Dicen las guías que elei es una ciudad de contrastes, and I do agree. Solo recorriendo Sunset Blvd from West to East vas del lujo de los Palisades y Bel Air al mismísimo infierno, en la mismísima calle. Es larga, pero es ‘la ruta’ para entender los -léase con mala leche- ‘contrastes’ de esta ciudad. Desde el Pacífico hasta la ruta 66 la cosa en Sunset va de lo-flipas–lo-flipas a un nomelocreo, pero del todo, y en todo: entorno, coches, negocios, tráfico; y a partir de la frontera con Hollywood, también personajes en las aceras. Cuando la calle pasa de llamarse Sunset a llamarse Avenida Julio César Chávez -bajo la route sixty-six– te duelen los ojos de ver la decadencia del imperio, y solo has pillado una pequeña parte. Cruzar al ‘este del este’ es otro viaje, olvídate del primer mundo. Pues lo mismo con Hollywood. De lo-flipas– lo-flipas a nomelocreo en la misma calle. Yo a eso no lo llamo ‘contrastes’. En fino lo llamo contradicción, de paisano lo que digo es vengacoñoquépocavergüenza.
El primer ‘contraste’ de hoy viene servido en bandeja de Emmy: Con la promesa de una ceremonia tradicional llena de caspa -véase NBC and Mariska Hargitay- la también llena de caspa Academy está conduciendo por Sunset a más de 60 millas por hora sin saber si va West or East. No sé si hay que reconocerles el mérito o la contradicción, pero somehow han conseguido que los dinosaurios aún no extinguidos premien a los causantes de la extinción. Tiene coña la cosa -citando a la señora Encarna de nuevo.
La -ya en edad- estrella de una serie con 28 temporadas, va a presentar una ceremonia de entrega de Emmys donde los que triunfan son formatos nativos de YouTube, comedias de influencers, o las famosas digital extensions que generan candidaturas a Emmy, cuando sus jefes del Network no saben ni por dónde les da el aire. En el mundo de los contrastes de elei este es de los normales: Hollywood premiando a los que ni siquiera pertenecen al modelo que sostiene Hollywood y que generó los Emmy. Weird.
El próximo ‘contraste’ es un update a una trama activa. Mientras Hollywood seduce YouTubers -como solo Hollywood sabe seducir- hace ya tiempo que abandonó al propio Hollywood que le puso ahí. Lo del éxodo de producciones fuera de California ha llegado a tal nivel que se ha convertido en herramienta política. En 2021 se contabilizaron 37.709 días de rodaje en LA county, el año pasado diecinueve mil y pico. Eso del no man left behind de las pelis de guerra y de los marines no cuenta para los capos de Hollywood. En unos años se han cargado el tejido industrial que los mantenía en el Olimpo, y no han dejado de sonreír en ninguna foto. La cosa ha llegado a ese punto donde los números gritan intervención, y ya está en marcha. ¿Va a ser que a alguien le va a dar por legislar? Parece.
La última trama de contrastes de hoy abre también con referencia a peli de guerra. De las que ya no hacen, de esas que eran en blanco y negro y que tenían siempre partisanos bajo la ocupación ayudados por el amigo americano. Sí, vamos a hablar de resistencia. El amigo americano que resiste la colonización bro-ligarchy ha encontrado partisanos de lujo dentro de una contradicción de lujo.
Ellison, el villano villanísimo, junto a sus villanos amigos de Amazon y Netflix, y los menos amigos pero también villanos de The Mouse House, se han dado de narices con la realidad de que más allá de Río Grande su orange muppet no tiene jurisdicción. Sus aspiraciones imperiales están frenadas en serio. Francia –que siempre ha dado buenos partisanos– le ha dicho a Netflix, Amazon y Disney que si quieren jugar, que jueguen con las reglas de todos los demás –véase producción local, respetar ventanas en salas, someterse a cuotas, y financiar cultura francesa. Imaginaos las caras de los ejecutivos leyendo el memorándum. Yo cada vez que lo hago me descojono. Estos cuando recorren Sunset piensan de verdad que el mundo es suyo, y visto desde Sunset, lo es. Los chicos del imperio tecnológico pueden ignorar la Avenida Julio César Chávez, pero no París.
Por el lado Ellison los partisanos que le boicotean la operación no son los franceses -que están estos días a otras cosas- sino british, y esto en las pelis viejas con resistencia no pasaba. La CMA, o sea, la realísima institución británica que se ocupa de ‘Competition and Markets’, tiene el caso contra la Paramount-Warner transaction abierto-abiertísimo. Por si esto fuera poco, en estos días los partisanos de UK han creado un segundo frente, les han mandado a los Ellison una nota de public interest intervention, que es algo muy-muy serio, porque tanto Warner como Paramount Skydance Corporation tienen en el Reino Unido demasiados intereses, empleados, cadenas, relaciones, y todo tipo de assets you don’t want to mess up with. Sí, a The House of Ellison -y en esta cito a mi padre- les están creciendo los enanos. Hasta aquí la información, ahora los contrastes:
Imaginar las caras de los ejecutivos de Hollywood –despechados por la insolencia de la legislación francesa y británica– no tiene precio; imaginar a esos mismos ejecutivos de Hollywood pidiendo a gritos legislación en la misma semana es ya la hostia. Lo podemos llamar contraste o contradicción, yo lo expreso más fácil con un quépocavergüenza los de toda la vida.
Uno de los clanes más poderosos de la ciudad de los sueños -los chicos y chicas de CAA– están de batalla nada menos que con Meta –y sí, tienen músculo y tamaño para competir con el monstruo Zuckerberg, entre otras cosas porque CAA representa a Pitt, Cruise, Zendaya, Streep, Aniston, Roberts, Penn, Spielberg, Scott, Springsteen, Wonder, Jovy, Kravitz, y otros ilustrísimos A-lister surnames, incluidos algunos sin surname artístico –como Beyoncé. Os digo yo que estos de CAA mandan mucho in town, pero mucho-mucho. Bueno, pues esta semana se han tomado en serio parar nada menos que a Zuckerberg, y lo han conseguido, por ahora.
Resulta que Meta tiene un producto de IA que se llama Muse, y que permite generar remixes desde imágenes obtenidas sin permiso en cualquier cuenta pública de Instagram, lo que se traduce en millones de –vaya usted a saber qué clase– de vídeos de sus representados, que no solo no ven un duro, sino que si quieren evitarlo –igual que nos pasara a nosotros non-A-listers– tendrán que ir manualmente a sus cuentas y ‘opt-out’. Esto, que es política habitual de Meta, se llama en mi pueblo ‘pedir perdón antes que pedir permiso’, y no le ha gustado nada a CAA, ni a servidor, aunque no importe. La cosa es que a los pocos días de activar Muse, a CAA se le han sumado SAG-AFTRA –los actores– que junto a las críticas en los medios especializados han llevado a Meta a ‘suspender’ Muse. Tengo que decirlo: WTF!! Esta vez la resistencia ha ganado en horas, lo que no deja de ser raro y ya veremos cómo colea –a storyline to keep an eye on. Mi teoría es que los tech guys han dicho ‘mejor nos damos la vuelta que hoy hay mucho tráfico en Sunset’. Meta ha pensado que es mejor no hacer ruido con esto, que como alguien tire de la manta y le dé por legislar, ellos tienen más que perder que nadie. Contrastado, como elei.



