Ha finalizado el rodaje de ‘Golpes a mi puerta’, un filme dirigido por Patricia Ortega (‘Mamacruz’) y escrito por el oscarizado Nicolás Giacobone (‘Birdman’), junto a Cecilia Libster. La filmación ha concluido en Tenerife tras siete semanas de trabajo entre Toledo y la isla. Se trata de una producción de Eterno Island Pictures en asociación con VIP 2000 TV y Broadway en Español LLC (Estados Unidos).
Protagonizada por Mimi Lazo, Bárbara Cuesta, Daniel Arias y Ramiro Blas, con la participación especial de Neus Sanz y Vladimir Cruz, la película cuenta con Patricia González (Eterno Pictures Studios), Roxana Rotundo (VIP 2000 TV) y la propia Mimí Lazo como productoras ejecutivas. El diseño de vestuario corre a cargo de Amador García, el maquillaje y peluquería de Sonia de la Fuente y Federico Calcatelli, los efectos especiales de Iván López y la foto fija de Rubén Chavero.

“Llegué a este proyecto por casualidad, o quizás por causalidad, de esas que parecen sacadas de una película. Esta vez sí puedo decir que el universo se alineó para vincularme con Mimí Lazo y con Eterno Pictures, La sorpresa fue mayor cuando supe que el proyecto se llamaba ‘Golpes a mi puerta’ y que Mimí Lazo estaba involucrada como protagonista. En ese momento entendí que era una nueva versión de la obra del maestro Gené y algo dentro de mí me dijo: no puedes dejar pasar esta oportunidad”, explica la directora.
La historia sitúa a dos religiosas ante una decisión límite cuando un hombre acusado de terrorismo llama a su puerta en mitad de la noche pidiendo refugio. Protegerlo implica convertirse en cómplices; entregarlo, asumir su condena a muerte. A partir de ese momento, la película entra de lleno en un conflicto donde la ley, la fe y la conciencia dejan de coincidir, en un contexto político marcado por el enfrentamiento ideológico.
“Creo que la magia estuvo desde el inicio. A pesar de no conocernos, hubo una conexión muy clara sobre la película que queríamos hacer. Estábamos alineados en una misma visión, y eso hizo que lo que podría haber sido caótico se transformara en un proceso fluido y armonioso”, reconoce Patricia Ortega (Venezuela, 1977), que describe el proceso como un viaje en constante movimiento: “El rodaje fue como navegar: hubo olas y pequeñas tormentas, pero siempre encontramos la forma de avanzar. Por eso hablo de magia. Porque no es habitual trabajar con tanta intensidad y, al mismo tiempo, sentir esas mariposas en el estómago que te confirman que algo está cobrando vida. Que el esfuerzo colectivo se convierte en imagen. Que lo invisible se vuelve tangible”.

La directora venezolana destaca además el trabajo con sus dos protagonistas, especialmente con Mimí Lazo y Bárbara Cuesta. Sobre Mimí Lazo, resalta “una profundidad y una entrega extraordinarias”. Y sobre Bárbara Cuesta, subraya que “fue una revelación, su talento es solo el inicio de un camino muy sólido”.
Sinopsis
Un fugitivo de la justicia buscado por un atentado terrorista, suplica refugio en un edificio gubernamental habitado por dos religiosas. El hombre jura ser inocente. Ana y Úrsula, monjas que trabajan para el gobierno, saben que, si esconden al supuesto criminal, pueden ser acusadas de complicidad. Pero si lo entregan, el hombre será condenado a muerte. Al decidir no entregarlo a las autoridades, ambas monjas inician un viaje de transformación interior plagado de dudas sobre la justicia, la moral, la política y la religión en medio de un mundo absolutamente polarizado y en el que los extremos suelen tocarse.



