
Varios de los profesionales que han dado forma a la ficción española tal y como la conocemos hoy en día se han pasado al lado independiente. Bien porque la empresa de turno ha decidido terminar la relación laboral o bien porque el ejecutivo en cuestión ha iniciado una nueva etapa de motu propio.
Domingo Corral, otrora director de producción original de Movistar Plus+, ha reaparecido un año después con un acuerdo first look con HBO Max España por el que ya está preparando una nueva serie con Alberto Rodríguez y Rafael Cobos. Sonia Martínez, cuya etapa dorada se dio como directora de ficción de Atresmedia, salió de Buendía Estudios a comienzos de este año para impulsar proyectos propios y ajenos imprimiendo su sello personal y, de momento, no mantiene ninguna alianza preferente que se sepa. Arantxa Écija, responsable de ficción de Mediaset España durante casi diez años, también anda preparando su propia aventura, según se comenta en el sector. Las últimas salidas que han sacudido a creadores y productores han sido las de José María Caro, que ha pasado de HBO Max a Secuoya Studios, y las de Jorge Pezzi y Fran Araújo, quienes ya no llevarán la ficción original de Movistar Plus y cuyos destinos son aún desconocidos. Cada pieza que se mueve provoca un efecto dominó que a más de uno le lleva directamente a hacerse una tila. O dos. Toma de decisiones paralizada. Reuniones aplazadas. Vuelta a empezar con el ejecutivo que llega de nuevas.
Mirando todos estos movimientos en conjunto, una no sabe muy bien qué pensar, también porque cada salida ha tenido su propia motivación. Pero es inevitable preguntarse si estamos ante una pura coincidencia cósmica o si se podría hablar de un cambio de modelo por el que estos experimentados ejecutivos son más rentables fuera que dentro.
No parece ser el mejor momento para pasarse al otro lado. Mismamente, el ranking de productoras de series de ficción que publicamos en el número especial de este mes de mayo indica que unas pocas empresas trabajan mucho y otras tantas tienen que pelear más para facturar. Pero tampoco parece ser un buen momento para quedarse en una mega empresa. «Son agotadoras las corporaciones», me comentaba por WhatsApp una persona que ha pasado por varias de esas súper empresas, tan burocráticas, tan asfixiantes, tan politizadas en algunos casos, también con culturas empresariales importadas desde Hollywood. Y con tanta necesidad de adaptarse a los nuevos tiempos porque si la atención de los espectadores, o usuarios, se ha fragmentado, ni qué decir tiene la deriva que están tomando los ingresos tradicionales por publicidad o taquilla. La industria se va a tener que apretar el cinturón sin bajar la guardia ante la potencia de YouTube, TikTok, La velada del año o el tardeo.
BBC despedirá a unas dos mil personas en un periodo de tres años. La fusión de Paramount Skydance y Warner Bros. Discovery podría ser una masacre laboral. ITV estaría a punto de vender a Sky su negocio de canales y streaming. Banijay Entertainment y All3Media confirmaron su fusión hace un par de meses. En España, Mediapro está en pleno ERE y algunas personas aseguran que le seguirá un goteo de salidas. Hace unos meses Atresmedia acometió un plan de bajas incentivadas por el que salieron 135 personas. De Movistar Plus se despedirán otras 175 como consecuencia del ERE de Telefónica. Muchos se preguntan hasta cuándo aguantará Mediaset España con su crisis de audiencia. Y la inteligencia artificial no es el principal motivo para estos recortes, no.
Cuando digo «la industria», no sólo me refiero a los grupos, esos con grandes estructuras y muchas nóminas que abonar a final de mes, también me refiero a cualquiera que se dedique a escribir, a producir, a dirigir, a iluminar o incluso a informar de lo que pasa en el sector, como una servidora. Más que nunca el audiovisual se enfrenta a un momento de transformación y si alguien sabe hacia dónde va, que tire la primera piedra.



