Raimundo Hollywood está de regreso. Nadie como él para encontrar la mejor gamba que una premiere de Hollywood puede ofrecer y meterse en el mundillo de las celebrities para desvelar todo lo que un periodista serio no puede contar.

Raimundo Hollywood: Veranos de Hollywood Bowl

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Llega el verano y junto el calor, las barbacoas y los bañitos en la piscina o en la costa del Pacifico, vuelve la temporada de conciertos al aire libre del Hollywood Bowl.

Hace unos cuantos años, los programadores del espacio de conciertos decidieron ampliar la oferta musical y al margen de las piezas de música clásica, comenzaron a programar proyecciones de filmes con la música en directo, conciertos de musicales de Broadway en vivo y homenajes a figuras míticas del pop y rock. Y entre los experimentos, a alguien se le ocurrió hacer un “sing along” , o sea, un “cantemos todos a coro” del film ‘Sonrisas y Lagrimas’. El éxito fue tan rotundo, con el público disfrazado de Julie Andrews, la familia Trapp e incluso de ovejas, que la cosa se convirtió con los años en una especie de ‘Rocky Horror Picture Show’ con el público abucheando cada vez que aparecían nazis en la pantalla y celebrando a Christopher Plummer cantando “Edelweiss”.

Así que el repertorio ha ido aumentando y junto al filme de Julie Andrews se han ido añadiendo clásicos modernos como ‘Hairspray’, ‘La bella y la Bestia’ y este año ‘Grease’ coincidiendo con su cuarenta aniversario.

Ovedito, fiel seguidor de las aventuras de Danny Zuko y Sandy se fue al Bowl cargado con los elementos imprescindibles para celebrar el film: Un par de pompoms para agitar cuando las animadoras de Rydell High School salen al campo de deportes, un peine para imitar a John Travolta en la canción “Grease Lighting”, un pañuelo amarillo para jalear la carrera de coches en el rio y hasta un soplador de burbujitas para los momentos tontorrones del film.

El publico por supuesto vino vestido con sus chaquetillas rosas y peluca del mismo color para jalear a las pink ladies y sus chupas de cuero macarras para ir de T-birds.  La actriz Didi Conn, la “Frenchy” original del filme, hizo de maestra de ceremonias y hasta el director Randall Kleiser que estaba entre el público subió al escenario emocionado ante la longevidad del film  (y sus fans), quizá celebrando que por la falta de dinero para terminar la película sacrificó su salario en la misma por un porcentaje en la taquilla lo que le dejó puesto de por vida.

Los viejos rockeros nunca mueren y como muestra de ello el mítico grupo Sha Na Na que en el film salía como la banda Johnny Casino and the Gamblers interpretó clásicos del rock que mantuvieron al público cantando a pulmón distendido el famoso A whop bop-a-lu a whop bam boo.

Además para no liarse con las letras de las canciones, los subtítulos de las mismas iban animados estilo los viejos filmes de animación de la Betty Boop.

Ovedito se lo pasó de miedo y Raimundo Hollywood también… esperando apuntarse al siguiente concierto cinéfilo musical que parece será el ‘Tiburón’ de Spielberg con música en directo: Chan -Chan. Chan-Chan…Chanchanchanchanchanchanchannnn Tururú!

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