‘Emilia’, el cortometraje documental dirigido por Rafa Arroyo, se ha convertido en una de las apuestas más sólidas de la presente edición de los 40 Premios Goya, optando a Mejor Cortometraje Documental. Respaldado por más de 700 valoraciones en Filmin y una puntuación de 8.9, la pieza no solo ha generado reconocimiento crítico y de público, sino que también ha consolidado su huella internacional con 70 selecciones y 18 premios en festivales centrados en documental, cine social y derechos humanos.
Lejos de una mirada superficial sobre la migración, ‘Emilia’ pone rostro y voz a una de las realidades más urgentes del contexto social español: la situación de miles de jóvenes migrantes que, al cumplir la mayoría de edad, se quedan sin protección, sin recursos y sin redes de apoyo institucional o familiar. El documental construye un relato profundamente humano a partir del trabajo y la vida de Emilia Lozano, activista por los derechos humanos y el feminismo, que ha convertido su propia casa y su organización, Somos Acogida, en un verdadero hogar para quienes se enfrentan a esa desprotección.

Rodado entre Puebla de Almoradiel (Toledo) y Madrid, ‘Emilia’ evita discursos grandilocuentes o subrayados ideológicos. Su fuerza radica en la cámara cercana, que acompaña gestos cotidianos, vínculos y decisiones que sostienen vidas enteras. Es esta mirada la que ha conectado de forma tan intensa con el público y la crítica: no hay artificio, solo humanidad compartida.
La fortaleza emocional del corto se refleja en las valoraciones de la audiencia en plataformas como Filmin, donde la comunidad de espectadores ha respondido con entusiasmo y calidez, consolidando al documental como uno de los más comentados y valorados del año. Esta respuesta de público es rara y significativa en el formato de cortometraje, y subraya la capacidad de ‘Emilia’ para transformar una problemática social en una experiencia cinematográfica que impacta más allá de las cifras.
Una obra que mira de frente al compromiso social
La sinopsis de Emilia resume con precisión su enfoque: cada año, miles de jóvenes migrantes quedan fuera del sistema de protección al cumplir 18 años. En ese vacío institucional surge la figura de Emilia Lozano, cuyo activismo se traduce en cuidados, vínculos afectivos y oportunidades reales. El documental documenta ese proceso sin filtros, permitiendo que el espectador observe no solo la urgencia de la situación, sino la respuesta humana y generosa que ella misma encarna.
Este enfoque ha encontrado eco en la trayectoria del propio director, Rafa Arroyo, quien ya había sido nominado a los Premios Goya en 2023 por ‘Trazos del alma’, un cortometraje íntimo dedicado a su madre. Con ‘Emilia’, Arroyo refuerza su compromiso con historias que nacen de la observación respetuosa y el acompañamiento. Para él, el documental es una forma de “resistir al odio con humanidad”, una frase que resume la intención ética y estética de su trabajo.
Un cortometraje con impacto y recorrido internacional
La presencia de ‘Emilia’ en más de 70 festivales internacionales y su acumulación de 18 premios no responden únicamente a la calidad formal o narrativa del documental, sino a su capacidad para generar empatía y reflexión. Las secciones en certámenes de derechos humanos y cine social demuestran que la historia de Emilia y de los jóvenes migrantes trasciende las fronteras del propio país, convirtiéndose en un testimonio universal sobre la dignidad, la familia elegida y la necesidad de oportunidades reales para quienes se enfrentan a la vulnerabilidad. ‘Emilia’ es una producción de Rafa Arroyo PC, Matrimonio Produce y Migratorium Content, con la producción ejecutiva de Rafa Arroyo, Jorge Minguela y Carlos Indriago.
Con su nominación a los Goya y su reconocimiento en festivales de todo el mundo, ‘Emilia’ confirma que el cine documental puede ser, además de una herramienta de denuncia, un arte que conecta emoción y urgencia social. Y lo hace desde la proximidad, la escucha y la humanidad que brota de cada una de sus escenas.



