Los incentivos fiscales como paradigma de la coproducción internacional

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Una de las mayores preocupaciones del sector de producción español es la actual política de incentivos fiscales. Según el Anteproyecto de Ley del Impuesto sobre Sociedades del pasado junio incluye un escuálido porcentaje de deducción por inversiones en producciones cinematográficas y series audiovisuales del 20 por ciento para el primer millón de euros y si la producción supera dicho importe, el exceso tendrá una deducción del 18 por ciento.

Esto significa que si la Ley no se cambia en su tramitación, solo se aumenta en dos puntos el porcentaje de desgravación fiscal, para el primer millón de euros, cuando lo esperado por el sector era de al menos un 30 por ciento y se aspiraba hasta a un 40 por ciento. “Es un problema de competencia. Con estas cifras no podemos competir con otros países y el resultado es dañino para la industria española. El cine español sigue teniendo uno de los sistema de incentivos fiscales más bajo de Europa”, ha afirmado en San Sebastián el presidente de FAPAE, Ramón Colom.

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Sabedor del interés que suscitan las políticas de incentivos fiscales a la producción en los diferentes territorios del mundo, la tercera edición del foro de Coproducción de Europa y América Latina que se celebra en el marco del Festival de San Sebastián ha organizado una mesa redonda con los incentivos fiscales en la estructura de coproducción como protagonistas en Canadá, Brasil, México, República Checa y República Dominicana. Moderarada por Luis Ángel Ramírez, de Astronatura Producciones, en la conferencia han participado Carole Vivier, Manitoba Film and Music (Canadá); Marketa Santrochova, del instituto de cine de la República Checa (Czech Film Center); Manoel Rangel, de la Agencia Nacional do Cinema (Brasil); Jorge Sánchez, Instituto Mexicano de Cinematografía, IMCINE – CONACULTA (México) y Ángel Luis Arambilet, responsable de EGEDA Dominicana y productor en la República Dominicana.

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En la República Dominicana se han rodado películas como ‘El padrino II’, ‘Habana’ y Panteleon y las visitadoras, por poner solo algunos ejemplos. Ángel Luis Arambilet ha detallado los servicios audiovisuales que ofrece el país que cuenta con 8 aeropuertos y dos grandes estudiosd e producción: los estudios Pinewood, con 6.600 metros cuadrados de superficie, y los estudios Quitasueño con dos platós que suman 40.000 metros cuadrados.

La nueva Ley de incentivos fiscales dominacana ha conseguido que en el periodo 2011-2014 se hayan producido en el país un total de 43 largometrajes con un presupuesto global de 32 millones de dólares. Desde el año 2010 existen el la República Dominicana dos programas de incentivos fiscales. El primero de ellos está orientado al desarrollo de la producción local y mediante su normativa las empresas pueden destinar el 25 por ciento de sus obligaciones tributarias a la producción cinematográfica hasta un máximo de 1,5 millones de euros.

El segundo programa de incentivos fiscales está dirigido a las coproducciones extranjeras y a través de él los productores reciben del Estado el 25 por ciento de sus gastos de producción. Los gastos deben ser realizados por una productora dominicana, pero son transferibles, y la producción debe contar con un 20 por ciento de personal dominicano.

En el caso de Brasil, existen dos estructuras de incentivos fiscales, una para cualquier empresa sin relación con el audiovisual que apoye la producción de películas brasileñas y coproducciones, que cuenta con la cantidad de entre 60 y 70 millones de euros, y una segunda solo destinada a empresas audiovisuales que decidan producir películas (tanto de cine como de televisión), que cuenta con 50 millones de euros. En México, recientemente se ha logrado incrementar el fondo para incentivos fiscales que ha pasado de 40 millones de dólares a 55 millones, incluyendo como novedad el apoyo a la distribución. El sistema devuelve al contribuyente que paga sus impuestos en México el 10 por ciento de la cifra que tiene que abonar, hasta un límite de 1,4 millones de dólares. Además, según comentó Jorge Sánchez, del Instituto Mexicano de Cinematografía Mexicano, existen otros mecanismos de apoyo, un fondo de 600.000 dólares para la producción de cine de calidad y otro de entre 12 y 13 millones de dólares que se puede aplicar a las coproducciones con otros países.

 Marketa Santrochova, del insituto de cine de la República Checa, ha explicado en San Sebastián el sistema de incentivos fiscales vigentes en su país, que tampoco hace distinciones entre películas de cine y televisión e incluso es válido para capítulos de series. Uno de los requisitos es gastar al menos 550.000 euros y los beneficios deben ser solicitados a través de una empresa de Chequia. Los incentivos alcanzan hasta un 20 por ciento de desgravación fiscal y en el caso del gasto internacional, es decir el de empresas o profesionales extranjeros en la producción, es del 10 por ciento. El presupuesto total para estos incentivos ha alcanzado este año 28 millones de euros y el dinero se devuelve en efectivo al final del proyecto.

Santrochova ha puesto como ejemplo la coproducción de 2012 ‘The Royal Affair (Un asunto real’, de Nikolaj Arcel, que contó con un presupuesto de 6 millones de euros. La película consiguió 67.000 euros de Dinamarca, 200.000 euros de Suecia, 160.000 euros en ayudas de Alemania y por parte de Chequia recibió en concepto de desgravaciones fiscales 530.000 euros y otros 130.000 euros de apoyo a la coproducción.

Por último, Carole Vivier ha desvelado las excelencias de Canadá como país para producir cine, un país enorme, con unas infraestructuras de producción de primer nivel y multitud de incentivos fiscales y apoyos a la coproducción repartidos por sus diferentes regiones. Tanto es así que Canadá mantiene actualmente tratados de coproducción con un total de 43 países. En el periodo 2008-2013 se realizaron en Canadá un total de 383 coproducciones, de las cuales 126 eran contenidos de televisión, con un presupuesto total de 481 millones de dólares de los cuales 230 millones aportados por Canadá. El sistema de apoyos a la producción  audiovisual en Canadá es inmenso, ya que cada región tiene programas propios. Existen dos programas federales destinados al desarrollo de la producción local, uno para contenidos canadienses que incluye una desgravación fiscal del 25 por ciento para un máximo del 75 por ciento de los costes de producción y otro que ofrece un 16 por ciento de beneficios fiscales.

 

 

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