23 años Rose-Lynn sale de prisión tras pasar un año por un delito menor, sin haber aprendido gran cosa y ansiosa de retomar su vida exactamente donde la dejó: intentando convertirse en una cantante de country (no de wéstern, tan solo de country). El hecho de que Rose-Lynn tenga dos hijos de menos de dos años que han estado al cuidado de su madre durante el último año parece haber quedado momentáneamente en el olvido, o como poco relegado a un rincón de la mente de Rose-Lynn en el que no se vea obligada a afrontarlo, al menos en estos momentos.

Lo primero que hace Rose-Lynn al salir de prisión es pasarse a ver a su rollete, Elliot, pero es consciente de que no está haciendo más que retrasar lo inevitable y que debe hacer frente a su madre, Marion. Cuando Rose-Lynn llega por fin a casa de su madre, la relación entre ellas comprensiblemente se ha enfriado, por decirlo suavemente. Rose-Lynn, por supuesto, siente que ha pasado de una cárcel a otra. Hay un momento en el que la tensión parece relajarse entre las dos y se puede percibir el amor que hay entre ellas, pero se ve rápidamente reemplazado por una falta de entendimiento profundamente arraigada y los sentimientos reprimidos que llevan demasiado tiempo fermentándose.

A Marion le interesa mucho que Rose-Lynn consiga un trabajo como señora de la limpieza (o cualquier trabajo, la verdad), pero lo que Rose-Lynn quiere es recuperar su puesto en el que ella considera su grupo en un bar de música country de Glasgow. Como era de esperar, el asunto no sale tan bien como esperaba, o más bien nada bien, ya que acaba con Rose-Lynn en una reyerta con el tipo que cree que le ha quitado su puesto.

Cuando Rose-Lynn consigue trabajo como señora de la limpieza para reunir fondos para su ‘gran huida’, conoce a Susannah, una inglesa adinerada e insatisfecha, que la oye cantar y se queda entusiasmada. A diferencia de la propia madre de Rose-Lynn, Marion, que lo que quiere es acabar con las ambiciones de Rose-Lynn, Susannah desea fomentarlas y, con su ayuda, su sueño imposible empieza a parecer posible. Claro que Rose-Lynn no le ha contado a Susannah la historia completa: el hecho de que, además de ser su protegida, es madre de dos hijos. Dos hijos a los que resulta que quiere y que además la necesitan, mucho más de lo que había sido nunca capaz de admitir.

Cuanto más cerca está Rose-Lynn de su meta, mayor es la presión a la que se ve sometida, hasta que, por fin, en el último momento, con el sueño al alcance de la mano, Rose-Lynn le cuenta a Susannah la verdad. Rose-Lynn parece estar destinada al fin y al cabo a una vida vulgar y corriente. Al final, acaba renunciando a su sueño de Nashville y Marion consigue la hija que creía que quería: una chica con un trabajo normal, que se ocupa de sus hijos y que no alberga deseos imposibles. Pero el precio es el alma de Rose-Lynn. Su esperanza. Su misma esencia. Y entonces es cuando Marion ‘ve’ a Rose-Lynn como verdaderamente es. Alguien que no podría vivir sin música, del mismo modo que no podría hacerlo sin sus hijos. Marion le entrega a Rose-Lynn los ahorros de toda su vida para que pueda ir a Nashville y probar suerte. Al reconocer el derecho de Rose-Lynn a ser quien es y querer lo que quiere, Marion libera a Rose-Lynn de una vida de expectativas y la hace por fin libre.

¿Qué hace Rose-Lynn con esa libertad? Pues ir a Nashville, naturalmente, pero luego vuelve a casa. Tenía que verlo, tenía que ir allí. Pero también sabe que no se puede quedar; ese no es su sitio; su verdadera búsqueda no consiste en cortar con su pasado y renacer en otro lugar, sino en asumir su bagaje y ser quien es. Para Rose-Lynn eso significa ser madre, así como cantante. Mediante la reconciliación de ambas facetas de sí misma, Rose-Lynn consigue sentirse plena. Esa plenitud –esa autenticidad– es lo que le permite, por fin, componer su propia música y cantar su propia verdad.

Dirección: Tom Harper.

Año: Estados Unidos, 2019.

Reparto: Jessie Buckley, Julie Walters y Sophie Okonedo.

Producción: Faye Ward

Distribución: eOne Films Spain.

Estreno: 12 de julio de 2019.

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