El programa Ibermedia también quiere adaptar sus bases a las demandas del cine documental

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Como ya ocurriera con el sector de animación, el programa Ibermedia está haciendo un esfuerzo para adaptar las bases de su convocatoria a las necesidades de los documentales. Con tal motivo, la secretaría técnica de Ibermedia se reunió la semana pasada en el marco de Documenta Madrid con diferentes asociaciones y agentes del ámbito del documental.

El plató de Cineteca Madrid fue el escenario de la mesa de trabajo celebrada el 7 de mayo en la que participaron Víctor Sánchez, Coordinador de la Unidad Técnica Ibermedia, Elena Vilardell, Secretaria Técnica y Ejecutiva del Programa Ibermedia, Valerie Delpierre (PROA/Inicia Films), Javier Corcuera (Cineteca Madrid), Rocío Cabrera (DOCMA), Belén Bernuy (APPA), Peter Andermatt (Oficina Media España) y Sebastián Arabia (Unión de Cineasta), entre otros.

Elena Vilardell y Víctor Sánchez

Las bases del programa Ibermedia, aunque se revisan periódicamente, tiene ya veinte años y necesitan una revisión más profunda porque el mercado está en constante cambio, en todos los planos. La idea es promover que más proyectos documentales se presenten a las ayudas de Ibermedia y que se asegure además que los documentales estén bien representados en el reparto anual de los fondos del programa. Las propuestas recogidas en la jornada celebrada la semana pasada en Madrid serán trasladadas al máximo órgano de gobierno de Ibermedia, que es su comité intergubernamental, donde están representados todos los institutos de cine de los 21 países que integran el programa, que son los que deben decidir.

Según ha informado Ibermedia a Audiovisual451, una de las propuestas de la mesa de debate es que obtuvieran puntos extra aquellos proyectos de documental que se presentasen a la convocatoria de coproducción y que antes hubieran obtenido ayudas a desarrollo. Aunque esto está recogido en cierta forma en las bases actuales del programa, la intención es que esté de una manera más clara, incluyéndolo en las fichas de valoraciones.

Otras de las iniciativas debatidas en el marco de Documenta Madrid 2018 tenía que ver con el reintegro de las ayudas a desarrollo, que se trata de créditos rembolsables al inicio de rodaje. La realidad es que, para facilitar el flujo de caja de las producciones precisamente en ese inicio de rodaje, el propio programa no ponía nunca pegas si solicitaba reembolsar el dinero al final, con el fin de no obstaculizar la producción. Ahora, los documentalistas solicitan que esta devolución fuera realizada en función de los ingresos netos de la película, al igual que se hace en las ayudas a coproducción. “Una vez que no debes nada nadie y la película comienza a generar ingresos es cuando reintegras al programa la ayuda. Para entendernos, solo si el filme genera ganancias se devuelve la ayuda a desarrollo”, comenta Víctor Sánchez.

Jornada Ibermedia celebrada en Documenta Madrid 2018

En opinión de Valérie Delpierre, productora representante de la asociación PROA para el área de documentales, “esto sería un avance importante, porque en el documental contamos con presupuestos pequeños y si tenemos que devolver la ayuda tan pronto, es complicado. Sí se considera que la ayudas a desarrollo debe ser retornable, eso no se cuestiona, pero lo ideal es que se instale el mismo mecanismo que en las ayudas a coproducción”.

La tercera conclusión fue que las ayudas a desarrollo pudieran ser destinadas tanto a largometrajes, con una duración mínima de 50 minutos, como a series documentales autoconclusivas, con un máximo de seis capítulos con una duración conjunta de 300 minutos. En estos casos no se aceptarían producciones delegadas donde las televisiones detentasen la mayoría de los derechos. Las televisiones podrían estar con una parte de los derechos o de coproducción, porque en este caso se refuerza la viabilidad del proyecto documental.

Otra de las propuestas, que tiene una más difícil aplicación en el programa, tiene que ver con la exigencia actual del 50 por ciento de la financiación asegurada. Los documentalistas demandan que este porcentaje se rebaje en diez puntos, hasta el 40 por ciento. Los propios responsables de Ibermedia creen que esta propuesta posiblemente tiene menos recorrido porque la exigencia del 50 por ciento de financiación asegurada para concurrir a las ayudas a la coproducción, en realidad podría decirse que se está rebajada al 35 por ciento, porque se admite en este porcentaje un cinco por ciento de honorarios diferidos, un cinco por ciento de gastos generales y otro cinco por ciento de servicios. Por esta razón, parece poco factible que se rebaje la inversión garantizada al 40 por ciento.

En cuanto al grupo de analistas que revisan los proyectos que concurren a la convocatoria de Ibermedia, el sector del documental pide formalmente que en ese grupo haya profesionales con conocimientos profundos en el mundo del documental para su valoración. “Por una cuestión de costes no puede haber un grupo de analistas solo dedicado a los documentales, otro para animación u otro para ficción de imagen real. Pero tiene mucho sentido la contrapropuesta que se realizó en la jornada de Documenta Madrid de que al menos dos de los cinco analistas que forman ahora el grupo sean especialistas en documental”, afirma el Coordinador de la Unidad Técnica de Ibermedia. En este sentido,  Delpierre apuntó que “es muy importante para nosotros que en entre los cinco miembros que forman el comité que valora los proyectos haya dos expertos en documental”. La asociación CIMA también estuvo presente en la mesa y en su intervención destacó que: “el porcentaje de directoras es mucho mayor en el documental, valoran lo importante que es la paridad en las comisiones: normalmente esto es lo que consigue que se seleccionen proyectos liderados por mujeres”.

Como en el caso del cine de animación, el sector del documental quiere que haya también un tanto por ciento del fondo reservado al documental, siempre que se trate de documentales con puntuaciones elevadas, una meta totalmente alcanzable. “Te puedo asegurar que las mejores valoraciones cada año en Ibermedia son documentales”, aseguran desde Ibermedia.

“Buscamos que se haga como se hace por ejemplo en el ICAA, que una parte del fondo se reserve a los documentales. Aunque los documentales suelen obtener buenas puntuaciones, los países no pueden únicamente apoyar documentales pero tampoco se pueden obviar, hay que encontrar ese equilibrio por eso pedimos un mínimo”, declaró a Audiovisual451 la productora de ‘Verano 1993’.

Participantes en la jornada del 7 de mayo

Otra cuestión tiene que ver con las certificaciones ante notario que solicita Ibermedia, que el sector quiere que se realicen a posteriori, una vez que se concede la ayuda, para evitar costes innecesarios y así no complicar más los procesos. Por último, se emplazó a intentar potenciar la distribución online del cine documental a través de plataformas de los diferentes países que conforman el programa, con la colaboración de la iniciativa Under The Milky Way, dedicada a la distribución digital de largometrajes de ficción y documentales independientes, además de con el apoyo del programa MEDIA de la Unión Europea. “La promoción es fundamental, no se trata tanto de recuperar las ayudas a distribución como de crear un circuito para promover el documental. Creemos también que los documentales deberían tener su lugar en las salas de cine convencionales y creemos que habría que tomar medidas, aunque entiendo que es algo muy complejo que afecta a todo tipo de cine”, afirma Valerie Delpierre.

Todas estas propuestas se recogerán en un documento que será presentado en septiembre, en el marco del próximo Festival de San Sebastián, al consejo consultivo de Ibermedia que está formado por seis países, la CACI y la Agencia Española de Cooperación Internacional. “El consejo es un grupo de trabajo más pequeño derivado de la asamblea del comité intergubernamental, que tiene como objetivo llevar más elaboradas y trabajadas las propuestas que se elevarán al comité de noviembre”, explica Víctor Sánchez. Posteriormente, el momento clave será la presentación de este documento en el comité intergubernamental de 21 países de Ibermedia que se reunirá en noviembre en la ciudad italiana de Roma y que es el órgano encargado de decidir sobre las nuevas ideas. Si todas o algunas de estas propuestas son aceptadas serán incluidas, al igual que las referentes a animación, en la convocatoria anual de Ibermedia que se lanzará en febrero del año 2019. “Tengo buen pálpito, porque con los datos en la mano, Ibermedia históricamente ha apoyado el cine documental. Sobre todas las ayudas solicitadas que estarán en torno a los 15 millones el 15 por ciento eran ayudas que pedían los documentalistas pues de los cuatro millones que se concedieron a coproducción, el 20 por ciento fue a parar a documentales, se dio más porcentaje de lo que los documentalistas pedían al total de todas las ayudas”, concluye Sánchez.

Valarie Delpierre: “Documenta Madrid es fundamental porque da visibilidad a trabajos a los que el público no puede acceder de otra manera”

En 2006 Valérie Delpierre creó en Barcelona la productora Inicia Films, para desarrollar documentales, cortometrajes y largometrajes de ficción, con una especial atención a coproducciones internacionales y al desarrollo de nuevos talentos. Entre sus producciones se encuentran títulos tan galardonados como ‘Verano 1993’ de Carla Simón o ‘Los desheredados’ de Laura Ferrés. Inicia Films ha producido documentales con empresas europeas que cuentan con el apoyo de RTVE, TVC, ARTE, ZDF, CBC y el apoyo de instituciones regionales, nacionales y europeas.

Delpierre, Vicepresidenta de la federación PROA en el área de Documental, fue una de las participantes de la mesa Ibermedia de Documenta Madrid 2018, un certamen imprescindible para la productora: “La organización de Documenta Madrid me ha trasladado que estaban gratamente sorprendidos con el nivel del documental en España este año. Creo que un festival como Documenta Madrid es fundamental porque da visibilidad a trabajos a los que el público no puede acceder de otra manera”.

La productora de una de las películas españolas más importantes en 2017, ‘Verano 1997’, explicó las particularidades de producir documentales en España: “Por un lado, es más fácil levantar un documental porque se necesita mucho menos dinero, pero conseguir este dinero es mucho más complicado. Al menos ahora en España estás obligado a contar con inversión privada y no hay tantas posibilidades como en ficción imagen real. En la comercialización, sin embargo, un buen documental lo tiene más fácil, viaja más fácil que una película de ficción”.

Sin embargo, Delpierre no hace distinciones en su labor como productora: “Tengo más experiencia en el ámbito del documental, pero me siento productora sin más. Ahora estoy trabajando en dos películas de ficción, que están en desarrollo y cuyos rodajes están previstos para 2019. Por un lado, está la primera película de Pilar Palomero, que lleva el título de ‘Las niñas’. El otro proyecto es ‘Uno para todos’, de David Ilundáin, con el que ya estuvimos en ‘B’.

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