Las ayudas generales a la producción de largometrajes encallan en su tercer año y ponen a prueba el nuevo modelo de financiación del cine español

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El cine español está atravesando en 2018 uno de los momentos más delicados de los últimos años. Cuando parecía que el cambio de modelo de ayudas al cine se había realizado con éxito, con el consenso y reconocimiento de buena parte del sector además de limitando los daños, este año todo el sistema está a punto de saltar por los aires por el retraso de la publicación de la convocatoria de las ayudas generales. La suave transición iniciada se ha torcido en unos meses y esta anómala situación ha privado a muchas de las películas con vocación comercial, a las que van dirigidas estas ayudas, de una fuente de financiación fundamental con la que contaban (‘Yucatán’ es un ejemplo) y en otros casos ha obligado a retrasar el rodaje o directamente olvidarlo. La pelota está en el tejado de la Administración que debe tomar una decisión para minimizar los daños de un año que encara su recta final con dudas más que razonables en torno al nuevo modelo de ayudas al cine.

Después de más de tres años de negociaciones entre los agentes del cine implicados y la Administración, a mediados del año 2015 se acordaba el nuevo modelo de financiación del cine español. En las negociaciones para su desarrollo participaron tres presidentes de la desaparecida Confederación de Productores (Pedro Pérez, Joxé Portela y Ramón Colom), dos directoras generales del ICAA (Susana de la Sierra y Lorena González), un secretario de estado de Cultura (José María Lasalle), además de miembros de otros ministerios y las principales asociaciones gremiales del sector audiovisual.

Óscar Graefenhain, ex-director general del ICAA

El Real Decreto Ley fue la fórmula elegida por el Gobierno de Mariano Rajoy para darle carácter de urgencia al modelo, con el objetivo de que fuera efectivo, tras su tramitación parlamentaria, para todos aquellos rodajes que se iniciasen a partir del 1 de enero de 2016.

El Real Decreto Ley modificaba básicamente el régimen de ayudas a la amortización en la producción de cine, concedidas a posteriori y basadas en la taquilla del filme, presentes en la Ley del Cine de 2007, y las sustituía por una nueva línea de ayudas anticipadas a la producción de largometrajes sobre proyecto, que convivirían con otras ayudas como las selectivas para proyectos más modestos  y otras líneas habituales destinadas a la celebración de festivales, distribución, cortometrajes… Es decir, la nueva normativa sustituía a las controvertidas ayudas a la amortización de largometrajes por un sistema de ayudas automáticas a priori basadas en criterios objetivos, puntuadas a través de un baremo prefijado. La comercialidad de los títulos era uno de los puntos claves de la nueva norma, ya que el texto primigenio establecía el reembolso de una parte de las mismas si el filme se convertía en un éxito de taquilla, dinero que regresaría al fondo para concederse a otra futura producción en siguientes convocatorias.

Las nuevas ayudas generales a la producción de largometrajes permitían la financiación progresiva de las producciones cinematográficas durante su desarrollo, frente a las ayudas a la amortización, que se concedían literalmente dos años después del estreno de la película. El Real Decreto-Ley establecía además un periodo transitorio de tres años, para dar seguridad financiera al sector, en el que coincidirán las convocatorias de las ayudas nuevas generales y las anteriores, destinadas a la amortización.

Gerardo Herrero

El Boletín Oficial del Estado del 23 de diciembre de 2015 incluía dos órdenes ministeriales, firmadas por el entonces Ministro de Educación, Cultura y Deporte, Iñigo Méndez de Vigo, con las que se culminaba el cambio de modelo de financiación del cine: la orden de bases de ayudas al cine y la orden de reconocimiento de costes subvencionables. El cambio de modelo de financiación del cine que entraba en vigor el mencionado 1 de enero de 2016 fue desarrollado antes por el reglamento aprobado a principios del mismo mes de diciembre de 2015.

La primera convocatoria de estas ayudas generales  a la producción de largometrajes sobre proyecto se lanzó en 2016. Concretamente se publicó en el Boletín Oficial del Estado del 4 de mayo de ese año el extracto de la Resolución de 28 de abril de 2016. El importe total de esta primera convocatoria ascendía a la cantidad de 30.000.000 de euros. Para el primer procedimiento de selección se reservaban 20.000.000 euros y para el segundo 10.000.000 euros. El importe máximo de la ayuda no podía ser superior a 1.400.000 euros por proyecto beneficiario, siempre que dicho importe no superase el 40 por cien del presupuesto del proyecto, ni el 40 por cien del coste que en su día sea reconocido al largometraje por el Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales.

El 16 de julio de 2016 se publicaba en la página web del Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA), la Resolución de concesión del primer procedimiento de selección de las ayudas generales a la producción de largometrajes sobre proyecto, donde resultaban beneficiarios un total de 20 proyectos, que se repartían los mencionados 20 millones de euros previstos, en función de la puntuación obtenida por los mismos, con importes que iban desde 1,4 millones de euros (la cuantía máxima) hasta 298.741,37 euros. Eran excluidos entonces por diversos motivos un total de 21 solicitudes de ayudas. Los filmes que conseguían la cuantía máxima: ‘El expediente’, de Paco Plaza; ‘Aundiya’, de Aitor Arregi y Jon Garaño; la película de animación ‘Tadeo Jones 2: El secreto del Rey Midas’, de Enrique Gato y David Alonso y ‘Abracadabra’, de Pablo Berger.

Con el fin de comparar con el anterior modelo basado en la amortización, el Boletín Oficial del Estado del 23 de diciembre de 2015 publicaba las ayudas de carácter general y complementario para la amortización de películas cinematográficas de largometraje, en la convocatoria del año 2015, por un importe total de 29.443.945,16 euros. En total, el ICAA concedía entonces 99 ayudas a un total de 34 largometrajes estrenados en el año 2013.

Volviendo al nuevo modelo, la resolución del segundo procedimiento de ayudas generales del año 2016 llegaba ya en diciembre de ese año. El ICAA publicaba la Resolución en la que eran  beneficiados un total de 11 largometrajes. Entre las películas que se llevan el importe máximo en la segunda fase estaban ‘Uno equis dios’ y ‘Ajedrez para tres’. Aunque ya entonces había voces que criticaban el modelo sobre todo por su escasez de recursos, el año 2016 se salvó con 31 producciones apoyadas por las nuevas ayudas generales.

Kiko Martínez

“No soy muy fan del nuevo sistema de ayudas porque creo que resta libertad al productor y lo convierte en más dependiente de las televisiones y las distribuidoras, como casi todos los sistemas tiene pros y contras” declaró hace dos años a Audiovisual45 el productor Gerardo Herrero.

Mucho más crítico con el modelo era el productor José Nolla: “En mi opinión ahora creo que, tras dos convocatorias, hay un gran consenso en que el nuevo modelo no funciona bien, y no solo por la escasez presupuestaria. Evidentemente si hubiera una dotación presupuestaria mucho mayor, los aspectos más negativos del modelo vigente estarían muy escondidos y no sería tan dramático que películas que cumplen todos los requisitos para obtener una ayuda de la administración se queden fuera. Incluso películas que se han rodado ya y que tienen el perfil que pide le modelo, que es potenciar un cine más comercial, para distinguirlo del más autoral que llevan al pequeño gueto de las ayudas selectivas. Ojalá que seamos capaces de lograr que en el futuro haya más dotación, pero el modelo actual tiene un problema muy grave que va más allá de la dotación presupuestaria y es que favorece un determinado tipo de cine, empodera a unos determinados actores, incluso instala una suerte de autocensura en autores y productores a la hora de concebir e imaginar una historia. La decisión y capacidad de producir cada vez está más alejada de autores y productores. Esto es así, los hechos lo demuestran. Por eso a medio plazo, y no digamos a largo, debilita la diversidad narrativa del cine español. Si el cine no es diverso, no se producen películas de diferentes temáticas y contadas de diferentes formas, se empobrece todo el sistema y ese empobrecimiento acabará afectando también a las grandes producciones, aquellas que ahora parecen ser las más favorecidas. El cine de más riesgo quedará marginado, porque cine se va a seguir haciendo, eso está clarísimo, pero instalado en una precariedad total, que parece que se ha instalado en nuestro país en todos los ámbitos”, confesó hace un año a Audiovisual451.

La convocatoria del primer procedimiento de ayudas generales del año 2017 se publicó el 3 de mayo de ese año. El ICAA recibió 56 largometrajes aspirantes a las ayudas generales en esa Fase I de 2017. Finalmente, el organismo cinematográfico apoyaba a 18 largometrajes por un importe de 20 millones de euros, el total previsto en ese primer procedimiento del año. En esta primera fase de 2017 fueron desestimadas 29 solicitudes, todas ellas “por haberse agotado la disponibilidad presupuestaria.” y además el ICAA excluyó otros diez títulos por múltiples motivos.

En el listado de los beneficiaros de las ayudas lógicamente estaban títulos de plena actualidad  este año como  ‘Quién te cantará’ de Carlos Vermut; ‘La ley del plomo’, ahora ‘La sombra de la ley’, de Dani de la Torre; ‘El hombre de mató a Don Quijote’ de Terry Gilliam; ‘Todos lo saben’ de Asghar Farhadi;  ‘Yuli’, de Iciar Bollain; ‘Los futbolísimos’ de Miguel Ángel Lamata; ‘La tribu’, dirigida por Fernando Colomo; ‘‘Superlópez’ de Javier Ruiz Caldera y la supertaquillera y candidata española en la carrera al Oscar ‘Campeones’, de Javier Fesser, entre otros.

Eduardo Campoy

Y en el mes de octubre del año pasado, se publicaba la Resolución del segundo procedimiento de ayudas generales a la producción de largometrajes sobre proyecto, que concedía un total 10.207.941,05 euros. Además, se reconocían dos nuevas ayudas destinadas a dos proyectos que quedaron excluidos en dicha primera fase, por importe de 2.017.131 euros. Diecinueve productoras cinematográficas participantes en ocho proyectos eran las beneficiarias en esta segunda fase en la que se presentaron 47 solicitudes y se excluyeron 11. La selección se ponía cada vez más dura, ya que el corte para conseguir la subvención en este segundo procedimiento del pasado año fue de 93 puntos. Esto significa que un total de 28 títulos que cumplían todos los requisitos se quedaban fueran, con puntuaciones que iban de los 92 a los 50, por agotarse la dotación presupuestaria. Se ponía de manifiesto una vez más, la escasa dotación del fondo. En 2016, las dos fases de las ayudas generales a la producción de largometrajes sobre proyecto beneficiaron a 31 títulos, en 2017 los dos procedimientos alcanzaban a 28, tres menos.

‘El fotógrafo de Mauthausen’, que lograba la máxima puntuación de los concurrentes a la convocatoria, está dirigido por una mujer, Mar Targarona. Además, algunos de los proyectos beneficiarios estaban dirigidos por directores consagrados, como Alejandro Amenábar (‘Mientras dure la guerra’), José Luis Cuerda (‘Tiempo después’) o Santiago Segura (‘Sin filtro’).

Eduardo Campoy otro veterano productor que este año ha estrenado una de las películas españolas del año, ‘El mejor verano de mi vida’, se quejaba de otro de los requisitos planteados en las ayudas generales: “Con ‘El mejor verano de mi vida’ decidimos no concurrir a las ayudas del ICAA porque Álamo es una productora nueva y con el nuevo modelo no podía optar a puntos porque es necesario que la empresa tenga una carrera a sus espaldas. Esto nos complicaba mucho. Creo que este es uno de los puntos erróneos del nuevo modelo porque está perjudicando a muchos productores contrastados. Por ejemplo, si César Benítez con Plano a Plano quisiera producir cine, tampoco podría acudir a las ayudas del ICAA, porque no ha producido películas con esta productora. O si mañana Paco Ramos abandona Netflix y monta una productora nueva para hacer películas en España, tampoco podría optar a ayudas. Es totalmente ridículo porque solo se protege a determinadas productoras que son las que han negociado con la Administración”, manifestó Campoy hace unos meses.

El también productor Fernando Bovaira, aunque tenía un buena opinión del nuevo sistema, ponía el acento en el que consideraba que era su talón de Aquiles, la dotación económica: “’La tribu’ es una película estructurada a partir del nuevo modelo de ayudas, concurrimos a la primera convocatoria, pensábamos que entraríamos holgadamente y entramos raspados. Ahora, con el nuevo sistema de ayudas, lo que hay que hacer es montar las producciones pensando en los puntos que puedes obtener, porque es un entorno competitivo, es un concurso. Con una mejor dotación no es un mal sistema”.

Aunque con dificultades, defensores y detractores, las ayudas generales a la producción diseñadas para películas con una clara vocación comercial iban consolidándose, a trompicones, pero sin demasiados contratiempos, hasta que llegó el año 2018. Cuando el resto de ayudas habían sido lanzadas, la selectivas, distribución, festivales, cortometrajes… a mediados de septiembre, incomprensiblemente, todavía no habían sido convocadas las ayudas generales a la producción de largos, la piedra angular del nuevo modelo de financiación del cine español. Este enquistamiento se convertía en el gran punto negro de este nuevo modelo efectivo a partir de 2016 y afectaba directamente a los planes de producción de muchas empresas nacionales. Las causas para tratar de explicar esta situación son múltiples, pero con los presupuestos aprobados no se sostiene la no publicación de las convocatorias.

Ghislain Barrois

Sin duda, el factor fundamental que ha hecho saltar por los aires el normal desarrollo de las ayudas generales es su cohabitación con las antiguas ayudas a la amortización. La dotación del Fondo de Protección a la Cinematografía para este año es de casi 71 millones de euros, exactamente 70,76 millones de euros, frente a los 70 millones del año 2017, lo que supone un incremento de 766.000 euros. Con estos casi 71 millones se debían hacer frente este año a las ayudas para la producción de largometrajes sobre proyecto, cortometrajes sobre proyecto ya realizados y, transitoriamente, ayudas para la amortización de largometrajes cuyo estreno comercial se haya producido antes de 31 de diciembre de 2016, el gran lastre para esta legislatura y la siguiente, cuyo importe total estimado es de unos 63 millones de euros. El ICAA acordó con Hacienda y con el sector que el pago de estas ayudas se realizase en dos ejercicios para no menoscabar así su capacidad de maniobra.

Los presupuestos generales finales para 2018, ya aprobados por el nuevo Gobierno socialista presidido por Pedro Sánchez, incluían la Disposición adicional décima sexta sobre el régimen de pagos de la última convocatoria de ayudas a la amortización de largometrajes. Se concedían varios créditos extraordinarios y suplementos de créditos en el presupuesto del Estado y se adoptan otras medidas de carácter tributario, en 2018 se publicaría la última convocatoria de ayudas a la amortización de largometrajes. El abono de las ayudas concedidas en esta convocatoria se hará efectivo mediante dos pagos que se librarán en 2018 y 2019. La resolución de concesión fijará los importes de cada pago, siendo el primero, como mínimo, del 50 por 100 de la ayuda total concedida a cada beneficiario.

El anterior director general del ICAA, Óscar Graefenhain, explicaba así la situación generada: “Para el año 2018 las ayudas a la amortización se han duplicado. Era el último año del antiguo modelo, había cierta desconfianza con el nuevo modelo y muchos proyectos que se pensaba que irían por el nuevo modelo de ayudas generales optaron por ayudas a la amortización. Estamos buscando soluciones para hacer frente a estos pagos”, comentaba hace un año.

Antes de dejar el cargo a Beatriz Navas, Graefenhain fue capaz de consensuar una nueva Orden de ayudas al cine, que se publicó, tras varios meses de retraso, quizá otras de las razones que explicarían el que a mediados de septiembre las ayudas generales a la producción de 2018 todavía no hubieran visto la luz. Finalmente, el 20 de septiembre se publicaba la convocatoria de ayudas generales a la producción de largometrajes sobre proyecto para el años 2018, eso sí, con un único procedimiento y no dos como era lo habitual hasta este año. Además se reduce la cuantía máxima a la que se puede optar, que pasa a ser ahora de un millón de euros, frente a 1,4 millones de euros de las anteriores convocatorias. Tampoco variaba prácticamente el importe total de las ayudas: 30 millones de euros.

Y es que lo que es una realidad es que estos meses de espera y la no publicación de las ayudas han provocado la paralización de muchos rodajes, eso sí, cine se ha seguido haciendo, pero muchas películas no han arrancado, otras se han retrasado sine die o finalmente nunca se harán. La inestabilidad parlamentaria, con cambio de Gobierno incluida, tampoco ha ayudado a normalizar esta anómala situación. Cabe señalar, por ejemplo, que el primer procedimiento de ayudas generales a la producción de largometrajes de 2017 se lanzó en mayo y hasta finales de julio estuvo abierto ya el segundo procedimiento. La publicación de la convocatoria de 2018 ya dejó de ser responsabilidad directa del ICAA, todo estaba preparado solo era un tema de pura burocracia.

Uno de los casos más espectaculares de una película que ha quedado fuera de las ayudas generales ha sido el de ‘Yucatán’, la nueva obra de Daniel Monzón, una de las grandes apuestas de Telecinco Cinema para este año 2018. Producida por la filial cinematográfica de Mediaset junto a Ikiru Films, con la participación de Mediaset España y Movistar+, y distribuida por Hispano FoxFilm, nada podía hacer pensar que una producción con semejante estructura de producción se viese abocada a prescindir de las ayudas generales. Los productores incluso retrasaron hasta el límite la calificación por edades de la película, requisito imprescindible para su estreno comercial, con el fin agotar sus opciones de entrar en la convocatoria de ayudas generales, que en esos días de finales de agosto se rumoreaba que podían publicarse. Paradójicamente, una de las películas para las que a priori estaban diseñadas este tipo de ayudas, se quedaba fuera. “Si eres un productor independiente al uso, con la incertidumbre de que no se convocan las ayudas generales te puedes plantear lo razonable, que sería levantar el pie y esperar a que se solucione para iniciar la producción. Pero nosotros no podemos levantar el pie porque entonces no cumplimos con la obligación de invertir el cinco por ciento de la facturación en cine, tenemos que producir sí o sí. Y no es la primera vez que nos pasa, con ‘El cuaderno de Sara’ ya no conseguimos subvención a pesar de tener un esquema de producción impecable, estuvimos dudando si retrasar el estreno y menos mal que no lo hicimos, al final nos salió bien porque fue un éxito, pero también la estrenamos a pelo, sin subvención”, explicaba a Audiovisual451 el consejero delegado de Telecinco Cinema, Ghislain Barrois.

Álvaro Augustin

De lo que es seguro es que ‘Yucatán’ tampoco disfrutará de subvención, al menos tal y como se concibe en la actualidad: “Esto nos lleva a una situación kafkiana con ‘Yucatán’, una película muy ambiciosa que hemos producido, estamos a punto de estrenar y no tenemos subvención ni sabemos si podremos optar a ella. Nos hemos gastado un dineral y contábamos con la subvención, aunque también sabemos que es una lotería porque estás compitiendo con otros. Esto genera un nivel de incertidumbre increíble. La película está rodada y ya está, no podemos hacer nada más”, apuntó Barrois unos días antes del estreno del filme el 31 de agosto.

Lo de ‘Yucatán’ ya es una realidad, pero hay otros títulos que se han paralizado o que todavía no saben si podrán optar a las ayudas generales. “Tengo películas paradas por culpa del retraso en la convocatoria y otras las estoy rodando por partes, he rodado una parte con el dinero que he podido reunir y esperare a las ayudas para poder finalizar el rodaje. Esto me ha ocurrido con la película de Achero Mañas, ‘En un mundo normal’. Achero llevaba varios años sin rodar”, comentó Gerardo Herrero que vuelve a incidir en que el principal problema del sistema es económico: “La nueva Orden de las ayudas al cine no está mal en sí misma, pero hace falta mucho más dinero para la financiación del cine español. Con tan poco dinero es imposible que funcione bien, que sea justo. Con la dotación actual a lo mejor no podría haber producido una película como ‘El Reino’. Los modelos funcionan si hay dinero y ahora no hay dinero para poder acometer proyectos ambiciosos, con mucho tiempo de rodaje, preparación, localizaciones…”, asegura el productor de ‘El Reino’.

Con los mismo problemas se ha encontrado el productor Kiko Martínez, con una actividad frenética este año, con varios proyectos en marcha y alguno más previsto para antes de que cabe 2018: “La próxima producción, dirigida por Kepa Sojo, ‘La pequeña Suiza’, la empezaremos a rodar entre septiembre y octubre próximo, se nos ha complicado un poco por el retraso de las convocatorias de ayudas del ICAA, que esperamos que se resuelva pronto”. Para el máximo responsable de Nadie es Perfecto la dotación es también el gran problema de las ayudas: “Está claro que el problema del modelo actual es el dinero. El fondo actual es irrisorio para producir cine. El problema es que aunque se solucione el retraso de la Orden del ICAA los presupuestos generales son los que son, esperamos que en los próximos se tenga más en cuenta al audiovisual como sector estratégico. Ahora, sin duda, lo importante es que las convocatorias salgan, porque hay muchas películas paradas pendientes de estas ayudas. Es difícil manejar esta incertidumbre”, declaraba hace unos meses Kiko Martínez.

Juan Gordon

También ha tenido que retrasar alguno de sus proyectos el productor de Morena Films, Juan Gordon: “Hay que vivir con ello, hay alguna película que hemos retrasando el rodaje por culpa de la convocatoria de ayudas generales y otra como ‘Intemperie’ de Benito Zambrano que decidimos rodar, pero esto no es lo normal, si no tienes dinero no te queda otra, puedes esperar incluso hasta que ya no tenga sentido rodar. Eso está pasando, habrá proyectos que ya no se rodarán nunca. Las ayudas son una parte importante de la financiación y si no tienes esa seguridad, pues no ruedas. En el caso de ‘Intemperie’ la película estaba muy avanzada y no podíamos esperar más por fechas de actores, creo que es una película con todos los elementos necesarios para optar a las ayudas generales y espero que no haya sorpresas. Es una coproducción, con director con prestigio, distribuidora, agentes de ventas, basada en una novela…”, reconocía Gordon.

Eduardo Campoy no se resigna a pesar de las dificultades que entraña producir cine en España  sin las ayudas del ICAA: “A mí no me está perjudicando el retraso de la nueva convocatoria de ayudas al cine, porque con Álamo Films no puedo optar a las ayudas por ser una productora nueva, pero a muchos compañeros sí. En mi caso tengo que plantearme hacer películas sin ayudas del ICAA, nos tienen vetados y tenemos que buscar otros medios de financiación como los incentivos fiscales. Por mucho que ahora junten las dos convocatorias en una sola creo que perjudicará bastante. Es difícil producir cine sin contar con el ICAA, pero estamos en ello, se pueden buscar alternativas. A lo mejor dentro de dos años, si tenemos las producciones necesarias, podremos acceder al sistema, aunque espero que se cambie antes”, concluye Campoy.

Análisis de lo fundamental de la nueva Orden de Bases de Ayudas al Cine

A principios de año, el ICAA lanzaba una consulta pública para modificar la Orden de Bases de Ayudas al Cine, que estuvo abierta hasta el 1 de febrero pasado. Ya en marzo el nuevo texto estaba listo y se había alcanzado un importante consenso con el sector para incluir los cambios pertinentes en la normativa. La nueva Orden era una realidad, pero no fue hasta el 19 de julio cuando finalmente se publicó, con el consiguiente trastorno para la industria.

Para profundizando un poco, la nueva Orden trataba de pulir errores y mejorar ciertas situaciones. Muchas de las modificaciones del primer borrador de enero seguían ahí, otras se han matizado y también se han incluido nuevas propuestas. En el caso de las ayudas generales para producciones que poseen un carácter más comercial e industrial, con presupuestos superiores a 1,3 millones de euros, la nueva Orden trataba de fomentar la producción de largometrajes de carácter documental y de las coproducciones internacionales con países iberoamericanos, bajando para estos dos casos el coste mínimo de película exigido para acceder a las ayudas. Así, pasa de 400.000 a 300.000 euros en el caso de los documentales y de 700.000 a 300.000 euros en el de las coproducciones con Iberoamérica.

‘Yucatán’

Se suavizaban ciertos requisitos relativos a la financiación garantizada que debe tener el proyecto para obtener ayuda. Se flexibiliza el requisito del estreno del largometraje en salas de exhibición, permitiendo que no deba ser necesariamente simultáneo. También se reduce el número de salas exigidas para el caso de largometrajes con versión original en lenguas cooficiales distintas del castellano (de 20 se pasa a 12 y tan sólo se precisará que 6 exhiban en versión original), o de largometrajes de carácter documental (ahora se deberá ser un mínimo de 5 salas), para facilitarles el acceso a estas ayudas.

Se aclaraba y sistematizaba la figura del productor-gestor, así como la valoración de la solvencia de la empresa solicitante de la ayuda, tanto si se trata de una empresa productora, de un productor-gestor o de una agrupación de interés económico. Se aumentaba la puntuación mínima exigida para el acceso a las ayudas (pasa de 35 a 50), pero se incrementa la cantidad de ayuda a percibir en función de lo solicitado, permitiendo que como mínimo se pueda acceder al 75% de la ayuda solicitada.

También se fomentaba la presencia de mujeres en la producción cinematográfica, al aumentar el número de puntos la participación femenina en la misma (de 4 pasa a 7). Se incrementa la puntuación otorgada a los proyectos de animación en una clara apuesta por este sector (de 1 pasa a 3).

‘Intemperie’

Un comentario

  1. Problema enorme para las producciones con el antiguo sistema:
    Películas rodadas en 2015 y estrenadas en 2016 como SECUESTRO, siguen sin poder liquidar con el banco las subvenciones a la amortización que aún hoy no se han publicado, con el consiguiente coste en intereses.
    Muy buen artículo, bien documentado y bien explicado.
    Básicamente lo que se necesita es mayor dotación.

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