Gonzalo Suárez: “Siento del deseo de seguir haciendo cine que es el trabajo más extraordinario del mundo”

Medalla de Oro de EGEDA 2020

Ninguna Medalla de Oro de EGEDA se puede poner en duda, pero la de este año menos que ninguna otra, porque el cineasta asturiano Gonzalo Suárez posee una de las filmografías más importantes del cine español, con más de 25 películas como director, guionista y productor. Produjo y dirigió películas como: ‘Ditirambo’, ‘Aoom’, ‘Parranda’, ‘Epílogo’, ‘Remando al viento’, ‘Don Juan de los infiernos’, ‘La reina anónima’, ‘El detective y la muerte’, ‘Mi nombre es sombra’ o ‘El Portero’.

“La Medalla de Oro de este año refleja a la perfección los principios que rigen EGEDA. Su trayectoria y personalidad cumplen todos los requisitos para este premio. Conoce toda la maquinaria de cómo se convierte una idea en una película, es un maestro de las ideas, un talento innovador con una de la mejores trayectorias del cine español, que incluye 25 películas como director”, así definió Enrique Cerezo a Gonzalo Suárez, en el encuentro con la prensa celebrado en los últimos días de 2019. El 11 de enero, en el Palacio Municipal de Madrid de IFEMA, Gonzalo Suárez recibirá la Medalla de Oro de EGEDA en la gala de la 25ª edición de los premios Forqué.

gonzalo suárez
Gonzalo Suárez

Sus trabajos han sido reconocidos por algunos de los festivales más importantes a nivel mundial como Cannes, Berlín, Rio de Janeiro, Moscú, Chicago, París o San Sebastián donde obtuvo la Concha de Plata como mejor director. Su carrera ha sido distinguida también con el Premio Nacional de Cinematografía, la Medalla de Oro de Bellas Artes, ha sido nombrado Caballero de las Artes y las Letras de Francia y de la Orden de Alfonso X el Sabio, la primera vez que se otorgaba esta condecoración a un director de cine. Sus películas han recibido ocho Premios Goya, entre ellos al mejor director.

“Estoy impresionado por este galardón, me encanta porque se premia el aspecto colateral más épico del cine. Tengo una gran admiración por los productores y en algún caso resentimiento (ríe). Ha sido una sorpresa, nunca he buscado los premios pero siempre los he agradecido”, confesó el cineasta.

Gonzalo Suárez (Oviedo, 1934) inició sus estudios de Filosofía y Letras en 1951, al mismo tiempo que se inicia en el teatro como actor. Influido por la corriente impresionista decide autoexiliarse en París de donde regresará en 1958 y, bajo el seudónimo de Martín Girard, practica el periodismo. Sus entrevistas y reportajes son un precedente del llamado “Nuevo Periodismo”. Es en la Barcelona de los 60 donde publica sus primeros libros y realiza sus primeras películas. Entre sus obras literarias cabe destacar ‘Trece veces trece’, ‘El roedor de Fortimbrás’, ‘Rocabruno bate a Ditirambo’, ‘Gorila en Hollywood’, ‘El asesino triste’, ‘Ciudadano Sade’, ‘El hombre que soñaba demasiado’, ‘La suela de mis zapatos’, ‘Síndrome de albatros’ y ‘Con el cielo a cuestas’. Su lanzamiento literario más reciente es ‘La musa intrusa’ (2019). Su irrupción en las artes y las letras supuso una ruptura con los cánones vigentes de la época, una constante que ha mantenido intacta hasta la actualidad; prueba de ello es su reciente película ‘El sueño de Malinche’.

Gonzalo Suárez se une ahora Pedro Masó, Elías Querejeta, Eduardo Ducay, José Luis Borau, Fernando Trueba, Agustín Almodóvar, Santiago Segura, Carlos Saura o José Frade, quienes también han sido homenajeados con la Medalla de Oro de EGEDA. “Me cuesta hablar del cine de Gonzalo Suárez porque es un cine de sensaciones, no me incita a reflexionar más me lleva a la acción, a las sensaciones que a las emociones”, comentó la directora general del ICAA, Beatriz Navas.

Las primeras palabras de Gonzalo Suárez en su comparecencia ante los medios fueron para su hermano, el también cineasta Carlos Suárez, recientemente fallecido: “En primer lugar me gustaría tener un recuerdo para mi hermano (el director de fotografía) Carlos Suárez fallecido recientemente y que estuvo a mi lado en la mayoría de las películas. Paradójicamente le recuerdo ahora más como un niño que como director de fotografía”.

A pesar de sus 85 años, Suárez mostró una gran vitalidad y unas ganas inmensas de seguir en el oficio de contar historia con imágenes en movimiento: “Siento del deseo de seguir haciendo cine que es el trabajo más extraordinario del mundo, algo mágico, un intento de detener el tiempo”.

En este sentido, trató de explicar lo que supone rodar películas desde un punto más filosófico que físico: “La realidad no se puede captar ni detener, en el momento en que emplazas la cámara se te va de las manos, es una sensación de vértigo. La vida misma se queda fuera de las películas aunque el cine es la mejor manera de poder acosarla, acercarte un poco más a ella”, aseguró.

También contó algunas de las claves de su poética cinematográfica: “En mi cine trato de que haya una parte de intuición femenina donde el hallazgo se anticipa a la búsqueda, pero eso no quiere decir que vaya a rodar sin guión, más bien quiero jugar a que no haya guión y a que todo pasa por primera vez, pero lo cierto es que ahora mis guiones son cada vez más elaborados”.

Gonzalo Suárez

Sin embargo, parece que le sigue interesando más el camino que el fin: “No suelo ver más de una vez mis películas por aquello de que nadie se ducha dos veces con el mismo agua. Es cierto que la primera, ‘Ditirambo’, la vi varias veces por el asombro que me producía haberla hecho”.

Muchos han sido los que se han preguntado antes si Gonzalo Suárez es un escritor que hace cine o un cineasta que escribe. Para él queda claro que son dos disciplinas indisolubles en su trayectoria artística y vital: “La escritura ha sido mi único aleccionamiento para hacer cine, todavía estoy aprendiendo a hacer cine. Si escribo más de la cuenta es porque no tengo oportunidad de hacer cine, quiero hacer cine”.

En su encuentro con la prensa además tuvo tiempo de hablar de otras de sus aficiones como el deporte, en especial el fútbol y el boxeo, que tan agradecidos deben estar a sus crónicas periodísticas. En el caso del fútbol lo señaló como decisivo en su carrera de cineasta: “Me repugna que el fútbol sea contaminado por la política, pero al fútbol le debo el hacer cine, seguiremos hablando de fútbol aunque en los últimos años me haya distanciado”.

De lo que no hay duda la hablar de su trayectoria como artista es del talante trasgresor que siempre ha acompañado al director de ‘Remando al viento’ en toda su obra: “No soy amigo de las Academias porque todo contexto que me condiciona me quita libertad”.

Si su deseo es seguir al pie del cañón con una cámara entre las manos, nadie le puede cerrar a Gonzalo Suárez sus certeros ojos de espectador cinematográfico ni su boca para opinar: “Se hace más cine que nunca pero es un cine más mimético que antes. A mí me encantaría hacer ese cine que es más difícil que te encarguen, porque no se parece a otro”.

‘Remando al viento’

Su disertación sobre el último filme de Martin Scorsese es toda una clase magistral en este sentido: “Por ejemplo, ‘El irlandés’, aunque es fabulosa, tengo la sensación que son trozos de películas que ya he visto antes. Al verla he recordado una serie como ‘Los Soprano’ que creo que no ha sido superada y en ‘El irlandés’ no hay nada nuevo”.

Asimismo, es consciente de que el paradigma del consumo cinematográfico ha cambiado para siempre: “Se ha perdido la relación que se tenía con el cine, que era esperar a que se estrenase la película”

Para finalizar, el director de ‘Epílogo’ habló sobre su amistad mantenida durante décadas con el cineasta norteamericano Sam Peckinpah: “Con él había un nexo común, una emoción cinematográfica, importaba no tanto el qué se contaba como el cómo se contaba, nos unía la poética”. “Era un hombre necesitado de amistad –continuó- fuimos muy amigos desde el año 70 hasta su muerte. Era un hombre difícil a veces y el feminismo ahora se hubiera metido mucho con él”.

‘Don Juan en los infiernos’

Esto le llevó a opinar sobre la importancia del arte por encima de los artistas y sus acciones: “Yo creo que hay que seguir viendo películas de Woody Allen o los cuadros de Caravaggio, aunque fuese un asesino. No justifico la actitud personal de los artistas pero sus obras no deben ser penalizadas”, concluyó.

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