En los últimos años es habitual que los productores independientes españoles se quejen del incremento de los costes de producción, entre otros factores debido a la irrupción de las plataformas y la sobreproducción.
Hace unos meses, Pilar Benito, directora general de Morena Films, insistió en esta idea. En junio pasado, durante la segunda edición de FINDE, el encuentro de financiación, inversión y cine Independiente impulsado por ECAM y el Clúster Audiovisual de Madrid, celebrado en el marco de ECAM Forum, la productora de la saga ‘Campeones’ señaló que uno de los principales problemas a los que se enfrenta actualmente el sector a la hora de financiar los proyectos audiovisuales es el incremento de los costes de producción entre un 20 y un 25 por ciento los últimos años, a la vez que merman las posibilidades de financiación.

En este sentido, Benito puso como ejemplo la reducción paulatina del importe de las ayudas generales del ICAA, porque si ‘Campeones’ recibió 1,4 millones de euros del Ministerio de Cultura, la segunda entrega fue subvencionada por el organismo público con 1,2 millones de euros y la tercera parte, que todavía no se ha estrenado, se llevará ‘solo’ un millón de euros, pero ese es otro cantar.
En la presentación del balance anual de su actividad en el año 2025, las Productoras Españolas de Audiovisual Internacional de PROFILM también pusieron el foco en este problema, entre otros. El informe advierte de que el descenso de la inversión de los rodajes internacionales registrado desde el año 2022 coincide con un contexto internacional más restrictivo, marcado por la corrección del mercado tras el ciclo de expansión de las plataformas, el aumento de costes, la incertidumbre macroeconómica y la reestructuración de grandes estudios internacionales, huelgas de actores y guionistas en 2023…
Uno de los productores españoles más relevantes de las últimas décadas, Gerardo Herrero, Premio Elías Querejeta de la Academia de Cine 2026, que recogerá en el marco del 74º Festival de San Sebastián, también coincide con esta realidad. “No me puedo resistir a contar la realidad actual que vive la financiación del cine español. Para los productores independientes que no hacemos las películas o series originales de las plataformas, se ha complicado mucho la situación. Tanto las televisiones como las plataformas son vitales para el cine español y hacen una gran labor, sin duda, pero derivadamente lo que han hecho es incrementar mucho los costes de producción. Pagan sueldos muy elevados a los equipos técnicos y artísticos, y los profesionales y sus agentes se acostumbrar a esas cantidades. Piensan, además, que todos tenemos ese mismo músculo financiero. Lo mismo pasa con las empresas de servicios, que han incrementado en exceso sus tarifas”, apuntó a Audiovisual451 el pasado marzo el responsable de Tornasol Media.
Y de la misma opinión es Jaime Ortiz de Artiñano, director general de Atresmedia Cine, que hace un año veía los costes de producción como uno de los principales hándicaps para la producción de películas: “Los costes de producción se han incrementado un 25 por ciento en los últimos años, con el añadido de que ha bajado mucho la asistencia al cine. Las plataformas tienen una oferta de cine inmensa y el público cada vez es más exigente. Se necesitan películas grandes, ambiciosas, como ‘El cautivo’ o ‘Karateka’, para que la gente tenga una motivación para pagar por una entrada. Esto, claro está, entraña mayor riesgo porque son películas más caras y tenemos un sistema de financiación que no está hecho bien para este tipo de películas. Hay que ser cada vez más ingeniosos y jugar con todas las cartas posibles para poder levantar grandes presupuestos, esa es la realidad”, explicaba.
Nada nuevo en el horizonte, porque hace tres años ya mencionaba el problema su antecesora en el cargo de la productora de Antena 3, Mercedes Gamero, ahora CEO de Beta Fiction Spain: “Los costes de producción han subido y los operadores compran menos y pagan menos. Es muy difícil encontrar el equilibrio cuando los costes de producción suben y al mismo tiempo las fuentes de financiación se estancan. En esa tesitura nos encontramos ahora mismo. El reto es tratar de mantener los niveles de calidad de las producciones con unos planes de financiación estancados”.

La realidad es que el coste medio de las películas en España se ha mantenido en los últimos años entre los 2,7 millones de euros y los 3,5 millones de euros, según datos oficiales del Ministerio de Cultura. Lo que sí ha aumentado cada año es la cifra de producción de largometrajes, que ha pasado de los 273 títulos de 2021 a los 463 del año pasado.
En 2021, cuando se produjeron 273 películas, el coste medio de producción de largometrajes en España fue de 2,7 millones de euros. Un año después, con 322 filmes producidos, el coste medio alcanzó ya los 3,5 millones de euros. Ya en 2023, el coste de producción fue de tres millones de euros, con 337 largometrajes producidos ese año.
En el año 2024, se produjeron en España 376 largometrajes, con un coste medio de producción de 2,8 millones de euros y en 2025, la cifra de producción llegó a 463 películas, con un coste medio de 3,4 millones de euros.
En este panorama, se puede afirmar que la 74ª edición del Festival de San Sebastián es una fotografía casi perfecta del cine español actual, presupuestariamente hablando, al menos si nos fijamos, únicamente, en la selección de las películas nacionales que compiten este año por la Concha de Oro.
Tres producciones españolas participan este año en la principal sección del certamen vasco. Roberto Bueso (Valencia, 1986) competirá por primera vez por la Concha de Oro con ‘El mal padre’, su tercera película, protagonizada en esta ocasión por Eduard Fernández. Este filme declaró en 2025 un presupuesto de más de 2,6 millones de euros.
Mikel Gurrea (San Sebastián, 1985) regresa al certamen vasco con ‘Sants’, en la que una mujer, interpretada por Victoria Luengo, entra a formar parte de un grupo de ladrones de figuras religiosas. El presupuesto anunciado por la película en 2024 fue de más de 1,7 millones de euros.
Finalmente, ‘5 minutos más’ es la película con la que se estrena en la competición oficial del Festival de San Sebastián el cineasta Javier Ruiz Caldera (Viladecans, 1976). El filme está protagonizado por Javier Cámara, Berto Romero, que también firma el guion, y Belén Cuesta y tiene un presupuesto declarado en 2024 de más de 4,6 millones de euros.

Pues bien, si tomamos como base los presupuestos de estos tres títulos seleccionados, el coste medio de producción del cine español sería de tres millones de euros, una cifra que encaja totalmente en la media de los datos oficiales del Ministerio de Cultura del último lustro. Esta es sin duda una de las realidades del cine español, pero no la única, porque los datos de Cultura cuentan para sus estadísticas con muchos títulos marginales, de bajo presupuesto, entre los 463 largometrajes producidos en 2025, películas que nunca tendrán una explotación convencional y su audiencia será más que limitada.
Sin embargo, si el foco se pone en las películas más industriales, aquellas que aspiran a una carrera comercial convencional en cines, la cosa cambia un poco y da mucho más la razón a los productores independientes que conviven en la ‘primera división’ de la producción audiovisual en España.
Por ejemplo, en la última convocatoria de las ayudas generales a la producción de largometrajes del ICAA resultaron beneficiadas una treintena de títulos. El presupuesto conjunto de todas ellas superaba los 117,7 millones de euros y esto significa que el presupuesto medio de producción en este caso sería 3,8 millones de euros, un incremento notable y superior a la media del último lustro.
En definitiva, se observa un verdadero crisol propuestas financieras, porque en esa lista de 31 títulos hay una película con un presupuesto declarado de más de nueve millones de euros (‘WASP 2026’), alguno con más de 7,2 millones de euros (‘250 metros’) y varios por encima de los cinco millones (‘El confidente’, ‘Campeones 3’, ‘Edición especial’ y ‘Lucidez’), pero también hay un título con poco más de 1,6 millones de euros (‘Las malas’) y varios que no llegan a 2,5 millones de euros de presupuesto declarado (‘Dos amigas’, ‘Néstor’ y ‘Harakune’). Parece que la variedad en el cine español no está solo en sus temáticas.



