‘El rey león’: un paso más allá en el mundo de los remakes de clásicos de Disney

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‘El rey león’ de Disney está dirigida por Jon Favreau, y viaja a la sabana africana donde ha nacido el futuro rey. Simba idolatra a su padre, el rey Mufasa, y se toma muy en serio su propio destino real. Pero en el reino no todos celebran la llegada del nuevo cachorro. Scar, el hermano de Mufasa y antiguo heredero al trono, tiene sus propios planes. La batalla por Pride Rock está asolada por la traición, la tragedia y el drama, y acaba obligando a Simba a exiliarse. Con ayuda de una curiosa pareja de nuevos amigos, Simba tendrá que aprender a madurar y a recuperar lo que le pertenece por derecho.

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“Es una propiedad entrañable para todos”, dice Favreau. “Disney ha tenido un éxito tremendo con la versión animada original y luego con el musical de Broadway. Así que sabía que debía tratarlo con mucho cuidado. Sentí la tremenda responsabilidad de no echarlo a perder. Quería demostrar que podíamos ser respetuosos con la fuente original pero sirviéndonos de las nuevas técnicas y tecnologías”. “En mi opinión, la película original es la mejor película de animación jamás realizada”, dice el guionista Jeff Nathanson. “Desde el primer día, Jon y yo hablamos de nuestra admiración por el original y lo importante que era mantener el espíritu de la versión animada”. Favreau añade: “Nos dirigimos a públicos muy exigentes que han crecido con la película y el musical. Tienen una conexión emocional con ellos y, en algunos casos, abarca generaciones dentro de una misma familia. Así que no solo estás recordando ‘El rey león’, sino que estás recordando ‘El rey león’ cuando tenías 7 años, o cuando fuiste a verlo con tu hijo, o cuando lo viste y luego se lo enseñaste a tu hijo. Las personas tienen un auténtico arsenal de recuerdos y emociones relacionados con esta película, y en cierto sentido sienten que les pertenece”.

Favreau dirigió ‘El libro de la selva’ en 2016, que utiliza tecnología para contar la historia de una manera contemporánea e inmersiva. La experiencia fue reveladora para el director, que descubrió todo un mundo de posibilidades. Pero fue un viaje a África lo que le llevó a dirigir ‘El rey león’. “Fui de safari a África seis meses antes de hablar por primera vez con Disney para hacer esta película”, dice Favreau. “Recuerdo que un jabalí corría a nuestro lado en el vehículo de safari y una de las personas del grupo comenzó a cantar ‘Hakuna Matata’. Después, cuando vimos a los leones sobre una roca, todos dijeron: mira, se parece a ‘El rey león’. Esta historia se ha convertido en un marco de referencia que todos conocen y aceptan. Aparece en la música, en programas de televisión, en espectáculos de comedia, formando parte de sketches. Es una referencia inagotable. Está tan enraizado en nuestra cultura que comprendí que contar la historia en un medio diferente era una posibilidad maravillosa”.

Favreau superó los límites para llevar al ‘rey león’ a la gran pantalla de una manera completamente nueva: emplea los avances tecnológicos para narrar la historia combinando técnicas de películas de acción real con imágenes fotorrealistas generadas por computadora. Los entornos se diseñaron dentro de un motor de juego; las herramientas de última generación de realidad virtual permitieron a Favreau moverse por un set virtual, explorando y haciendo tomas como si estuviera en África junto a Simba. Según la productora Karen Gilchrist, el director quiso encuadrar la película en la realidad, y lo hizo de maneras diferentes e inesperadas. “Quería capturar esas cosas que son difíciles de explicar”, dice la productora. “Con el director de fotografía Caleb Deschanel moviéndose con la cámara o con una grúa dolly, obtienes esas cosas mágicas que sólo suceden con la intervención de la mano humana. No contar siempre con la toma perfecta, el amanecer perfecto, el cielo perfecto, era realmente importante para Jon”.

Una vez que la película se creó dentro de la realidad virtual, Favreau cambió de marcha y dirigió al equipo de MPC Film durante el proceso de animación. En última instancia, los artistas, los técnicos, los profesionales de acción real y los animadores más innovadores crearon lo que se ha convertido en una nueva forma de hacer una película. ¿Pero es acción real o animación? “Es difícil de explicar”, dice Favreau. “Es como la magia. Estamos reinventando el medio”. Pero, añade el director, “No estamos reinventando la historia”. Para Favreau, la historia es lo primero. Se propuso preservar el alma de la película original, al tiempo que permitía que las interpretaciones, el talento artístico, la música y el humor se desarrollaran orgánicamente. “Comprendí la importancia de la fortísima relación heredada que tenía con la película original”, dice. “A este material le rodea una tradición de incalculable valor. Estamos tratando con arquetipos y luchas que se remontan al ‘Hamlet’ de Shakespeare y a otros anteriores. La traición, la entrada en la edad adulta, la muerte y el renacimiento, los ciclos de la vida, son la base de todos los mitos en todo el mundo”. Después se complementa con aportaciones emocionales tan fuertes como la música de África y las canciones en las que colaboraron Elton John y Hans Zimmer.

Al igual que el espectáculo de Broadway presenta la historia clásica en un medio diferente, el enfoque contemporáneo de Favreau añade dimensión, emoción y realismo a la película. “No nos da miedo volver al material anterior, pero es increíble lo mucho que puedes cambiarlo y actualizarlo de forma invisible. Y ese es el truco: no quieres que parezca que has impuesto tu propio criterio. No queremos cruzar la línea y hacer algo que parezca demasiado intenso, o perder el hilo de lo que recordamos dela película antigua. La comedia funciona de manera diferente. La música funciona de manera diferente. El combate natural de los animales funciona de manera diferente. Es una película familiar, una película de aventuras. Pero hay áreas, incluso en la película original y en el musical, que son muy intensas y emotivas. Hay que buscar un equilibrio, porque queremos despertar los mismos sentimientos y los mismos temas de la historia, pero no queremos que el público se sienta abrumado con demasiadas innovaciones, algo que no ocurrió en el original”.

Según el director, las actuaciones dotan de vida y humanidad a la historia. “El reparto permite la interpretación a la vez que conserva el espíritu y la personalidad de los personajes clásicos”, dice. El reparto estelar incluye estrellas de cine, de televisión, del teatro y de la música, y lleva a la gran pantalla a personajes icónicos que el público siempre ha atesorado, pero de una manera completamente nueva. En ‘El rey león’ se pueden escuchar las voces de Donald Glover como el futuro rey Simba, de Beyoncé Knowles-Carter como Nala, la amiga que se convierte en el amor de Simba, y de James Earl Jones como Mufasa, del severo pero cariñoso padre de Simba, que retoma su inolvidable interpretación en el clásico animado de Disney de 1994. Los realizadores recurrieron a Chiwetel Ejiofor para interpretar a Scar, el malvado tío de Simba, y a Alfred Woodard, que da vida a Sarabi, la madre de Simba. JD McCrary será Simba de joven, un cachorro confiado que está deseando ser rey, y Shahadi Wright Joseph da vida a la avispada Nala. Cada reino cuenta con uno o dos consejeros en los que se puede confiar. John Kani fue elegido para el papel del sabio chamán Rafiki, y John Oliver para encarnar a Zazu, el leal confidente de Mufasa. Cuando Simba se ve obligado a exiliarse, confía en dos nuevos amigos: Seth Rogen, que aporta su vis cómica al ingenuo jabalí Pumba, y Billy Eichner, que se incorpora al elenco como el suricato sabelotodo Timón. Aunque la mayoría de los animales del reino respetan al rey, las hienas tienen otros planes. Florence Kasumba es Shenzi, Eric André es Azizi, y Keegan-Michael Key da vida a Kamari.

Para el director Jon Favreau, el casting de ‘El rey león’ fue una gran oportunidad para dotar de nuevos enfoques a los personajes clásicos, con artistas célebres del mundo de la televisión, el cine, el teatro y la música; cada uno de ellos da un toque diferente a los entrañables personajes. “Jon siente un profundo respeto por los actores”, dice la productora Karen Gilchrist. “Eligió a cada actor sabiendo que aportaría su talento único a la película. Es genial ver lo que se obtiene al mezclar todos estos talentos tan increíbles”. En última instancia, dice Favreau, las actuaciones, ricas, estratificadas, provocativas y conmovedoras, no solo lo ayudaron a lograr su visión, sino que también lo ayudaron a darle forma. “Todos los directores sueñan con dar vida a esta historia clásica con un equipo de tanto talento como éste”, ha dicho Favreau. ”He sido muy afortunado de ser testigo desde la primera fila de magníficas interpretaciones, de colaborar con personas con un talento descomunal; he aprendido muchísimo observando lo que hacen”.

Los realizadores utilizaron una caja escénica que ellos denominan cámara negra para que los artistas actuaran de forma tradicional, pero en un espacio no tradicional. El productor Jeffrey Silver afirma: ”Cuando empezamos, sabíamos que íbamos a trabajar sin actores en el escenario, así que tuvimos que cambiar radicalmente la forma de captar las actuaciones de los actores. Jon Favreau, que también es actor, estaba obsesionado con que la película reprodujera emociones humanas reales. Empleó la cámara negra para que, en lugar de colocar a los actores de pie delante de sus atriles con sus gafas de lectura y el guión, lo lleváramos al siguiente nivel y construyéramos un escenario circular para que los actores se involucraran y se emocionaran”. Según Rob Legato, supervisor de VFX, “la idea de la cámara negra es ayudar a los actores a sentirse desinhibidos. Pueden moverse a voluntad, improvisar, provocarse los unos a los otros. De esa forma las actuaciones son mucho más potentes y auténticas. Rodamos con varias cámaras para que los animadores pudieran ver la intención del actor aunque no sea una traducción directa porque no son el animal al que están dando su voz. Pero cuando se detienen y miran y los ves pensar, sabes que eso es lo que impulsa la interpretación. Tienes que hacer la traducción: ¿Qué hace un león para hacer lo mismo? Es mucho más que prestar una voz”.

Pero antes de que el guión fuera definitivo, antes de que el reparto estuviera completamente formado y antes de que se pudieran diseñar los sets digitales, los realizadores quisieron hacer los deberes para asegurar la autenticidad y la credibilidad de las criaturas y los hábitats que se crearían para la película. “Hicimos un gran trabajo de investigación”, dice Favreau. “Para que esta película pareciera fotorrealista, teníamos que asegurarnos de que todo fuera perfecto. Lo bueno de la película de 1994 fue que también investigaron mucho. Y aunque es en 2D y está estilizada, puedes ver y comprender cuáles son sus fuentes. Intentamos volver al material de origen y observamos los lugares que exploraron. Es lo bueno de estar en Disney porque tienes acceso a todos esos materiales”.

La investigación tomó varias formas, comenzando con estudios intensivos de imágenes y películas; los realizadores vieron documentales donde se filmaba la migración de animales en África, entre otros fenómenos. Invitaron al equipo de Animal Kingdom de Disney para que estudiaran de cerca a las estrellas de su película —leones, hienas y jabalíes, entre otros— con el fin de capturar su verdadero comportamiento y sus gestos. Y una de las piezas clave de su trabajo fue un viaje de dos semanas a África. Fue muy útil para atesorar los detalles que necesitarían para llevar el mundo de ‘El rey león’ a la gran pantalla de una manera completamente nueva.

Para experimentar el mundo de ‘El rey león’ y sus habitantes salvajes, los realizadores necesitaban viajar al segundo continente más grande del mundo. Fueron a Kenia y visitaron un sinfín de hábitats con grandes poblaciones de animales. Favreau había hecho un safari en África seis meses antes de reunirse con Disney para hablar de ‘El rey león’. Durante ese viaje se dio cuenta del impacto que la historia y los personajes habían tenido en gentes de todo el mundo. Para rendir homenaje a la historia y al lugar donde se desarrolla, Favreau quería encontrar la manera de transportar al público a la sabana para experimentar la majestuosidad de todo esto. Pero primero, necesitaba enviar al equipo de producción. “Jon Favreau nos envió a África con una misión”, dice el productor Jeffrey Silver. “Nos dijo: ‘Tiene que ser real’. Quería que todo en la película se basara en la realidad. Me pareció que si empezábamos a embellecer la realidad, nos deslizaríamos por una pendiente resbaladiza hacia una película no creíble, irreal y carente de emoción. Nuestra misión era que todo pareciera lo más natural posible: la especie adecuada, los colores adecuados de las rocas, la luz de un amanecer o de un atardecer, el cielo por la noche, los tipos correctos de plantas”.

Así que, a principios de 2017, 13 miembros clave del equipo de Favreau se embarcaron en un safari de dos semanas en Kenia para explorar y observar de primera mano el entorno natural y los animales de las Pride Lands, la ubicación principal de ‘El rey león’. A lo largo del viaje, el equipo observó todas las especies de animales que aparecían en la película original y visitó toda la región de norte a sur. Entre los que hicieron el viaje se encontraba el supervisor de animación Andy Jones. “Andy pudo observar cómo se comportan los leones en su entorno natural”, dice la productora Karen Gilchrist. “Tenemos un vídeo de referencia de un bebé león que él mismo filmó. Nos gustó la forma de caminar del cachorro; anotamos todo, cómo se pavonea, lo llena que está su barriga, el grosor de sus patas e incluso la cantidad de moscas que había en él”. Según Jones, el equipo se preparó para su viaje de investigación viendo un montón de documentales. “Pero estar allí me abrió los ojos a muchas posibilidades diferentes”, dice. “Desde Masai Mara pasando por el Parque Nacional Amboseli hasta Samburu, todos son terrenos diferentes, climas diferentes. Es asombroso lo extremas que pueden ser las temperaturas y lo seco que es a veces. Los animales aprenden a hacer frente a todo eso y a sobrevivir. Es absolutamente increíble”.

El productor Jeffrey Silver añade: ”Andy se convirtió en nuestro Doctor Dolittle. Salió en busca de todos los animales, se despertaba al amanecer y filmaba hasta el atardecer, grabando rinocerontes, leones y cebras, estudiando sus andares, sus patrones cuando buscan pastos, sus movimientos. Contar con una experiencia de primera mano de estos animales le resultó muy útil a Andy e influyeron muchísimo en la animación”. Los realizadores quisieron capturar todos los detalles que los ayudarían a crear un mundo creíble y auténtico, no perfecto. Silver afirma: ”Queríamos poner las lentes delante del paisaje sabiendo a qué desafíos nos enfrentábamos de forma que cuando volviéramos a Los Ángeles, pudiéramos captar cómo es ese mundo en realidad con todos los problemas que entraña en mundo real. Si haces una película digital perfecta, carece de vida. Queríamos reflejar esa imperfección visual, el polvo y el aire, las llamaradas del sol… Todo lo que fotografiamos en África a modo de prueba nos sirvió cuando creamos la película digitalmente”.

Por supuesto, el objetivo del extenso viaje de investigación a Kenia era capturar la majestuosidad y la belleza, así como la realidad accidentada y, a veces, despiadada, del paisaje. La película exigía que se crearan entornos variados, incluyendo Pride Lands donde reina Mufasa, los Cementerios de Elefantes que exploran Simba y Nala, el imponente cañón donde se produce la estampida de connochaetes, el desierto y el Bosque Nuboso al que Simba escapa y, por supuesto, Pride Rock, que el director de fotografía Caleb Deschanel llama ”el pilar de toda la historia”.

Según el diseñador de producción James Chinlund, era importante para los realizadores que los escenarios se basaran en la realidad. “Desde el principio, nuestro objetivo fue crear un mapa del mundo que fuera coherente, asegurándonos de que la localización de Pride Lands estuviera relacionada con el Bosque Nuboso y el Cementerio de Elefantes. Queríamos que el espectador se sintiera seguro e identificado en un sentido estable de la geografía”. Cada escenario tenía que apoyar y respetar la narración, además de presentar el aspecto fotorrealista que promete diferenciar la película de Favreau de la película clásica de 1994.

“Gran parte de la nueva tecnología se basa en los procedimientos; se utiliza una herramienta para poblar la sabana o para crear texturas que se repiten y que se pueden aplicar posteriormente en cualquier sitio”, dice el supervisor del set de MPC, Audrey Ferrara. “Sigues necesitando el ojo humano para que resulte coherente porque se puede desordenar muy rápidamente. Pero a veces, aparece ante tus ojos y piensas, ¿Esto es real o es animación? En este momento no veo la diferencia”. Los artistas y los técnicos construyeron y poblaron los entornos con vegetación africana de verdad, montículos de termitas, rocas y tierra, un gran número de elementos que había que dibujar, modelar, duplicar, colocar, iluminar y renderizar para la película definitiva.

Los sorprendentes resultados de la tecnología utilizada en ‘El libro de la selva’ inspiraron al director Jon Favreau para ir aún más lejos con ‘El rey león’. “Tuvimos a nuestra disposición la tecnología que, en manos de los artistas, puede presentar a estos personajes como si fueran animales vivos”, dice Favreau, que se propuso crear entornos y personajes que tengan un aspecto verdaderamente real. “Quería hacerlo de esta manera porque estaba convencido de que la gente no quería ver un ‘rey león’ animado por ordenador con métodos tradicionales”. La película animada original todavía resiste increíblemente bien. “Me pareció interesante que, a pesar de que la gente adora la película animada, también aceptaron el célebre musical”, continúa Favreau. “La historia del musical no se desvió demasiado de la película animada. Creo que la gente lo aceptó porque era una interpretación en un medio totalmente nuevo. Parte de nuestra responsabilidad era llevarla a otro medio nuevo: contar la historia de una manera completamente diferente y hacer que los espectadores vivieran una experiencia diferente, pero siempre respetando una historia que ya es intemporal”.

La idea era dejar al público preguntándose lo que habían visto. ¿Es animación? ¿Es real? Favreau afirma: ”Hemos querido crear algo usando estos arquetipos míticos que también tienen un aspecto naturalista, precioso y real. Vimos muchos documentales de naturaleza para empaparnos de la belleza y la lírica de la naturaleza y trasladarlas a la pantalla con un excelente fotografía y un montaje minucioso, sin olvidar una buena música, y de esa forma, crear historias basadas en el material de los documentales”. El enfoque de Favreau para hacer la película incluía una combinación de técnicas tradicionales del cine de acción real, herramientas de realidad virtual de última generación y animación por ordenador del más alto nivel. El resultado final es un aspecto fotorrealista totalmente creíble que transportará a los espectadores a Pride Lands.

Después del largo viaje de investigación del equipo, Favreau inició la producción de ‘El rey león’ en unas instalaciones construidas expresamente en Playa Vista, California, una zona apodada recientemente Silicon Beach por su industria de juegos y alta tecnología. Las instalaciones eran lo suficientemente grandes para albergar todo bajo un mismo techo, incluido un espacio de realidad virtual. Con dos salas de proyección de última generación, que se apodaron con el nombre de salas Simba y Nala, el equipo de Los Ángeles pudo interactuar en tiempo real con el equipo de MPC Film en Londres para colaborar en la revisión de la animación y los efectos visuales. Favreau afirma: ”En ‘El libro de la selva’, tenía que ir de una instalación a otra y fue complicado. Así que en esta ocasión lo concentramos todo y la tecnología nos sirvió para tener libertad de utilizar nuestro tiempo de manera más eficiente y estar en contacto directo con las personas con las que colaborábamos antes en otros emplazamientos. También es donde erigimos nuestra cámara negra para grabar nuestras actuaciones en la misma sala que utilizamos como nuestro espacio virtual, donde exploramos y filmamos la película. Queríamos que se pareciera más a una empresa de tecnología que a un estudio de cine, así que creamos un ambiente de campus”.

La productora Karen Gilchrist dice que el rodaje en sí es un reflejo del cine de acción real. “Parecía una película tradicional”, dice la productora. “Teníamos un plan de rodaje. Teníamos un AD. Teníamos un DP que trabajaba sobre ruedas. Teníamos una dolly. Teníamos una steadycam. A pesar de que el arte y el diseño de producción funcionaban como un dispositivo de videojuegos, teníamos un departamento de arte y un supervisor de guiones. Teníamos reproducción de vÍdeo. Aparte de no tener que levantarse a las 5 de la mañana y conducir a una nueva ubicación o preocuparse por la climatología, todo parecía un set de acción real”.

Todo lo que se verá en la pantalla se creó en el ordenador, pero no se trata de una animación tradicional. Favreau lo explica: ”En la animación, más allá del aspecto fotorrealista, empiezas a funcionar con cámaras en un ordenador para realizar el diseño. Pero nosotros paramos el proceso y llevamos toda la película a la realidad virtual y dejamos que nuestro equipo de acción real colocara cámaras de verdad”. Rob Legato, supervisor de efectos especiales, dice que este enfoque es absolutamente innovador. “La gente estudia las referencias a animales y los animadores infunden vida a esos montajes digitales. De esa forma, tomamos un medio digital aséptico y contamos una de las historias más emotivas que tenemos en nuestro legado utilizando esas herramientas. Esa dicotomía y la tensión subyacente dan lugar a muchas oportunidades creativas. Es lo más parecido al cine ‘físico’ trasladado a una película animada”.

Los realizadores iniciaron la producción con una fase de pre-visualización (pre-viz) que suele utilizarse en el cine animado. El supervisor de animación Andrew Jones y el equipo de artistas crearon secuencias animadas simplificadas que pudieran ejecutarse en tiempo real en la realidad virtual. Favreau afirma: ”En lugar de reproducirlo en la pantalla de un ordenador, podíamos introducirnos en el entorno y colocarnos al lado de un león animado”. Según el director, la producción virtual empleada en ‘El rey león’ es una extensión de lo que hicieron en ‘El libro de la selva’. Favreau y su equipo llevaban cascos de realidad virtual y se desplazaban por el set virtual, filmando los planos, coreografiando los movimientos y ajustando la iluminación, los personajes y filmando las escenas en tiempo real antes de enviar la versión de cada escena a la sala de montaje.

Según Favreau, la idea de incorporar el lenguaje de acción real a la película era convencer a los espectadores de que lo que están viendo es auténtico. “Mi generación, la gente que creció con los videojuegos, está muy familiarizada con la fotografía y los planos que parecen totalmente digitales”, dice. “Se puede apreciar la diferencia entre un efecto visual que se añadió a una plancha de acción real y uno que se elaboró totalmente en un ordenador. ¿Cómo se consigue que parezca que se ha filmado? La forma en que se diseñan las tomas cuando son digitales se realiza de manera mucho más eficiente. El movimiento de la cámara se planifica con anticipación. Los puntos de montaje, los puntos de edición, la actuación, la cámara que se mueve, todo eso se hace de forma meticulosa y perfecta. Pero esa perfección da una sensación de artificialidad. No todas las generaciones de realizadores son sensibles a esto. Mi grupo de compañeros sí que lo comprende. Queremos que parezca que se ha filmado, así que en vez de diseñar un movimiento de cámara como lo haría en un ordenador, colocamos la dolly en el entorno virtual”.

Una vez que se completó la filmación de las cámaras y se grabaron las actuaciones de voz, la producción pasó a la fase de animación. Para el supervisor de animación Andrew Jones, se trataba de mejorar el pasado. “En términos de realismo, creo que esta película es un gran paso adelante”, dice. “Alcanzamos un buen nivel en ‘El libro de la selva’, pero queríamos llegar más lejos con ‘El rey león’. Queríamos que los animales fueran más creíbles. Queríamos tomar una historia realmente hermosa que todo el mundo adora y contarla de una manera nueva y única. Es un estilo más de documental porque no estás anticipando todo lo que los personajes van a hacer o que podrían hacer”.

Un equipo de 130 animadores de 30 países diferentes contribuyó a dar vida a los animales de ‘El rey león’. Cada personaje, que tardó unos nueve meses en desarrollarse por completo, se basaba en los conceptos artísticos, en las referencias de la vida real y en los personajes arquetípicos de la película original. “La traducción de un personaje animado en una criatura fotorrealista exige un replanteamiento completo”, dice el diseñador de producción James Chinlund. “Profundizar en la investigación y en nuestras experiencias en África fue el punto de partida. Jon Favreau y el equipo tenían a su disposición un grupo de imágenes clave que capturaban el sentido que queríamos que tuviera la película, y sería el material del que se servirían nuestros ilustradores de personajes. Produjeron tanto cuadros como esculturas en 3D de nuestros personajes, que pasaron por rondas de revisiones con Jon y el equipo. Luego, cuando nos acercábamos a la final, realizábamos una copia en 3D del personaje para darle los toques finales utilizando nuestra impresora 3D”.

Una vez que se aprobaron los diseños de los personajes, los artistas de MPC Film elaboraron cada personaje dentro del ordenador, prestando mucha atención a la anatomía, las proporciones adecuadas, el pelaje o las plumas a la hora de aplicar texturas y colores, sombrear los ojos y asegurándose de que su movimiento fuera auténtico para sus semejantes en la vida real. El equipo de más de 200 ingenieros de software del equipo de I+D de MPC desarrolló nuevas herramientas de software para simular mejor los músculos, la piel y el pelaje. En total, este grupo de artistas dio vida a 86 especies diferentes para ‘El rey león’, desde los personajes icónicos de la película como Simba, Nala, Rafiki, Mufasa, Pumba y Timón, Scar y las hienas, hasta la criatura más pequeña de la sabana.

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