El nuevo modelo de ayudas a la producción, a examen

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Tras dos convocatorias llega el momento de analizar el nuevo modelo de ayudas al cine instaurado en 2016, sus pros y sus contras. La mayoría de los productores creen que el modelo mejora el anterior pero crea incertidumbres debido a su escasa dotación económica que además es casi seguro que no se verá incrementada hasta 2019. Ese año ya no habrá que hacer frente a las ayudas a la amortización del viejo modelo, lo que significa que la convivencia de los dos sistemas llegará a su fin entonces.

Paco Ramos

Recapitulemos, en julio de 2016 se publicaba la resolución de concesión de ayudas del primer procedimiento de ayudas generales a la producción de largometrajes sobre proyecto. En esa primera entrega de las dos anuales el ICAA apoyó 20 proyectos, que repartieron los 20 millones de euros previstos.

En el segundo procedimiento de ayudas generales del año 2016 se concedieron otros 10,2 millones de euros a otros 11 largometrajes. A esto había que añadir las ayudas selectivas a la producción de largometrajes sobre proyecto del ejercicio 2016. Dichas ayudas se dirigen a proyectos de largometraje producidos por empresas de carácter independiente que posean un especial valor cinematográfico, cultural o social, que sean de carácter documental o que incorporen nuevos realizadores. Resultaron beneficiados entonces 41 proyectos, de los cuales 18 eran documentales. El importe total de la dotación a las ayudas selectivas del año pasado fue de 7 millones de euros, de los cuales 1.050.206,31 euros fueron destinados a proyectos de carácter documental.

En 2017, las cosas no han cambiado prácticamente, al menos en lo que se refiere a las ayudas generales destinadas a películas con una vocación más comercial. Este año, el primer procedimiento de ayudas generales ha apoyado a 18 largometrajes por un importe de 20 millones de euros, la misma dotación que en 2016 pero dos películas menos . En el segundo está previstos otros 10 millones de euros, también la misma cifra que en 2016.

Si las ayudas generales no han variado sí lo han hecho las selectivas que en 2017 han visto recortado su importe total de forma importante. Finalmente 39 proyectos, 19 de ellos documentales reciben este año ayudas selectivas, cuya dotación ha sido de 5,3 millones de euros, frente a los seis millones de euros de 2016, ampliados después a siete millones, es decir, en 2017 se ha reducido el presupuesto de esta convocatoria en 1,7 millones de euros, que casi un 24 por ciento menos.

Fernando Bovaira

Con el fin de comparar con el anterior modelo, las ayudas de carácter general y complementario para la amortización de películas cinematográficas de largometraje (las que definitivamente en 2018 dejan el paso libre a las nuevas ayudas generales), en la convocatoria del año 2015, destinaron 29.443.945,16 euros, 99 ayudas para un total de 34 largometrajes estrenados en el año 2013.

Por su parte, las ayudas para la realización de largometrajes sobre proyecto, la que podría ser antigua denominación de las ayudas selectivas, concedieron 4.747.277,27 euros en 2015, un total de 27 ayudas sobre proyecto.

En abril pasado, el ministro de Hacienda y Función Pública, Cristóbal Montoro, entregó a la presidenta del Congreso de los Diputados, Ana Pastor, el Proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado para 2017 (PGE), con un incremento del programa de cinematografía del 13 por ciento. Con todo, el panorama cambiaba poco desde un punto de vista efectivo, pero al menos se cubría lo comprometido en 2017 para todas las ayudas a la producción.

El presupuesto para el año 2017 de la Secretaria de Estado de Cultura alcanzaba los 540,8 millones de euros, lo que según el ejecutivo supone un incremento del 1,14 por ciento con respecto al año 2016. La partida destinada al Instituto de las Cinematografía y de las Ciencias Audiovisuales (ICAA) crecía un 13 por ciento hasta los 86,9 millones de euros. El Fondo de Protección a la Cinematografía llegaba a 70 millones de euros en los presupuestos de 2017, lo que representaba 10 millones más en comparación con el año anterior. Eso sí, estos 10 millones extras irían destinados a completar las ayudas a la amortización para las películas estrenadas en 2015.

Pedro Hernández

Solo en cuestión de ayudas a la producción, el ICAA destina nuevamente en 2017 un total de 30 millones de euros a las ayudas generales, 5,3 millones de euros a las selectivas y 32.375.000 euros para pagar las ayudas a la amortización de las películas estrenadas en el año 2015, tal y como contempla el nuevo modelo de financiación del cine implantado el año pasado que, “con el fin de aportar seguridad financiera al sector cinematográfico, se estableció hasta 2018 un periodo transitorio en el que las nuevas ayudas sobre proyecto convivirán con las antiguas ayudas a la amortización de largometrajes”. Tras autorizar en el Consejo de Ministros del 21 de julio esta penúltima convocatoria correspondiente al año 2017 de ayudas para la amortización de largometrajes el Gobierno pagará este año un total de 67.675.035,3 euros en todos los conceptos de ayudas a la producción cinematográfica.

Todo cubierto en 2017, pero en 2018, de repetirse los números de este año en cuestión de ayudas a la producción, el Gobierno español deberá hacer frente a subvenciones por valor de unos 100 millones de euros. Además de los 30 millones de euros de las ayudas generales y los más de 5 millones para las selectivas, el año próximo el Ejecutivo deberá abonar la última convocatoria de ayudas a la amortización para filmes estrenados en 2016 por un importe estimado de 70 millones de euros, quizá un poco menos dicen desde el ICAA.

La razón es que en 2016 se implantaban las nuevas ayudas generales pero muchos productores no tenían claro el nuevo modelo y prefirieron acogerse a la “seguridad” de las consolidadas ayudas a la amortización. Ahora, para que la situación no diste mucho de la vivida este año, en 2018 el Gobierno debería incrementar en unos 40 millones las ayudas a la producción para poder hacer frente a esos 100 millones de euros.

“La dotación económica de 2017 y 2018 es consecuencia de la convivencia de los dos sistemas de ayudas, estos dos sistemas compiten entre sí por el dinero que hay disponible. La industria está trabajando para conseguir más dotación, creo que el ICAA es el principal interesado en aumentar su presupuesto y en que se produzcan más películas, pero la realidad en este año es que tenemos 70 millones de euros para películas, 30 del modelo nuevo, 32 para las amortizaciones y 7 para proyectos nuevos. Para 2018, habrá convivencia de nuevo, y 100 millones de euros para el nuevo modelo y los proyectos, según se está estimando. Creo que tenemos que ir poco a poco consolidando un fondo competitivo”, explicó hace unos meses a Audiovisual451 el productor Paco Ramos (Zeta Cinema), presidente de la Asociación Estatal de Cine (AEC).

Juan Gordon

Desde el ICAA se ha querido tranquilizar al sector con la promesa de hacer frente a todos los compromisos adquiridos: “Serán entre 62 y 65 millones de euros en ayudas a la amortización para el año que viene. Existe el compromiso máximo de pagarlas, estamos viendo las diferentes fórmulas para hacerlo, eso estamos estudiando. Hacienda está haciendo un esfuerzo y nos está ayudando a buscar soluciones. Esta situación de la convivencia de los modelos implica que hay menos dinero del que debiera para los nuevos proyectos. O te tapas la cabeza o te tapas los pies. Ahora hay proyectos perfectamente diseñados que se quedan fuera y es justo señalar que el sector también está haciendo un gran esfuerzo”, comento a Audiovisual451 Óscar Graefenhein, director general del ICAA.

Pero ¿qué piensan los productores? A continuación extractamos algunas opiniones sobre la situación del nuevo modelo de financiación del cine español. Casi todas las opiniones tienen un común denominador: Falta dinero.

“Creo que con una mejor dotación no es un mal sistema. Ahora estamos trabajando en varios proyectos pero preferimos no decir nada porque con este nuevo sistema es mejor no contar nada hasta que tienes todo cerrado. Con ‘La tribu’ pensábamos que entraríamos holgadamente y entramos raspados. Ahora, con el nuevo sistema de ayudas, lo que hay que hacer es montar las producciones pensando en los puntos que puedes obtener, porque es un entorno competitivo, es un concurso”, comenta Fernando Bovaira (Mod).

Para José Nolla (Icónica), la dotación no es el único problema del nuevo modelo: “creo que también el nuevo modelo tiene aspectos positivos, y que es necesaria una autocrítica respecto al modelo antiguo, sin duda. Yo no defiendo el modelo antiguo, creo que también era un modelo agotado y que había que reformar, pero tenía algo que el nuevo no tiene y es que si querías hacer una película y cumplías unos requisitos la película generaba un derecho, mientras que ahora el derecho se otorga, en función de unos baremos que favorecen un determinado tipo de cine”.

Óscar Graefenhein

Nolla piensa además que el nuevo modelo no es tan objetivo como se quiere vender: “toda la nueva normativa se basa en que “la aplicación” de los criterios es objetiva, pero ese no es el problema porque los principios que se utilizaron para definir esos criterios y requisitos no fueron objetivos ni lo podían ser; respondían a una visión determinada del cine que queremos para este país, incluso a una ideología. Es decir, la definición de esos criterios no fue objetiva, respondió y responden a una visión, a un concepto y a unos intereses concretos”.

Según Juan Gordon (Morena Films), el espíritu de las antiguas ayudas a la amortización era producir un cine que generara interés en la gente, “esto se demostraba con un determinado número de entradas vendidas. Era un sistema un poco perverso porque el dinero te llegaba varios años después. Sin traicionar la filosofía de cine comercial, ese modelo se ha cambiado ahora con un modelo a priori, en el que las películas deben tener antes de empezar a rodar una distribuidora, agentes de ventas, televisiones… Es una manera de identificar las películas de más éxito antes de que lo tengan. Esto tiene el beneficio que las ayudas no son ya a posteriori. En mi opinión el sistema de puntos en muchos casos no tiene nada que ver con el espíritu esencial de las ayudas, se podría ajustar, pero bueno, en general me parece un modelo razonable. El problema es la dotación presupuestaria. Tiene sentido, pero con ese dinero 30 películas consiguen ayuda y muchas se quedan fuera”.

Gordon también cree que los productores deben tener en cuenta el material que tienen entre manos: “es cierto que muchas veces la gente se olvida de los principios que rigen las ayudas, y se presentan películas que difícilmente vayan a tener éxito de público. Ahora muchos se cabrean porque no se la dan pero no empieza, antes a lo mejor no se la daban pero ya tenían un millón de deuda”.

También Pedro Hernández es de la opinión que una gran responsabilidad de los problemas que ha traído el nuevo modelo reside en los propios productores: “gran culpa de los supuestos males del nuevo modelo de ayudas a la producción la tenemos nosotros, los propios productores. Ahora buscamos cualquier cosa para rebañar puntos y poder entrar en la lista de películas apoyadas. No me gustaría estar en el pellejo del ICAA, la verdad. Creo que el modelo puede estar bien pero con una mayor dotación económica, tal y como está ahora nos canibalizamos unos a otros. Aunque la verdad es que ahora nosotros no nos podemos quejar”.

Nolla también incide en la competencia salvaje que ha surgido y apuesta por los cambios en la norma que en su opinión no funciona: “es verdaderamente escalofriante la competencia que se genera entre los productores con este modelo. Ahora estamos mirando al otro de reojo para ver quien consigue más puntos. Desde la misma concepción de la película, la has diseñado para obtener los máximos puntos posibles, has hecho ese tipo de cine que se favorece. Creo que hay una conciencia general, incluso entre muchos de los que apoyaron el modelo actual, en que no funciona, que hay que lograr otro nuevo modelo con principios consensuados por todos. Mientras que no logremos que parte de los recursos que genera el cine vuelvan al cine, gestionados de una manera transparente y democrática y con un alto grado de autonomía en esa gestión, la solución es muy difícil. Creo que hay que recuperar, con todos los matices que queramos, la vieja idea de crear una Agencia estatal del cine, con ese título o con otro, que, por otro lado, está prevista su creación en la ley de mayor rango que afecta al cine”. (Continúa)

Además de la dotación económica otra de las críticas al nuevo modelo tienen que ver con el presunto poder que otorga a los operadores de televisión, aunque tanto la Administración como los propios operadores no creen que esto sea así: “no es verdad, no creo que las televisiones sean las mayores beneficiadas de la norma. En la resolución de la primera fase de la convocatoria creo que ha habido cinco títulos de 17 apoyadas por Telecinco y Antena 3. En la segunda fase creo que habrá un par de ellas, no muchas más. No hacen tantas películas. En este punto cabe resaltar que es una realidad que es muy importante la promoción. Estamos estudiando diferentes posibilidades para mejorar la promoción. Al final, decide el que tiene dinero para apostar por un proyecto. Las televisiones tienen una obligación legal de invertir en cine y cuando hablamos de los apoyos que tiene el cine español no solo nos deberíamos quedar con las ayudas de la administración, también habría que incluir las obligaciones de inversión de las televisiones privadas y públicas, las desgravaciones fiscales… De esta manera veríamos que no estamos para sacar pecho pero tampoco tan mal como se dice muchas veces, reconociendo que todo es mejorable. Nos gustaría construir un marco donde se sintieran cómodo los productores y las televisiones para poder acometer proyectos de mayor envergadura”, apunta el director general del ICAA.

Ghislan Barrois

Ghislan Barrois, consejero delegado de Telecinco Cinema, opina que una de las verdaderas ventajas del nuevo modelo es que otorga las ayudas a priori, “a nosotros no nos cambia la vida pero entendemos que a muchos productores sí, creo que eso está bien”. Por su parte, el director general de la filial de producción de cine de Mediaset, Álvaro Augustin, cree que el nuevo modelo está bien planteado pero no bien diseñado porque “hay muchas películas perfectamente diseñadas, cumplen todos los requisitos, que se quedan fuera. Hay muchas películas con más de 80 puntos que cumplen todo pero no entran. Pienso que el sistema funcionaría con una dotación económica mucho más elevada que evitaría que estos títulos se quedasen fuera”. La dotación económica vuelve a salir a la luz.

Graefenhein recuerda que el nuevo modelo se hizo de la mano del sector y que una vez que ya se ha visto como ha funcionado se está trabajando en posibles modificaciones para mejorarlo: “El sector ha participado en su diseño y en su implementación. Todos somos conscientes de que íbamos a atravesar un periodo difícil con la convivencia de los dos modelos. El modelo actual creo que es más justo que el anterior, permite contar con ingresos desde el inicio del proyecto, ofrece una seguridad. Cuando se lanza un modelo, por muy pactado que esté, la práctica demuestra que hay que hacer determinados ajustes y en eso estamos ahora. De aquí a final de año vamos a hacer una modificación para corregir aquellas desviaciones o errores que puede haber. No es un nuevo cambio de modelo, son pequeños ajustes que consensuamos también con el sector. Tendremos que estudiar qué pasa con las coproducciones, con la valoración de los puntos de la solvencia, analizar si es justo que productores importantes de gran valía no puedan optar a las ayudas porque en los últimos cuatro años no han hecho nada. Yo pongo siempre el mismo ejemplo, si Víctor Erice quiere hacer una película, quien soy yo para decir que no puede presentarse a las ayudas. Hay que buscar vías para que gente importante que lleve tiempo sin hacer cine, pueda hacerlo. En el caso de las coproducciones, cuando las fomentas es para que se puedan afrontar proyectos más potentes, pero si al final se hacen coproducciones solo para obtener la ayuda, lo que haces es minorar los ingresos de las empresas españolas, que es el objetivo contrario. Hay pequeñas cuestiones técnicas que hay que valorar y ajustar. Nuestra idea es que estos detalles estén subsanados en la próxima convocatoria y probablemente haya que hacer más ajustes después, porque surgirán otros problemas”.

Un comentario

  1. El nuevo modelo lo que en realidad hace es investir de una autoridad desmedida a los emporios televisivos. Se le está dando un dinero a las Tv por el rodeo de obligar a las productoras a tener una financiación previa a la ayuda que solamente las Tv pueden dar. Por lo que son ellas quienes van a decidir qué tipo de cine se va a hacer. Las ayudas públicas deben ser el capital simiente de la producción cinematográfica independiente. La pretendida objetivación de los puntos es una trampa completamente subjetiva e interesada. Las calidad de un proyecto no se puede establecer objetivamente, porque objetivamente hablando no existe. Existen apreciaciones y existen apreciaciones ponderadas y justificadas, o no ponderadas e injustificadas.

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