
Hoy es el día en el que echo de menos un buen –léase con tono muy Morgan Freeman– ‘previously on BHA…’ ¿La razón? No hay manera de abrir una trama nueva. Pase lo que pase en la trastienda de la ciudad de los sueños todos los storylines convergen en uno. Kasdan está mayor, pero disfrutaría.
Caso uno: En mi primera entrega hablaba de lo que era hace 10 años hacer una salida de casa por elei y ver seguro dos rodajes en cada f*****g recorrido. After a few months of sequía absoluta de rodajes en mis desplazamientos, en las últimas dos semanas he visto cuatro. ¡Cuatro! No desde el coche, sino en la playa, en todo el medio-mitad de Venice Beach. ¿Dónde converge la trama? Pues en que no eran cuatro rodajes y la vuelta a la normalidad pre-COVID, sino una sola producción, ‘Baywatch’. Los responsables del remake de los vigilantes –Fox y Fremantle– están empeñados en alterar la vida de los locales y en resucitar varios muertos, entre ellos el anciano IP y las audiencias de TV. Veremos cómo les va. Lo único disruptivo que han traído -aparte de mi recorrido habitual por la orilla– es que consiguieron somehow tener ayudas financieras administrativas, que servidor preferiría invertir en vivos, tbh.
Ya sea por invertir en cadáveres o por comprar conglomerados de Hollywood con deuda, todas las líneas argumentales de esta columna convergen en ‘caos’ – o disrupción que dicen aquí– pero algunas molan mucho más que otras. Cut to el villano-villanísimo –rico-riquísimo y con amigos de pelo naranja– que ya ha destrozado ’60 Minutes’ y CBS News, y se está arremangando para empezar con el plato principal: CNN. En los últimos días los Ellison –como su amigo de pelo naranja– andan bajo presión. Mucha presión. Miembros demócratas del congreso y del senado ya les han dejado claro a The House of Ellison un par de cosas acerca del futuro. En tono educado ha sido algo así como ‘esto lo vamos a deshacer, vosotros veréis donde os metéis’. Y sí, saben dónde se meten, esto es una jugada que no tiene nada que ver con las bondades económicas de la operación, sino con el inacabable deseo de control de la bro-oligarchy tecnológica y el zumbado de su orange muppet.
En el otro lado, la resistencia parece que se organiza en dos direcciones: parar la operación, o desmontarla cuando lleguen al poder. Yo creo que los Ellison saben que estos van en serio, y les temen. Al final, Skydance es un pez pequeño comprando un pez gigante como Warner, que por cierto no tiene una deuda real de $70 millones, como parece querer vender Ellison, sino de casi $80.000 millones. Con semejante agujero, los flamantes compradores prometen más películas al año de las que un estudio ha hecho nunca, y dicen que entre medias se van a ahorrar $6.000 millones en ‘sinergias’ –en mi idioma esto significa muchos más nuevos agentes inmobiliarios por el mundo– A mí me suena como las promesas de su amigo de pelo naranja, pure BS. Un despropósito que la resistencia pretende evitar, y parece que ya tienen un arsenal de motivos y pruebas contra los Ellison –desde soborno a pasarse por el arco la primera enmienda, pasando por el amount de leyes antitrust que se han saltado– la cosa es que cualquier juzgado no auditado por el señor orange va a ver todo eso con mucho cariño. Esto de los Ellison y su imperio no va de contar historias, sino de controlar el embudo. Yo digo que los tech boys van a apretar aún más ahora. El caos les viene bien, a nosotros no tanto.
Otra de las líneas que desemboca en ‘caos’ es la del coqueteo de Hollywood con los creadores de contenido. La guinda del pastel se la lleva esta semana A24 con el reestreno de ‘Backrooms’ –si, lo has leído bien, el 3 de julio– titulado sabiamente ‘Backrooms: Everything Must Go Edition’ –y no es coña– la peli tiene 15 minutos de material inédito post-credits. Los modernos de A24 que quieren domesticar influencers han pensado que lo que era para YouTube mejor se lo monetizan ellos antes, y yo les tengo que aplaudir la jugada –como al Barça, aunque duela– La trama converge en caos, eso os lo garantizo, puede que incluso antes de que estrenen la nueva Matanza de Texas que A24 le ha dado a dirigir al youtuber autor de ‘Obsession’. Hollywood necesita a los creadores, y conseguirán algunos, lo que vayan a hacer con ellos es otro tema. Más caos. Fijo.
Seguro que los avezados cazatalentos de A24 también han sacado tiempo estos días para aparecer por Cannes, o no, a ellos precisamente les hace menos falta. Cannes Lions ya no es el sitio donde las agencias enseñaban sus anuncios más bonitos y algunos de mis amigos recogían leones de oro. Nope. Cannes Lions es otra cosa. Es el sitio de moda para los high-profile busca-pelotazos. Hollywood lleva dos o tres años invirtiendo más y más en el evento para tratar de impresionar –tarde– a los que de verdad controlan la atención de la audiencia: los creators esos.
Los big big players de Hollywood saben cómo impresionar, y conocen Cannes mejor que todo el resto del universo. Por eso no han escatimado gastos ni oportunidades de enseñar la pasta que tienen, lo grandes que son, y lo modernos que han sido siempre, aunque no lo hayan sido nunca. No hace falta saber quién es Kasdan para intuir cómo acaba esta trama, pero al menos tiene glamur, y es Cannes, coño, que siempre tira. Hoy por hoy me parece el mercado ‘tradicional’ más interesante. Llevo dos años pensando ir, y el año que viene me lo tomo en serio. Solo imaginar a los dinosaurios entre los extraterrestres ya es un subidón. Si voy, prometo teaser, previously y lo que haga falta.



