El ICAA ultima la tramitación de la nueva Orden de Bases de las ayudas al cine actualizada con algunas propuestas del sector

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El pasado enero el ICAA lanzaba una consulta pública para modificar la Orden de Bases de las Ayudas al Cine. La fecha límite para recibir alegaciones era el pasado día 1 de febrero y ahora el documento ya esta preparado. Los próximos pasos hasta su publicación en el BOE son de pura tramitación interna, pasando los filtros de intervención y el Ministerio de Hacienda. La idea es que todo el proceso esté cerrado a finales de este mes para poder publicarlo en el BOE a últimos de marzo o a principios de abril, para a continuación lanzar las dos convocatorias de ayudas generales y selectivas.

Según afirman desde la dirección general del ICAA se trata de una nueva orden de bases consensuada con el sector: “no creo que nadie esté contento al cien por cien pero el consenso es muy amplio, al 95 por ciento de lo que se nos han pedido está ahí”, señalan. El objetivo es corregir detalles y ajustar a las necesidades del sector el modelo de financiación del cine instaurado hace dos años.

Muchas de las modificaciones del primer borrador de enero siguen ahí, otras se han matizado y también se han incluido nuevas propuestas. “El principal objetivo que hemos buscado con las modificaciones es que los proyectos se hagan porque se tienen que hacer, no porque un productor reúna más puntos. Por ejemplo, ahora los productores deben ser siempre personas jurídicas para evitar la utilización de los productores con el simple objetivo de obtener puntos, vamos, queremos que sean las empresas productoras las que verdaderamente están detrás de los proyectos”, apuntan desde le ICAA.

Como ya aparecía en el borrador, en el caso de las ayudas generales a la producción de largometrajes sobre proyecto, la acreditación de su carácter cultural exigirá la expedición del correspondiente certificado cultural por parte del Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales, que lo expedirá siempre que concurran, al menos, dos de los siguientes requisitos:

a) Tenga como versión original cualquiera de las lenguas oficiales en España. En el caso de las coproducciones con empresas extranjeras, el largometraje podrá tener como versión original alguna de las lenguas oficiales de la Unión Europea.
b) El contenido esté ambientado principalmente en España.
c) El argumento central esté directamente relacionado con la literatura, la música, la danza, la arquitectura, la pintura, la escultura, y cualquier otra expresión de la creación artística.
d) El guion sea adaptación de una obra literaria preexistente.
e) El argumento central tenga carácter biográfico de personas con relevancia histórica o cultural
f) El argumento central esté directamente relacionado con asuntos o temáticas que forman parte de la actualidad social, cultural o política española, o con incidencia sobre ellos.
g) Se dirija específicamente a un público infantil y contenga valores acordes con los principios y fines del sistema educativo español.

La solicitud del certificado cultural se entenderá implícitamente formulada junto con la solicitud de la ayuda correspondiente. En el caso de las ayudas selectivas el certificado cultural se expide de oficio, sin necesidad de solicitud expresa y sin tramitación específica, en favor de los proyectos beneficiarios, al haber sido valorado y confirmado su carácter cultural por parte de la Comisión de ayudas a la producción de largometrajes y cortometrajes. “El tema de la culturalidad estaba generando dificultades en las ayudas generales porque era muy difícil discernir quien se llevaba los puntos extras o quien no, variaba mucho de la primera a la segunda fase, incluso cuando se justifica con informes era complicado. Lo que hemos hecho es crear una barrera de acceso para cualquier caso, que es cumplir dos de los requisitos de culturalidad, sin esos requisitos no puedes entrar en la convocatoria y ya no se dan puntos extras porque un proyecto sea cultural o no”, reconocen en Cinematografía.

Una de las novedades es que se han introducido tres puntos a la trayectoria del director en función de taquilla, festivales y premios, además de un punto para directores noveles, precisamente para paliar en cierto modo estos tres puntos de valoración a la trayectoria.

El borrador de las modificaciones de enero señalaba que el importe de las aportaciones destinadas a la producción realizadas por inversores privados tendría un límite máximo del cinco por ciento del presupuesto. Ahora se ha tratado de clarificar todavía más todo lo concerniente a las Agrupaciones de Interés Económico, con el objetivo de dejar muy claro cómo deben construirse, en línea con la modificación del impuesto de sociedades. “Creemos que ahora será más fácil desgravarse la parte correspondiente a los incentivos fiscales más allá de las ayudas públicas directas. El límite de inversión inicial es del cinco por ciento, salvo que cuentes con inversores previamente con un contrato cerrado y firmado. Es decir, el límite del cinco por ciento se establece cuando no se acredita esa inversión, porque cuando la inversión privada está acreditada y firmada no hay límite del cinco por ciento. Lo que se busca es la solvencia y la viabilidad de los proyectos”, explican desde el ICAA.

En su origen, la nueva orden tenía la intención de proponer que la obtención de puntos cuando se presentasen contratos con Netflix, HBO o Amazon estuviese supeditada a que estas plataformas online invirtieran el cinco por ciento de su facturación lograda en España en producción de cine español, como ya hacen los operadores de televisión en España. Ahora, esa idea ha sido desterrada, porque a juicio del ICAA se producía un efecto perverso: “Un productor no puede exigirle a HBO, a Netflix o a Amazon que invierta en cine español, eso lo estamos llevando por otra vía, a través de la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia y se les va a exigir como al resto. Lo que hemos hecho ahora en la orden es diferenciar los contratos en España y fuera de España. Antes de esta modificación, si tenías un contrato con una empresa multinacional como Netflix, tenías más puntos que con una empresa española. Ahora todo depende de la cuantía del contrato, sea fuera o dentro, si Netflix otorga un millón de euros y Movistar otro millón de euros, los puntos otorgados serán los mismos en ambos casos”, aclaran en Cultura.

Óscar Graefenhain

Uno de los puntos en los que más ponía el foco el borrador era el de las coproducciones. Ahora esta obsesión sigue intacta e incluso mejorada en el caso de las coproducciones iberoamericanas. “Volvemos a redefinir las coproducciones internacionales. Ahora exigimos que haya participación técnico/artística de al menos dos países, por lo menos un 20-80 por ciento, para evitar que se hagan coproducciones financieras ya que las empresas españolas estaban perdiendo el diez por ciento de los ingresos de la película porque como les daba puntos buscaban esas coproducciones internacionales que no son necesarias en algunos casos”.

En las ayudas generales el coste mínimo de inversión reconocido sigue siendo de 1.300.000 euros, mientras que en el caso de largometrajes de carácter documental y de coproducciones internacionales en las que exclusivamente participen empresas iberoamericanas el coste mínimo reconocido se reduce ahora hasta 300.000 euros, para favorecer precisamente dichas coproducciones con Latinoamérica. En el resto de coproducciones internacionales, dicho coste mínimo se sitúa ahora en 700.000 euros y no en los 900.000 euros previstos inicialmente en el borrador presentado en enero.

“En el caso del coste mínimo de inversión en las ayudas generales de 1,3 millones de euros hemos diferido la intensidad a un momento posterior que lo fijará Hacienda, así permitimos que se utilicen más incentivos fiscales porque el criterio de coste de Hacienda es más amplio que el que teníamos en el ICAA. Esto es una forma de inyectar liquidez al sistema porque más allá de las ayudas directas permite beneficiarse de incentivos fiscales y que no existan dos criterios de valoración diferentes, el de Hacienda y el ICAA, lo que estaba generando distorsiones”, apuntan en el ICAA.

Se mantiene respecto al borrador que para los largometrajes con un coste reconocido superior a 2.000.000 euros el estreno sea en 40 salas, y en 20 para los largometrajes con un coste reconocido igual o inferior a 2.000.000 euros, para los largometrajes con versión original en lenguas cooficiales distintas del castellano pasa ahora de 20 a 12 salas y al menos en seis de las cuales se exhibirán en su versión original. También se reduce en el caso de los documentales que la exigencia pasa de siete a cinco salas. “Las proyecciones en salas no hace falta que sean simultáneas se exige que sea durante un periodo de nueve meses, esto ofrece a las películas españolas una mayor flexibilidad ante los problemas de encontrar su espacio en los cines”, comentan desde el ICAA.

Otra novedad actual es que valora ahora que los proyectos tengan otros apoyos nacionales e internacionales, es decir, se van a conceder puntos extra a aquellas películas que cuenten con alguna ayuda de alguna administración territorial o de fondo como Eurimages o Ibermedia. También se conceden tres puntos extras a las películas de animación. Igualmente se mantienen los siete puntos para la igualdad de género del borrador de principios de año, de modo que se otorgan ahora tres puntos si la directora de la película es una mujer (si hubiera dos directores, sería 1,5 puntos, en el caso de tres, un punto para cada uno), dos puntos en el caso de que una mujer sea guionista, dos más si es la compositora de la banda sonora y otros dos si es la directora de fotografía. Otro punto más si hay una mujer como productora ejecutiva. En definitiva, la suma nunca podrá exceder de siete puntos. En las ayudas selectivas los puntos por igualdad de género se quedan en cinco, que son el diez por ciento del total.

Oliver Laxe

También sigue igual el hecho de acreditar en el momento de presentar la solicitud de la ayuda que el proyecto tiene garantizada una financiación de, al menos, el 35 por ciento del presupuesto previsto para la producción del largometraje. También un 15 por ciento del presupuesto del largometraje, una vez deducidos los gastos de copias, publicidad y promoción, así como los relativos a intereses pasivos y gastos de negociación de préstamos oficiales, con un límite máximo de 800.000 euros, se destine a copias, publicidad y promoción para su estreno comercial en salas de exhibición en España, independientemente de que dicho gasto resulte inicialmente soportado por el productor o sea anticipado por el distribuidor.

La cuantía máxima de en las ayudas generales por proyecto seguirá siendo de hasta 1.400.000 euros. El número de convocatorias al que puede concurrir un proyecto es de cuatro en el caso de las generales y tres para las ayudas selectivas. También se quiere limitar el número de producciones que se presenten en un mismo ejercicio por una misma compañía, con el fin de evitar que solo unas cuantas acaparen la mayoría de las ayudas.

En las ayudas selectivas, el coste máximo de producción que se reconozca al largometraje por ICAA será nuevamente de 1.800.000 euros, pero cambia en el caso de los largometrajes de animación que se va 2.500.000 euros, con el fin de apoyar a este sector. En dichas ayudas selectivas se han incorporado además dos excepciones, las coproducciones internacionales no estarán sujetas al límite de 1,8 millones de euros siempre y cuando la participación española sea mayoritaria y el director sea español. “Esto permitirá que muchas películas que no podían optar a las ayudas ahora lo puedan hacer y las ayudas selectivas son su destino lógico porque se trata de películas de autor que acuden a los grandes festivales”, manifiestan desde el ICAA.

Por otro lado, la modificación propuesta el pasado enero reducía el número de festivales y premios que otorgaban puntos a Berlín, Cannes, Venecia, San Sebastián, Premios Goya y Oscar. Ahora se incluyen algunos certámenes más como como Toronto y otros más específico como puede ser Annecy para animación. En el caso de las ayudas selectivas se amplía sin embargo la lista a todos los festivales, porque se considera que “son películas muy especiales para los festivales y cuanto más reconocimiento tengan es una valoración que hay que tener en cuenta”.

Una de las novedades importantes del documento final es que las ayudas selectivas incluyen ahora una línea para producciones experimentales, con unas limitaciones menores, “no se exige el 15 por ciento, esto es para producciones de directores de culto como puede ser Oliver Laxe y directores similares que luego tienen gran repercusión internacional”, aseguran desde el ICAA.

En las ayudas selectivas, las distribuidoras que computan deben haber recaudado el último año 200.000 euros y en el caso de las ayudas generales su recaudación debe ser ahora de un millón de euros y seis títulos en cartel, “es lo que nos ha demandado el sector de distribución español”, afirman desde el ICAA. En caso de las selectivas, el estreno del largometraje tenga lugar, como mínimo, en quince salas de exhibición en el plazo máximo de seis meses a contar desde la notificación del certificado de nacionalidad. El número de salas se reducirá a seis en el caso de los largometrajes con versión original en lenguas cooficiales distintas del castellano y en el caso de largometrajes de carácter documental.

La valoración de los proyectos  presentados a la convocatoria de ayudas selectivas ahora se realizará en tres fases en vez de dos.  En la primera fase, el órgano gestor procederá a su valoración atendiendo a los criterios y ponderaciones máximas que se establecen en el baremo, pudiendo otorgar a los mismos un máximo de 60 puntos. Únicamente los proyectos que obtengan en esta fase un mínimo de 30 puntos, podrán ser valorados en la fase siguiente. En la segunda fase, los miembros de la Comisión de ayudas a la producción de largometrajes y cortometrajes, valorarán, con hasta un máximo de 25 puntos, la calidad y el valor artístico del guion, atendiendo específicamente, entre otros criterios, a la madurez del mismo, así como al equipo autoral del proyecto. En el caso de los documentales, se tendrá en cuenta, entre otros aspectos, la madurez del proceso narrativo y la relevancia de la temática. Únicamente los proyectos que obtengan en esta fase un mínimo de 10 puntos, podrán ser valorados en la siguiente fase.

En la tercera fase, los miembros de la citada Comisión valorarán con hasta un máximo de 15 puntos el presupuesto presentado y su adecuación al proyecto, así como la viabilidad del plan de financiación aportado por la empresa. A cada proyecto objeto de valoración en las tres fases se le asignará una puntuación total, resultante de sumar las puntuaciones obtenidas en cada una de ellas.

En 2018, el ICAA tiene el objetivo de incrementar el fondo de ayudas, pero no será sencillo. Este año se debe hacer frente a los pagos de la última convocatoria de ayudas a la amortización para películas estrenadas en 2016, por un importe estimado de unos 63 millones de euros. El ICAA ya ha acordado con Hacienda y con el sector que el pago de estas ayudas se realice en dos ejercicios para no menoscabar así su capacidad de maniobra en 2018. Esto es, la primera mitad de las últimas ayudas a la amortización que quedan se hará efectiva este mismo año para las películas que fueron estrenadas hasta el 30 de septiembre de 2016, inclusive. La otra mitad, para el resto de títulos estrenados desde el 1 de octubre hasta el 31 de diciembre de 2016, se pagará ya en el ejercicio de 2019.

“Todavía estamos esperando a ver si sale adelante la Ley de Presupuestos y podemos mejorar algo el presupuesto para este año. Como mínimo estaremos como el año pasado porque la prórroga la utilizaremos para pagar el primer plazo de las ayudas a la amortización que quedan. Creemos que si hay la Ley de Presupuestos será favorable y habría posibilidades de mejora este mismo año”, concluyen desde el organismo cinematográfico.

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