‘Las islas afortunadas’, el nuevo largometraje de Helena Girón y Samuel Delgado, se ha presentado en la Sección Oficial de la 71ª edición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci) donde compite por la Espiga de Oro tras su estreno mundial en la sección Discovery del Festival Internacional de Cine de Toronto. La película, una coproducción entre España y Grecia, está producida por El Viaje Films, La Banda Negra y Asterisk*. Las ventas internacionales corren a cargo de Bendita Film Sales.
La película ha contado con el apoyo del ICAA Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales, Hellenic Film & Audiovisual Center, programa Europa Creativa MEDIA, Gobierno de Canarias, Cabildo de Tenerife, Televisión pública de Canarias y Ayuntamiento de Arona. Como proyecto, formó parte del programa Residencias de la Academia de Cine Español, Catapulta – Ficunam y Oxbelly y también fue seleccionado en el D’A Talents Lab y en el Last Push de ECAM Forum.

El filme está producido por José Alayón (El Viaje Films), Samuel Delgado (La Banda Negra) y Vicky Miha (Asterisk*); y con Marina Alberti como productora ejecutiva. José Alayón (director de ‘La Lucha’ y DOP de ‘Eles transportan a morte’) como director de fotografía; Silvia Navarro (‘La Lucha’) y la chilena Amparo Baeza (‘Blanco en Blanco’) como directoras de arte; en el montaje, Manuel Muñoz Rivas (‘Eles transportan a morte’), con música del colombiano Camilo Sanabria (‘Cien años de soledad’) y Leandros Ntounis (‘Canino’) como diseñador de sonido.
‘Las Islas Afortunadas’ está protagonizada por Luisa Ahl Laabiad, una actriz no profesional de origen saharaui que debuta en el cine junto a los intérpretes franceses Lou Castel y Gregorie Colin (‘La vida soñada de los Ángeles’, de Érick Zonca). La película ha sido filmada en Súper 16 mm íntegramente en Canarias, en localizaciones de las islas de La Graciosa, Lanzarote y Tenerife.
La nueva película de Helena Girón y Samuel Delgado narra la historia de Fátima, una mujer que sirve a un decadente marqués que controla la única fuente de agua potable de isla de La Graciosa. Los cineastas regresan a un territorio habitual en su filmografía como son las Islas Canarias, trasladándose ahora al siglo XV y la época de la repoblación colonial.
Los productores José Alayón y Marina Alberti han acompañado a los cineastas en Valladolid y han explicado los desafíos de un proyecto que supone un salto de complejidad respecto a ‘Eles transportan a morte’ (2021), el anterior largometraje de los directores. Alayón ha señalado que aquella primera experiencia les permitió afrontar la representación cinematográfica del pasado, mientras que en esta ocasión el reto consistía en construir una película más narrativa, con un mayor número de personajes y una puesta en escena más exigente.
“Creo que estábamos contentos con el resultado de muchas cosas y de alguna forma en esta fue como dar un salto más, intentar hacer una película más narrativa, más compleja, en la que hubiera más personajes, más compleja; creo que estaba más el miedo en eso que es la idea de representar el pasado, y ya lo habíamos pasado en esa primera película, siempre hay un cierto pudor”, ha señalado el productor.

Alayón ha destacado especialmente “no solo como productores, sino como fotógrafo”, las dificultades de recrear los interiores de una época histórica. “Puede parecer una tontería, pero claro, el exterior en el presente y en el pasado es el mismo, pero el interior varía según las épocas. La idea de cómo representamos eso nos hizo reflexionar mucho; de todas formas, es muy fácil hacer películas con Samuel y Elena porque somos amigos, somos familia”, ha dicho.
Marina Alberti coincidió en que uno de los mayores desafíos fue la ampliación del reparto, que exigió un proceso de selección de actores especialmente prolongado. “Uno de los trabajos que evidentemente fue un salto gigantesco con respecto a ‘Eles transportan a morte’, fue la complejidad del reparto, eran muchos personajes”, ha apuntado. La búsqueda de intérpretes se desarrolló durante un año con la participación de la directora de casting francesa Cendrine Lapuyade.
La productora ha explicado también a Audiovisual451 cómo se incorporó Grecia al proyecto. El contacto surgió durante el Venice Gap-Financing Market, donde un profesional de El Viaje Films conoció a Vicky Miha, de la compañía griega Asterisk* y le presentó la película. A partir de ese encuentro comenzó una colaboración que tuvo una aplicación directa en el trabajo técnico: los equipos griegos asumieron el sonido de rodaje y la postproducción sonora.
Esta particularidad resultó especialmente interesante para los directores, ya que los profesionales griegos no entendían castellano. Samuel Delgado explicó que, lejos de convertirse en un obstáculo, esa circunstancia favoreció una aproximación a las voces desde su musicalidad. “No estaban condicionados por la literalidad porque no entendían ni una palabra de lo que estaban diciendo, ellos escuchaban música”, ha afirmado.
Helena Girón y Samuel Delgado, que han transitado el cine experimental y el documental, vuelven a adentrarse ahora el terreno de la ficción, en una película que ha llevado un gran proceso de investigación y documentación. “Hemos querido crear nuevos referentes que contradigan los relatos coloniales”, ha explicado Delgado, reflejando el tiempo que han dedicado a la revisión de fuentes muy diversas, desde actas notariales hasta el libro “Le Canarien”, de Jéan de Béthencourt, el primer conquistador de las islas. Todo ello les ha permitido indagar en los momentos de convivencia entre los locales que están ocultos por las grandes historias de conquista.

“Nos hemos acercado a las Canarias desde perspectivas antropológicas en el pasado y en esta ocasión queríamos acercarnos al tono de las películas de aventuras, para llevar las historias hacia otros lugares y otros protagonistas que no son habituales”, ha expresado Helena Girón. Ambos han destacado la necesidad de construir nuevos referentes y dejar de lado los relatos impuestos.
A pesar de que la película mira indudablemente a los siglos XV y XVI, los cineastas han hablado sobre las conexiones que existen con el presente e incluso con la posibilidad de imaginar el futuro. “Hay un poco de retrofuturismo, ya que está ambientada en el pasado, pero con unos pocos cambios podría ser una distopía por el dominio de los recursos”, ha reflejado Delgado. Ambos han hablado de las narrativas migratorias y la ruta atlántica, por la que históricamente han pasado muchísimas personas: “La imagen de una mujer embarazada en medio del mar nos remite directamente a las situaciones que se viven hoy en día”, ha concluido Delgado.



