Por cada diez empleos que crea el audiovisual en España, hay 11 más que genera en otros sectores relacionados

Spain Film Commission ha presentado en San Sebastián un avance de ‘Zoom Out’, el nuevo estudio sobre el impacto económico, social y territorial de la producción audiovisual en España, que en esta edición incluye además de los rodajes internacionales incentivados, también la producción audiovisual nacional, en ambos casos tanto incentivada como no incentivada. El estudio estará completo a finales de este año 2026.

Entre los datos del estudio cabe destacar que el gasto directo estimado de la producción de cine y televisión, en términos nominales, en 5.680 millones de euros en 2025, frente a los 3.930 millones de 2022: un crecimiento aproximado del 45 por ciento. En el mismo periodo, el valor añadido bruto (VAB) total pasó de 3.610 a 4.980 millones de euros, un aumento cercano al 38 por ciento.

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España ya se ha convertido en el mayor productor de largometrajes de la Unión Europea con 463 títulos, superando los 404 de Italia, los 290 de Francia y los 221 largometrajes producidos por Alemania en 2025. «Nuestro próximo objetivo es superar a Reino Unido», ha apuntado Juan Manuel Guimeráns, presidente de Spain Film Commission, durante la presentación en el Kursaal de San Sebastián.

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El estudio indica que España ha reforzado su posición como destino atractivo y competitivo para la producción audiovisual, que el audiovisual genera valor económico, sostiene empresas y crea empleo en toda España y que además contribuye al turismo de pantalla, la visibilidad cultural y la influencia internacional, con efectos en todo el territorio.

«Estamos ante una historiad e éxito con tres elementos fundamentales: Una industria que crece, una industria que genera valor y que además lo genera más allá del propio sector audiovisual, porque más de la mitad del empleo que tiene que ver con el auge del audiovisual español se genera fuera del propio sector, para mí esto es un mensaje capital», ha asegurado el presidente de Spain Film Commission.

En este sentido, durante la mesa redonda posterior a la presentación, Jesús Cambra, de la Universidad Pablo de Olavide, ha dado un dato que ilustra a la perfección esa idea de que el sector audiovisual actúa como «tractor» para la economía en su conjunto: «por cada diez empleos que se crean en el audiovisual, 11 lo hacen fuera de él, en otros sectores relacionados».

El estudio ‘Zoom Out’ se basa en fuentes nacionales oficiales y utiliza una metodología específica para estimar los efectos directos, indirectos e inducidos de la producción audiovisual. Así, el indicador de gasto directo recoge los costes operativos de las empresas, incluidas sus compras de bienes y servicios y sus gastos de personal. En este sentido, el acumulado entre 2022 y 2025 supera los 20.000 millones de euros.

«Esto no son intuiciones, son datos oficiales que se revalidan además con múltiples entrevistas con agentes del sector. El actual éxito de la industria audiovisual española es fruto de muchos factores, pero a mi juicio uno de los fundamentales son los profesionales que trabajan en ella, aunque las políticas públicas no son algo baladí», ha comentado Guimeráns.

Promovido por Spain Film Commission y financiado por la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, del Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública, en el marco del Plan España Hub Audiovisual, el informe ha sido elaborado por Olsberg SPI con la participación de la Cátedra Spain Film Commission de la Industria de los Rodajes de la Universidad Pablo de Olavide, que reúne a especialistas de universidades españolas.

El empleo que activa la producción audiovisual se extiende más allá de los equipos de rodaje y las propias productoras. Cada proyecto necesita proveedores, transporte, alojamiento y servicios profesionales; a ello se suma la actividad que genera el gasto de los salarios de quienes trabajan en la producción y su cadena de suministro.

En conjunto, el estudio estima que la producción audiovisual sostiene 68.000 empleos equivalentes a tiempo completo en 2025, cerca de un 20 por ciento más que en 2022. De ellos, 36.200 (aproximadamente el 53 por ciento) corresponden a esos efectos indirectos e inducidos. La cadena de suministro y la actividad derivada del gasto salarial generan 2.260 millones de euros de valor añadido bruto (VAB), incluidos en los 4.980 millones de impacto total estimado para 2025.

Juan Manuel Guimeráns
Juan Manuel Guimeráns

El impacto salarial total asociado a la producción cinematográfica y televisiva se estima en 2.230 millones de euros en 2025. Esta magnitud incluye los salarios vinculados a la actividad directa, a sus proveedores y a los efectos inducidos en el conjunto de la economía.

La nueva edición amplía el enfoque del estudio presentado en 2024, centrado en los rodajes internacionales incentivados, e incorpora la producción nacional e internacional, incentivada y no incentivada. Este cambio de alcance permite abordar una realidad más amplia, aunque las cifras de ambos estudios no deben compararse como si midieran el mismo universo.

El balance entre 2022 y 2025 es positivo, aunque la evolución no es uniforme. En la serie nominal, las estimaciones de gasto directo y VAB de 2025 se sitúan ligeramente por debajo de 2024, mientras el empleo aumenta. El informe completo, que se publicará más adelante, incorporará la postproducción y el análisis regional. El estudio responde a una necesidad del sector: contar con datos fiables que permitan comprender su dimensión económica y orientar su desarrollo.

«Tenemos que mirar hacia adelante, no nos podemos quedar quietos porque ya están pasando cosas en otros territorios de nuestro entorno. Hay que estar atentos y acertar en la toma de decisiones, no cambiar lo que funciona y sí lo que no lo está haciendo. Hay que tener amplitud de miras para seguir siendo competitivos en el ecosistema audiovisual mundial», ha concluido el presidente de Spain Film Commission, que también apuesta por mejorar el incentivo fiscal general pero no solo elevando el porcentaje de desgravación, también la burocracia.

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