En una jornada impulsada por AECINE, la asociación estatal de cine, un destacado grupo de productoras independientes españolas han reivindicado en el Parlamento Europeo su papel como motor creativo y empresarial del sector audiovisual, al tiempo que han reclamado un mayor acceso a financiación, redes de decisión y apoyo institucional para competir en igualdad de condiciones.
La delegación ha estado encabezada por la presidenta de AECINE, Mª Luisa Gutiérrez (Bowfinger), junto a la vicepresidenta, Beatriz Bodegas (La Canica Films), Cristina Zumárraga (Tandem Films), miembro de la junta directiva y otras productoras asociadas a AECINE como Mariela Besuievsky (Tornasol Films) quien es también vicepresidenta de EPC (European Producers club), Emma Lustres (Vaca Films), Sandra Ortiz (Second Gen), Eva Cebrián (Eva Films), Marta Velasco (Àralan Films) y la presidenta de Diboos, Nathalie Martínez (WiseBlue Studios).

Tras un par de reuniones a puerta cerrada con sendos representantes del Grupo Socialista y Los Verdes, la iniciativa tuvo como eje principal el encuentro “Mujeres Emprendedoras en el Cine Español”, auspiciado por el Partido Popular Europeo (EPP), ha reunido a algunas de las empresarias del cine español más representativas, con responsables públicos y agentes del ecosistema cultural europeo en una jornada centrada en el liderazgo femenino en la industria audiovisual, la sostenibilidad del cine independiente y los retos regulatorios del sector.
La jornada comenzó con un encuentro con la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, a quien expusieron brevemente sus principales reivindicaciones, para continuar con dos mesas de trabajo en las que se debatieron de manera pormenorizada los retos más acuciantes y que arrancaron con la bienvenida de Rosa Estarás, eurodiputada y vicepresidenta de la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género
En su discurso, Estarás recordaba que “en la industria audiovisual y del cine, las mujeres representan sólo una de cada tres profesionales” y destacaba el papel de las productoras “estas mujeres son ejemplo para muchas otras ya que son la demostración de que se puede emprender, crecer y liderar y son inspiración para las jóvenes que hoy están decidiendo su futuro”, para declarar “Creemos firmemente, en una Europa que confía en el talento y en el potencial de las mujeres emprendedoras, impulsando políticas activas de apoyo a su liderazgo, eliminando barreras estructurales y promoviendo la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres. El modelo de producción está en evolución, pero la independencia no es negociable.”
Con esta declaración arrancaba María Luisa Gutiérrez, presidenta de AECINE, poniendo sobre la mesa una reivindicación clara: una única definición que refleje fielmente qué es una productora de cine independiente. “Un productor independiente actúa como garante del arraigo cultural, asegurando que el patrimonio audiovisual permanezca en Europa.” sentenciaba la productora del fenómeno del año, ‘Torrente Presidente’ de Santiago Segura, su socio en Bowfinger, y responsable de los mayores éxitos de taquilla del cine español reciente.
En la primera mesa, centrada en el emprendimiento femenino y los modelos de negocio del cine independiente, las participantes, moderadas por la periodista Marta Díez-Martín, subrayaron el papel estructural de la productora como eje del proceso audiovisual. “Una productora de cine independiente es básicamente el motor que hace posible una película. Su trabajo mezcla creatividad, negocio y gestión. La productora es quien asume el riesgo financiero sobre el proyecto, tiene control creativo y debe conseguir financiación alternativa y maximizar recursos limitados. Es la figura que hace posible que una película exista, desde la idea inicial hasta que llega al público”. Apostilló Cristina Zumárraga, impulsora de ‘Cerrar los ojos’, el regreso de Víctor Erice, poniendo en contexto la tarea de las productoras para aquellos asistentes ajenos a la industria.

Las ponentes coincidieron en señalar la complejidad del modelo de negocio de estas empresas, basado en la combinación de financiación pública, incentivos fiscales, coproducciones y acuerdos con operadores, en un entorno de creciente concentración del mercado y presión de los grandes grupos audiovisuales.
Desde una perspectiva de género, se puso el foco en las barreras de acceso a proyectos de mayor escala. “Si bien cada vez hay más mujeres trabajando en la producción audiovisual, el acceso a proyectos de mayor envergadura —con presupuestos altos, coproducciones internacionales y distribución global— sigue estando claramente masculinizado. Este no es un problema de talento ni de capacidad: es un problema de acceso a recursos y a redes de decisión” señaló Emma Lustres, recientemente galardonada con la Medalla de Oro de EGEDA a una trayectoria plagada de éxitos, incluyendo ocho premios Goyas por ‘Celda 211’ de Daniel Monzón.
Lustres añadió además que “las métricas, como el volumen de proyectos previos o la red de contactos, tienden a premiar a quienes ya han tenido oportunidades, y eso históricamente ha sido mayoritariamente copado por hombres. Tras la compra de Warner por Paramount parece haber comenzado una construcción de la industria. Si la aprobación de dicha compra sigue adelante los productores independientes tendremos una ventanilla menos donde presentar nuestras obras para lograr financiación”, se lamentaba Sandra Ortiz, productora, entre otras de ‘Todos los nombres de Dios’ de Daniel Calparsoro. Y concluía Ortiz: “Somos unas productoras presentes que quieren construir nuevos referentes para el futuro. Estamos impacientes por trabajar con esas nuevas voces y generaciones que ayudarán al avance, éxito y exportación de nuestra cultura”.
Dando un paso más, Nathalie Martínez, presidenta de Diboos, la asociación de productores de animación, ahondaba en el valor clave de las ideas “La sostenibilidad de una productora independiente no depende sólo de cerrar financiación, sino de poder crecer sin vaciarse de derechos, autonomía o visión a largo plazo: para ello la retención de la Propiedad Intelectual es de vital importancia. Si Europa quiere un tejido audiovisual fuerte que le permita mantener su hegemonía cultural, debe proteger también la capacidad de futuro de sus pymes culturales y el papel de las mujeres productoras independientes”. Y añadía “Esto es aún más importante en el caso de la animación, muchas veces, el primer acceso de la infancia a la cultura. Cuando una mujer participa en la decisión de qué se produce, no sólo aporta diversidad en la industria como empresaria, sino que su mirada contribuye a definir qué valores, relatos e imaginarios llegan a las nuevas generaciones europeas a través de su infancia. Cuando cambia quién decide, cambia todo”.
En la segunda mesa redonda, moderada por Leticia Zuleta, DG de Citizens’ Rights, Justice and Institutional Affairs y centrada en el impacto del liderazgo femenino en la industria, las participantes abordaron las brechas estructurales del sector, desde el acceso a financiación hasta las condiciones de negociación con televisiones y plataformas. «La incorporación de la mujer al mundo empresarial de la producción sigue siendo muy lenta. No hay referentes y, los que hay, apenas se visibilizan. Ha habido un paso importante al promover en estos últimos años a las mujeres guionistas, directoras y jefas de equipo, pero cuando se trata de la mujer productora, que es quien más responsabilidad tiene, más riesgo asume y más trabaja en cada proyecto, el apoyo se desvanece. Urge una intención política real para garantizar igualdad de oportunidades” afirmó Beatriz Bodegas, vicepresidenta de AECINE, ganadora del Goya a la mejor película por ‘Tarde para la ira’ de Raúl Arévalo y que acaba de estrenar ‘Caminando con el diablo’, de Rubén Pérez Barrena.

Las productoras reivindicaron en la casa de la política de Europa también su papel en la construcción del ecosistema creativo y en la generación de empleo. “No somos solo una figura financiera o administrativa: lideramos el triángulo creativo junto al director y al guionista y garantizamos que la obra llegue a buen puerto.” subrayó Mariela Besuievsky, responsable de numerosas coproducciones internacionales, como la ganadora del Oscar ‘El secreto de sus ojos’, de Juan José Campanella.
En el plano europeo, Besuievsky, quien ostenta también la vicepresidencia de EPC (European Producers club), incidió en la necesidad de reforzar el marco regulatorio: “Es importante que iniciativas como AgoraEU o la Directiva de Servicios de Comunicación Audiovisual (AVMS) apoyen e incentiven la participación de las mujeres empresarias y productoras independientes, así como la circulación de sus obras”.
Asimismo, se puso de relieve el impacto del liderazgo femenino en los contenidos y en la estructura del sector. “Cuando las mujeres lideran con capacidad real de decisión, no solo cambia quién produce: cambia qué historias se cuentan y cómo se construye la industria”, apuntó Eva Cebrián, productora de ‘La Ternura’ de Vicente Villanueva , y en su día responsable de adquisiciones de cine en RTVE, quien advirtió además de que “hay mucho talento para la creación de contenido, pero necesitamos negociar su valor, pues es justamente en la negociación donde se materializa la desigualdad”.
La jornada concluyó con una llamada a reforzar el apoyo institucional al talento femenino en el sector. “Las mujeres ya están dejando huella en la industria, impulsando el talento, descubriendo nuevas voces y apoyando carreras, pero es crucial que este esfuerzo se vea respaldado por un mayor apoyo”, sentenciaba Marta Velasco, impulsora del primer largometraje de Paz Vega, ‘Rita’, y con quien prepara ya su segunda película.
La jornada, que contó con la colaboración del Grupo Popular en el Parlamento Europeo, concluyó con la intervención de Dolors Montserrat, secretaria general del Partido Popular Europeo y vicepresidenta del Grupo PPE en el Parlamento quien recordó que “las películas dirigidas por mujeres manejan de media un 24 por ciento menos de presupuesto que las dirigidas por hombres. Es una brecha y un problema que las instituciones debemos tomarnos en serio”, continuó, en un compromiso de impulsar la competitividad, eliminando el laberinto de la burocracia actual y favoreciendo un entorno fiscal con impuestos bajos para competir mejor, con reglas claras que premien el talento y la innovación. Y con un deseo final “Dentro de 20 años, cuando alguien vea una película española en cualquier pantalla del mundo, sepa que detrás hubo una mujer que dijo que sí cuando todo la invitaba a rendirse”.



