Gabriela Rivas: «el guión, no es un problema exclusivo del cine venezolano, basta pararse frente a una sala de cine»

Productora y guionista del filme venezolano ‘Patas arriba’

La comedia dramática ‘Patas arriba’ representa a Venezuela en la apretada competencia, este año más dura que nunca, con un total de 13 aspirantes, por el Goya a mejor película Iberoamericana. Esta producción independiente, apoyada por Ibermedia y el CNAC y con una exitosa trayectoria en festivales, sigue los sueños finales del abuelo Renato, que espera hacer realidad una promesa a su difunta esposa, embarcarse camino de Brasil… si su familia se lo permite. Hablamos con el realizador Alejandro García Wiedemann y la productora y guionista, Gabriela Rivas, autores de ‘Patas arriba’.

El realizador Alejandro García Wiedemann y la productora y guionista, Gabriela Rivas, autores de ‘Patas arriba’.

 AV451: ¿Que le inspiró la primera lectura del guión y qué le aportó a usted al texto?

- Publicidad -

Alejandro García Wiedemann: «La primera lectura del guión me sorprendió, parecía que muchas cosas de la historia me pertenecían a mi y no a Gabriela y sentí la urgencia de hacer esa película. Vivíamos en la casa que heredé de mi abuelo cuando Gabriela escribió la historia y estoy seguro que ella aprovechó las historias de mis familiares para alimentar su guión, ese cuarto de Renato es una copia fiel del cuarto de mi abuelo, su colección de cámaras, sus linternas, sus santos… Fui criado por mi abuelo y me tomé la historia para mi, ese abuelo era el mío, un ser optimista, un maestro y mi cómplice de tantas aventuras. Con Gabriela fuimos construyendo un espacio común donde sus personajes se fundían con los míos, viví mi infancia en una casa grande, yo era el único niño, siete tíos, todos tenías sus propias necesidades, sus intereses, todos se relacionaban conmigo de maneras diferentes, pero en general ninguno excepto mi abuelo, conocía mis dudas ni mis sueños».

AV451: ¿El casting fue complicado?

A.G.W: «No, al contrario, fue sencillo, porque como director de fotografía tuve que trabajar con muchos actores al lado de los mejores Directores de Venezuela, ya en el proceso de desarrollo sabía con quienes podía y quería trabajar, “con los mejores”, sólo me faltaba Renato, el abuelo y la búsqueda fue larga, se acercaba el inicio del rodaje y Renato no aparecía, ya estábamos pensando en reescribir el guión y tener una abuela y no un abuelo, hasta que un buen día el cielo se apiadó de mi y me puso enfrente al Maestro Gonzalo J. Camacho, ¡Que talento!, Camacho en la prueba de casting, me contó que había estado casado con una bahiana, me habló y hasta canto en portugués, eso parecía una señal, pero más allá de las “señales cósmicas”, el trabajo de Camacho frente a la cámara, pasando del padre molesto, al cómplice de una niña, fue conmovedor, era suyo el personaje, si duda, nadie como él podía ponerse en los zapatos del patriarca de ‘Patas arriba».

 AV451: ¿Fue dificil filmar en la montaña «El Avila»?

A.G.W: «Sí, el clima en el Ávila cambia constantemente, lo que nos impedía mantener el plan de rodaje que fuimos adaptando según las necesidades. Subir y bajar requiere vehículos 4×4 y conductores expertos, no todo el equipo pudo quedarse en las posadas del pueblo pues nos son tantas, así que diariamente, según estuviera el clima esperábamos al equipo que subía desde Caracas. No fue fácil pero ese escenario no lo cambiaría por nada, sabía a lo que me enfrentaría y la suerte me echó una mano, lluvias torrenciales cerraron el paso a la montaña un día después del fin de rodaje».

AV451: La historia, en otro tono, podría ser dura, pero aquí tiene una lectura amable y hasta mágica…

A.G.W: «Para mí lo importante era lograr transmitir que “la muerte de una persona mayor no tiene porque ser una tragedia”, mi premisa, por eso los momento dolorosos son breves, no podía darme el lujo de soltar la cuerda y que el espectador se hundiera en un foso, mi reto era lograr darle a la historia el ritmo de un abuelo, meter al espectador sin prisa en el seno de esa familia y llevarlo poco a poco a una despedida asumida y aceptada por todos, con el mejor ánimo, “no es que me alegro por tu partida, pero te despido con alegría”.

 AV451: ¿Qué pensó al recibir la candidatura al Goya?

A.G.W: «Quedé patas arriba, pensé, “¡Que honor tan grande!” e inmediatamente recordé a Lulú, Lourdes Valera (la popular «Cerebrito» de la telenovela de éxito en España «Cristal», fallecida de cáncer pocos meses después del estreno) ella tenía tanta fe en nuestra película, cuando la vio la primera vez en la sala de edición, auguró su éxito y si te soy sincero, ella mencionó el Goya y en ese momento para mí, la sola idea era una utopía, hoy es una posibilidad y tengo que reconocer que éste es uno de los momentos más emocionantes en mi carrera».

AV451: ¿Cómo le llegó la inspiración de la historia? ¿tiene algo que ver con su propia familia?

Gabriela Rivas: «No conocí a mis abuelos, solo a mi abuela Carlota, telegrafista, poetiza y madre de siete hijos, tuvimos una relación entrañable, “Bargüela” la llamaba porque teníamos citas en las tardes para tomar cervezas endulzadas con dos gotas de sacarina, nos reuníamos en su cuarto en una residencia para “ancianas”, a donde se fue voluntariamente “para no ser un estorbo”. El cuarto de mi Bargüela era maravilloso, decorado con una enorme cantidad de recuerdos de sus viajes y de sus amores, sacaba la guitarra, cantaba boleros e imaginábamos que estábamos en un bar de algún rincón del mundo, siempre tenía alguna historia que contar… Mi abuela falleció tomada de mi mano, esperó que yo llegara, como Renato esperó a Salvador . “Por fin llegaste” y respiró su último aliento».

AV451: Perfeccionó su guión en España con la fundación Carolina. ¿Puede compartirnos esa experiencia?

G.R: «Tuve la fortuna de tener dos grandes tutores, Fernando Castets (‘El Hijo de la Novia’) y Pablo Stoll (‘Whisky’), y la intervención de ambos en mi proceso creativo fue muy respetuosa. Su ayuda principalmente fue impulsarme a confrontar la esencia de lo que estaba escribiendo, el por qué de la elección de la historia. Y el resultado entre otras cosas fue un cambio de género, ‘Patas arriba’ pasó de ser una comedia pura a una comedia dramática. Por otro lado tener la oportunidad de concentrar todo el tiempo y la energía en la escritura de un guión es un privilegio, el sueño de todo escritor y se traduce en el crecimiento de la historia».

‘Patas arriba’

AV451: Dicen que el principal problema de las películas venezolanas hoy es el guión. ¿Está de acuerdo?

G.R: «Podría contestarte que el problema del cine mundial hoy, es el guión, no es un problema exclusivo del cine venezolano, basta pararse frente a una sala de cine y ver las opciones. El cine venezolano tiene muchos aciertos, cada año logramos hacer unas cuantas buenas películas, otras no tan buenas, es un cine diverso, honesto y cada día se le da más importancia precisamente, al guión. El guión es en el mundo entero la garantía por la que todos apuestan, luego los directores hacen lo que les parece y mejoran o empeoran el sueño del guionista que al fin y al cabo es el que diseña la guía, no el anda el camino. En Venezuela hay muy buenos guionistas, ciertamente muchas veces los directores escriben sus historias sin ser guionistas y las películas se quedan cortas, mientras muchos guionistas acumulan buenos guiones en sus ordenadores. Yo soy una privilegiada porque estoy casada con un director que está dispuesto a dirigir mis guiones y que interviene en el proceso durante su desarrollo».

 AV451: ¿Cómo se montó la coproducción internacional?

G.R: «Fue justamente gracias a la extraordinaria experiencia del internado en Fundación Carolina. Convivimos y compartimos nuestras historias 25 profesionales guionistas, algunos de ellos también productores, nuestro coproductor principal colombiano, Jhonny Hendrix de Antorcha Films, fue uno de mis compañeros de curso, también la Asistente de Dirección de ‘Patas arriba’ fue Rita Toledo, una brasileña que es coproductora asociada de la película con su empresa Daza Cultural.

AV451: ¿Cuáles son sus próximos proyectos?

G.R: «Tenemos un proyecto en desarrollo, ‘Muñecas de trapo’, sobre el problema de la maternidad prematura en la adolescencia. Nuestra premisa es “El embarazo de una niña es una tragedia irremediable del que sólo los adultos son culpables”. El tema es delicado, es un problema mundial y queremos manejarlo con responsabilidad, queremos hacer una película que puedan ver nuestros hijos».

-Publicidad-

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.