The Soccer Paradox


Beverly Hills Adjacent A451 Daniel Cubillo hor

Tengo que confesar que aún estoy con resaca de fútbol, y no es resaca de las de festejar, no. Esta es de las de noentiendonada, pero nada de nada. Llevamos una vida oyendo eso de que el soccer no podía triunfar en América, que las costumbres de las audiencias americanas no encajaban con ese deporte, y que nada ni nadie iba a cambiar eso.

En el día a día de Los Ángeles os puedo asegurar que eso ha sido así desde que llegué. Soccer? En los colegios y campamentos de 4 a 14, luego ya nada. No en los bares, no en las noticias, no en la calle, y en la tele ni de coña. Hoy, unos días después de que esos críos nos hayan puesto otra estrellita en el pecho, os aseguro que no hay ser humano en los EEUU que no sepa quién es Lamine Yamal.

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Algunos no sabrán quien es Messi, pero sí que saben quién es Yamal. Y esto es mucho decir. En mi experiencia, de cada 10 gringos entre cuatro y cinco confunden a Bardem con Banderas con Benicio del Toro, y no es coña. Si le hablas de Rosalía al americano medio, tal vez dos han oído el nombre. Ahora, hablas de Lamine Yamal las últimas cuatro semanas, y os aseguro que el 90 por cien de la población gringa ya sabe quién es el carajito. La dimensión del fact es muchísimo mayor de lo que aparenta, y claro, en Hollywood no les ha quedado otra que tomar nota. Hollywood style, of course.

Si Hollywood ha ignorado el fútbol porque no se ‘ajustaba’ al ‘timing’ de la televisión americana, ahora que las audiencias de televisión americana no se ‘ajustan’ al ‘timing’ que les ofrece Hollywood, llega el puto soccer ese –no os penséis que los capos de Jolibud entienden el futbol– pues eso, llega el soccer este y las audiencias americanas lo flipan. Así que Hollywood recoge velas, cambia el discurso, y a por la pasta. Call it ‘paradox’ o ‘pero qué listos peseteros los hijos de puta’, your call.

La cosa con los Hollywood Paradoxes es que están en todas partes –como los seguidores de Messi– y para comprobarlo basta con echar un ojo a la actualidad de los callejones de la ciudad de los sueños. Cut to ‘The House of Ellison’. Exterior, noche. La mansión está en calma. Solo se percibe el movimiento de las cámaras de seguridad y de los gorilas armados que las acompañan. Una sola luz encendida tras un lujoso ventanal. Una sombra cruza la ventana gesticulando, va y viene de un extremo a otro de la habitación. David le está contando a su padre como los enanos de su circo siguen creciendo, y a este paso terminan jugando en la NBA. Sí, vamos de la Soccer Paradox al Paramount Paradox. Buckle up’ que dicen los gringos.

Esta trama viene con giro potente: los partisanos europeos han dejado a un lado la resistencia y le han aprobado a los Ellison la compra de Warner Discovery. A pesar de que los Ellison hayan cedido en algunas cosas, esto da para un WTF de los grandes. Uno a cero a favor de la casa Ellison, y ya veremos cómo colea. Una vez soltado el necesario wtf pasamos el topicEU likes Skydance’ a la categoría ‘paradox’ y seguimos con el resto de los enanos del circo Skydance. Nada menos que 12 estados han conseguido una temporary restraining order a través de un juez federal –jueza esta vez– que deja un plazo de unas semanas en modo ‘prevención’, lo que significa que la compra queda parada.

Uno a uno en el marcador. Este es el caso grande –el antitrust administrativo– pero hay más barro judicial en los pasillos de la mansión Ellison. The Writers Guild of America –todopoderoso sindicato de escritores– ha puesto su propia denuncia a la compra, o sea, uno a dos en el marcador. La remontada se puede convertir en heroica después del uno a tres. Y este gol ha sido en propia meta.

Un grupo de accionistas de su propia compañía –Skydance– ha presentado una denuncia y quieren parar la compra alegando algo en la onda de –y esto va en inglés que suena mejor– ‘The Ellisons offered improper private benefits to President Donald Trump in order to remove federal obstacles’. Vaya, que los accionistas están viendo Mordor venir, y no se quieren ver envueltos en el marrón que esto va a ser cuando la manta vaya camino de la lavandería. Ahora vienen las paradoxes del caso Ellison, que no tienen desperdicio.

David Ellison
David Ellison.

La estrategia de los abogados de Ellison contra los casos antitrust se basa en que ‘la realidad del mercado es que ahora streamers y social media platforms son los verdaderos grandes, y que dos legacy studios como Paramount y Warner son piezas pequeñas y gastadas que tratan de sobrevivir en el nuevo landscape’.

Yo creo que hasta puede sonar razonable, ahora, si eso mismo lo escucha cualquiera de sus inversores, a los que han convencido con el mensaje ‘Vente! Combinando estos dos grandes estudios will create enormous value and market power, además de escala, número de propiedades intelectuales, capacidad de distribución y ahorro de costes’.

Ya, el colmo del paradox jolibudiense, a los jueces Ellison les dice “como no vais a aprobar, si ya no somos grandes y el mercado ya no es el que era”, y a los accionistas les cuenta “vamos a ser los putos amos”. Es que lo releo y me parto. Los cojones que tienen algunos.

No sé si los Ellison remontan el uno a tres, pero juegan tan raro que les viene un cuarto gol en unos días. Bueno, más que un gol es un agujero negro. En este país de paradoxes y abogados, alguien consiguió que en las condiciones de compra establecidas hubiera una cláusula que se llama algo así como ‘the ticking fee –que ya tiene gracia el nombre– y que significa que si la compra no es efectiva a partir del 30 de septiembre, –y parece que no lo va a ser– los Ellison tienen que soltarles a los accionistas de Warner Discovery 7 millones de dólares de compensación. No parece mucho, pero es que son diarios.

Sí, cada día siete kilos, on top of the 110.000 millones de dólares por la compra. Los tribunales americanos son más rápidos que los europeos, pero como esta vaina es política, las peores perspectivas se van a un año o así. Lo que os digo, un black hole que no hay paradoja que lo sostenga.

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