‘Suro’, la ópera prima de Mikel Gurrea, del programa Ikusmira Berriak a competir por la Concha de Oro

Laura Rubirola (Malmo Pictures), productora de ‘Suro’

‘Suro’ (Corcho) es el debut en el largometraje de Mikel Gurrea (San Sebastián, 1985), después de que su corto ‘Heltzear’ fuera estrenado el año pasado en el Festival de Venecia y programado también en 2021 en la sección Zabaltegi-Tabakalera del 69º Festival de San Sebastián.

Protagonizado por Vicky Luengo y Pol López, que encarnan a una pareja que se muda al campo, ahora ‘Suro’ es el primer proyecto de las residencias Ikusmira Berriak del Festival de San Sebastián que compite por la Concha de Oro del certamen.

El equipo de ‘Suro’. Tono Folguera, Laura Rubirola, Pol López, Vicky Luengo y Mikel Gurrea.

El reparto lo completan actores no profesionales de las comarcas del Alt Empordà, Baix Empordà, la Selva o el Maresme, que se incorporaron a la producción después de un largo proceso de casting realizado durante un año y medio por todo el territorio catalán. Filmada en catalán, se rodó en verano de 2021 en las localidades de Darnius, Agullana, Maçanet de Cabrenys y Figueras.

‘Suro’ es una producción de Lastor Media, Malmo Pictures, Nocturna Pictures e Irusoin. El filme cuenta además con el apoyo del ICAA, ICEC, RTVE, Movistar +, TV3, EiTB y Filmin y la participación del Programa MEDIA de la Unión Europea y el Ayuntamiento de Figueras.

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‘Suro’ logró tres importes de 236.412; 128.952 y 64.476 euros en las ayudas selectivas de 2019 del ICAA como proyecto de especial valor cinematográfico. Tras su paso por el festival de cine de San Sebastián, A Contracorriente Films estrenará el filme en cines el próximo 2 de diciembre.

Firman el guión el propio Mikel Gurrea, junto con Francisco Kosterlitz. En el equipo técnico destacan el director de fotografía Julián Elizalde (‘Con el viento’), la montadora Ariadna Ribas o el diseñador de sonido Xanti Salvador (‘La trinchera infinita’). El proyecto cuenta con un largo recorrido en laboratorios de desarrollo, como el Sam Spiegel Film Lab, y ganó el premio al mejor proyecto en el programa de residencias de Ikusmira Berriak 2016. También participó en 2018 en el tercer Foro de ayuda a la producción Abycine Lanza.

En la película, a punto de tener su primer hijo, Elena y Ivan deciden dejar la ciudad y trasladarse al bosque para reactivar una explotación de corcho que ella ha heredado. Audiovisual451 ha entrevistado a la productora de ‘Suro’, Laura Rubirola (Malmo Pictures).

Audiovisual451: A pesar de no haberse estrenado, ‘Suro’ ya os está dando algunas alegrías…

Laura Rubirola: «‘Suro’ ha sido una sorpresa dentro del panorama actual. El otro día, tuvo lugar la presentación de la película en San Sebastián y mucha gente nos preguntó qué era ‘Suro’, porque, aunque ha tenido un recorrido bastante bueno por diferentes laboratorios, es una película muy pequeña y la verdad es que todavía se sabe poco de ella».

A451: ¿Cómo ha sido el proceso hasta llegar a hacer realidad la película?

L.R.: «Mikel Gurrea estuvo en la residencia de Ikusmira Berriak en 2016, y ahí fue donde nos conocimos. Yo había trabajado antes como ‘freelance’, pero este era el primer proyecto de mi productora, Malmo Producciones, y por eso, decidimos que teníamos que incorporar a Lastor Media, una productora con experiencia en este tipo de películas. También a Irusoin, puesto que Mikel ya había trabajado con ellos en varios proyectos y, además, cabía la posibilidad de realizar la postproducción en el País Vasco. De esta manera, configuramos un puzle de productoras en el que cada una tenía su propio papel».

A451: ¿Qué tal resultó la búsqueda de financiación?

L.R.: «Al tratarse de una película en catalán, intentamos atraer, en primer lugar, a TV3, que terminó apoyando el proyecto, como también hicieron después el ICEC y el ICAA, gracias a que la puntuación a nivel de guion situó al proyecto en una muy buena posición. Rodamos un ‘teaser’ de la película en 2018, y eso nos sirvió para ir obteniendo apoyos, entre otros, el de ETB, pero al principio no de RTVE, aunque ha entrado recientemente. La no entrada inicial de TVE nos hizo replantear cosas».

A451: Con poco os lanzasteis a rodar…

L.R.: «Y, además, lo hicimos con un equipo muy bien estructurado, en solo en cinco semanas y enteramente en la comarca catalana del Ampurdán. Fue un proceso muy complicado porque, más allá de que tuvimos que rodar en pleno verano, estaba previsto que lo hiciésemos en 2020 y tuvimos que retrasarlo hasta 2021 a causa de la pandemia. Teníamos ya las localizaciones y también el casting, tanto de actores profesionales como de ‘no actores’, puesto que la idea era que los dos protagonistas fuesen actores y que el resto de los personajes no estuvieran interpretados por profesionales, sino por gente local, pero tuvimos que parar y volver a arrancar ya una vez había pasado lo peor de la pandemia».

A451: ¿Cómo le sentó esa pausa al proyecto?

L.R.: «Pues no nos vino nada mal del todo, porque nos dio mucho tiempo para seguir trabajando en la película, lo que puede ser bueno para un proyecto con un presupuesto tan reducido como el de este. El rodaje fue relativamente fácil, a pesar del calor, de la amenaza constante de incendios y de que en aquella zona no están muy acostumbrados a acoger rodajes. El hecho de que hubiera que rodar tantas escenas nocturnas complicó las cosas también, pero la verdad es que, como estábamos tan preparados, fue un gusto rodar».

A451: La posterior entrada de RTVE ha debido ser un alivio…

L.R.: «Así es. Se incorporaron cuando la película ya estaba terminada, esto nos permitirá promocionarla mejor, y más estando en la Sección Oficial del Festival de San Sebastián y compitiendo, nada menos, que por la Concha de Oro».

A451: También contáis con A Contracorriente Films como distribuidora y conseguisteis el apoyo del programa MEDIA, por lo que habéis logrado una financiación sólida…

L.R.: «No nos podemos quejar, en ese sentido. Ahora falta por ver cómo se desempeña la película a partir de aquí».

A451: ¿El aplazamiento del rodaje conllevó algún inconveniente importante a nivel presupuestario o creativo?

L.R.: «Para nada. De hecho, como te digo, acabó resultando favorable para el proyecto. Conseguimos más ayudas, y ese ‘plus’ de financiación privada nos salvó de tener que renunciar a algunas cosas. Tampoco tuvimos mucho que rehacer a nivel de equipos, porque cuando se trata de un proyecto tan personal como este, los profesionales suelen implicarse con especial ímpetu en él, están muy comprometidos. El guion y el director hizo el resto para comprometer a la gente».

A451: ¿Creéis que puede beneficiaros el empuje de una película como ‘Alcarràs’, que, a priori, parece guardar ciertas similitudes con vuestro proyecto?

L.R.: «Entiendo que, en un primer vistazo, ambas propuestas puedan resultar algo similares, pero la verdad es que son dos películas muy distintas. Por mucho que ambas estén ambientadas en el mundo rural, nuestra película se asienta más sobre la ficción y está protagonizada por dos actores profesionales. Mantiene, además, un registro y un tono muy diferentes. No nos gusta este paralelismo porque creo que no le hace justicia a ninguno de los dos proyectos. Nunca se gana nada comparándose con otros. Llevamos seis años trabajando en esta película y ha dado la casualidad de que hemos coincidido en el tiempo con otras películas, como ‘Alcarràs’, que se ubican en entornos rurales, también de Cataluña.  Como te digo, ‘Suro’ está más apegada a la ficción. Quizá esa sea la diferencia principal».

A451: Para una ópera prima rodada en catalán, estar presente en el Festival de San Sebastián debe de haber supuesto un empujón muy grande…

L.R.: «Y tanto. De hecho, creo que es la primera película salida de Ikusmira Berriak que va a competir en la Sección Oficial. Es una gran alegría porque, con una pequeña película, hemos logrado muchos hitos. Hacer películas en catalán ahora es más fácil que hace unos años, cuando financiarlas era complicadísimo, pero la sensación era que todo alrededor nuestro estaba en contra. Finalmente, hemos conseguido darle la vuelta a la situación y que el viento sople a favor y esto ha sido posible gracias a toda la gente que ha trabajado tanto en este proyecto».

A451: ¿Qué une a un director vasco como Mikel Gurrea a la comarca catalana donde se ha rodado la película?

L.R.: «Mikel pasó un tiempo allí, por lo que ya sabía cómo era ese mundo. Conoció a mucha gente y tiene una conexión emocional muy especial con la zona».

A451: ¿Cuándo oíste hablar por primera vez del proyecto?

L.R.: «Yo conocí a Mikel gracias a una compañera productora que le había conocido antes en el Festival de Málaga, pero el momento en el que tuve constancia del proyecto fue tras su paso por Ikusmira Berriak».

A451: ¿Cómo fue la configuración del reparto?

L.R.: «A pesar de contar con dos actores profesionales, Vicky Luengo y Pol López, como protagonistas (este ha sido el primer papel principal de Pol López en una película), nuestro tercer protagonista es Ilyass El Ouahdani, que no había actuado nunca antes. Los actores no profesionales no conocía el guion. Se les contó cómo eran sus personajes y qué es lo que tenían que hacer, pero no tenían nada que leer ni sabían hacia dónde iba la historia. Gracias a eso, hemos conseguido una naturalidad muy difícil de lograr en otras circunstancias».

«‘Suro’ pivota sobre la tensión entre lo de dentro y lo de fuera, entendida como la tensión entre los locales y los foráneos, pero sobre todo entendida como conflicto entre lo que pensamos y lo que finalmente hacemos; entre lo que proyectamos y lo que materializamos; en definitiva, entre lo que somos y lo que dejamos ver. Me interesa observar como mis personajes, Elena y Ivan, afrontan cuestiones que son comunes a toda mi generación: ¿Vivir en el medio rural o en la ciudad? ¿Tener hijos o no tenerlos? ¿Dónde criarlos? ¿Trabajar para los demás o tener nuestro propio negocio? ¿Podemos huir de una crisis personal y profesional? ¿Podemos ser autosuficientes, ecologistas, tolerantes, libres, diferentes a nuestros padres?», comenta el director.

A451: Pero habría muchos ensayos…

L.R.: «Aunque la información que tenía el reparto no profesional era muy poca, el trabajo detrás de sus personajes ha sido enorme. Cierto, hicimos muchos ensayos ‘in situ’ con ellos, porque algunos sí que eran trabajadores reales del corcho, pero otros no, y había que enseñarles el arte. Más allá de eso, teníamos que establecer dinámicas entre ellos. finalmente conseguimos que surgiera la química y, en definitiva, construir un universo».

A451: ¿Los actores profesionales también tuvieron que aprender el oficio del corcho?

L.R.: «No tanto, porque sus personajes no lo exigían, aunque Paul sí que tuvo que hacer una cierta inmersión en ese mundo. Hicimos ensayos en las localizaciones antes de rodar,  lo cual fue muy útil, y, a pesar de contar con pocos recursos, tratamos de cuidar mucho todo ese proceso».

A451: ¿Qué tal ha ido la postproducción?

L.R.: «Los trabajos se han alargado porque esta es una película con un ritmo interno muy interesante. Lo primero que pensé al ver el primer corte de ‘Suro’ es, no tanto que era una película interesante, sino que era una película que me interesaba. Sentí curiosidad por esos personajes y por ese mundo tan desconocido desde el primer momento. Por otro lado, es verdad que es una película larga, pero que no se hace larga y nos hemos esforzado mucho en testar esta cuestión. Todo el mundo dice que entra de lleno en esa historia que tiene un ritmo particular, el cual ha sido realmente difícil de encontrar. Hemos tratado de equilibrar a los protagonistas y esto ha sido muy difícil, porque sus mundos son muy diferentes. Ha sido un proceso de montaje muy delicado y artesanal».

A451: Al tratarse de su primer largometraje, el apoyo de los profesionales en torno a Mikel Gurrea debió ser fundamental, ¿Cómo disteis forma a ese equipo técnico?

L.R.: «Todas las decisiones han sido siempre consensuadas con Mikel, que ha vivido todo el desarrollo de la película también desde el punto de vista de la producción. Él tenía muy claro que quería contar con Julián Elizalde como director de fotografía y con Isona Rigau como directora de arte, porque ya habían trabajado juntos en proyectos anteriores, pero más allá de eso, yo intenté rodearle de personas que le ayudaran, también en el sentido de formar una familia. Pasamos un verano todos juntos, aislados. No solo rodábamos juntos, sino que también vivíamos juntos en un mismo hotel. No es fácil gestionar las diferentes personalidades para dar forma a una familia».

A451: Entonces, la pandemia estaba aún muy presente…

L.R.: «Efectivamente. Aquel era el momento de la quinta ola, y durante la preparación que estuvimos realizando en Barcelona empezó a contagiarse personal del equipo, por lo que decidimos marcharnos cuanto antes al Ampurdán y quedarnos el máximo tiempo posible allí, para intentar aislarnos. Trabajamos bajo unos protocolos muy estrictos. Todo el mundo tenía que ir con la mascarilla puesta, a pesar de que rondábamos los 40ºC. En resumen, sufrimos un montón porque, al final, si suspendes un día de rodaje, ese es un día que pierdes y que no recuperas porque no hay ninguna plataforma ni nada parecido detrás que te cubra. Entre los problemas habituales de una producción, el COVID, el calor y los incendios, todo el equipo sufrió un estrés añadido».

A451: ¿Pero os visteis afectados por algún incendio?

L.R.: «Surgieron algunos incendios a nuestro alrededor, aunque no demasiado cercanos, salvo por uno que vimos mientras estábamos rodando, pero que fue apagado rápidamente. Lo peor de todo es que el terreno estaba muy seco y nos daba mucho miedo que nuestra actividad pudiese provocar un fuego, de ahí que viviésemos en una permanente sensación de alerta. De hecho, creoq ue esa misma angustia que nos generaba el fuego se percibe en los personajes de la película».

A451: ¿Cuántas personas componían el equipo de rodaje?

L.R.: «Durante las cinco semanas que duró el rodaje, nuestro equipo rondaba las cincuenta o sesenta personas. Es decir, el tamaño del equipo era el habitual de cualquier película con unas dimensiones parecidas. Por eso nos preocupaba especialmente la cuestión de los incendios, dado que es muy difícil controlar a tantísima gente. Fue posible gracias a que contamos con la ayuda de voluntarios de la zona e invertimos mucho en seguridad. Por ejemplo, disponíamos de bidones de agua en el set. Con todos estos esfuerzos pudimos trabajar algo más tranquilos en ese sentido, aunque el riesgo siempre está ahí».

El director, Mikel Gurrea

A451: Más allá de San Sebastián, ¿Tenéis ya previsto el recorrido que os gustaría que hiciese la película?

L.R.: «Aunque todavía no tenemos claro cuál va a ser el recorrido internacional de la película, ya estamos trabajando en ello. La empresa encargada de las ventas internacionales se llama Reason8, y ya estuvimos presentes con ellos en el Festival de Cannes en busca de posibles compradores. Todavía no hay nada confirmado, pero como nuestro plan es estrenar la película el próximo 2 de diciembre, antes nos gustaría acudir a algunos festivales más en España, aunque todo depende mucho de cómo nos vaya en San Sebastián. Si ganamos algún premio y tenemos buenas críticas, eso lo cambia todo. Nunca se sabe».

A451: También la temporada de premios está a la vuelta de la esquina…

L.R.: «Exacto. Y, afortunadamente, este año hay mucha competencia. Muchos directores noveles de enorme nivel han hecho películas fantásticas. Los premios siempre están ahí, pero no pensamos demasiado en eso. Creemos que este año se incluirá la categoría de Mejor Dirección Novel en los Premios Gaudí y nos haría mucha ilusión estar ahí, pero es muy difícil. Todo va a depender mucho de nuestro paso por San Sebastián».

A451: Teniendo en cuenta cómo se presenta el Festival de San Sebastián, parece que este va a ser un buen año para el cine español…

L.R.: «Va a ser un año muy completo. Las películas españolas que van a competir en septiembre en San Sebastián son todas una pasada, en el buen sentido. Ya en su momento, cuando estábamos valorando a qué festivales acudir, nos dimos cuenta de la enorme competencia que iba a haber y decidimos presentarnos allá donde pudiésemos».

A451: ¿Hay ya nuevos planes a la vista después de ‘Suro’?

L.R.: «Ahora mismo estoy trabajando como ‘freelance’ y tengo previsto hacer una serie, ya el año que viene. En este momento, también estoy trabajando en un largometraje muy bonito de una directora uruguaya, también novel, que creo que puede depararnos muchas alegrías. Se va a titular ‘Dos abrazos’ y está previsto que se ruede en Barcelona, porque la historia, que es preciosa, transcurre enteramente allí. El año que viene trabajaremos en la vertiente financiera y lo rodaremos ya, si todo va bien, en 2024. La fórmula va ser parecida a la de ‘Suro’, aunque vamos a tener que coproducir con Uruguay. También espero seguir trabajando con Mikel Gurrea y, de hecho, ya estamos dándole vueltas a la que va a ser su segunda película».

A451: Las expectativas con Mikel Gurrea son muy altas…

L.R.: «Yo, que le conozco desde hace mucho tiempo, estoy en condiciones de asegurar que es un muy buen director. Tiene todo muy claro y sabe trabajar con los actores. Estoy muy contenta porque se trabaja realmente bien con él».

A451: ¿Qué nos puedes contar de tu reciente participación en ‘Los renglones torcidos de Dios’, de Oriol Paulo?

L.R.: «Pues, en este caso, además de como productora asociada, ejercí como directora de la segunda unidad de rodaje. ‘Suro’ y ‘Los renglones torcidos de Dios’ son dos películas que no pueden ser más distintas. En ese proyecto he trabajado codo con codo con Oriol Paulo, que es amigo mío desde hace muchos años. Y lo mejor de todo es que da la casualidad de que las dos películas van a participar este año en San Sebastián».

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