Cuando el desacreditado periodista del New York Times Michael Finkel (Jonah Hill) conoce al presunto asesino Christian Longo (James Franco) –quien le había robado la identidad a Finkel–, su investigación se convierte en un memorable juego del gato y el ratón. Basada en hechos reales, la incesante búsqueda que emprende Finkel de la verdadera historia de Longo incluye el asesinato, el amor y el engaño.
El mes de febrero de 2002 supuso un punto de inflexión en la vida del periodista del New York Times Michael Finkel. Con una ascendente reputación como uno de los más activos y viajeros reporteros del periódico, la carrera de Finkel se hundió rápidamente en la miseria cuando se descubrió que había alterado la verdad en un artículo de portada que había escrito para el suplemento New York Times Magazine sobre el tráfico de esclavos en la actual África. El New York Times le despidió de forma fulminante, y Finkel vio cómo todo el mundo a su alrededor se derrumbaba.
Casi inmediatamente después, su vida dio un nuevo giro: Finkel se había convertido en víctima del robo de identidad. Nadie había sustraído sus números de la seguridad social o de la tarjeta de crédito, pero sí que alguien había usado su nombre y se había hecho pasar por él en México: Christian Longo, un hombre que precisamente acababa de ser detenido y estaba acusado de matar a su mujer e hijos.
Encantador, seductor y atractivo, Christian Longo era la última persona que cualquiera se hubiera imaginado como autor de tales crímenes. Durante los meses de reclusión que precedieron a su juicio, Longo insistió en que sólo había una persona a la que podría contar su historia: el periodista cuya identidad había suplantado. Para Finkel, dicha oferta se convirtió en una irresistible exclusiva, una manera de empezar a reconstruir su maltrecha reputación; y, definitivamente, un trato faustiano.
La experiencia para Finkel era evidentemente única, el cebo para la forma más inexorable de autorreconocimiento. Ello le llevó a cuestionarse a sí mismo, su compromiso con el periodismo y su propio código moral y ético. Longo le ofrecía una oportunidad de redención a nivel personal y profesional Reflexionando sobre el dilema de Finkel, Jonah Hill señala, “Yo creo que, en situaciones en las que intentas un nuevo resurgir, ves una posibilidad que te puede ayudar en cualquier oportunidad que se te presente”.
Del mismo modo, el viaje interior del personaje de Christian Longo, un joven aparentemente normal capaz de matar repentinamente a toda su familia, condujo al actor James Franco a un cara a cara con un ser humano que pocos de nosotros podrían siquiera intentar comprender. “En cierta manera, Longo es alguien indescifrable”, decía Franco durante el rodaje, “pero es indescifrable con un toque de simpatía y encanto. La forma en que reacciona a las cosas no añade nada a lo que sabemos o descubrimos sobre él. Por eso es por lo que resulta tan inquietante y ambiguo; porque no parece estar conectado con lo que hizo; con lo que está sucediendo a su alrededor, con el castigo que le aguarda”.
Tras matar a su mujer, Mary Jane, y a sus tres hijos en diciembre de 2001, Longo voló hasta México, donde fue finalmente localizado y arrestado dos meses más tarde. Longo se haya ahora en el corredor de la muerte, desde donde ha iniciado una campaña para que se permita a los prisioneros condenados donar sus órganos a aquellas personas que, en términos médicos, los necesiten.
Dirección: Rupert Goold.
Año: Estados Unidos, 2015.
Reparto: Jonah Hill, James Franco y Felicity Jones.
Producción: Dede Gardner, Jeremy Kleiner y Anthony Katagas.
Distribución: Hispano Foxfilm.
Estreno: 17 de julio de 2015.
