Amparo Garrido: “Me ha gustado mucho esta experiencia de escuchar, ver, sentir, grabar y después escribir la historia”

- Publicidad -

⇒ Directora y productora de ‘El silencio que queda’

No es muy habitual que los festivales de cine convencionales reserven espacios para artistas visuales. Pero la cosa cambia cuando un artista visual curda la línea y se embarca en un proyecto cinematográfico. Eso es lo que le ocurrió el pasado marzo a Amparo Garrido, cuyo primer largometraje documental compitió en la Sección Oficial de Documentales del 22º Festival de Málaga. Cine en Español.

La ópera prima de la artista visual Amparo Garrido, lleva como título ‘El silencio que queda’, un filme que parte del encuentro de la artista con un ornitólogo ciego desde los 6 años y capaz de identificar el canto de 200 especies de aves. Amparo llega a él a través de un recorte de prensa que su mejor amigo, le dejó en el buzón unas semanas antes de morir. Sabía que a ella le iba a fascinar salir al campo y cerrar los ojos. Amparo, sintió que su amigo le estaba dejando un encargo, invitándola a un encuentro sobrecogedor con la belleza a partir de dos formas de acercarse al mundo: la mirada y la escucha.

-Publicidad-

Eso la llevó, entre otros lugares de Andalucía, a La Janda, en Cádiz, para adentrarse en un mundo de seres alados de la mano del ornitólogo José Carlos Sires que, con su discapacidad inspiradora le enseña a ver los pájaros de otra manera. Así, la película mira a la naturaleza amenazada por el cambio climático, a la biodiversidad y a cómo los seres humanos vivimos de espaldas a todo ello.

Pero más allá de eso, el largometraje habla del duelo y su restablecimiento, de la soledad, del viaje, del silencio que se queda cuando un ser querido muere. En este proyecto, la artista visual continúa profundizando en temas que son centrales en su obra: la comunicación no verbal, la relación con “lo animal, la ceguera, la falta”, la búsqueda de la verdad subjetiva, el azar y el inconsciente. Al fin y al cabo es un documental de naturaleza pero con un gran componente humano.

La película está estructurada en base a los audios WhatsApp que se enviaron ella y José Carlos a lo largo de dos años. Desde el principio, Amparo vio claramente que ahí había una película y los fue guardando. Después, junto a Ana Pozo, la montadora, se fue editando este largometraje sin guión, logrado a través de “cerrar los ojos”, escuchando el material que iba emergiendo a lo largo de los viajes, al principio con José Carlos Sires y, más tarde, ella sola. El resultado una película muy humanista sobre pájaros.

Amparo Garrido es una artista visual que trabaja con fotografía y vídeo. Ha recibido importantes premios y realizado múltiples exposiciones nacionales e internacionales. Su obra se encuentra en importantes colecciones como la del Museo Reina Sofía (MNCARS), entre otras. Dentro de su filmografía, antes ha hecho diversas piezas de videoarte: “Sobre la escucha” (2009), “Averiguando aceitunas” (2009), “Remanecer” (2008) y “No digas nada” (2006). En ‘El silencio que queda’, además de la dirección, ha sido la responsable de la cámara, la dirección de fotografía y la producción. Ana Pozo se ha ocupado del montaje que ha contado además con la asesoría de Julia Juaniz, mientras que el sonido director es obra de Manu Prieto. La postproducción de sonido se ha llevado a cabo por Pecera Estudio y el etalonaje ha sido realizado por Frodo García-Conde. Amparo Garrido también se ha ocupado de la música.  Audiovisual451 habló con la productora y directora en Málaga.

Audiovisual451: Llama la atención que ‘El silencio que queda’ es una película muy humanista, aunque pueda inscribirse dentro del documental de naturaleza… ¿cuál es el origen?

Amparo Garrido:: “Efectivamente, el documental tiene muchas capas de lectura. Yo conocí a José Carlos a través de un artículo que llegó a mi buzón. Allí lo dejó un amigo que me conocía bien. Entre otras cosas él sabía que a mí me iba a interesar el hecho de que José Carlos tuviese un sentido de la escucha privilegiado, por ser ciego, y que era capaz de distinguir más de 200 aves. Causalidades de la vida que este amigo mío muere dos semanas después. En ese momento pienso que este artículo que me ha dejado mi amigo es una misión que tengo que cumplir. Era como si me hubiese dejado un encargo y me propongo encontrar a José Carlos Sires, sin saber muy bien cómo”.

A451: ¿Y cómo se llega hasta un documental de naturaleza?

A.G: “Yo soy artista y mi idea era hacer algo con esto. Cuando digo algo, me refiero a un proyecto artístico. Cuando encontré a José Carlos le cuento mi idea pero no le cuento que mi amigo había muerto. El comenté que había leído el artículo y que me gustaría conocerle, acompañarle al campo, pero todavía no sabía qué quería hacer realmente”.

José Carlos Sires: “Estaba en el campo volviendo de la marisma con un amigo y me llamó. Me sorprendió mucho su llamada, pero soy una persona que se apunta a cualquier aventura, casi cualquier cosa que me hubiera propuesto hubiera dicho que sí. Me gusta estar en los medios o en cualquier proyecto audiovisual siempre para dar visibilidad a la naturaleza”.

A.G: “Como ocurre con muchos documentales, partimos de una idea y la historia se va creando poco a poco. Hay un gran documentalista francés como Nicolas Philibert al que conocí y me di cuenta que éramos como almas gemelas. Él nunca parte de un guión, solo tiene una idea y mucha pasión, a partir de ahí desarrolla sus películas. Luego vienen las situaciones y siempre hay que estar abierto a lo que te regala la naturaleza. En la sala de montaje es donde realmente se escribe esta película”.

A451: ¿Y cómo fue la metodología?

A.G: “Empiezo a hacer excursiones con José Carlos y voy grabando. Ordeno esos materiales y voy a su vez escribiendo un diario. Yo tenía la fantasía de editarlo yo, pero hay un momento que me doy cuenta de que es imposible, que no puedo con todo. Yo viajo, hago de productora, hago de cámara, de directora de fotografía, de directora… Cuando podía contrataba a un sonidista para tener un gran sonido directo, que es importantísimo en la película… Cuando iba sola llevaba yo también la grabadora digital para el sonido, pero con José Carlos siempre llevé un sonidista…. No me daba la cabeza para más, busco a una montadora y tengo suerte de encontrar a Ana Pozo, alguien con quien me entiendo muy bien. Vamos escuchando la película, que nos va diciendo por donde debemos ir, era un trabajo casi de fe, teníamos que estar en un estado especial para hacerlo”.

A451: ¿Pero eras aficionada antes a la ornitología?

A.G: “Yo no tenía ni idea de ornitología, no tenía interés. Pero pronto me empieza apasionar y empiezo a salir también sola al campo porque me doy cuenta que necesito ciertos planos. José Carlos siempre me decía que en cada estación del año hay unas aves que son las reinas de esa estación. Por ejemplo, en invierno eran las grullas y, por tanto, necesitaba planos de grullas. Tuve que contactar con fotógrafos especializados en naturaleza para que me asesoraran, no fue sencillo. Fui a un congreso celebrado en La Casa Encendida de Madrid y allí contacté con un fotógrafo de naturaleza para explicarle mi proyecto como artista visual. Allí es donde me aconsejan que si quiero buenos planos de pájaros tengo que ir a los ‘hides’ que hay que alquilar con antelación en las fechas en las que esas aves pasarán por España, porque muchas veces solo estarán algunas semanas. Entras de noche en las casetas y tienes que estar allí diez horas sin molestar a las aves, sin poder salir”.

J.C.S: “Amparo pensaba que iba a ser más sencillo filmar a los pájaros. Grabar a la naturaleza es muy complicado porque estás expuestos a muchas eventualidades”.

A451: Pero tan importante como la imagen es el sonido…

A.G: “Está película está mezclada en 5.1, yo creo que el 70 por ciento de una película es el sonido, te envuelve, te golpea… Para mí era esencial, sabía que necesitaba un buen sonidista y además trabajé con una empresa de postproducción de sonido como Pecera Estudio. Normalmente ellos trabajan con producciones de más presupuesto y más ambiciosas pero les pillé en un buen momento y se involucraron. Había que darle mucho espacio al sonido, porque José Carlos está ciego y la película tiene que ver con la mirada y la escucha. Yo miro, él escucha, el me rellena con su oído maravilloso y yo aporto los ojos que él no tiene”.

A451: ¿Cuánto tiempo ha llevado todo el proceso de creación?

A.G: “Todo el proceso han sido tres años en periodos discontinuos. José Carlos y yo hablábamos e íbamos buscando las mejores fechas para poder ir a grabar, dependiendo siempre de los pájaros, claro. Dependíamos de eso y de otras cosas como la climatología, la estación del año, las horas de luz… Cuando trabajas con naturaleza estás vendido porque manda la naturaleza. Obviamente, también hay que tener en cuenta que el trabajo de edición ha sido muy largo, casi un año. Tenía dos discos duros de 4 gigas repletos de material”.

A451: ¿Cómo fue el trabajo en el montaje?

A.G: “En el montaje hicimos un trabajo muy fino. Primero hicimos un ‘frankenstein’ muy largo y el gran trabajo fue limpiar y quitar. Tratamos de quitar lo que pensamos que era accesorio para ir a la esencia, buscando un trabajo minimalista. Nuestra idea es que la película te coja desde el inicio y no te suelte hasta el final, tratamos de hipnotizar al espectador jugando con las imágenes, los silencios, los sonidos… Luego damos una vuelta con la música en la secuencia de los abejarucos, pero es una música atonal, que juega también con el lleno y el vacío. Es la única secuencia con música de la película”.

J.C.S: “En esa escena yo hubiera dejado solo el sonido de los pájaros… Pero estoy muy contento del resultado final, hemos puesto mucho esfuerzo en la película, la verdad. No estoy acostumbrado a este tipo de cine, tan de autor, pero estoy satisfecho. Quizá esperaba algo más convencional, pero quizá esto también es parte de la experiencia, me ha abierto a un mundo nuevo”.

A451: Es que decir que es un documental de naturaleza se queda corto…

A.G: “Es una hibridación, tiene códigos de documental, de videoarte, una mirada personal… La verdad es que al principio quería hacer una cosa más humilde, una pieza de videoarte que es lo que dominaba. Por eso hice al comienzo unos planos más artísticos. Pero empiezo a guardar los mensajes de voz que me enviaba José Carlos al móvil y cuando me reúno con la montadora ella es la primera que me dice que había una película. Le comentó que tengo los mensajes de audio y pensamos que nos pueden ayudar a armar ea película”.

A451: ¿Como se afrontó la corrección de color?

A.G: “Sí, el etalonaje fue un proceso largo. Estuvimos aproximadamente un mes. Ten en cuenta que empecé rodando con una cámara y cuando llevaba ya un 20 por ciento del rodaje me compré otra cámara para tener más variedad de planos, una con un angular y la otra con un tele de 500, por ejemplo. Muchas veces iba sola con dos cámaras, dos trípodes y la grabadora digital”.

A451: Y en tres años pasan muchas cosas ¿no es así?

A.G: “Ha habido muchas complicaciones y hemos ido aprendiendo durante la producción, por ejemplo, a José Carlos no le gustaba actuar y tener que repetir planos. Necesitaba esos planos y al final muchas veces aprendí a robárselos sin que se enterase”.

“Creo que uno de los atractivos de la película es que se presenta a José Carlos como un personaje al que la ceguera no le limita. Ser ciego no es un problema para él, sino más bien lo contrario. En el artículo de origen está una de las claves. En él, José Carlos decía: ‘No es que yo tenga mejor oído que los demás, sino que los demás no lo usan bien’”.

A451: Selección en Málaga ¿Y después?

A.G: “La selección para la competición en el Festival de Málaga fue un subidón. Esta película solo puede llegar al público a través de un festival. Yo soy nueva en este medio, no tengo contactos en el mundo del cine, estoy aprendiendo poco a poco y en Málaga di los primeros pasos para ver qué más salida se le podía dar a la película para que se vea. Me han dicho que si esto ocurre quizá lo tenga más sencillo en mi siguiente película. Ahora lo he hecho todo con mi trabajo y mis ahorros, me fui liando y ya no pude parar. Tengo claro que una película es un trabajo en equipo y hay que tener el presupuesto suficiente para tener los medios y el equipo necesario, que todo el mundo cobre, que se paguen todos los servicios… Lo he conseguido, pero estaba preocupada. La idea ahora es disfrutar de esta película, de su camino, empujarla y pensar en la próxima. Ya tengo muchas ideas”.

A451: ¿Qué significa en el plano personal?

J.C.S: “Creo que esta película da esperanza a la gente…”

A.G: “Insisto, creo que hace falta dinero para hacer películas, pero es cierto que también esta película tiene que ver con la resistencia. La crisis ha sido muy dura, parecía que iba a durar solo unos pocos años y al final ha sido un cambio de paradigma en el modelo. En el mundo del arte, que es el que conozco, muchos artistas han sido expulsados, se han quedado fuera. Esta película ha sido una manera de revolverse, de hacer algo, de no quedarse parado. Pero esto lo puedes hacer solo una vez, para la segunda creo que las cosas deben cambiar”.

“Me ha encantado la experiencia de seguir lo que el destino te depare, a pesar de las muchas horas de espera. Me he tirado tres días esperando una escena y cuando la he conseguido pienso que es un regalo. Me ha gustado mucho esta experiencia de escuchar, ver, sentir, grabar y después escribir la historia. Un proceso de creación casi a la inversa. Hice un taller intensivo con Nicolas Philibert en Galicia y él hace exactamente eso”.

-Publicidad-