Los europeos apuestan por la tecnología Wi-Fi

Un nuevo estudio de la Comisión Europea ha concluido que la población se ha volcado en masa al uso de Internet a través de Wi-Fi, y que la tendencia se va a mantener. El 71 % del tráfico total sin hilos en la UE en 2012 se destinó a teléfonos inteligentes y tabletas que utilizan Wi-Fi y se prevé que ese porcentaje pueda aumentar al 78 % en 2016.

Estos resultados muestran como la reducción del coste para los consumidores del uso de puntos de acceso Wi-Fi está cambiando los comportamientos, por lo que el estudio recomienda la puesta a disposición en toda la UE de espectro suplementario para apoyar la demanda creciente.

Neelie Kroes, Vicepresidenta de la Comisión Europea, ha declarado a este respecto: “La tecnología Wi-Fi es un éxito enorme. Es de aquellos casos en todos ganan. Procuraré que la Comisión Europea ayude a generalizar el uso del Wi-Fi a través de la liberación de radiofrecuencias adicionales y del aligeramiento de la reglamentación.”

europa-ama-wifiSi bien las redes 3G/4G son esenciales para una actividad verdaderamente móvil, actualmente resulta caro adquirir los derechos de utilización del espectro necesarios para la explotación de esas redes, los consumidores pagan precios importantes por la utilización de las redes 3G/4G (por ejemplo, en itinerancia) y las redes ya están congestionadas en muchas partes de Europa debido a la falta de espectro asignado. “Los sistemas en que compartimos la red Wi-Fi con otras personas son un excelente ejemplo de la forma de lograr una mejor internet para todos gracias a la tercerización masiva (crowdsourcing). Todo el mundo en Europa debe poder beneficiarse de la internet cuando se encuentra fuera de casa o del trabajo”, ha afirmado Neelie Kroes.

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El uso combinado de Wi-Fi y de otras infraestructuras compuestas por células de pequeño tamaño (que comlementan las tradicionales estaciones base macrocelulares para comunicaciones móviles) pueden aliviar la congestión de las redes 3G/4G, ofreciendo una funcionalidad intermedia fuera de esas redes y minimizando al mismo tiempo los costes tanto para los operadores de redes como para los usuarios. Un mayor uso de estas tecnologías podría permitir a los operadores ahorrar decenas de miles de millones de euros en la mejora de las redes para satisfacer la demanda de los consumidores. Los consumidores ahorrarían dinero utilizando una red Wi-Fi en lugar de pagar por la transmisión de datos móviles cuando se encuentran en realidad cerca de un punto de acceso Wi-Fi. Las células de pequeño tamaño pueden también ampliar la cobertura de la red a ubicaciones difíciles de alcanzar, incluso dentro de grandes edificios.

El estudio recomienda liberar las frecuencias radioeléctricas de 5150 MHz a 5925 Mhz para Wi-Fi a nivel mundial; continuar reservando las bandas de 2,6 y 3,5 GHz íntegramente para los servicios de comunicaciones móviles y consultar las futuras opciones de concesión de licencias para la banda de 3,5 GHz y otras bandas potenciales de frecuencias para comunicaciones móviles bajo licencia; y reducir la carga administrativa impuesta al despliegue de servicios y redes de descongestión en ubicaciones públicas.

La tecnología Wi-Fi registra un rápido crecimiento en locales públicos tales como cafés y estaciones de transportes públicos, y por iniciativa de los operadores de comunicaciones móviles que procuran restar tráfico de las redes 3G congestionadas. Para los operadores, es una manera de responder al aumento anual de 66 % del tráfico de datos móviles previsto para 2012-2017.

Las células de pequeño tamaño son nudos de acceso por radio de baja potencia que dan soporte a las macrocélulas que constituyen lo que normalmente hoy consideramos estaciones base o antenas para comunicaciones móviles. Las células de pequeño tamaño se convertirán cada vez más en una parte fundamental de todas las redes de comunicaciones móviles. Las redes 4G/LTE tenderán a funcionar como una red de capas de pequeñas células (utilizables en un radio de 10 metros a 2 kilómetros) y grandes células (de varias decenas de kilómetros de alcance), lo que hace que las células pequeñas estén mucho más integradas en el funcionamiento de la red en comparación con las redes 3G, en que las células de pequeño tamaño desempeñan el papel de capacidad “descongestionadora” ocasional.

A efectos del estudio, la descongestión del tráfico de datos se definió como el encaminamiento de datos mediante una tecnología sin hilos, que podría hacerse a través de redes celulares de largo alcance por los llamados «puntos de acceso para pequeñas zonas» (LTE o Wi-Fi). Los teléfonos inteligentes y las tabletas se pueden conectar a esas tecnologías alternativas de acceso a la red que utilizan una cobertura local y pueden funcionar en frecuencias accesibles a los diferentes operadores de red.

El estudio concluyó también lo siguiente: Las células de pequeño tamaño Wi-Fi y LTE son complementarias entre sí y no se sustituyen las unas a las otras. La combinación de ambas tecnologías puede contribuir a maximizr el uso del espectro disponible y, simultáneamente, minimizar los costes mediante el uso de puntos intermedios (backhaul) y otras infraestructuras de sitio comunes. Las soluciones de descongestión permiten potencialmente una reutilización mucho mayor del espectro en una zona geográfica concreta. Los nuevos equipos Wi-Fi permitirán velocidades de bits más altas mediante el despliegue de canales más anchos (80 MHz o 160 MHz). Los procesos de autenticación automática para acceder a las redes Wi-Fi superarán en gran medida la complejidad histórica de la conexión manual a las redes Wi-Fi, en particular del proceso de conexión y de autenticación. Las soluciones que permiten a las personas compartir su ancho de banda vía Wi-Fi y una serie de agregadores de itinerancia Wi-Fi están facilitando y abaratando el acceso público por Wi-Fi a muchos usuarios.

 

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