‘The Violinist’, un banquete animado que debuta en Annecy

Por Raúl García.

Como todo buen proyecto, ‘The Violinist’ empezó con una buena comida. Pollo estilo Hainan, una receta que solo he probado en Singapur. Ervin Han fue el culpable. Yo caí por Singapur así como en 2017 de profesor invitado en la Universidad La Salle College of the Arts. Este centro artístico en el corazón de la ciudad me abrió sus puertas para enseñar técnicas de animación durante un semestre. La aventura duró ocho años. Pero volviendo a esa comida, Han fue uno de los primeros profesionales de la animación que conocí en esta vibrante ciudad estado. Nuestra amistad brotó con la misma fuerza que allí crecen los árboles hasta de dentro de los edificios. Yo le recomendaba esa cantera de estudiantes que iba descubriendo y él les hacía hueco en su recién formado estudio Robot Playground mientras los dos soñábamos en un proyecto que aunara nuestros esfuerzos. Supimos que la semilla estaba ahí cuando Han me mostró el cortometraje que había realizado en 2015 por el 50 aniversario de la independencia de Singapur. Su título, ‘The Violin’. Era parte de una serie de cortometrajes que le habían encargado centrados en lugares de Singapur ya desaparecidos. Han pensaba que eran historias muy locales. Yo las sentí universales.

Desde el primer día, Singapur me había cautivado. No solo su comida o su arquitectura selvática. También me enamoró su historia, como buen español un gran desconocedor de lo que allí había acontecido, de su cultura, de su alma, sus guerras, su música. Con cada una de nuestras comidas, Han se iba desprendiendo de su timidez artística y yo quería saber más de un país que se acercaba a sus 60 años de historia como estado independiente.

The Violinist

Así fuimos atando cabos hasta poner las primeras pinceladas de ‘The Violinist’, coproducción entre Singapur, España e Italia en la que también han participado Colombia, Japón, Arabia Saudí y Canadá, entre otros, una historia internacional de amor y guerra donde Singapur es el telón de fondo y donde la música es la única arma capaz de sembrar la paz en nuestros corazones.

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Han se metió a fondo con el guion mientras yo fui reclutando el mejor equipo de voluntarios. No puedo resaltar lo suficiente la importancia de un equipo comprometido desde el primer día con la película, con su historia y con su técnica. Un filme que desde sus albores vimos como un canto del cisne a la animación tradicional, sin IA pero aprovechando el CGI para engrandecer sus efectos visuales y con un estilo animé como le correspondía a esta historia, el primer largometraje de dibujos animados en la historia de Singapur seleccionado a competición en el Festival de Annecy.

También fuimos recabando ayuda de diferentes entidades, los primeros, el IMDA (Infocomm Media Development Authority) de Singapur que apostó por el desarrollo de ‘The Violinist’ mientras hacíamos pitchs en medio mundo, desde Busan, Hong Kong o el Asia TV Forum al MIFA en Annecy en 2019, festival al que volveríamos también años más tarde para mostrar el work in progress. Un camino tan largo como suena al que también se le cruzó la pandemia. Lo que escribo no es más que una historia abreviada pero habitual para una producción animada internacional.

The Violinist

Con mi presencia como codirector en la película lo normal era contar también con apoyo español en la producción, algo que el ICEX nos dejó claro que no sería sencillo al no existir un acuerdo entre ambos países. Aún así, Paloma Mora desde su productora TV On nos dio su apoyo en una historia que empezaba a tejer cada vez más redes internacionales. En otro Annecy, en 2023, se cerró el acuerdo con España, el mismo año que se nos sumó un grupo de inversión japonés, Throne Inc. Este apoyo nos permitió arrancar la producción de los storyboards en Valencia mientras en Singapur finalizaban la preproducción y un desarrollo visual exquisito, pendiente no solo de las notas del violín o de los lugares en los que trascurría la acción. Cada taza, cada coche, cada cigarrillo hablaba de una época. Así comenzaba una producción en la que no se ponía el sol. Para 2024 pudimos grabar las voces en Tokyo, el mismo año que el grupo de inversores Little Green White se apuntó a una producción que se dio a conocer oficialmente en el Asia TV Forum.

Los trompicones me los salto. Hubo muchos. No artísticos sino materiales. La llegada de financiación gota a gota te obliga como director a pasar más tiempo en un estado de “deme algo” que disfrutando del trabajo hecho o rabioso por el que sabes que iría ahí pero no puedes hacer. Como siempre digo, el problema de las producciones independientes es que no hay tiempo para equivocaciones. Pero ‘The Violinist’ siguió encontrando adeptos y para 2025 a la coproducción se sumó Altri Occhi de Italia además de estudios como Mystic Animation, de Canadá, o Bombillo Amarillo, de Colombia, o el grupo inversor 27 SKIES. Todos querían una cuerdita de un violín del que quedaban encantados especialmente una vez escuchada la música que desde Taiwan y desde Valencia, compusieron Ricky Ho e Isabel Latorre, respectivamente.

The Violinist

Así llegamos a Annecy, agotados pero dispuestos a disfrutar de otra buena comida juntos. Porque lo que menos importa es lo que ocurra durante el Festival. Estar en Annecy es lo que cuenta como sabe cualquiera que se dedica a la animación por trabajo o por amor. France TV se está encargando de su distribución, otra batalla tan dura como la de producir un filme independiente en la que ningún realizador piensa de antemano. Pero esa es otra batalla, esa que se empezó a librar ya en el Marché du Film de Cannes y que se irá ganando en diferentes festivales, cines, televisiones y plataformas. ¿Preparados para ver ‘The Violinist’ en el avión? ¡Por qué no! Te dará paz y hasta se te saltarán las lágrimas mientras decides entre pollo y pasta. Pero nosotros, el equipo que ha hecho posible ‘The Violinist’, lo que esperamos de Annecy es disfrutar de una buena comida. ¿Quizás una ensalada périgordina? ¿Tal vez una Raclette? ¡Y quién sabe si no hablaremos del próximo proyecto!

‘The Violinist’ tiene su premiere mundial como parte de la competición oficial en el Festival Internacional de Animación de Annecy el lunes 22 de junio en la sala Bonlieu, Annecy.

Raúl García, autor, animador, director y productor trabajó en los estudios Walt Disney en films como ‘¿Quién engañó a Roger Rabbit?’, ‘La Bella y la Bestia’, ‘Aladdín’ o ‘El Rey León’. Codirector de ‘El lince perdido’, ganadora del Goya a la Mejor Animación Cinematográfica, también dirigió y produjo ‘Extraordinary Tales’, nominada a mejor largometraje independiente en los Annie Awards. También es autor de libros centrados en el mundo animado. Su último título, ’12 principios de animación’.
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