Buscavidas de LA: En busca del pelotazo versión Hollywood


Beverly Hills Adjacent A451 Daniel Cubillo hor

Los Ángeles ha sido una ciudad de buscavidas desde su creación. Muy al principio eran buscavidas del petróleo, pero desde que el planeta se enamoró del cine ciento y pico años ago, la ciudad se llenó de otro tipo de buscavidas, los ‘creativos’. La tendencia continuó cuando California se convirtió en el centro de la cultura hippie. El número de buscavidas aumentó a lo bruto cuando la industria musical se vino para acá, o cuando se empezó a patinar en tablas de skate. Imaginad las cifras cuando llegaron las novedades tecnológicas de tipos como Bill Gates. Despite industries, los 12.000 kilómetros cuadrados del Condado de Los Ángeles –como toda la región de Murcia pero llena de viviendas unifamiliares– bueno pues el condado de elei tiene la ratio más alta de locos con una gran imaginación y de buscavidas persiguiendo la próxima moda –véase el próximo ‘pelotazo’–. Delicada combinación.

Con el tiempo, el establishment del entretenimiento ha ‘integrado’ a los buscavidas en la mecánica Hollywood. Ahora son parte de la maquinaria, hacen mucha pasta, y pueden generar mucha más. Durante décadas, esta subespecie ha estado mayormente en corporaciones que mueven millones: Agencias de talento, abogados, repres, gente de marketing, productoras, estudios, cadenas, streamers y derivados. Big players. Los buscavidas tienen despachos de flipar, y agendas de flipar aún más. Nada se mueve en Hollywood sin que uno –o varios– de esos heavyweight busca-modas se mueva. La cosa es que como últimamente no se mueve nada, o muy muy poco, los buscavidas están bien bien jodidos. Como nunca de jodidos. No matter the size of the company, están de vacas flacas desde hace cinco o seis años. And yes, la culpa la tiene la ‘disrupción esa que se han inventado ahora pero que empezó hace mucho.

El hecho de que un Hollywood en crisis prefiera viejas franquicias y remakes no ayuda ni a los desesperados buscavidas, ni a los espectadores. Poca oferta, poco público, y de vez en cuando un ‘Oppenheimer’ o una ‘Barbie’ que dan algo de esperanza a los pelotazo-seekers y a la audiencia. Hasta que un día –hace poquitas semanas– llegaron a las pantallas dos pelis diferentes, arrasaron, y ahora los buscavidas andan todos revueltos.

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‘Obsession’, primera peli autofinanciada del youtuber Curry Barker, se ha convertido en uno de los fenómenos más rentables de la década: costó menos de 1 millón de pavo$, Focus Features la compró por 15, y ya llevan 189 millone$ en yankeelandia y más de 286 kilo$ worldwide. Sí, ‘WTF!!’ ha sido la expresión más escuchada en Hollywood los últimos cinco lunes. Lo que mola es que hay más: la segunda peli es ‘Backrooms’, dirigida por Kane Parsons –otro youtuber– la peli costó 10 kilo$, abrió con más de 81 millones en U$A y en tres semanas suma más de 262 millone$ de dólares globales. Sí, cifras de flipar. So far ‘Backrooms’ es el mayor éxito de ‘los chicos a imitar’ en estos tiempos, la super-trendy productora A24. ‘Holy s**t!!!’ En este caso la expresión suena antigua, ya, pero es lo que dicen estos días los modernos ejecutivos de la moderna A24. No se lo esperaban ni de coña.

Los buscavidas del resto del planeta Hollywood han conectado los puntos y os aseguro que están como locos estos días. Los despachos probablemente estén vacíos, pero las agendas de contactos y los teléfonos echan humo. Los heavyweighters por fin han aceptado que Hollywood no puede competir con un youtuber, y que la clave está en fichar al youtuber por dos motivos: para usar su talento y para asegurar que su comunidad de seguidores va a pagar la entrada.

La historia nos dice que los más grandes del pelotazo son aquellos que piensan out of the box, pero, ¿qué ocurre cuando esos buscavidas han sido ‘abducidos’ por el sistema? Pues que normalmente no piensan más out of the box. Tal vez busquen out of the box, pero luego lo adaptan y formatean al modelo Hollywood. Hay un patrón: primero aparece alguien fuera de la caja; hace algo barato, raro, específico o formalmente incorrecto; el público responde a lo grande; y Hollywood intenta convertir esa rareza en moda. La cámara temblorosa de ‘Blair Witch’, las casas llenas de cámaras con ‘Paranormal Activity’, el torture porn con ‘Saw’, o el terror social con ‘Get Out’. Lo vemos una y otra vez, el problema es que la moda mata la rareza, pero esta parte no la pillan aquí.

¿Cuál va a ser la moda que los heavyweighters buscavidas van a perseguir después de ‘Obsession’ y ‘Backrooms’? Pues fichar youtubers –aunque eso no es nuevo–, hacer de YouTube su nuevo departamento de desarrollo –que tampoco es nuevo– como no lo es la conclusión final: cada vez que Hollywood detecta una grieta en el sistema, no intenta entenderla: intenta comprarla, empaquetarla y repetirla. La grieta que han abierto estos dos youtubers en la industria del cine ya la abrió ‘El Gran Marciano’ en casa, y por aquel entonces no lo supimos ver.

La lección para buscavidas de Hollywood y aledaños está clara: antes de abducir al creador y aplicar la fórmula, tenemos que entender su forma de mirar, producir, testar, hablar con su audiencia y construir deseo fuera del permiso del sistema. ¿A lo mejor esto lo están siguiendo al pie de la letra los de A24? ¿O todo lo contrario? Y sí, lo digo por la decisión que han tomado. Además de tener en plantilla al dire de ‘Backrooms’ – ese que les ha hecho más ricos en tres semanas que en toda su existencia– también han fichado al youtuber Curry Barker, dire de ‘Obsession’– Me recuerdan un poco a Florentino, ¡qué voy a decir! Bueno, pues los busca-pelotazos de la trendy A24 han pensado que la próxima peli del autor del pelotazo del año no sea ‘suya’ de verdad. Los trendy seekers al mando de la trendy company han decidido que el youtuber Curry Barker es mejor que se ocupe primero de revivir una franquicia histórica de Hollywood: ‘La matanza de Texas’. Ahora soy yo el del WTF!, y me explico: para mí la clave no está solo en fichar al crack de YouTube. La clave es que los youtubers llegan con ‘verdad’ y con conexión a los espectadores jóvenes. Dos cosas que a Hollywood le cuesta mucho conseguir, y que ni los más modernos buscavidas de la ciudad de los sueños no terminan de entender.

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