Un malo malísimo, rico riquísimo y con amigos poderosísimos

Una columna de Daniel Cubillo.

Beverly Hills ADJACENTBuscar piso en Los Ángeles es un deporte de riesgo. Sí, en Madrid también, pero en LA no lo es sólo por el precio, sino por las consecuencias. Estar en una ‘city’ (barrio) u otra means a lot. La última vez que lo hice terminé de nuevo al mismo borde del paraíso, ¡casi soy 90211! Veo el mítico código postal desde todas mis ventanas, lo camino, lo disfruto, pero no vivo en él. Nope. Yo soy ‘adjacent’. ¡Karma! Soy un ‘flipao’ de las fronteras. Jugando de enano con la bola del mundo me preguntaba quién y cómo decidía dónde empezaba un país y terminaba otro. Terminar viviendo como Beverly Hills adjacent me lo merezco por preguntón. La mitad de mi calle está asfaltada como Monza, tiene carril bici con pintura antideslizante perfecta, el césped de las aceras está cortado a medida, las bocas de incendio son plateadas, los letreros de las calles blancos resplandecientes, es Beverly Hills. Vale, eso sólo es la mitad. La otra mitad, donde vivo, no es 902ish, not at all. El asfalto is a big mess de flipar –Los Ángeles tiene baches que en España saldrían en las noticias– el césped sobrevive, los rótulos de las calles se ven menos que los de Somosierra después de la autovía, y si pasa algo la policía de Los Ángeles puede venir o no, pero tardar, tarda seguro. Ya os digo yo que eso no pasa en la acera de enfrente. Sí, la ciudad de los sueños sufre múltiples pesadillas.

A todo ‘alien storyteller’ recién llegado hay algo que nos pega de lleno y no se va: las enormes diferencias dentro de un mismo universo. Like wtf –a big-big WTF this time – Mi primer contacto con el tamaño de las ‘diferencias’ no fue buscando piso, que es lo normal. Nope, fue currando. Fue en un despacho enorme en Universal City donde mis jefes de NBC me dijeron el presupuesto de ‘The Voice’ a los pocos días de aceptar ser entre otras cosas el responsable de la versión del mismo programa en español. 20/5 es el número de referencia en mi maltrecho cerebro. No se me olvida. X20 lo que se aceleró mi corazón cuando oí la cifra por episodio. X5 las ganas de mandar a esos señores y a todo el sistema a la m****a. Así de claro. Pero me calmé, mantuve la boca cerrada, y seguí flipando con los números en mi cabeza. Mi presupuesto para ‘La Voz’ era un 20% de la versión en inglés, es decir, mis compañeros gringos tenían cinco veces más de presupuesto por episodio. Vamos allá, pregunta: ¿Alguien en producción de un IP internacional puede imaginar ahora mismo aumentar su presupuesto un 400%? ¿A que no es fácil? No sabríamos en qué gastarnos el dinero. ¡Mismo programa! Misma escenografía, formato, dinámicas, pero eso sí, los gringos encima de duración más corta. Cosas de Hollywood. Esta ciudad es muy grande, depende de con qué lado de la acera estás haciendo negocios, tus historias valen un 400% más, y sí, visto así, es importante elegir donde te estableces.

Lo interesante es que después de varias décadas de presupuestos XXL, de vivir en el lado fresa de la acera, de ser los más ricos entre los ricos, los big players –como la ciudad de Beverly Hills– han sucumbido ante los tiempos modernos. Rodeo Dr. está llena de Tik Tokers asiáticos –no hay manera de ver a ninguna Julia Roberts de compras por ahí otra vez– y los legacy media serpentean por la acera sin rumbo, no sabiendo dónde están, y con miedo a caer en alguno de esos baches de vértigo. Yo lo llamo ‘The Age of Chaos’, y sí, me sale el lado Tolkien con estas cosas.

- Publicidad -

Vamos con las tramas de hoy. Ya sabéis que las instalaciones de CBS en Beverly Blvd. las tiene Waymo como parking, lo último es que las de Sudio City (cute barrio al lado norte de las colinas) los señores de CBS se las acaban de vender a Netflix. ¡Sí! El ladrillo nos une de nuevo. Pero esta trama es mucho más compleja de lo que parece. Y sí, los mismos que han alquilado el parking a Waymo y vendido los estudios a Netflix van a tomar otras decisiones que nos van a afectar a todos. Incluidos a los del ladrillo, y ahora hablo de allí, del lado mediterráneo. La foto da miedo. Contado en simple, es algo así:

Un malo malísimo, rico riquísimo y con amigos poderosísimos puso la pasta para que el niño creativo de la familia (su hijo David) montara un estudio llamado Skydance en 2006. Si os paráis a pensar lo que ha pasado en el mundo desde entonces, lo que viene ahora empieza a tener sentido. En aquellos años coexistían entre otros varios HBO y Showtime, Nickelodeon y Cartoon Network, o CBS News y CNN. Skydance hacía pelis y ya, pero en 2010, con el soporte financiero del petróleo árabe, The House of Ellison (así se llama David de primero) se fue de compras con este resultado: primero compra Paramount (que incluye Paramount Pictures, CBS, Showtime, Paramount+, MTV, Nickelodeon, Comedy Central, Pluto TV, más toda la librería de Paramount), no está mal para no moverse de la misma tienda, ¿no? Después compra Warner Brothers, que ya había comprado Discovery, con lo cual el señor Ellison va a controlar además Warner, HBO, HBO Max, CNN, TNT Sports, Discovery, HGTV, Food Network, Cartoon Network, y el resto del portafolio de los hermanos Warner y los cuñados Discovery.

David Ellison
David Ellison.

Por cierto, solo para saber qué tipo de negocios hace The House of Ellison basta con leer los titulares de la semana. La persona que David eligió de presidente de Paramount Skydance acaba de dimitir en un tsunami de big s**t. Como no hay suficientes ejecutivos de TV en paro, vas y eliges como presidente de tu imperio a uno que fue despedido de NBC Universal unos meses antes, y sí, por lo que estáis pensando, por acoso sexual. A pesar de las tormentas sexuales con ejecutivos, del escándalo de CBS News, y de la bajada de pantalones de ‘60 Minutes’ con ‘pelo naranja’, a David le falta solo la bendición de Departamento de Justicia Americano –o sea, el capricho del señor del pelo naranja, que tiene sueños húmedos sólo con pensar que su pana David va a comprar –y probablemente destruir– CNN en cuestión de días. Pero a los Ellison les falta también la aprobación europea, y esa va a estar más complicada. En cualquier caso, con un portafolio así ‘eso se resuelve seguro’ (esto último con tono de concejal de urbanismo tomando cañas con promotor).

A The House Of Ellison sólo la para ya un General Attorney de algún estado progre, que si ocurre, será el de California. La semana pasada gente como Mark Ruffalo, Ben Stiller, Joaquin Phoenix, Kristen Stewart, o Jane Fonda hablaban de ‘poner la cartera donde ponen la boca’, es decir, juntar los $5 millones necesarios para montar una ofensiva legal de verdad, estilo gringo. Ya veremos. Mientras, Netfix que se han encontrado con un dinerito que no contaba gracias al capricho de David, le compra ‘estructura’ de producción a Paramount, y continua su colonización del mundo.

Entre las compras de Discovery por Warner y Paramount por Skydance se han quedado fuera entre 20.000 y 27.000 trabajadores –imaginad los servicios alrededor, la cifra real es mucho mayor–. Si David es confirmado como único dueño de todo el paquete, las malas lenguas dicen que necesita ahorrarse 6.000 millones en sinergias para justificar la operación. Eso es muuuuuuuuuucha gente, muchos puestos, muchas divisiones completas.

Además de las consecuencias directas para todos los que trabajan para esas compañías, para el resto de mortales storytellers all around the world, cada fusión ‘reduce, concentra, y aprieta’ y no, no es el eslogan de un suavizante, es la realidad en la que vivimos desde hace unos años. Para cualquiera produciendo en Madrid, Ciudad de México o Bogotá esto significa menos puertas, mucha menos competencia por tu proyecto, y mucho más poder para el comprador. Las ‘marcas’ (HBO o Showtime) siguen ahí, pero ya no compiten entre sí: responden al mismo despacho, comparan tu idea contra su propio inventario y pagan menos por más. El resultado no es sólo menos volumen y peores condiciones; es un mercado más lento, más conservador y mucho más domesticado, además de ejércitos de storytellers incorporándose al mercado inmobiliario. Yo digo que hay que probar cosas con los TikTokers asiáticos de Rodeo Drive.

Vaya viaje, ¿no? La trama de hoy es como una clase de mates, nos hemos quedado con una pirámide invertida y un montón de números. Lo curioso es la coincidencia: Intentar parar el mayor conglomerado de medios de la historia son $5 millones, $5 millones es lo que le pasó David de The House Of Ellison a su presidente acosador como regalo de despedida; y $5 millones es lo que valía un episodio de ‘The Voice’ en la época. Karma numérico this time.

-Publicidad-