‘El hoyo’ o cómo hacer un producto de repercusión internacional con una película que optó a ayudas selectivas del ICAA

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‘El hoyo’, ópera prima de Galder Gaztelu-Urrutia, fue la gran triunfadora de la Secció Oficial Fantàstic de la 52ª edición de Sitges – Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya. El filme fue galardonado con el premio a la mejor película y también con el de la crítica, además de con el Citizen Kane al director revelación y el Gran Premio del público a la mejor película.

Anteriormente, la película recibió el Premio del Público Midnight Madness en el pasado Festival Internacional de Cine de Toronto en este 2019, certamen donde se firmó un acuerdo de distribución con Netflix. También logró en Sitges 2019 el premio a los Mejores efectos especiales, patrocinado por Deluxe, obra de Iñaki Madariaga.

‘El hoyo’, cuyos derechos fueron vendidos a la plataforma Netflix para casi todo el mundo, se estrenó en los cines españoles de la mano de la distribuidora Festival Films el pasado 8 de noviembre, con unos resultados que no están en consonancia con su repercusión mediática y social. Y es que debutó en 90 pantallas con 74.675 euros, 11.573 espectadores y un rendimiento por copia de 830 euros, en su tres primeros días de explotación y hasta el 15 de noviembre sus cifras eran 155.273 euros y 26.409 espectadores.

Queda claro que las películas independientes cada vez lo tienen más difícil en la cartelera española. Por ejemplo, el mismo fin de semana que se estrenó el primer largometraje de Galder Gaztelu-Urrutia, llegó a los cines españoles un filme independiente e inclasificable como ‘Ventajas de viajar en tren’, que se estrenó en 74 pantallas con 77.629 euros, 12.144 espectadores y un rendimiento por copia de 1.049 euros durante ese primer fin de semana, y eso que en su caso la película recibió un millón de euros, el importe máximo, en la convocatoria de ayudas generales del ICAA del año 2018, las destinadas a un cine más comercial. Otra película española “independiente” como ‘Paradise Hills’, triunfadora en Sundance, acumula en cinco semanas poco más de 30.000 euros, con unos 5.000 espectadores.

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‘El hoyo’ es una producción de Carlos Juárez, de Basque Films, con David Matamoros y María Ángeles Hernández como coproductores por parte Mr. Miyagi Films, y Plataforma la película AIE y con el apoyo de TVE, ETB, ICAA y Gobierno Vasco. La película recibió sendos importes de 160.50 euros y 68.820 euros, en la convocatoria de ayudas selectivas del ICAA del año 2017,  donde el presupuesto máximo de los proyectos no debe superar 1,8 millones euros.

Antes de que Netflix echase el resto por la película, Latido Films ya había vendido sus derechos a Japón, Corea del Sur, Taiwán, Hong Kong y Macao. ‘El hoyo’ se filmó durante seis semanas en Bilbao. La acción se sitúa en un particular presidio, que enfrenta al espectador con las dimensiones y los límites de la solidaridad. El guión corre a cargo de David Desola y Pedro Rivero.

Protagonizada por Iván Massagué, ‘El hoyo’ se ambienta en un futuro distópico donde cada día se lucha por la supervivencia, contra el hambre, el egoísmo, la indiferencia ajena y la moral personal. Completan el reparto Zorion Eguileor, Antonia San Juan, Alexandra Masangkai y Emilio Buale.

Dos personas por nivel. Un número desconocido de niveles. Y una plataforma con comida para todos ellos. Gaztelu-Urrutia hace una escabrosa y contundente crítica social apostando por una ciencia ficción cerebral, distópica pero gráfica y violenta que ya sedujo en festivales como Toronto, Fantastic Fest o Sitges 2019. También inauguró la 30ª edición de la Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián, se proyectó Zinebi de Bilbao y próximente estará en los certámenes de Torino y Macao. El productor Carlos Juárez ha contado a Audiovisual451 los secretos de esta producción.

Audiovisual451: ¿Qué os sedujo para producir una película que no debía ser fácil de contar de palabra?

Carlos Juárez: “No creas que es tan difícil contar la película de palabra. De todas formas, a mí siempre me ha interesado hacer cosas que llamen mucho mi atención y me motiven. Aquí desde el principio nos dimos cuenta de la complejidad que entrañaba hacer y financiar una película como ‘El hoyo’”.

A451: ¿Cómo os llega el proyecto?

C.J.: “Yo conozco el proyecto mientras estamos con la postproducción de sonido del filme de animación ‘Psiconautas. Los niños olvidados’. Iba con uno de los guionistas y me contó un relato que me interesó. Un día me pasaron un esbozo de lo que parecía más una obra de teatro y fue un flechazo. En ese momento me planteé la idea de producirla. Eso hará unos cuatro años”.

A451: ¿No son mucho cuatro años?

C.J.: “Nos llevó tiempo porque se trataba de una película de ciencia-ficción y mi intención era además producirla desde el País Vasco en su totalidad, con nuestro equipo. Ahí surge la idea de que la dirija Galder Gaztelu-Urrutia, que forma parte de Basque Films. Con él habíamos hecho algunos cortos y mucha publicidad, pero nunca habíamos tenido a nuestro alcance una película con esa identidad para su debut en el largometraje. Cuando Galder conoce el proyecto también se enamora de él”.

A451: ¿Qué aportaba un director novel como Galder Gaztelu-Urrutia a la película?

C.J.: “Curiosamente la estructura inicial de la película era más estática, más teatral y a Galder lo que realmente le gusta es rodar acción, por esa razón pensé que podía ser una buena idea hacer un híbrido, es decir, llevar la película a una línea por un lado autoral y buscar a la vez otra línea diferente. Creo que fue un acierto mezclar estos dos puntos de vista y Galder ha sabido dar ese aire que inicialmente la película no tenía”.

A451: ¿Cuál fue la estrategia para poner en marcha la producción?

C.J.: “El desarrollo fue muy largo porque no era una película sencilla y en España no estamos acostumbrados a hacer este tipo de cine y además con un realizador novel. Nuestras bazas para poder convencer a las posibles fuentes de financiación era el cierto éxito logrado con nuestra anterior película y hacer un producto contenido, vamos… que no podíamos hacer la película con un presupuesto muy elevado. Nadie nos iba a hacer caso si la película costaba tres millones de euros o más”.

A451: Sin embargo no parece que sea tan barata…

C.J.: “Creo que es una producción inteligente, porque nuestro planteamiento de salida fue que no íbamos a entrar en hacer una película sin pasión, lo que significa que todo elemento que entraba en la película al menos tenía que tener la misma pasión que nosotros. El objetivo era conseguir una ‘sobreexcitación’ en todo el equipo para dar un plus que atenuase la posible falta de presupuesto. Te aseguro que la gente se ha dejado la piel en la película y esto ha logrado que ‘El hoyo’ parezca un proyecto con un presupuesto más elevado del que realmente ha tenido”.

A451: ¿Y cómo se consigue esa sobreexcitación del equipo?

C.J.: “Para ello, teníamos que producirlo con nuestra gente, con la que llevamos mucho tiempo trabajando en Euskadi para poder contar con profesionales muy a favor de obra. Eso significaba que teníamos también que rodar la película en Euskadi, con el problema añadido de encontrar un plató adecuado para poder hacerlo. Ten en cuenta que debías construir un edificio de 15 metros de altura con una ejecución muy compleja”.

A451: ¿Cuál fue el plató elegido finalmente?

C.J.: “Al final, gracias a la Film Commission de Bilbao encontramos un hangar en la zona portuaria que se adaptaba a nuestras necesidades. Era un lugar apartado, sin ruido, y era perfecto por su altura. La segunda dificultad era la ejecución del decorado, encontramos alguna empresa solvente en Madrid con capacidad para hacerlo pero se nos disparaba el presupuesto y así no era posible. Volvimos al País Vasco y a nuestro punto de partida para buscar una alternativa más barata. Apareció una empresa de ingeniería vasca de toda la vida, especializada en construcciones de aeropuertos y cosas así. Era una empresa de construcción ajena al cine, pero es que la parte más compleja era de pura ingeniería. La verdad es que nunca vimos tanta eficiencia en la vida, cuando se pusieron manos a la obra tenían todo el diseño perfecto, todo cortado… podías vivir en lo que construyeron”.

A451: Un decorado además con partes móviles…

C.J.: “Es que otro tema complejo era la elevación de las plataformas. Nos daba mucho miedo. Al final también encontramos una solución industrial, aunque luego se han reconstruido partes mecánicas digitalmente”.

A451: ¿Quién ha sido responsable de esa parte digital?

C.J.: “Tenemos la suerte de contar con un profesional de los efectos que lleva más de 20 años, que es un crack, se llama Iñaki Madariaga. Solventó el reto con nota, es un pionero y además es de la casa. Te aseguro que ha sido otro elemento básico en la pelícuña. Creo que no hay que volverse loco y buscar las cosas fuera si tienes opciones con las que ya has trabajado antes y sabes que su implicación va a ser muy importante”.

A451: Por cierto, la financiación ha sido larga, pero no falta nada ayudas públicas, televisiones…

C.J.: “Bueno, la vocación en la financiación fue implicar a muchos con pequeñas cantidades, para que no sintieran que el riesgo era elevado, para que fuera asumible por su parte. Creo que si estás convencido de lo que estás haciendo es más fácil convencer a otros. En este caso fue sencillo vender el producto porque yo ponía mucha pasión, estaba convencido de lo que estábamos haciendo”.

A451: Bueno, imagino que ahora estarán satisfechos del resultado…

C.J.: “Sí, claro, ahora están encantados con el resultado, pero muchos me confesaron después que no las tenían todas consigo”.

A451: ¿Cómo se da el paso al mercado internacional?

C.J.: “Bueno, creo que el cine es como un ejercicio de fe, como un explorador que parte hacia un sitio desconocido, que él tiene claro que existe pero luego la gente le cree o no le cree. ‘El hoyo’ fue un poco así. Primero tuvimos una buena experiencia con el proyecto en el Festival de Berlín. Nosotros ya habíamos trabajado con la agencia de ventas internacionales Latido con ‘Psiconautas’ y tengo muy buena relación con Antonio Saura. Allí le muestro las primeras imágenes de la película y le enganchó, también a su equipo. Esta colaboración la consolidamos después en el mercado de Málaga. Consideramos que una buena oportunidad era poder mostrarla en Toronto, para su explotación internacional, y nos pusimos a ello. También Latido veía ‘El hoyo’ como una película ideal para una plataforma online, con un público concreto. Latido confió mucho en la película y empezó a moverla. Ya en su stand del mercado del Festival de Cannes le dan mucho protagonismo a ‘El hoyo’. Allí hacen las primeras ventas para el mercado asiático”.

A451: Pero todo explotó realmente a partir de Toronto ¿no es así?

C.J.: “El éxito y el fracaso está en estos detalles. Entras en Toronto y ya juegas en una división superior, para nosotros ya estar en la selección era increíble porque las ventas internacionales se iban a triplicar simplemente por estar allí. Aparece entonces una de las agencias de talento más importantes de Estados Unidos y se interesa mucho en la película, también en el director… Tuvimos muchas ofertas en Toronto y finalmente Latido se decantó por Netflix, que quería la película a toda costa y echó el resto”.

A451: ¿Cómo es la relación con Netflix?

C.J.: “Ahora Netflix nos tiene gran aprecio, nos quieren y desean que sigamos trabajando con ellos”.

A451: ¿Pero no ha influido la venta a Netflix en el hecho de que la película no haya ido demasiado bien en los cines españoles? ¿Es este uno de los peajes que hay que pagar con las plataformas?

C.J.: “Claro, seguro que ha perjudicado para su explotación en cines. Hay muchos peajes que hay que pagar y este es uno. Al final cazar grandes compañías es complicado. Hubo un momento que fuimos tentados por grandes distribuidoras internacionales, pero es muy difícil cazarlo todo, al final terminas por renunciar a unas cosas y quedarte con otras. Todo tiene pro y contras, pero en este caso Netflix entra a tope en ‘El hoyo’, esto significa que lo quería todo y que iba a comerse mucho espacio, pero nos compensaba mucho. Por ellos incluso la distribución en cines hubiera sido residual con 15 copias y poco más. Nosotros queríamos respetar su distribución en cines España, porque tenemos esa vocación, pero claro, la película se va a poder ver a través de Netflix en cerca de 200 países de todo el mundo en 35 idiomas, ¿cómo puedes alcanzar eso de otro modo?”.

A451: Imagino que ni en vuestros mejores sueños cuando comenzasteis esta aventura pensáis en llegar tan lejos…

C.J.: “Nada, imposible, no se puede soñar con algo así. Obviamente, ellos no quieren que la película que se sobreexponga demasiado, pero entienden que hay festivales que pueden ser interesantes. Llegamos a un acuerdo con el tema de los festivales en los que previamente habíamos decidido nosotros estar y teníamos un compromiso. Sitges, Abycine de Albacete… estaremos también en Torino, en Macao… Para Asia no hay restricciones. Tenemos que negociar con Netflix otros festivales de cierto empaque mundial. Estamos muy contentos porque son muy eficaces y creen en el proyecto, tenemos mucha curiosidad por ver cómo funciona la película en la plataforma, aunque tenemos mucha confianza, la verdad”.

A451: Otro gran empujón fue el triunfo en Sitges…

C.J.: “Claro, eso fue muy importante. Ten en cuenta que es la primera película española que gana en Sitges en solitario y la segunda vez que gana un técnico de efectos especiales de aquí. Conseguir cuatro premios allí fue un poco loco, la verdad. Toda la explosión de la película se ha concentrado en muy pocos meses y es curioso, porque aunque estamos en el cine de género, también se considera una película independiente de autor”.

A451: Y ahora queda toda la temporada de premios anuales en España…

C.J.: “Sí, ahí andamos pero con toda la modestia del mundo porque sabemos que el cine de género lo tiene más complicado en unos premios como los Goya”.

A451: Pero será difícil que se escapen algunas nominaciones como la de dirección novel…

C.J.: “Bueno, es cierto, yo pienso también que por ejemplo Galder debería estar entre los nominados a dirección novel, pero nunca sabes en este mundo de locos. La gente tiene que tener clara una cosa, nosotros hicimos una película con un presupuesto muy reducido, es un sueño de mucha gente que hemos ejecutado y ha salido bien, pero lo que hemos conseguido es una locura, porque está película sale de las ayudas selectivas, ¿cómo se puede hacer una película comercial a nivel internacional con una ayuda selectiva del ICAA? Hemos aprovechado hasta lo más mínimo. La gente debe entender eso y creo que merece un reconocimiento”.

A451: ¿Qué será lo próximo?

C.J.: “Lo próximo será seguir nuestra línea en Basque Films, hacer un tipo de cine diferenciado. Tenemos muchos proyectos y en el caso de Galder haremos algo con la dimensión adecuada, pero siempre pensando en lo que nos gusta. Es cierto que ahora nos hemos consolidado y quizá podamos apostar por unas películas no tan pequeñas, porque hay bastante interés internacional”.

A451: Y será más sencillo conseguir financiación, ¿no es así?

C.J.: “Está claro que es posible que nos sea más fácil conseguir financiación, tenemos que aterrizar todavía, pero estamos desarrollando un nuevo proyecto con Galder, tenemos también otros más avanzados y es muy posible que ahora los socios surjan también de fuera”.

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