CIMA, la Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales, ha celebrado su 20º aniversario en una jornada en el Cine Doré de Madrid, bajo el lema “20 años defendiendo un audiovisual igualitario, diverso y libre de violencias”.
Durante la jornada se ha presentado el 11º Informe Anual CIMA 2025, por parte de Sara Cuenca, socióloga y autora del informe y de Paula Serna, directora de Investigación del Observatorio de Diversidad en los Medios Audiovisuales (ODA).

La cinematografía española se sitúa a las puertas de alcanzar, por primera vez en su historia, la equidad de género. Las mujeres representan ya el 39 por ciento de los principales cargos de responsabilidad del largometraje español, frente al 26 por ciento registrado en 2015. Sin embargo, su presencia disminuye a medida que aumenta el poder de decisión. En el denominado Grupo Directivo (Dirección, Guion y Producción) representan únicamente el 30 por ciento.
La paridad numérica no es paridad económica: un 51 por ciento menos de coste medio en las películas dirigidas por mujeres.
La desigualdad resulta especialmente evidente al analizar los recursos económicos. En 2025, pese a existir una situación prácticamente paritaria en la muestra analizada (41 largometrajes dirigidos por mujeres, 41 por hombres y 1 mixto), las películas dirigidas por mujeres presentan un coste medio un 51,43 por ciento inferior.
En 2025, el coste medio reconocido de una película dirigida por una mujer es de 1,64 millones de euros, frente a los 3,38 millones de una dirigida por un hombre, lo que supone una diferencia de 1,74 millones de euros por película. Las diferencias también se observan en el apoyo de las televisiones generalistas: solo el 36 por ciento de las películas apoyadas por estas televisiones están dirigidas por mujeres.
El informe de CIMA vuelve a evidenciar también una fuerte segregación horizontal por áreas profesionales basadas en estereotipos tradicionalmente asociados a un género u otro. En 2025, las mujeres representan el 83 por ciento en Diseño de Vestuario y el 78 por ciento en Maquillaje y Peluquería, mientras su presencia cae al 21 por ciento en Dirección de Fotografía, al 27 por ciento en Producción y Sonido y al 29 por ciento en Dirección.
Los datos muestran, además, una asociación entre el acceso de las mujeres a los espacios de decisión y la composición de los equipos. Cuando una película está dirigida exclusivamente por mujeres, éstas representan el 53 por ciento del resto del equipo, frente al 42 por ciento cuando la Dirección recae exclusivamente en hombres. En los proyectos producidos exclusivamente por mujeres, su presencia en el resto del equipo alcanza el 55 por ciento, frente al 40 por ciento cuando producen hombres.

El informe por segundo año consecutivo pone también el foco en la diversidad de las personas que aparecen en pantalla en los largometrajes de ficción, en un capítulo elaborado en colaboración con ODA. Entre las personas intérpretes analizadas, el cien por cien son personas cisgénero y casi el 90 por ciento son personas blancas. Además, el estudio señala que las personas racializadas quedan relegadas a tramas secundarias.
El edadismo agrava, además, la brecha de género: solo el 38,52% de las personas intérpretes mayores de 50 años son mujeres. Otro dato alarmante es que apenas un 0,75 por ciento de intérpretes presentan algún tipo de discapacidad. Entre este reducido grupo destaca el caso de Miriam Garlo, galardonada con el Goya a Mejor Actriz Revelación por la película Sorda, que se ha convertido en la primera actriz sorda en lograr la estatuilla.
Frente a estas desigualdades, el Informe CIMA 2025 recoge un avance especialmente relevante en el ámbito del reconocimiento público. Por primera vez desde 2015, directoras y guionistas alcanzan el tramo de distribución equitativa en premios y festivales, con un 46% de los reconocimientos analizados, frente al 11 por ciento que representaban hace una década. El avance está impulsado fundamentalmente por los festivales, donde las mujeres representan el 45 por ciento de los reconocimientos de las selecciones y nominaciones, en los festivales internacionales y alcanzan el 50% de premiadas en los nacionales.
Sin embargo, el histórico de los principales premios nacionales de carácter honorífico continúa reflejando una importante desigualdad: desde 1980, solo el 27 por ciento de los reconocimientos han recaído en mujeres y, si se analizan específicamente Dirección, Guion y Producción, su presencia se reduce al 10 por ciento.

En conjunto, los datos muestran que la desigualdad no se produce en un único punto, sino que se desplaza y se acumula: quién lidera, qué presupuesto consigue, por qué circuitos circula, qué reconocimiento recibe y qué trayectorias quedan inscritas en la memoria institucional. La igualdad avanza, pero no se consolida como estructura.
Premio CIMA Patricia Ferreira
Otro de los momentos destacados de la celebración ha sido la entrega del III Premio CIMA Patricia Ferreira a la Mostra Internacional de Films de Dones de Barcelona, un reconocimiento a una iniciativa vinculada desde hace décadas a la visibilización del cine realizado por mujeres. Marta Selva, Anna Solà y María Zafra han recogido el galardón en representación de la Mostra.
Asimismo, la mesa redonda “20 años: Evoluciones y nuevos retos” ha trasladado la conversación al presente y a los desafíos que siguen abiertos en el sector. Tres profesionales de generaciones y ámbitos diferentes han compartido ese espacio: la veterana montadora Teresa Font, responsable del montaje de títulos como ‘Dolor y gloria’, ‘Madres paralelas’ o ‘El día de la bestia’; la directora y guionista Eva Libertad, directora de ‘Sorda’; y la directora de fotografía Almudena Sánchez, con trabajos como ‘No estás sola’ y ‘Machos Alfa’. La periodista y crítica de cine María Guerra ha moderado el encuentro.



