El 66º Festival de San Sebastián reconoce al cineasta japonés Kore-eda con un Premio Donostia

La 66ª edición del Festival de San Sebastián reconocerá con un Premio Donostia a la la trayectoria del cineasta japonés Hirokazu Kore-eda. La ceremonia de entrega, que tendrá lugar en el Teatro Victoria Eugenia, se completará con la proyección de ‘Manbiki kazoku / Shoplifters’ (Un asunto de familia), Palma de Oro en Cannes 2018.

Kore-Eda

El director japonés, el primer cineasta asiático en recibir este reconocimiento, ha competido cuatro veces en la Sección Oficial de San Sebastián y ha obtenido en dos ocasiones el Premio del Público. La programación de ‘Un asunto de familia’, como Proyección Especial Premio Donostia, supondrá la décima participación de Kore-eda en San Sebastián tras competir en la Sección Oficial con ‘Wandafuru raifu / After Life’ (1998), ‘Hana yori mo naho / Hana’ (2006), ‘Aruitemo auritemo / Still Walking’ (2008) y ‘Kiseki / I Wish’ (Milagro, 2011), que obtuvo el premio al mejor guion, la selección en la sección Zabaltegi Especiales de ‘Nochi-no-hi / The Days After’ (2011) y en Perlak de ‘Soshite chichi ni naru / Like Father, Like Son’ (De tal padre, tal hijo, 2013), ‘Umimachi Diary / Our Little Sister’ (Nuestra hermana pequeña, 2015), ‘Umi yori mo mada fukatu / After the Storm’ (Después de la tormenta, 2016) y ‘Sandome no satsujin / The Third Murder’ (El tercer asesinato, 2017).

‘Un asunto de familia’

Nacido en 1962 en Tokio, Hirokazu Kore-eda se graduó en la Universidad de Waseda en 1987 e inició su carrera en el seno de la compañía de producción televisiva TV Man Union, para la que dirigió varios documentales. Debutó en el cine en 1995 con ‘Maboroshi no hikari / Maborosi,’ una ópera prima que adaptaba una novela de Teru Miyamoto y en la que ya afirmaba el estilo y temas que han sido recurrentes en su obra, como las relaciones familiares y el vacío provocado por la desaparición de los seres queridos. La película obtuvo la Osella de Oro en la 52 edición del Festival de Venecia y Kore-eda fue reconocido rápidamente como uno de los más prometedores cineastas que, en la década de los 90, estaban llevando a cabo una importante renovación creativa del cine japonés. El reconocimiento a Kore-eda continúa la línea de los premios del Festival de San Sebastián a grandes artistas del mundo cinematográfico cuya obra, como el caso el año pasado de Agnès Varda, merece ser remarcada.

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